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La hermana de Sirius Black » Capítulo 7: Un tiempo
La hermana de Sirius Black (ATP)
Por Evelina
Escrita el Miércoles 1 de Abril de 2020, 18:52
Actualizada el Lunes 14 de Septiembre de 2020, 11:36
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Capítulo 7: Un tiempo

"Tal vez debamos tomarnos un tiempo". Creo que estábamos en quinto o sexto año de Hogwarts cuando una noche, en pijama, con mis compañeras de dormitorio nos pusimos a armar lista de frases que se usan para terminar una relación sin decirlo directamente. A algunas de ellas le habían dicho una de esas típicas frases y eso había originado un debate que terminó como a las cinco de la mañana. Nunca me habían dicho alguna frase como esa, según Allie, una de mis amigas de escuela, era porque yo siempre había salido con gryffindors. "Nena, los gryffindors se llevan el mundo por delante y dicen las cosas sin vueltas. Son demasiado egocéntricos como para preocuparse por qué sienten los demás". Bueno, esta vez me tocó. Kingsley es la primera persona con la que salgo que no perteneció a gryffindor, así que la teoría de Allie sigue en pie.

Cuando Kingsley dijo que debíamos tomarnos un tiempo, simplemente suspiré y asentí. No puedo culparlo, la verdad es que era más o menos lo que esperaba que sucediera. Apenas estamos comenzando a salir y voy y le digo que estoy embarazada de otra persona, alguien de quien jamás le hablé y tampoco pienso decirle nada ahora. Posiblemente hubiera tenido más posibilidades nuestra relación si hubiera inventado alguna historia: un exnovio con el que la cosa terminó terriblemente mal y luego de finalizar la relación descubrí que estaba embarazada. Y al poco tiempo comencé a salir con él… No lo sé. Y la verdad es que tampoco me importa. En este momento, lo único que me interesa de mi vida es cuidar a este bebé hijo de Lily y James. Ya tendré tiempo cuando sepa cómo organizar mi vida como madre soltera para pensar en establecer una relación. Ahora mismo, mis energías deben apuntar hacia otra dirección.

Salgo de lo de Kingsley y por primera vez después de la muerte de los Potter regreso a mi departamento. Entro a la sala y miro a mi alrededor como si fuera la primera vez que estuviera en ese lugar. Un vaso de whisky de fuego a la mitad sobre la mesa ratona es el único indicio de algo extraño. Mi hermano ha salido antes de terminarse su trago. Algo lo ha hecho irse repentinamente. En la cocina hay varios platos sucios acumulados y una gran cantidad de moscas revoloteando sobre la mugre que se ha dejado allí desde hace casi dos semanas. Mi dormitorio está intacto, se nota que no ha pasado en ningún momento mi hermano por allí. El suyo está desordenado. Apunto una a una a todas sus pertenencias con la varita y van desapareciendo de mi vista. Si alguien mira en su viejo cuarto de Grimmauld Place, descubrirá cómo las cosas van apareciendo. No me interesa qué hagan Kreacher o mis padres con esos elementos, solo quiero sacarlos de aquí. Una vez que el dormitorio queda vacío, voy a la cocina y apunto con mi varita a los platos, que comienzan a lavarse. Después pongo a llenar la bañera. En parte, se siente lindo llegar a casa finalmente. Mientras la bañera se llena, me recuesto un momento en mi cama. Mis ojos se detienen en una fotografía.

Lily, Harry y yo estamos jugando con una pelota. Fue tomada hace unos meses. El pequeño apenas caminaba, pero nos arrojaba la bola y nosotras se la devolvíamos. Luego, Harry corría a abrazarse a mis piernas. Recuerdo que en esa ocasión, lo levanté en brazos y Lily bromeó diciendo que me quedaba bien un niño. "Nunca voy a tener hijos. Malcriaré a los tuyos y cuando se ensucien te los devolveré para que los cambies" le respondí muy segura de lo que sería mi vida. Si me vieras ahora, querida Lily. No solo malcriaré a tu pequeño, sino que le pondré un nombre, le asignaré el peor apellido del mundo mágico, le mentiré diciéndole que es mi hijo… Haré cosas horrendas con él, así que más le vale estar siempre a salvo porque sería lo único que justificaría tanta mentira y engaño. Hoy con las preguntas de Kingsley me di cuenta de que no puedo inventar nada del supuesto padre del pequeño hasta no verlo. No puedo inventar una persona a la que no podría describir y no puedo describir al supuesto padre de esta criatura si no sé si será un pelirrojo de ojos verdes o un moreno con ojos castaño o cualquiera de las mezclas posibles. Solo espero que no se parezca tanto a James como Harry.



