Historia al azar: ¿Esto es amor?
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The Flame of the Valar » Capítulo Diez: Rohan Va a la Guerra
Historia terminada The Flame of the Valar (ATP)
Por La Autora
Escrita el Lunes 15 de Junio de 2020, 22:45
Actualizada el Jueves 6 de Agosto de 2020, 00:33
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Capítulo Diez: Rohan Va a la Guerra

Capítulos
  1. Capítulo Uno: A Ciegas
  2. Capítulo Dos: ¡Idiota de Tuk!
  3. Capítulo Tres: Condenados
  4. Capítulo Cuatro: Tres Contra Uno
  5. Capítulo Cinco: El Primer Amor
  6. Capítulo Seis: El Precio Más Alto
  7. Capítulo Siete: A Salvo
  8. Capítulo Ocho: Demasiado Pronto
  9. Capítulo Nueve: Un Último Entrenamiento
  10. Capítulo Diez: Rohan Va a la Guerra
  11. Capítulo Once: Llegada a Sagrario
  12. Capítulo Doce: Sin Retorno
  13. Capítulo Trece: Dorado Reencuentro
  14. Capítulo Catorce: Recuerdos Que Lastiman
  15. Capítulo Quince: Namárië
  16. Capítulo Dieciséis: El Folde Este
  17. Capítulo Diecisiete: Capitana
  18. Capítulo Dieciocho: Ghân-buri-Ghân
  19. Capítulo Diecinueve: Un Corazón Herido
  20. Capítulo Veinte: Muerte
  21. Capítulo Veintiuno: La Batalla del Pelennor
  22. Capítulo Veintidós: El Principio del Fin
  23. Capítulo Veintitrés: Los Planes Finales
  24. Capítulo Veinticuatro: Las Piezas Faltantes
  25. Capítulo Veinticinco: El Lamento de los Valar
  26. Capítulo Veintiséis: Camino a la Derrota
  27. Capítulo Veintisiete: El Don de Reyes
  28. Capítulo Veintiocho: La Última de los Valar
  29. Capítulo Veintinueve: Boca de Sauron
  30. Capítulo Treinta: La Batalla del Morannon
  31. Capítulo Treinta y Uno: Una Última Vez
  32. Capítulo Treinta y Dos: Tras La Caída
  33. Capítulo Treinta y Tres: Mandos
  34. Capítulo Treinta y Cuatro: Algún Día
  35. Capítulo Treinta y Cinco: Un Largo Viaje
  36. Epílogo - Parte I: Aman
  37. Epílogo - Parte II: Los Valar
  38. Epílogo - Parte III: Por Siempre y Para Siempre
  39. Agradecimientos
  40. ESDLA en Wattpad

Capítulo Diez:

Gimli no paraba de hablar sobre las cavernas centellantes que lo habían dejado maravillado cuando estaban, días atrás, en el Abismo de Helm. Cuando se había quedado detrás mientras los sobrevivientes cargaban contra los Uruk durante el asalto final, no había tenido tiempo de contemplar la belleza de las cuevas. Sin embargo, la imagen se había grabado tanto en la mente del enano gracias a lo preciosas que a este le habían resultado a primer vistazo.

- Definitivamente tenemos que volver - comentó, volteando a ver al elfo que se encontraba a su lado. Pero aunque físicamente estaba ahí, en su rostro se notaba que su mente se encontraba a varios cielos de distancia del enano. Gimli lo miró por unos segundos, esperando a que este reaccionara, pero Legolas, con el ceño fruncido, parecía realmente distraído - ¡Hey! - lo llamó el enano. Legolas parpadeó por fin y volteó su cabeza hacia Gimli, quien lo miraba con cara de pocos amigos. El elfo cerró y presionó sus ojos.

- Perdóname, Gimli - realmente se escuchaba arrepentido. Gimli suspiró - Sí, las cuevas, te prometo que te llevaré de regreso cuando todo esto termine - le dijo al enano. Pero este entrecerró sus ojos y evaluó mejor el aspecto del elfo. Legolas no era alguien que bajara rápidamente la guardia, ni que dejara que sus pensamientos vagaran tanto para que alguien lo tomara desprevenido. Aquello, sin duda, era una actitud rara en él.

