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Merodeadores superando las expectativas » Están jugando con fuego
Merodeadores superando las expectativas (R15)
Por nuevetrescuartos
Escrita el Domingo 17 de Mayo de 2020, 19:46
Actualizada el Viernes 18 de Septiembre de 2020, 16:50
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Están jugando con fuego

Capitulo dedicado a Hari Malfoy que siempre esta presente y me da muy buenas ideas.
Pequeña recomendación, me inspire escuchando una canción de Babasonicos, a ver si adivinas cual. Enjoy it!

 

 

- ¿Nos vas a contar?
-No hay nada que contar.
- ¿La besaste?
-Me lo preguntaron el domingo, el lunes y ayer. La respuesta sigue siendo no.
-No te creemos.
-Sinceramente, no me importa.

Para Sirius y James era divertido acosar a Remus, para variar un poco y hacerlo hablar sobre su "nueva" amistad con Mary.
No habían tenido éxito, Remus solo se limitó a decirles que la había encontrado en la Sala Común antes de irse al pueblo y fue su oportunidad para hablar sobre lo sucedido en Halloween. Estuvieron más de cuatro horas para hablar sobre algo que sucedió en veinte minutos… muy convincente.  
Había intentado esos días desviar la conversación diciéndoles que le hubiera gustado asaltar el despacho de Filch con ellos, pero la realidad era que no cambiaba por nada su tarde con Mary.
Comenzaba a sentir el cansancio del ciclo lunar y no necesitaba que lo presionen más de lo que se sentía, sobre todo porque descubrió una nueva cicatriz en la espalda cuando se estaba bañando; todos los días era un recordatorio mental y físico de lo que le esperaba en poco tiempo.
Se despidió de sus amigos y se dirigió a Historia de la Magia donde cursaba solo con Mary de hecho, se sentaban juntos, pero Remus supuso que tal vez era incomodo y opto por buscar un asiento alejado de ella.
Mary, quien pasaba de la incomodidad, se sentó delante de él.

"¿Juegas tan bien al ajedrez como al Snap Explosivo?" Mary doblo por la mitad el pergamino y lo dejo caer el piso sin que nadie lo notara. Comenzó a morderse las uñas nerviosas, sentía que en el aula la temperatura había aumentado, pero cuando volvió a mirar al piso, vio la respuesta.
"No estoy seguro. ¿Cómo definirías jugar bien? ¿Tan bien como tu volando en escoba? Lo dudo mucho si es así"

"Siempre tan caballero Lupin, deje de lado esa falsa humildad y juegue conmigo un ajedrez"

"Lejos de ser un caballero, estoy utilizando mis métodos de intimidación para que te confíes y ver tu cara cuando pierdas estrepitosamente"

"¿métodos de intimidación? Conmigo no, Lupin. Yo invente la intimidación"

"Tendremos que comprobarlo"

Se mordió el labio.
Cuando el profesor Binns dio por finalizada la clase se dio vuelta para mirar a Remus, pero el chico ya estaba cruzando la puerta para irse. Cuando abrió su mochila para guardar los libros, bastante desilusionada, vio otro pergamino que rezaba "Hoy, a la noche. Sala Común."  

 

¿Cuándo se había convertido para Lily una opción ocupar horas de su tarde para ayudar a James Potter en sus deberes?
Ella podría decir en el futuro cuando comenzó a ser una opción, pero en ese momento estaba concentrada en que el chico pudiera escribir correctamente las instrucciones para hacer pocion multijugos.
Desde el día que había salido corriendo con James de la mano, sus amigas notaron que la pelirroja se ponía un poco nerviosa con su presencia y comenzaba a actuar de forma extraña. La primera en darse cuenta fue Mary instinto animal le había dicho a Marlenne.
La rubia no presto mucha atención a esos detalles porque bajo su visión, las chances que tenía Lily se sentirse "atraída" a Potter eran las mismas que tenía ella por Avery. Aún así, Lily no se negaba a ayudar a James cuando lo necesitaba; protestaba y despotricaba contra él, pero siempre acudía a su llamado.
Ese día, Lily se había puesto un labial muy sutil en los labios. Cuando Mary le consultó el motivo, su mochila se rompió "sin querer"
James nunca dejo de elegir el mismo lugar en la Biblioteca cada vez que Lily accedía a estudiar con él. No se consideraba una persona con cábalas, pero a esa altura, iba a recurrir a todo lo que le diera un poco de suerte.
Al principio había tomado el ejemplo de Sirius para ignorar a la pelirroja, pero jugo un partido entre su conciencia y su corazón. No hace falta decir quien gano.
Habían pasado tres días desde que Lily había robado el expediente de James y el chico no sabía como pedírselo sin desatar el enojo de la chica.

