Historia al azar: Noviembre Sin Ti
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Merodeadores superando las expectativas » La carta de Sirius
Merodeadores superando las expectativas (R15)
Por nuevetrescuartos
Escrita el Domingo 17 de Mayo de 2020, 19:46
Actualizada el Viernes 18 de Septiembre de 2020, 16:50
[ Más información ]

La carta de Sirius

- ¿Quién es tu cita Mckinnon?
- Tu padre.
- ¡A mi padre ya no le funciona!
- ¿Cómo sabes eso?

Sirius, quien aún no perdonaba a Marlenne por haberlo dejado en ridículo frente a varios alumnos, continuaba interrogándola sobre su "conquista" pero la chica tan testaruda como él, se negaba a darle siquiera una pista. Él se había tomado el trabajo personal de seguirla a todos lados, hasta que Lily lo descubrió queriendo entrar al baño de chicas y tuvo que sacarlo a los gritos. ¡ni que fuera la primera vez que entro a un baño de mujeres Evans…!
Mientras Sirius perseguía a Marlenne y Lily perseguía a Sirius, el primer partido de Gryffindor ocurría el sábado a la mañana.
Mary había desarrollado una extraña obsesión por repasar las jugadas en voz baja. Al principio parecía que murmuraba hechizos, pero Peter corroboro que no era eso cuando paso una mano en dirección a donde murmuraba Mary y ninguna magia cruzaba el aire.
Por desgracia James y Sirius habían sido descubiertos por McGonagall un día que intentaban hechizar un gnomo que casualmente habían encontrado cerca de la cabaña de Hagrid y tenían la intención de meter entre los pantalones de Avery. Profesora, solo comprobábamos si allí había algo más chico que el gnomo.
Les valió un castigo con Filch que consistía en limpiar el baño de niña del tercero.
Sacando el castigo de los chicos, Lily comenzaba a sentirse más cómoda con la presencia de James; ya no le gritaba entre pasillos que quería salir con ella, sino que cuando se acercaba a su grupo era para darle instrucciones a Mary sobre Quidditch. Lo que Lily no sabía era que James le debía ese favor a la muchacha.
"En el caso que no anotes ni un tanto o anotes  en los aros de nuestro equipo, lo más grave que puede pasar es que te dejemos colgada en ropa interior en la torre de astronomía"
Remus aseguro mil veces a Mary que no iba a permitir que nadie la colgara en ningún lugar, pero Sirius la miraba como si quisiera que eso sucediera.
Tanto se había acostumbrado la pelirroja a esta nueva faceta del muchacho que un día sin pensarlo, sucedió algo que James recordaría en el futuro como un triunfo:

-No entiendo porque estas tan nerviosa si las ultimas practicas anotaste más veces que Sirius - le decía James mientras examinaba por debajo del pupitre un pergamino que le había pasado Mary con una jugada nueva que había pensado.
Lily intento espiar el pergamino que tenía James, pero en ese momento el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras golpeaba con fuerza la pizarra.
-Esto es aburrido - decía Sirius - Sé de memoria los hechizos.
- ¿Pueden callarse? - Marlenne miro a James y a Sirius enojada.
- Padfoot, me tienes que ayudar con los deberes de pociones, no quiero dejarlo para el sábado… quiero dedicar el día a festejar la paliza que le daremos a Ravenclaw - dijo James. Mary se puso blanca.
-No puedo amigo, Peter necesita ayuda.
- ¿Remus? - el chico lo miro levantando una ceja - Ah cierto… no cursas con nosotros.
-Potter, cállate por el amor de Merlín, una palabra más y juro que lo último que veras son los dientes de las sirenas del lago. - Marlenne comenzaba a enojarse, no podía escuchar su clase favorita y Lily supo que tenía que intervenir.
- ¡Necesito que alguien me ayude Marlenne...!
-Cállate Potter, yo te ayudare - le susurro Lily impaciente.
- ¿De verdad? - James tardo en contestar, no podía creer que lo que escuchaba - ¡Brillante! ¿Cuándo…?
-Hoy a la noche. Pero cállate, queremos escuchar la clase - ¿Había pasado de verdad? ¿Lily se había ofrecido a ayudarlo?
-Gracia Evans... significa mucho… - Lily se tensó en su lugar, pero le dirigió una mueca de aprobación - Eh, Padfoot… ¿recuerdas el último partido contra…?
-CÁLLATE JAMES, CÁLLATE POR EL AMOR DEL MISMISIMO MERLÍN - chillo Mary golpeando con los puños su pupitre. La clase se giró para ver a la muchacha y los seis chicos la miraron con los ojos como platos.
-Ahora si se puso interesante la clase - se río Sirius
-Señorita McDonald, le suplico que deje sus malos modales fuera de mi aula. 5 puntos menos para Gryffindor - le dijo el profesor mirándola con desaprobación - Si no le interesa esta clase le sugiero que vaya a ver a la profesora McGonagall para ver si le da algo más interesante que hacer - la chica se ruborizo y bajo la cabeza avergonzada.
-Lo lamento profesor, no volverá a suceder.
-Como les decía - prosiguió el profesor - Pónganse en parejas de a dos, vamos a practicar inmobilus… Si señorita Evans, pueden ponerse de a tres.
Remus se había acercado a Mary queriendo hacer pareja con ella, pero Isaac, el golpeador de Gryffindor, ya se había acercado y le había pedido lo mismo. James fue el único que vio las intenciones fallida de su amigo, así que se apresuró a hacer pareja con él y Sirius. Marlenne sumo a Peter con ella y Lily.

