Historia al azar: Los cuatro herederos
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Merodeadores superando las expectativas » Levicorpus y favores
Merodeadores superando las expectativas (R15)
Por nuevetrescuartos
Escrita el Domingo 17 de Mayo de 2020, 19:46
Actualizada el Domingo 12 de Julio de 2020, 16:44
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Levicorpus y favores

Septiembre paso tan rápido como una Snitch.

Las clases comenzaban a ponerse más exigentes pero los alumnos solo estaban ansiosos por el inicio de la temporada de Quidditch.
Lily y sus amigas comenzaron a pasar tiempo con lo Merodeadores a causa de Mary, que recibía consejos de James sobre jugadas y de cómo lanzar un hechizo de abejas indomables si algún golpeador quería tumbarla de su escoba. No creo que eso este permitido, James decía en ocasiones Remus.
No estaba del todo equivocado, porque cuando Mary intento practicarlo con Peter, el chico tuvo que salir corriendo a causa de las abejas que lo perseguían.
La pelirroja aún no se encontraba a gusto con James, de hecho, se mostraba indiferente cuando el muchacho intentaba llamar su atención.  Más de una vez practicó el don de la paciencia y cuando James parecía animado a entablar conversación con ella, metía alguna excusa y se acercaba a Remus que observaba todo medio entretenido, medio cansado. No muerde Lily solía decirle.
James, quien no dejaba pasar oportunidad, había invitado a Jenny Osward (su nueva conquista) a la Biblioteca donde todos estaban, pensando que de ese modo Lily sentiría celos. Se podría decir que tuvo resultado, pero no el esperado: Lily no le dirigió la palabra por tres días.
Lily por su lado, había intentado hablar con Severus, pero no había tenido oportunidad ya que el chico siempre se encontraba acompaño de sus amigos lo cuales Lily aborrecía.
Sirius, se había empecinado en saber de quién era la bufanda de Marlenne y solía preguntarle en los momentos más raro para ver si la rubia bajaba su guardia.
El hecho que Sirius preguntará tanto despertó la intriga de Lily y Mary, así que ambas aprovecharon una de las ultimas tardes soleadas de octubre para bombardear de preguntas a Marlenne sobre el misterioso muchacho.

-No sabría por donde comenzar…- dijo la rubia mirando al lago como si esperaba que el calamar gigante la salvara de la situación
- ¿Tal vez por el principio? - dijo suavemente Lily - No estas obligada a contarnos si no quieres Mar…
-Claro que esta obligada a contar, no voy a ser tan pasiva como Lily - dijo una acalorada Mary.
Marlenne conto con lujo de detalle a sus amigas sobre Tony y sus idas y vueltas el año pasado. Evito mencionar su amistad durante casi todo un año entero y se limito a señal que "todo se desarrolló los últimos tres meses de clases"
La rubia había decidido hablar con Tony sobre lo ocurrido y resulto ser que el muchacho había dado por terminada su relación con la chica del tren. No sabía qué hacer o sentir frente a eso, porque ella nunca le había pedido que haga semejante cosa, pero tomó el mensaje como una señal clara y ahora era ella la que debía dar un paso, sea positivo o negativo.

- ¿y qué piensas hacer? Es… es grande Mar, no pensé que estuvieras tan interesada en este chico.
-No lo se chicas… todavía me pregunto si me interesa como algo romántico o simplemente me gusta que alguien sea interesante- dijo Marlenne un tanto avergonzaba y un tanto preocupada - En mi cabeza no dejo de pensar que él me beso al mismo tiempo que estaba con otra chica. ¿Qué clase de hombre hace eso? No lo sé, no se siente bien.
-Todos cometemos errores Mar, tal vez él también estaba inseguro e intento manejar la situación lo mejor que pudo- le dijo Mary dulcemente - Date el lugar de sentirte interesada por alguien
- ¿Quién dijo que no me doy el lugar? - pregunto enojada Marlenne
-Mar… nunca sales con un chico por más de dos semanas - le señalo Lily en voz baja. No quería enojar a su amiga
- ¡Porque son todos aburridos! - se defendió la rubia. Volvió a dirigir su orgullosa mirada al lago, Lily supo que era mejor no contestar.
-y, aun así, este chico parece ser interesante si te tuvo así durante meses…-le señalo Mary
- ¡Merlín Mary! la vida no es un maldito libro de cuentos donde las veelas se enamoran de muggles y hay unicornios mágicos y viven todos felices en la luna de saturno - Marlenne se levanto de un salto mientras tiraba su pelo hacia atrás.
-Lo sé, lo sé perfectamente Marlenne, solo digo que tienes la oportunidad de estar con alguien que es lo suficientemente interesante para que estemos teniendo esta conversación - Mary echaba chispas. Lily supo que tenía que intervenir.
-Mary… estoy segura que Mar va a saber que hacer, a veces se necesita tiempo ¿No? - dijo la pelirroja intentando evitar una guerra mágica.
Mary quería contestar, pero Marlenne miro por arriba de su cabeza y vio que Severus Snape se acercaba a ellas.
Al principio Lily quiso levantarse del suelo como sus amigas y salir corriendo, pero era demasiado tarde porque Severus estaba a solo pocos metros de distancia.