-Pusiste mal las medidas, de nuevo - le dijo Lily sacándole su pergamino y tachando el error - No estás muy concentrado hoy…
- ¿Puedo decirte por qué?
-No - dijo secamente sin dejar de mirar el resto del ensayo.
-Me preocupa algo… - comenzó diciendo no muy seguro. Lily levanto su vista.
- ¿Qué pasa?
-Bueno… para serte franco, ya pasaron tres días y aún no me diste mi expediente - le contestó mirándola por arriba de sus gafas.
-Es verdad - se limitó a decir la pelirroja acomodándose en la silla un tanto incomoda.
- ¿…?
-No sé qué esperas Potter. No te lo daré.
- ¡Pero es mío! Vamos Evans, sería tu triunfo, pero necesito mi expediente - le pidió el chico acercando su silla más cerca a ella.
- ¿Por qué lo quieres tener? ¡La idea era robarlo y luego devolverlo…! - James levanto una ceja - Bueno, tal vez no devolverlo…
-¿Qué tengo que hacer para que me lo des? - bufo James, empezaba a reconocer su derrota.
-Lo tengo en mi mochila - le dijo Lily con soltura - No puedes negociar conmigo, Potter
-Todo es una negociación - le señalo el chico sacándose las gafas para limpiarlas en su camisa - Regla número uno de Sirius Black.
-Black no puede negociar ni su propia alma, si es que tiene una - se burló Lily - No pudo negociar que Marlenne salga con él…
-Eso es porque no puedes ver el trabajo fino que está haciendo - la interrumpió James con media sonrisa - Me sorprendes Evans, eres la más inteligente de todos, aunque no se si más inteligente que Remus, pero compiten - Lily se llevo una mano a la cara mirándolo agotada
-Potter… ¿Por qué no puedes hacer simplemente los deberes? - James río y Lily se percato que cuando lo hacía su pelo le tapaba los ojos. Se acerco un poco más a ella.
-Los puedo hacer, de hecho, estoy casi seguro que tendré un Aceptable en este trabajo, pero cuando algo se me cruza en la cabeza…
-No me digas… - mascullo Lily. Realmente estaba sorprendida, en otro momento no hubiera ni llegado a ese punto de la conversación, lo hubiera mandado a volar búhos y se hubiera ido con sus amigas, pero la cara que ponía James intentando convencerla le agradaba.
- ¿Cuántos años vamos Evans? ¿Cuatro… cinco? -  inclino su cabeza para buscar sus ojos sobre las gafas. Lily tomo aire antes de contestar.
- ¿Cuántos años llevas insistiéndome en salir? Llevamos seis, Potter.
- ¿Seis años? Qué precoz… ¿Y acaso…?
-No veo los resultados sinceramente, porque no hemos tenido una cita. Y no la tendremos - le respondió ella acercando su cara al muchacho sonriéndole falsamente
-Y esto qué estamos haciendo ahora ¿qué es? - le respondió James señalando los pergaminos. Ese tono arrogante…
-Bueno, ahora entiendo por qué Remus es el más inteligente… estos son deberes, Potter - Lily se mentía a si misma si decía que la mirada penetrante de James no la estaba mareando. Tenía las manos transpiradas de sostenerle la mirada. El chico parecía darse cuenta porque cuando acerco nuevamente su silla a la de ella, ya no quedaba espacio para moverla más cerca. Casi podían escuchar la respiración del otro. Lily comenzó a hiperventilar, pero James estaba tranquilo, como si aquello lo hubiera planeado.