-Muéstrale como se hace Peter - le grito Sirius. Dudaba de su amigo así que por las dudas estaba atento a que no se le caigan los pantalones de invocar el hechizo.
-Vamos Peter - apremiaba Marlenne que blandía su varita con decisión. El chico estaba inseguro y Lily supuso que necesita seguridad.
-Solo susurra el hechizo, piensa en querer inmovilizarla.
-inmobilus - susurro, pero el hechizo solo le hizo cosquillas a Marlenne quien tomo su lugar y miro con una mueca al muchacho.
-inmobilus - dijo con firmeza. Peter se paralizo en su lugar con una expresión graciosa. Marlenne miro con satisfacción su conjuro y giro la cabeza para mirar triunfante a Sirius, pero se quedó con la boca abierta cuando vio que el muchacho había inmovilizado tanto a James como a Remus en un segundo. Lo tomó como un desafío.
-Permiso para cambiar de pareja, profesor - el profesor hizo un gesto con la mano de aprobación sin siquiera mirarla.
Marlenne, le hizo un gesto con la cabeza a Sirius y el muchacho con las manos en el bolsillo se posiciono frente a ella. Lily se apuró a revertir el hechizo de su amiga y el de Sirius.
-En posición, Black - la chica con mucha elegancia se paró frente a él y llevo su varita a la altura de su frente. Sirius, la miraba con una mueca en su cara, pero corrigió su postura y la imito. Luego de mirarse por tres segundos, Marlenne pestaño y Sirius ataco.
-Inmobilus
-Impedimenta - el hechizo de Sirius reboto, el muchacho no dejo de sonreír, pero miro a su rival con precaución. Un grupo de alumnos se había acercado para presenciar el duelo.
-flipendo - susurro, Marlenne retrocedió por el impulso del hechizo, pero levanto su varita al instante
-incarcero - un par de cuerdas amarraron a un Sirius furioso que no llego a protegerse del hechizo. Ya en el suelo Sirius quedo inmovilizado. Marlenne había utilizado inmobilus como hechizo no verbal. La clase entera aplaudió mientras el profesor observaba.
-Merlín, señorita Mckinnon… eso ha sido… 20 puntos para Gryffindor. ¡un hechizo no verbal en el segundo intento...! - con un movimiento de la varita, las cuerdas desaparecieron y Sirius se levantó del piso furioso.
-La próxima será, Black.

 

-Vamos Padfoot ¡fue solo un duelo! - James comía su almuerzo de forma apurada e intentaba animar a su amigo que no había dicho una palabra desde que salieron del aula.
-Me molesta… Mckinnon se cree la mejor de la clase
- Si te sirve de consuelo, James y yo no vimos venir tu hechizo cuando nos inmovilizaste - Sirius recordó ese momento y aflojo su postura.
-Es verdad…
- ¡Eso es amigo! - le dijo james golpeando su hombro - la próxima vez le sacaras hasta la ropa interior.