- ¿Te sucede algo, muchacho? - cuestionó Gimli, posando una de sus manos sobre el brazo de Legolas, quien solamente suspiró y clavó su mirada en el suelo.

- Tengo la sensación de que Lyanna me está alejando de ella - confesó, y Gimli pudo notar tristeza en el tono en el que lo decía, así como en el pesar de sus ojos al parpadear - Gimli - lo llamó este. El enano arqueó sus cejas, atento a lo que el elfo le fuera a decir - ¿Tú sabías que Lyanna había recuperado su vista? - preguntó. La sangre de Gimli se heló, pues aquello no era fácil de responder. Legolas recién le estaba diciendo que Lyanna se estaba alejando de él. Que una amistad que él apreciaba tanto... se estaba volviendo fría, distante. Y, al parecer, se había dado cuenta que la Vala había recuperado sus ojos y no se lo había dicho. Aunque Gimli sabía que todo era por proteger a Legolas y darle una oportunidad a Lyanna de revertir el efecto del Anillo si Sauron se lo llegaba a poner, no tenía corazón para mentirle al elfo, no después de lo que estaba sintiendo que pasaba con Lyanna.

- Sí - confesó, aunque con bastante pesar. Legolas le sonrió.

- Lo sé - dijo este, haciendo que el enano frunciera el ceño - Lyanna me dijo que tú, Aragorn y Merry lo sabían. Pero esperaba que no me mintieras. Al menos sé que aún puedo contar contigo - aquellas palabras conmovieron a Gimli. Claro que había comenzado a simpatizar con Legolas a lo largo del viaje, desde Lothlórien le estaba agradecido por demostrarle que sus prejuicio sobre los elfos no eran del todo ciertos, al menos no en él. Su corazón sabía reconocer sus errores y arreglarlos con actos de bondad que desafiaban incluso las tradiciones de su raza. Y conocía la profundidad del amor que le tenía a Lyanna, por lo que podía comprender cuánto le dolía ver que la Vala lo estuviera alejando de ella.

- ¿Cómo lo supiste? - le preguntó Gimli. Legolas negó con su cabeza.

- La conozco. He luchado con ella en innumerables ocasiones. Aunque sea igual de buena al luchar usando sus ojos o no, siempre hay una diferencia. Y sé que al confiarse de su vista, Lyanna se deja llevar por el momento. Cuando no cuenta con su vista, presta más atención a cada paso que da en lugar de improvisar - explicó el elfo, acariciando una de las flechas que Lyanna le había hecho - No lo entiendo... ella y yo... solemos confiar en el otro. Es capaz de contarme cosas que jamás le diría a nadie más... ¿pero no quiso, ni quiere, decirme sobre esto, algo tan importante? - pero Legolas volteó a ver a Gimli, un poco emocionado - ¿Tú lo sabes, no? - Gimli lo miró, sorprendido - Tú sabes cómo recuperó su visión - el enano lo sabía, pero claro que no le podía decir.

- Prometí no decirlo, Legolas - le tuvo que confesar este. Legolas asintió, comprendiéndolo - Pero Lyanna no nos contó sobre eso - añadió, tratando de animar el corazón del elfo - La única razón por la que sabemos que la recuperó fue porque la encontramos con sus ojos completamente restaurados... - Legolas se debatía en su cabeza qué habría tenido que hacer Lyanna para quererlo ocultar, entonces. Pues al parecer, por lo que Gimli le decía, ellos lo sabían únicamente porque la habían encontrado así. Mientras que él y el resto de los que habitaban en el castillo seguían sin saberlo - Mira, Legolas, no creo que Lyanna tenga la intención de alejarte de ella. A lo mejor solamente no quiere hablarlo. Piénsalo, la hora de enfrentarse a Sauron está cada vez más cerca, todo depende tanto de que Frodo destruya el Anillo como de que ella mate al Maia - aunque Legolas intentó que esas palabras lo calmaran, no lograban hacerlo del todo. Él mejor que nadie conocía a Lyanna, y sabía qué tipo de relación tenían ambos. Se confiaban todo, por lo que aquel repentino cambio de actitud de la Vala le preocupaba. E incluso sospechaba que tenía que ver con él y que por eso no quería decirle. Pero ¿qué tenía que ver él? ¿qué había hecho mal?