-Entonces Evans, lamento decirte que no estas viendo el trabajo fino que estoy haciendo - dijo en voz baja, despacio, con seguridad. Lily parpadeo varias veces, pero él la miraba fijamente. Cuando fue a abrir su boca para salvar la poca dignidad que le quedaba por haberse quedado muda, el chico se levanto de su asiento.
Lily no vio a dónde fue porque lo primero que hizo fue soltar el aire que contenía. Respiró como si alguien la hubiera privado de hacerlo. ¿Qué fue eso…? Lily, respira. ¿Dónde se fue?
La respuesta llego cuando sintió que James estaba detrás de ella.
No se atrevió a darse vuelta porque no iba a demostrarle que aquella situación la había dejado estupefacta. Tenía que estar lo más casual posible, así que permaneció quieta.
Esta claro que hay una brecha entre lo que Lily quería aparentar y lo que sucedió: James agacho su cabeza para apenas rozar con su pelo azabache a Lily;
-Tienes algo mío y eso me deja en una posición de quererlo o tomar algo tuyo - le susurro al oído.
Lily aún se está preguntando si fue eso lo que la dejo helada o fue el olor a cereza que tenía en el pelo James. Los pelos del brazo y de la nuca se le erizaron, tenía la boca seca y aunque quisiera aparentar que eso no la estaba afectando, no pudo reaccionar.
James pasó por su lado y se volvió a sentar en su silla mirándola con las cejas levantadas. Lily aún no reaccionaba. Quería hacerlo, porque la estaba dejando en ridículo. Él. James Potter.
- ¿Y que se supone que debería darte, Potter? - logro decir con una voz que no sonaba como la suya. James, qué parecía no cansarse de acercarse a ella hasta el punto de sentir su respiración, le sonrió con complicidad.
-Un beso, Evans - dijo simplemente.
Abrió la boca esperando que sus respuestas de rechazo salieran automáticamente. Tantos años diciendo lo mismo, debería de salir fácil. Pero no sucedió. Se quedo con la boca abierta y lo que parecía un volcán estaba a punto de explotar en sus mejillas.
James se acercó lentamente comprobando hasta donde podía avanzar, sin dejar de mirarla a los ojos. Cualquier movimiento de Lily que le dijera que se apartará, él lo iba a hacer, pero ella ya había perdido la voluntad de todo y nunca lo freno. Podía ver el marco de sus gafas…
Cuando parecía que James Potter iba a conseguir lo que hacía tiempo quería, cambio la dirección de sus labios y le dio un beso lento y sentido en la mejilla derecha.
-No Evans, nuestro primer beso no será en una Biblioteca - James se levanto de la silla y un segundo levanto sus pergaminos y se fue.
Lily estuvo aproximadamente quince minutos en la Biblioteca terminando de interpretar lo que había sucedido.
Cuando pudo cerrar su boca del asombro, se llevo una mano a la mejilla que el chico había besado.