-Lily… ¿Puedo hablar contigo? - el muchacho en otra ocasión se hubiera acercado e interrumpido la conversación de las chicas, pero su postura era precavida y casi de vergüenza.
-Emmm… supongo…
-Por supuesto… vamos Mary - Marlenne agarro su mochila y se llevo a una Mary que seguía balbuceando sabes que tengo razón, no quieras desviar la conversación.  
- ¿Puedo sentarme aquí? - Severus señalo el piso donde la chica estaba.
-Claro.
Se hizo un silencio incomodo donde ninguno sabía qué decir o como comenzar la conversación. Fue tenso, pero le sirvió a Lily para pensar qué le podría decir a Severus luego de tanto tiempo sin dirigirse la palabra.
-Ahora te hablas con Potter - soltó Severus jugando con el césped. ¿Era eso lo que quería decirle? Lily se sintió ofendida.
-Con quien hablo o con quien no, es asunto mío Severus.
-No quise ofenderte… simplemente me sorprende que aún quieras pasar tiempo con ellos
- ¿Aún?
-Supongo… en semanas de amistad te habrás dado cuenta de cosas raras… - Lily sabía a lo que iba.
-Ya te lo dije, sé tú teoría, pero sabrás que Remus es amigo mío - la conversación comenzaba a molestarla - ¿Para eso viniste? ¿Para recriminarle que paso tiempo con Potter?
-¡No Lily..! - se apresuro a decir el chico que por primera vez la miraba a los ojos - Lamento todo Lily… no hay día que pase sin maldecir por haberte dicho… lo que ya sabes - Severus no era el mejor disculpándose, pero realmente lo estaba haciendo - ¿Podrías perdonarme? - sonaba desesperando, casi hundiéndose en si mismo. Lily nunca dejo de mirarlo a los ojos.
- No creo que pueda… no podremos ser amigos nuevamente o por lo menos de la forma que éramos. Han pasado meses y te he observado. Cada día que pasa te veo más alejado del mundo, tus amigos hacen cosas malas y lo sabes.
-Te lo dije antes y te lo vuelvo a decir Lily, no soy mis amigos. Me conoces. No respondo por ellos.
- ¿No respondes por ellos? ¡Los vi leyendo libros oscuros Sev! ¡Los vi probando maldiciones que no me animo a decir en voz alta…!
- ¿Nos espiaste? - Severus sonaba indignado
- ¡De la misma forma que espías a Remus y sus amigos! - se defendió Lily elevando la voz
- ¿Y qué descubriste entonces? ¡Dime!
- ¡Que tus amigos te enferman la cabeza con magia oscura Sev! - el chico se tenso en su lugar. Sabía que Lily tenía razón, pero ella no entendía.
-Nadie me enferma de nada… - susurro
- ¡Lo hacen! No te das cuenta porque pasas todo el día escondido en salones con ellos, pero lo hacen. - le dijo desesperada
-Si tanto sabes de espiar y de lo que estamos haciendo… ¿te tomaste la molestia de espiar a tus nuevos amigos o solo lo haces con los que crees que somos peligros? - Severus se había levantado de un salto - Te desafío Lily, te desafío a que descubras lo que hacen tus maravillosos amigos y ahí veras quien es realmente peligroso - Severus le dirigió una última mirada de tristeza y se marchó.
- ¿Quién es peligroso…? ¡Severus! ¡Vuelve aquí! - pero Severus siguió su camino y Lily hundió su cabeza en sus manos.