- Ella nunca se ha retraído de mí cuando no se siente bien - le dijo a Gimli, aunque parecía que se lo decía más a él mismo - Al contrario, siempre me ha buscado... porque confía en mí y siempre ha apreciado mi compañía - el corazón de Gimli se entristeció al escuchar el pesar con el que Legolas hablaba, claramente herido por la actitud de Lyanna hacia él - ¿Por qué ya no lo hace?


La Estrella de Náriël brillaba con una belleza que ningún ser sobre Arda podía menospreciar. Sin embargo, para Lyanna aquel brillo no se veía tan majestuoso como alguna vez lo fue.

Habían pasado dos días desde que Legolas se había dado cuenta de que ella había recuperado su vista. Dos días desde que le había alzado el tono al elfo. Dos días desde que, por primera vez en su vida, le había dado una orden como superior. Lyanna nunca había actuado como alguien superior a él. Al menos desde los primeros meses en que se conocieron, donde el mismo Legolas se había encargado de que se dejara de formalidades con él y actuara como alguien más corriente.

Aquello la tenía muy mal, aunque sabía que Legolas también se la estaba pasando así. La luz de Náriël se lo decía, pues había bajado su intensidad, evidenciando que el amor que Legolas sentía por Lyanna se había debilitado. Se encontraba confuso, dividido y, sobre todo, herido.

La Vala cerró sus ojos y una lágrima se escapó de uno de ellos. No había vuelto a hablar con Legolas desde su último entrenamiento hacía ya dos días, cuando todo aquel desastre había pasado y le había entregado también las flechas. Se había quedado a Náriël, pues aunque le pertenecía a Legolas... quería dárselo como un regalo, que él viera y recordara con cariño, no con dolor.

Alguien sacó a la Vala de su trance al tocar la puerta de su habitación con fuerza. Lyanna se levantó de la cama y dejó a su estrella sobre esta. Desde que Legolas se había dado cuenta que ya no sufría de aquella ceguera, había dejado de usa su venda y ahora todos volvían a contemplar la belleza de sus ojos, aunque estos parecían carecer de vida alguna.

Cuando Lyanna abrió la puerta de su habitación, se encontró con Éowyn esperando en el pasillo. Su rostro le daba la impresión a Lyanna de que se encontraba ansiosa por hablar, pues ni siquiera esperó a que la Vala la invitara a hacerlo. Ella simplemente le soltó las noticias que recién habían llegado.

- ¡Las almenaras de Minas Tirith se han encendido! - exclamó la mujer, haciendo que Lyanna expandiera de par en par sus ojos - Rohan va a la guerra - anunció, haciendo que la sangre de Lyanna corriera helada por su cuerpo. Sin esperar a necesitar escuchar más, Lyanna salió de la habitación y caminó hacia el salón principal, donde varios señores y guerreros se encontraban reunidos, hablando sobre los planes que irían a llevar a cabo a partir de aquel preciso momento para partir cuanto antes ante el socorro de Gondor.

- Envía hombres a alertar a los demás pueblos. Tenemos doce mil guerreros por todo lo ancho de Rohan, con eso deberá bastar - avisó Théoden a Éomer, mientras le señalaba en el mapa sobre la mesa frente a ellos los lugares donde se encontraban aquellos pueblos.

- Con eso será más que suficiente - animó Lyanna, llegando al encuentro de los reunidos. Al verla, el corazón de Legolas dio un brinco de emoción y de decepción - De buena fe puedo afirmar que un solo guerrero Rohirrim equivale al doble de uno de Mordor - alabó ella, con mirada fija en el rey, quien le dedicó una sonrisa.

- Muy bien. Prepárense para salir al mediodía, díganle a sus seres queridos cuánto los aprecian - Legolas y Lyanna intercambiaron miradas, tristes ambas - Abrácenlos y bendíganlos bajo el cuidado de los Valar. Alcen esos estandartes tan alto y que todos vean... ¡que Rohan va a la guerra!




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