 


-Amigo, tengo que agradecerte - James había alcanzado a sus tres amigos que estaban por entrar a la clase de Transfiguraciones.
-De nada - dijo divertido Remus - Sabía que ibas a tardar seis años en agradecerme todo.
-A ti no, Moony - le dijo james poniendo los ojos en blanco - ¿Qué te pasa hoy?
-Esta en la fase de la luna que necesita amor - le explico Sirius - ¿Qué pasó?
-Es largo, pero tengo que agradecerte - le dijo James palmeándole el hombro - Tú y tus brillantes consejos.
- ¿Estás seguro que no es para mí? Normalmente doy los mejores consejos… - dijo Remus cruzándose de brazos.
-Que día complicado vamos a tener hoy Moony ¿no? De todas formas… ¿Recuerdas cuando me dijiste que a las mujeres les gusta el efecto suspenso? Te vas por unos segundos, se quedan pensando y luego vuelves…
-Ah, si - le dijo aburrido Sirius - Un clásico. ¿Con quién lo usaste?
-Con Evans - le dijo James sonriendo con autosuficiencia.
- ¿QUÉ? - dijeron sus tres amigos al unísono. James los tomo de las túnicas para alejarlos de la multitud. Lo único que le faltaba era que alguien escuchara eso y quedara como un idiota frente a Lily.
-Si. Así es. James Potter y Lily Evans - les dijo orgulloso de sí mismo, golpeándose el pecho.
- ¿La invitaste a salir y dijo que sí?
-No.
- ¿La besaste?
-No.
- ¿Es… tu novia?
-No, eso tampoco.
-Entonces disculpa amigo, pero estas en la misma situación que hace seis años atrás - exclamo Sirius sin entender el alboroto de todo.
-No imbéciles, quiero decir… me acerque a ella y estuve a punto de besarla, pero le dio un beso en la mejilla - les dijo completamente emocionado aplaudiendo como si hubiera ganado la Copa de las Casas. Peter miró a Sirius y Sirius miró a Remus.
-A ver si entendemos Prongs… le diste un beso en la mejilla…
- ¡Exacto! ¿No es genial? - No era de extrañar que los chicos no entendieran, James no era muy bueno detallando la situación.
-Amigo, no quiero ofender a nadie - dijo Sirius mirado sobre todo a Remus - Pero te estas pareciendo a Moony… a esta altura de la vida, dar besos en la mejilla…
- ¡Hey! - protesto el chico.
- ¡No entienden…! Toda la situación fue fuego puro… Evans está a un paso de aceptar salir conmigo, acuérdense lo que les digo.
Sirius estaba a punto de decir algo cuando McGonagall les hizo una seña con la mano para que entren a la clase, los estaban esperando para las practicas.
Mary saco su cabeza dos minutos después enojada pueden apurarse por favor, McGonagall no puede empezar, me estoy haciendo tan vieja como ella de esperarlos.
A Mary le descontaron diez puntos ese día y Lily por primera vez en la historia escolar no participo de la clase. Prefirió hundir su cara en un pergamino escribiendo sin parar.
James intentaba como sea cruzar miradas con ella, pero sin resultado.

 

 