 

Sentado en su cama con dolores en todo su cuerpo, Remus observaba a sus amigos discutir qué nueva ventura tendrían esa noche de luna llena.
Había perdido la cuenta de las veces que se había transformado en un hombre lobo, pero sabía que cada luna era peor a la anterior. Esta iba a ser la segunda luna que pasaba en Hogwarts desde que comenzó sexto año.
Al principio, sus padres habían podido controlar sus transformaciones, pero cuando se convirtió en adulto, Remus no podía controlar su cuerpo ni su mente ni sus deseos asesinos, haciéndolo incontrolable.
Culposo, lleno de bronca, de ira, se maldecía por haber hecho que sus amigos se transformaran en animagos no registrados con tal de acompañarlo una vez al mes.
No importaba las veces que James le repetía que había sido una decisión de ellos transformarse, no importaba la veces que Sirius entre risas le decía que era mas divertido en forma de lobo que siendo humano y tampoco importaba las veces que Peter lo tranquilizaba diciéndole que no querían dejarlo solo.
Parte de ser un hombre lobo consistía en alejare de la vida común, dejar atrás todo indicio de ser humano. Debía estar solo pero no lo estaba.
Remus temía que sus amigos se arrepintieran de acompañarlo y se despertaran de una pesadilla dándose cuenta que él era un monstruo y decidieran dejarlo solo.
Así se definía él en soledad. Un monstruo.
Había comenzado a aceptar la idea de una vida solitaria cuando terminara el colegio; No iba a poder casarse, no iba a poder tener hijos. Siquiera podía estudiar para ser Auror como Sirius y James. Pero al menos los tendría a ellos.
La forma en la que sus amigos hablaban de su "pequeño problema peludo" hacía que Remus olvidara algunas veces su condición, por ejemplo, en cuarto año por insistencia de Sirius, había invitado a una cita a una niña de Ravenclaw.
Se sintió tan normal y tan parte de ese mundo que hasta se animó y la beso con ganas. El contacto físico siempre había sido difícil para él, pero James lo animaba a olvidar sus prejuicios "Ninguna tiene que enterarse Moony, paso a paso"
Y así fue como una, dos, tres chicas habían salido con él hasta el sexto año. Ese año se estaba complicando todo, porque las mujeres parecían esperar o querer algo más de lo que él pudiera dar o hacer. Inmediatamente terminaba toda clase de relación y volvía a los libros, donde se sentía a salvo. 

- ¿La capa? ¿Dónde esta la capa? - preguntó Sirius. Se acercaba la hora de irse con Madame Pomfrey.
-accio capa - James se la tendió en la mano y lanzo una mirada a Remus - Es la hora amigo, te vemos en un rato.
-No empieces sin nosotros - le dijo Sirius dándole un golpecito al brazo de su amigo.
-No te preocupes, estaremos allí - comento Peter levantándole el ánimo.
-El ultimo en llegar besa a McGonagall - bromeo Remus saliendo de la habitación pálido y triste.

La noche se acercaba y Remus estaba sentado en el frio piso de la Casa de los Gritos, esperando que la luna llegara, deseando ser otra persona en ese instante.
Su mente comenzaba a divagar con pensamientos feroces, sus articulaciones se tensaban, su cuello dolía como si alguien estuviera marcándolo con una maza caliente.
Respiraba hondo, sus pulmones comenzaba a expandirse, volvía a respirar. Comenzaba a gruñir, estaba perdiendo la voz humana. Temblaba. Su mente no daba respiro.
Sabía de memoria lo que iba a suceder, pero todos los meses algo nuevo lo sorprendía; se acordó del trabajo que había corregido para Mary y la imaginación de la chica en decapitaciones de gigantes en medio de danzas. Sonrió.
Su pecho se hincho y gruño de nuevo. Tuvo que inclinarse sobre su cuerpo para soportar el dolor. El mismo dolor, para siempre.
Otro gruñido. Sus dientes querían salir de sus encías, quería morder algo, sacar ese dolor de su boca. Imagino la risa de Mary. Sonrió. Volvió a temblar.
Intento levantarse del piso sin conseguirlo. Sus piernas temblaban y sentía que los huesos empezaban a expandirse.
 El humano huía y el animal quería ser libre. Una vez más.
Escuchó un ruido, eran ellos. Vio una sombra humana de pelo negro que le sonreía. Volvió a temblar. Grito como si eso fuera a salvarlo de su transformación, como si pudiera escapar de su destino.
-Ya estamos aquí amigo - le susurro James.
No tuvo tiempo de ver más nada, sus ojos amarillos se reflejaban en un espejo roto. Había comenzado.