Sirius no tuvo tiempo de contestar porque una lechuza se acercaba a él. Era raro… normalmente las aves solo llegaban a la mañana. Cuando la lechuza estuvo debajo de su cabeza, deposito una carta dirigida a él. El muchacho reconoció la lechuza de su familia e inmediatamente abrió la carta con una sensación de terror.

 

 Sirius
No tengo palabras para explicar el disgusto que nos has ocasionado a tu padre y a mí. McGonagall nos ha escrito para notificarnos
que en menos de dos meses te han castigado miles de veces.
Todo este tiempo perdido en educarte con valores dignos del apellido que llevas y ni puedes ser un ejemplo para tu hermano, quien parece valorarnos más.
Podrías tomar el ejemplo de otras familias si crees que nuestras palabras sin escasas ¡Los Mckinnon! su hija parece
entender lo que es pertenecer a una casa ancestral, podría llegar a casarse con Malfoy según me han dicho.
Mis peores temores se confirmaron: vas por el mismo camino que tu prima, Andrómeda, aquella traidora a la sangre.
No gastes tinta en contestar, procura enderezar tu destino.

 

- ¿Paso algo grave? - le consulto Peter al ver la reacción de Sirius cuando dejo la carta arriba de la mesa.
-Bueno… mis padres envían sus adorables saludos y me recuerdan que me aman tanto cómo a Andrómeda… No dice nada importante Peter, solo reafirman sus ganas de no haberme concebido. Nada que no supiéramos.

Tal vez Sirius pudiera engañar a Peter y a Remus, pero James sabía que, en el fondo, ser ignorado y no querido por su familia le estaba generando algunas cicatrices.
Sirius desvió su mirada para no enfrentar los ojos de James y por primera vez en muchos años, sintió la necesidad de echarle una maldición imperdonable a su hermano y a toda la mesa de Slytherin.
-Oye Sirius… ¿Por qué nombra a Marlenne? - Peter estaba leyendo la carta de la madre de Sirius y el muchacho se acordó de ese detalle.
-Ya sabes… entre familias de sangre pura se conocen entre ellos…
-Entiendo… ¿Pero de donde saco tu madre que Marlenne se va a casar con Malfoy?
- ¿Sabes qué mi buen amigo? No tengo idea… pero podríamos averiguarlo - un brillo malicioso apareció en su bello rostro.
-Sirius… - dijo en tono de advertencia Remus, pero James lo callo con una mano.
-Sirius le debe una a Mckinnon, estarían a mano - Remus interpreto aquello como un gesto de James para levantar el humor de Sirius así que desistió.
-Mis padres se deben haber enterado por los suyos… ya me los imagino jactándose de tener una hija maravillosa… - dijo pensativo Sirius
-Tenemos clases a la tarde con ella… podrías preguntarle - Sirius negó con la cabeza y señalo con un dedo la carta.
- La información es poder.


-McGonagall nos odia de verdad.
-No nos odia…aunque esa pila de deberes que nos dejó nos va a llevar todo el domingo.
-No pienso trabajar un domingo, Lily
- ¿Vas a verte con Tony, Mar? - le pregunto la pelirroja a la salida de la última clase del viernes.
-Acepte que… "conversáramos" - le contesto Marlenne bajando la voz para evitar que lo demás escuchen
-Alguien va a tener que reservar un armario de escobas…- dijo divertida Mary. Marlenne la golpeo con un pergamino.
-Tampoco tengo otro plan… sinceramente ninguna de ustedes consiguió citas, tal vez si hubieran conseguido algo interesante…
-Mar, no engañas a nadie. Tienes tantas ganas de ver a Tony como Mary de ganar el partido de mañana - Lily se arrepintió de nombrar el partido porque Mary comenzó a tensionarse y se puso pálida como el Barón sanguinario.
- ¡Evans! - James se había acercado a las chicas sonriente, pero miro dos veces a Mary - Guau Mary, pareces a punto de vomitar.
- ¿Necesitas algo? - le dijo Lily queriendo sonar cortes.
-emmm, bueno… tal vez lo olvidaste, pero habíamos quedado esta tarde para el trabajo de pociones - James señalo sonriente su libro
- ¡Oh, lo olvide! - era mentira, Lily no había olvidado ni por un minuto haber quedado con James, pero esperaba el muchacho se hubiera olvidado. No era que no quería ayudarlo, simplemente estaba nerviosa por pasar una tarde junto a él. Nunca había estado sola con el chico ¿de qué hablarían? ¿y si intentaba besarla? ¿y si terminaba echándole un hechizo para que se le caigan las orejas? - Podríamos... ¿en la biblioteca?
- ¡Perfecto! - dijo contento James - Tenemos libre la tarde, puedo ir reservando una mesa - Dicho eso, se marchó apresurado.
-Yo tendré cara de querer vomitar, pero tu Lily tienes cara de querer desaparecer - le dijo Mary.
 Lily acepto tu destino, se despidió de sus amigas y se fue detrás de James rogando que todo terminara temprano.