Marlenne miraba su plato de comida. Lo miro tres veces. Era lo único que tenía para mirar porque Lily estaba comiendo como si fuera un fantasma y Mary leía El Profeta vespertino.
Volvió a mirar a Lily; de a momentos las mejillas se le ponían coloradas como si recordara algo que le diera vergüenza.
Era un extraño silencio, de Mary precisamente no, porque cuando la chica estaba concentrada en algo había que agradecer esos momentos de paz.
Pero Lily había estado en silencio por varias horas y eso era extraño. Se debatió internamente si preguntarle estando en una mesa con otros alumnos, porque tal vez su amiga estaba esperando ir al dormitorio para contarles. O tal vez no pasaba nada y solo estaba paranoica.
Por supuesto que Marlenne estaba paranoica.
Lo había estado desde el sábado, presentía que su relación con Tony estaba llegando a un fin, solo qué resultaba extraño, porque nada malo pasaba entre ambos. No habían discutido, pero Marlenne se sentía incomoda con sus preguntas sobre las "casas nobles" y su status en la comunidad mágica.
Sintió la mirada de Sirius penetrándola desde el otro extremo de la mesa, giró su cabeza y clavo sus ojos en los grises del muchacho. Sirius miró por un segundo a Lily y la volvió a mirar guiñándole rápido un ojo. Marlenne sin mover su cabeza, cambio la dirección de su mirada a Lily. Bueno, algo está pasando y Sirius sabe.
- Lily… - le dijo suavemente a la bruja que estaba cortando sus papas asadas - ¿Ocurre algo?
-No, no… - contestó distraída. Lily no era la mejor persona para mentir así que decidió indagar un poco más.
-Estas muy callada… ¿Estas segura…?
-si, si… - a Marlenne no le quedó más remedio que golpear con su pie a Mary, quien la miro por arriba de las páginas del profeta. La rubia le indicó con la mirada que Lily estaba actuando extraña.
- Estaba pensando en jugar un rato con la varita del headboy de Slytherin a media noche ¿Qué opinas? - le dijo Mary dejando su diario sobre la mesa
-si, si… interesante- dijo una Lily perdida en la nada misma.
-Bueno, esto fue suficiente - dijo Marlenne golpeando la mesa para llamar la atención de la pelirroja que parecía despertar de un largo sueño - Mary acaba de decir una barbaridad y a ti te parece interesante. ¿Qué te sucede?  
Lily miro a sus dos amigas, entre confundida y con vergüenza les dijo en voz baja - Hoy, Potter casi me besa.
- ¿Qué…? ¿Cuándo…? ¿Qué…? - Marlenne no sabía por donde empezar, Mary abandono la cena que tenía y se acercó a Lily mirándola profundamente.
-Cuéntanos Lily… - le dijo con dulzura. Lily se perdió en sus ojos por unos segundos, Marlenne sabía que Mary estaba usando su arma mortal.
-Bueno… - dijo Lily apartando su vista de Mary - Estábamos en la Biblioteca… me pidió el expediente que robamos el sábado, lo cual me parece ridículo, pero una cosa llevo a la otra y como me negué a dárselo… - bajo su cabeza y respiro hondo, sabía que estaba roja como un tomate - Bueno, me pidió un beso - Marlenne no salía de su asombro - ¡Pero no me beso, me dio un beso en la mejilla! - aclaro rápidamente Lily, como si eso fuera a aplacar la noticia que estaba dando
-Por favor, dime que ese beso fue consentido - dijo Marlenne agarrando automáticamente la varita.
-Bueno… digamos que nunca le dije que no. Me quede helada, chicas. Fue extraño. No fue nada malo de hecho, fue solo un beso en la mejilla…
- ¿Y qué sentiste? - pregunto Mary. Marlenne agradeció que Mary estuviera en esa conversación para hacer el tipo de preguntas que ella nunca haría.
- ¿Sentir? - Lily la miro asombrada por esa pregunta - Bueno… fue extraño. Nunca estuvo tan cerca mío…
- ¡Lily! No puedo creer, no puedo creer - repetía Marlenne mirándola atentamente - ¿Y qué pasa ahora?
-Nada, no pasa nada Mar - le dijo Lily negando con la cabeza
- ¿Segura? - preguntó Mary
-Si
Lily siguió repitiendo eso hasta irse a su dormitorio. Se acostó en su cama esperando que su almohada absorbiera todos los pensamientos que tenía. Volvió a tocarse la mejilla. En apenas unos minutos cayo en un sueño profundo, sin darse cuenta que Mary había abandonado la habitación.

 

 

 