-Procura cerrar la boca si vas a bostezar, Black.
-Procura cerrar el…
- ¡Sirius! - lo reto Mary.
- ¿Qué pasa que están tan dormidos?
-Remus se pasó toda la noche enfermo… tuvo que ir a la enfermería a la madrugada y nosotros no pudimos volver a dormir - le explico Peter en voz baja a Marlenne. El profesor Flitwick hablaba de algo que ninguno de los alumnos prestaba atención. Las clases de Encantamientos eran las favoritas de todos.
- ¿Se encuentra mejor? - pregunto Lily preocupada.
-Seguramente - le contesto Peter - Fiebre - Lily no quedo tan conforme, pero decidió no insistir más sobre ese tema.
-Hey Mckinnon, sal conmigo este sábado - le susurro Sirius. Se podría decir que a todos tomó por sorpresa incluso a Marlenne.
- ¿Por qué habría de salir contigo? - Mary había encantado el libro de clase que voló abierto de tapa sobre la cabeza de Sirius y amenazaba con caer sobre él.
-Una palabra en falso Sirius y no me dejas opción…
- Porque seríamos una pareja fantástica… sal conmigo - presiono Sirius riéndose.
-No saldré contigo Black y menos este sábado.
-AJA! Yo sabía, no puedes salir conmigo porque sales con tu novio - Mary dejo caer el libro sobre la cabeza de Sirius. El profesor Flitwick guiño el ojo a la muchacha.
-No salgo con nadie Black… ¿No tienes tus propias citas? Y Potter no cuenta como una - el chico le hizo un gesto grosero con el dedo.
-Mary ¿puedo preguntarte algo personal? - le dijo Sirius. La chica se dio vuelta y lo miro con sus ojos azules entusiasmada - ¿Eres pariente o algo así de Flitwich?
Lily, quien temía algún reto por parte del profesor, le había sacado su varita a Mary. Pero la chica, que poco o nada le importaba mantener la cordura, se levantó de su asiento y al modo muggles comenzó a pegarle a Sirius con su libro mientras el pelinegro esquivaba sus golpes y se reía.
- ¡Señores, señores… por favor, no se golpeen entre ustedes mismos... al menos usen las varitas! - chillo el profesor

Remus aún no había vuelvo de la enfermería, pero considerando que esa luna había sido muy buena, los chicos decidieron no pasar a visitarlo ya que no había razones para preocuparse por su estado. Aún así, Remus perdió todo el día de clases.
Algo extraño sucedía cuando el hombre lobo no estaba cerca de James y Sirius: Lily consideraba que cada vez que Remus se ausentaba, los chicos tenían algo así como un día de libertad absoluta para meterse en todos los problemas que querían, porque la voz de la conciencia no estaba allí para corregirlos. Sucede cada mes, pensó Lily.
Cada mes Potter y Black, pierden la cordura porque Remus no está… Lily, quien no era buena con la astrología, se percato que había dos acontecimientos importantes cada mes: El descontrol de los chicos y la luna llena.
Miro sus pergaminos, casi asustada. Severus me había dicho…

 