Cuando Lily llego a la Biblioteca, no le costó adivinar donde estaba James esperándola; se había puesto en una mesa que daba contra una de las ventanas. Resoplo; era obvio que iba a sentarse en un lugar donde todos pudieran ver que él estaba con ella. Sacudió su cabeza y mantuvo su pose firme, haría los deberes con él y luego se iría a su habitación. Nada de charlas, nada de preguntas, nada de Potter.
-Bueno… podríamos comenzar con… - pero james la interrumpió.
-Disculpa, estoy fascinado. Es la primera vez que hacemos la tarea juntos
- ¿Vas a pasarte la tarde hablando o vamos a hacer las cosas? - le dijo Lily mirándolo severamente.
- Tienes razón - James saco su libro y un rollo de pergamino y comenzó a escribir el título de su ensayo. Lily miro la letra desprolija del chico y luego levanto su mirada para ver la cara de concentración que tenía James. Realmente la luz que entraba por la ventana lo favorecía; su pelo incontrolable parecía estar tranquilo aquel día y su cara presentaba facciones suaves, sus mejillas estaban un poco coloridas pese a hacer frío que entraba por la ventana. James hizo un mueva como si estuviera a punto de reír y levanto los ojos rápidamente para encontrase con los de Lily.
- ¿Vas a pasarte toda la tarde mirándome o vamos a hacer el trabajo? - Lily desvió su mirada avergonzaba.
-No te estoy mirando - logro decir llena de vergüenza - estaba viendo si escribías las respuestas correctas.
-Me estabas mirando - afirmo James sin dejar de escribir en su pergamino.
- ¿Tanto te cuesta aceptar que una mujer no te mira?
-Créeme. Me doy cuenta si alguien me está mirando
-Vaya humildad Potter - James río y negó con la cabeza.
-Lo siento… paso mucho tiempo con Sirius.
-Deberías cambiar con Remus.
-No creo, dejaríamos a Remus sin el trabajo de tener que corregirnos constantemente. Se volvería infeliz - Lily sonrío y miro por la ventana.
- ¿No tienes una novia a quien molestar? - le dijo en tono de burla, pero realmente quería saberlo. No tiene nada de malo saber… puro chismerío.
-Mi amor por vos es único, pero no es mi único amor - le contesto tocándole la nariz con su pluma. Lily se ruborizo al instante y aparto la pluma de su cara
- ¿Por qué tomas pociones? - le preguntó luego de media hora en silencio. James dejo de escribir y se acomodó las gafas para mirarla detenidamente.
 - ¿escuchaste las noticias últimamente? 
- ¿Noticias del colegio o de nuestro mundo?
-El Profeta -le dijo James - Hay un movimiento… un grupo de magos que comenzaron hace un tiempo a rebelarse contra el Ministerio de la Magia, se hacen llamar "Mortifagos" siguen a un líder bastante oscuro si se me permite decir…
-Se oponen a los muggles. O magos nacidos de muggles - dijo Lily. El chico asintió con la cabeza. Ella sabía perfectamente de lo que hablaba.
- ¿Qué piensas de eso?
-Me parece que no hay mucho que pensar ¿no? Soy hija de muggles… - le dijo desafiándolo y dispuesta a agarrar sus libros y marchare si James se atrevía a ofenderla.
-Hace un rato me preguntaste por qué tomaba Pociones. Quiero convertirme en Auror. Quisiera…  quiero ayudar desde el lugar que pueda a combatirlos. Nadie debería vivir asustado o morir por culpa de quienes cree en la pureza de la sangre. Nadie debería avergonzarse de ser lo que es. El año pasado… me pareció muy ofensivo lo que te dijo Snape…