Remus Lupin sabía exactamente el horario en que los alumnos despejaban la Sala Común.  ¿Qué estoy haciendo? No debería haberle dicho, no debería complicar las cosas cuando logramos volver a ser amigos…
No pudo salir corriendo porque Mary apareció sigilosamente, aún vestida con el uniforme del colegio. Automáticamente se levantó del sillón para recibirla.
- ¿Ya empezó la caballerosidad, Lupin?
-Son simples mecanismos de manipulación emocional
Mary puso los ojos en blanco, se quitó los zapatos y se sentó en el piso. Bajó el ajedrez y se sentó frente a ella. ¿Qué le digo? ¿Comienzo el juego?
Cuando fue a decir algo, ella tomó el control.
-Espero me dejes empezar entonces - movió su primera ficha y lo miró fijamente - Tu turno.
-Empezaste fuerte - le susurro. Mary se ruborizo un poco.
- ¿Sabías que los muggles también juegan al ajedrez? - le pregunto la chica. Movió su peón con intención de empezar a atacar cómo Remus suponía que haría.
-Si, de hecho, es igual… salvo por la magia - Los movimientos de Mary eran buenos - ¿Tienes algún familiar muggle?
-Si…abuela materna y una de mis cuñadas. Encantadora, a veces se aturde con la magia, pero es realmente… - Mary no pudo terminar porque se quedó mirando la jugaba del chico. Hizo una mueca, no le gustaba lo que estaba viendo - No te rías, Lupin.
-No lo hago - mintió disimulando su sonrisa - ¿Desde cuándo me llamas Lupin?
-No lo sé, me gusta. Es corto. Prefecto Lupin. Señor Lupin.
-Remus también lo es - le dijo riéndose, Mary todavía seguía viendo el tablero de juego; la pieza de Remus estaba a punto de derrumbar la suya, pero Mary la movió y descolo al chico.
-Me gustó esa jugada, inteligente - le dijo con una mueca tirándose el pelo con ondas hacía atrás.
-No me gustaría que se terminara rápido el juego y pierdas - movió una pieza clave - ¿Asustada?
-No juegues con fuego, Lupin - murmuro Mary. Elimino el caballo del chico. Se siente seguro, te provoca pensó.
Remus inspeccionó cada detalle de su rostro; parecía un libro abierto que nunca te cansarías de leer. Podía darse cuenta cuando estaba tramando algo porque fruncia el entrecejo, pero luego suavizaba la expresión. Arrugaba la nariz cuando no le gustaba lo que había decidido y se justificaba en la elección levantando un poco las cejas. Todo eso lo hizo en cinco segundos. Estaba seguro que iba a optar por una jugada fácil, pero saco su reina. Los ojos profundos de la chica se cruzaron con los de él. Sintió un leve cosquilleo en el estómago, intento desviar la mirada. Los labios de Mary apenas se abrieron;
- ¿Me estabas mirando?
-Miro el juego - contesto Remus muerto de vergüenza por haber sido tan obvio. Bajó la mirada nuevamente.
-Oh si, ese también es un juego interesante…
-Juegas bien - contesto con voz ronca.
- ¿Asustado?
-No juegues con fuego, Mary…
- ¿Tienes miedo de quemarte?
Remus clavó sus ojos en ella, aquello ya no era una conversación de ajedrez y él lo sabía, no era tonto.
Ella lo había llevado por un juego de palabras con doble sentido y a esa altura, él no se iba a quedar atrás, ya estaba ahí. No podía salir corriendo, aunque quisiera.
Remus recorrió con la mirada sus ojos, su nariz y sus labios. Se quedó allí. La sonrisa pícara de Mary lo dejo sin aire.
-Jaque Mate - dijo la chica sacándolo de sus pensamientos. Había ganado y él había perdido en todos los sentidos
Remus ni miró el tablero, no le importaba. Miraba cómo Mary se mordía el labio inferior.
- ¿Asustado?
- Aterrado.
- Estamos jugando con fuego.
Y Remus quería quemarse. Se miraron por un segundo queriendo acabar con la sed que tenían en sus bocas. Mary tiró el tablero violentamente y se abalanzo sobre él, la cabeza del chico golpeo el suelo, pero eso no le importó porque la chica lo estaba besando intensamente.
Aún no saben en qué momento pararon para respirar, mirarse y luego seguir.
-Mary… - jadeo sin abrir los ojos
- ¿Qué? - la chica se separó unos centímetros. Remus la miró y volvió a perder.
-Nada - siguió besándola como si no hubiera pasado nada.
Quién iba a pensar que el tímido prefecto de Gryffindor y la inquietante cazadora de Quidditch iban a comerse a besos esa noche.
La chimenea de la Sala estaba prendida, pero no había necesidad porque la sala ya estaba bastante caliente.

 

 

Espero les haya gustado y como siempre, MUCHAS GRACIAS por leer. Siéntanse libres de comentar y recomendarme cosas para sumar a la historia



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