-Mckinnon ¿Es verdad que besaste a una chica en cuarto año? - Sirius y James quisieron descansar un poco de molestar a Mary ya que la muchacha era de armas tomar y les estaba dejando pequeños hematomas en los brazos, así que decidieron girar el foco de atención en Marlenne.
- ¿Quién ha dicho eso? - quiso saber divertida la rubia. Pasaron junto a un grupo de primer año que parecían perdidos, Lily se apresuro a darles indicaciones de como llegar a sus aulas - Guau, uno podría decir que son realmente pequeños...
-Contesta la pregunta, Marlenne - insistió James. Los seis chicos caminaban por el Patio Medio que conectaba con la Torre de Gryffindor.
- ¿Ustedes creen todo lo que les cuentan? - los tres chicos intercambiaron una rápida mirada.
-Si - dijeron al unísono
-Bueno, es mentira- afirmo la chica con una pizca de autosuficiencia.
- ¡Vamos Mckinnon! Puedes decirnos la verdad… no nos vamos a sorprender - le dijo Sirius. Marlenne se paro de golpe y lo miro detenidamente
- ¿Me puedes decir exactamente, porque no te sorprenderías?
-Bueno… digamos que tu reputación es un tanto…
-Escandalosa - termino James despeinándose el pelo cuando vio unas niñas de quinto año.
-Ustedes no puede ser más idiotas porque no les da el tiempo - les dijo Lily apoyando su mano sobre el hombro de Marlenne que se había cruzado de brazos - ¡Ustedes, los sinvergüenzas mas grandes del colegio!
-Vamos Evans, solo queríamos saber… tal vez Marlenne…
-Quisieron decir que "Por mi reputación" podría estar besando a cualquiera que me lo pidiera - contesto con bronca Marlenne - ¿Adivina qué Black? ¡Es tu día de suerte!  - Los tres chicos se miraron y Marlenne, rápida en reflejos, susurro Levicorpus.
Tanto James, Sirius y Peter se elevaron por el aire de manera brusca, quedando suspendidos como si alguien los estuviera agarrando de los tobillos.
 Un grupo de niños que estaban en el patio se acercaron riéndose divertidos mientras señalaban con el dedo a los tres merodeadores.
A James se le habían caído las gafa y Sirius peleaba para agarrar su varita en vano, que también estaba en el suelo. Peter comenzó a maldecir a maldecir en voz alta, pero ninguno pudo hacer realmente algo útil para salir de esa situación.
- ¡Bájanos! ¡Bájanos ahora mismo! - le exigía Sirius furioso - ¡BAJANOS MKINNON!
Lejos de querer revertir el hechizo, Marlenne los miraba de forma arrogante mientras se cruzaba de brazos.
- ¿Cuál era tu pregunta, Black?
- ¡No tiene gracia, no tiene nada de gracia! - realmente tenía gracia, James ahora peleaba por mantener su camisa adentro de sus pantalones y que no le tapara la cara - ¡ALGUIEN AYUDE…!
-Lily, eres la prefecta ¡Haz algo! - le suplico Peter, su camisa le tapaba la cara dejando al descubierto su torno desnudo.
-Ah, lo recuerdo… "Mi reputación" - dijo Marlenne pensativa. Miro a los alumnos que estaban alrededor como si fuera a dar un discurso - ¡Aquel qué decida NO ayudar a Black y sus amigos tendrá un beso mío en la mejilla!

Marlenne no pensó que fuera a tener resultado, pero una pequeña fila de alumnos se acerco a ella ofreciendo lealtad a la causa. Sorprendida por dicha convocatoria miro a los tres chicos con una sonrisa de oreja a oreja - ¡Ustedes quería ver mi reputación! ¿Qué les parece ahora?
Sirius miraba la escena atónico y James murmuro algo parecido a ofréceles algo Padfoot, ya no siento mi cabeza.
Estar suspendidos en el aire no resultaba tan grave, la desesperación vino después de escuchar a Lily:
-Voy a aprovechar que están muy entretenido en el aire para ir a ver a Remus a la enfermería.
Automáticamente James miro asustado a Sirius quien miro a Peter de la misma forma. Los tres sintieron que la poca sangre que les quedaba en las extremidades estaba ahora bombardeándoles la cabeza.
Sabían que Remus aún estaba descansando y nadie debía verlo luego de la luna llena. Si no lograban evitar que Lily lo visitará, el secreto de Remus se vería expuesto.
- ¡No, Evans! ¡No vayas, por favor! - le grito James y comenzó a moverse como si quisiera agarrarla del brazo. Marlenne no paraba de besar la mejilla del público y la fila se hacía más larga.
- ¡Evans, juramos nunca más molestar a Marlenne! - insistió Sirius desesperado - ¡EVANS VUELVE!
- ¿Qué sucede chicos? ¿ya soy una bruja fatal? - se mofaba Marlenne mirando como se desesperaban.