Lily abrió los ojos con sorpresa. No esperaba que James Potter estuviera diciéndole eso.
Podía ver la valentía con la que le hablaba, realmente quería convertirse en Auror porque creía lo que estaba diciendo. Creía que podía lograr un pequeño cambio en la sociedad mágica. Siempre había pensado que James era un arrogante y que lo único que podría interesarle era ganar la copa de Quidditch para que todos los veneraran, pero esa idea de James se esfumo.
Aturdida por la conversación y sus pensamientos, Lily balbuceo que se hacía tarde y debía buscar a sus amigas. Tomo sus cosas y se fue corriendo sin saber para donde estaba yendo.
James se quedó con un sabor amargo en la boca.
Había tenido la oportunidad de hablar con Lily y que ella le agradará, pero la desperdició hablando de Mortifagos.
James se dio cuenta que realmente no conocía a Lily, no sabía de su familia, no sabía sus gustos, no sabía qué cosas le agradaban y qué cosas la incomodaban.
Maldijo en voz alta por ser tan idiota.

 

James no se va a enterar que robe su capa y si se entera tampoco se enojara. Es por una noble causa.
Sirius efectivamente, había robado la capa de James y se encontraba persiguiendo a Marlenne por los pasillos.
No lo podría haber planeado mejor: James estaba con Lily en la Biblioteca; Remus, Mary y Peter estaban haciendo los deberes, por lo tanto, Marlenne tendría tiempo para verse con el misterioso chico.
Al principio fue complicado pasar entre todos los alumnos que caminaban rápido por los pasillos, pero a medida que la chica se dirigía hacía el ala oste del colegio, el caudal de personas disminuía. Sirius iba tachando cosas a su lista Es un Ravenclaw entonces, eso ya lo sabía, pero ahora lo podía confirmar.
Marlenne comenzó a girar sobre sus talones como si presintiera que alguien la estaba siguiendo así que Sirius tuvo que parar varias veces y quedarse quieto para no hacer ruido con sus pies. Decidió acomodarse sobre la pared y ver como Marlenne se inclinaba sobre una columna de mármol esperando a alguien.

-Mar… Aquí- escucho que una voz que chistaba - Bien, es un hombre.
- ¿Dónde estabas? Recibí tu carta… muy ingeniosa. Lily tuvo que descifrar el acertijo, Mary y yo seguimos pensando qué podía ser. -Lily y Mary saben.
- Tengo más cosas en mente - le dijo el chico riéndose - ¿Cómo ha sido tu día?
-Bien, lo normal… Sirius todavía me pregunta con quien salgo - ¿Se estaban riendo de él?
- ¿No tiene un par de chicas para ir molestando? -Este chico es un idiota.
-
Ahora que lo pienso… no lo he visto con ninguna, tal vez perdió el encanto - ¡¿Perder el encanto?! Esto es ya personal, Mckinnon.
-La que no perdió el encanto es cierta rubia que todavía tiene mi bufanda - Marlenne sonrió y Sirius pensó que nunca había visto una sonrisa así. Era una sonrisa de entrega pura. Marlenne, la gran conquistadora del colegio, estaba a los pies de ese chico que era unos centímetros más baja que ella. Y feo. No era feo, pero para Sirius comenzaba a ser parecido al calamar gigante.
Sirius vio al muchacho agarrando del cuello a Marlenne y besarla. Pero lo próximo qué escucho, no lo esperaba.
-Yo te voy enseñar lo que es no perder el encanto - susurro Marlenne. Sirius en ese momento tuvo que llevarse ambas manos a la boca para no estallar en carcajadas. La capa se desacomodo por un segundo qué fue una eternidad para el chico. Marlenne miro asustada a su alrededor.
-Tony… ¿Escuchaste eso? - le dijo con temor al muchacho que la miraba embobado. Se llama Tony.
-No, la verdad que no… sigamos en lo nuestro - Se acerco nuevamente, pero Marlenne seguía mirando a su alrededor. Sirius dio pequeños pasos para alejarse de donde estaba y retomar su camino de regreso.
- ¿Vamos a un lugar más privado? - Tengo que salir de aquí, tengo que salir de aquí ya mismo.
Cuando Sirius vio que ambos chicos se metían merlín sabe dónde, salió corriendo de vuelta a la Sala Común estallado de risa.

Para cuando Marlenne regreso a la Sala Común con una sonrisa relajada, Sirius Black estaba sentado de forma elegante en uno de los sillones. Embozo una gran sonrisa y acomodo su pelo. Le hizo un gesto con la cabeza para que la chica se acercara.
- ¿Y a ti qué te pasa? - la rubia se cruzó de brazos mirándolo con recelo. Sirius empezó a tocar despacio el respaldo del sillón.
-Siéntate, Mckinnon.
-No puedo, tengo que subir a enviarle una lechuza a tu padre… me extraña un poco - Sirius negó con su cabeza aun sonriéndole.
-Siéntate… estarás cansada… el camino es largo desde el ala Oste…
- ¿Qué…? - Marlenne se descruzo de brazos y ahora miraba a Sirius alarmada. El chico se recostó sobre el sofá de costado, con un brazo sostenía su cabeza.
- ¿Me encuentras encantador Mckinnon? - le pregunto con vos seductora, desabrochándose el primer botón de su camisa.
-Sirius… ¿Qué demonios te está sucediendo…?
-…Porque creo que podrías enseñarme a no perder el encanto - Marlenne lo miro con la boca abierta y Sirius pudo identificar como la muchacha caía en la cuenta de lo que él le estaba diciendo - No te preocupes Mckinnon, para tus padres te seguirás casando con Malfoy y mantendré tu secreto, pero mi silencio tiene un precio. Mi asistente se contactará contigo para los detalles.
Dicho eso, Sirius se levantó del sillón entregándole la carta de su madre. Sirius maldito Black.  
La información es poder.

 

El sábado llego entre medio de una lluvia torrencial que azotaba el castillo.
La atmosfera general era positiva a favor de Gryffindor, pero para tres estudiantes, el día no podía ser peor.
Lily evitaba mirar a James avergonzada de cómo se había ido de la Biblioteca el día anterior, James estaba de mal humor pensando que la pelirroja estaba enojada con él y Sirius y Marlenne no se dirigían la palabra directamente. Remus y Peter desayunaban en silencio mirando de a rato a sus amigos, pero sin atreverse a decir una palabra.
Mary, para sorpresa de todos, entro al comedor con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Buen día! ¿No es un hermoso día? - un rayo cayó en ese momento sobre el techo - bueno, por lo menos es un hermoso día para ganar ¿no? - No recibió respuesta de ninguno, así que golpeo con sus puños la mesa, asustando a los seis chicos. Peter escupió su jugo sobre la cara de Sirius - ¡Se supone que soy yo la que estoy nerviosa o vomitando o lo que sea! Cambien la cara que me desperté con ganas de hacer llorar a Ravenclaw. 

Mary no solo hizo llorar a Ravenclaw, hizo que quisieran irse del colegio y nunca más jugar contra Gryffindor.
James atrapo la Snitch como un acto de generosidad cuando su equipo ya iba ganando 270 a 30 y las tribunas de Ravenclaw comenzaban a vaciarte para ahorrarse ver semejante derrota.
Más tarde, cuando fueron a celebrar a la Sala Común, los cuatro chicos se habían olvidado del malhumor que tenían y disfrutaban de la fiesta. James se apresuró a cargar por los hombros a Mary mientras gritaban eufóricos, Sirius se había sacado la remera llena de barro y tomaba cerveza de mantequilla como si fuera agua.
Remus se había acercado a Lily y Marlenne que miraban la escena riéndose en disimulo.
- ¿No deberíamos parar a Sirius? Va a descontrolar a todo el mundo.
-Descuida, estoy atento a que no se quite los pantalones y los revolee en el aire…
-…como el año pasado
-Exactamente.

James observo que Lily hablaba con su amigo y decidió unirse a ellos, pero cuando bajo de sus hombros a Mary, Isaac el golpeador de Gryffindor, le dio un enorme beso en la mejilla a la chica haciendo que se ruborizara.
Sirius aprovecho que Remus miraba esa escena con el ceño fruncido y se quitó los pantalones embarrados quedándose en ropa interior reboleándolos por el aire. En ese momento entraba furiosa la profesora McGonagall por el ruido que estaban haciendo y los pantalones de Sirius cayeron arriba de su cara.
Tiene suerte profesora, podrían haber sido mis calzoncillos.



« Levicorpus y favores Comenta este capítulo | Ir arriba Halloween estimulante »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.