 ¿Por qué tanta desesperación por evitar que vaya?
Lily les hizo un gesto con la mano y se dirigió hasta la Torre de Enfermería, que conectaba con el Patio Medio.
Volvió a pensar en la conversación con Severus año atrás y en la última particularmente, donde le había dicho que Potter y sus amigos eran peligrosos.
Hacía un año que Lily sospechaba qué algo sucedía con Remus, pero nunca se atrevió a preguntarle.
No había prestado atención a sus ausencias años anteriores, pero cuando comenzó a compartir rondas el chico, se percató que las ausencias se hacía frecuentes. Lo que más le impresionaba a Lily era que los profesores se tomaban sus ausencias como algo normal.
Si hubiera un alumno que se enferma tan seguido ¿No deberían estar preocupados? A menos que supieran algo que ella no…
Miles de preguntas y pensamientos cruzaron su mente antes de encontrarse parada frente a la puerta de la Enfermería. ¿Será Remus…? Oh Lily… ¿Y si lo es? ¿Qué le dirás? ¿Qué harás?
La respuesta de Lily se encontraba detrás de esa puerta, solo tenía que abrirla y buscar a su amigo.
También encontró la respuesta de saber como se tomaría el hecho de que Remus fuera un hombre lobo… Por algo se encontraba allí y no le importaba. No iba a salir corriendo. Le reconforto sentir eso.
Solo tenía que abrir la puerta…

 

 

-Bueno, es una suerte que no haya estado en la enfermería en la tarde… vine directamente a la Sala Común - Remus parecía preocupado cuando sus amigos le terminaron de contar lo sucedido ese día.
-Aún no puedo creer que Mckinnon nos haya puesto en ridículo de esa forma - mascullo Sirius. Los cuatro chicos estaban en la Sala Común junto al fuego, Remus lucía cansado, aunque  un tanto divertido escuchando como sus amigos quedaran suspendidos en el aire.
-Me duele la cabeza aún… veinte minutos Remus, estuvimos con nuestras cabezas suspendidas, por casi veinte minutos - se quejo Peter.
- ¡Todo por una pequeña e inocente pregunta…! - se defendió James golpeando con su puño la pequeña mesa de apoyo que tenía cerca - Una vez que necesitamos a McGonagall no apareció. ¡Siempre aparece cuando los problemas los generamos nosotros! Completamente indignado.
- ¡se besó con casi todo el colegio para que no nos ayuden! - exclamo un ofendido Sirius
-Hay algo que no entiendo - dijo Remus mirando a sus amigos con el ceño fruncido - ¿Cómo lograron escapar?
Los tres chicos se miraron entre ellos antes de levantar la mirada por arriba del hombro de Remus.
El chico se dio vuelta mirando a la dirección que les marcaba sus amigos y vio una castaña de pelo ondulado que le devolvía la mirada con una sonrisita.
Mary, dejo el libro que estaba leyendo arriba de una mesa y se acercó a los chicos.
-Veo que te han contado Remus. Te ves mejor…
-McDonald - murmuro Sirius como si aquello le hubiera dañado el orgullo.
-Al principio no fue fácil aturdir a Marlenne, pero el premio era más grande. - dijo suavemente Mary mirando su varita. Remus levanto una ceja y miro a sus amigos.
James mascullo algo inentendible mientras la miraba enojado.
-Lo que James quiere decir, es que me deben un par de favores: James deberá ayudarme a practicar Quidditch cuando se lo pida, Sirius deberá hacer mis deberes de Defensa contra las Artes oscuras por una semana y Peter las de Herbología - le explico la chica con una enorme sonrisa.
-Te darás cuenta lo mucho que te apreciamos Moony, pactamos con el mismo Grindelwald para ir a tu rescate - le susurro Sirius para que solo lo escuchara Remus.
-Espero que hayan aprendido la lección - les dijo finalmente Mary. Los cuatro la miraron sin entender - Quiero decir, hubiera más fácil preguntarme a mi si me había besado con una chica - los chicos comenzaron a reírse, pero dejaron de hacerlo cuando vieron que Mary estaba seria.
- ¿Se animan a escuchar la respuesta? - los cuatro la miraron con los ojos como platos, abrieron la boca para decir algo, pero no lo lograron - Ya me lo imaginaba.
La inquietante Gryffindor les dedico una pequeña sonrisa y se fue a su dormitorio. 



Aproveche esta tarde tan oscura en Argentina para traer un poco de color
Muchas gracias por todas las lecturas y los favoritos, espero sus comentarios sobre este capitulo :)



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