Al día siguiente, cuando salgo del Cuartel General de Aurores voy hacia Surrey. Le he escrito a Dumbledore explicándole que no quiero perder el contacto con mi ahijado y me ha dado la dirección de la casa en la que vive la hermana de Lily para poder hablar con ella. En el número 4 de Privet Drive se ve una casa amplia de dos plantas. El estilo totalmente distinto al de la casa de los Potter, es más sobrio. Una extraña mezcla entre sobriedad y ostentación. Llamo al timbre. Adentro se escuchan llantos de dos niños. Una mujer atiende con un bebé en brazos. Debe tener más o menos la edad de Harry, pero es rubio y más cachetón. Sus ojos azules se clavan en mí y la curiosidad hace que deje de llorar. Al menos por un instante.

-Hola, ¿qué necesita? -Pregunta la mujer. No es muy parecida a Lily. Su cabello y sus ojos son castaños y su expresión es más seria.

-¿Petunia Dursley? -Inquiero para confirmar que sea la persona a la que estoy buscando.

-Sí. ¿Qué ocurre?

-Verá, quería hablar con usted. Es un gusto conocerla. Soy Cassiopeia Black, yo era amiga de Lily y soy la madrina de Harry… -explico. Ahora parece molesta y su expresión sí es similar a la de su hermana cuando se enojaba de veras por algo. Me indica que pase y el niño en sus brazos vuelve a llorar.

-Dame un momento. -Ordena y yo asiento con la cabeza.

La mujer me hace señas de que la siga hacia la cocina. Sienta al pequeño en una sillita alta y saca de la heladera un biberón. Lo calienta en un microondas y mientras está en eso, distingo la fuente de otro llanto. Harry está sentado en el suelo, chillando y llorando. Me acerco a él y lo tomo en brazos. Lo abrazo y lo tranquilizo. Sus gritos comienzan a disminuir, aunque por el olor, está claro que lo que necesita es un cambio de pañales.

-¿De dónde conocías a mi hermana? ¿De la escuela a la que iba? -Pregunta mirándome con una expresión de asco. El otro bebé está tomando el biberón y ha dejado de llorar. Entonces, recuerdo que Dumbledore mencionó la aversión de la hermana de Lily hacia la magia.

-No. Nunca supe a qué escuela iba Lily. Éramos vecinas. Yo vivía frente a su casa y nos hicimos muy amigas. -Miento rápidamente. La expresión de la mujer se suaviza.

-¿Nunca te comentó nada de su escuela? -Inquiere nuevamente.

-No, para nada ¿Por qué? ¿Hay algún problema? -Pregunto yo.

-No, solo me llama la atención. ¿Y a qué te dedicas? ¿Estás casada? -Esto ahora se parece a un interrogatorio del tipo de los de mi madre, pero al revés.

-No estoy casada. -Respondo mientras pienso en una profesión muggle. -Soy maestra.

Petunia Dursley me mira como si acabara de llegar. Observa mis zapatos de taco, mi jean, mi camisa y mi blazer. Se fija en mi cabello recogido en un rodete. Mira mi cartera que ha quedado sobre la mesa de su cocina. Parece estar haciendo una requisa, observando que no haya nada sospechoso. Nada fuera de su lugar.

-¿Qué quieres? -Pregunta finalmente. Y yo le explico que quiero seguir en contacto con Harry, verlo seguido, poder llevarlo a pasear. Y ella acepta. -Bueno, como verás, con dos niños estoy sobrepasada. Así que me vendrá bien si puedes cuidar de Harry a veces.

Acepto encantada y ella me permite sacar a pasear al pequeño a la plaza. Me muestra donde tiene los pañales y el cambiador, cambio al bebé y salimos a pasear. Harry corretea y juega contento. Parece que no solamente con su hermano tendré algunos secretos. Para él, seré la amiga muggle de mamá hasta que cumpla once años, reciba su carta y pueda guardar el secreto frente a su tía.


¿Qué les pareció el capítulo? Yo imagino que si Cassiopeia tiene el suficiente tacto para disimular ante Petunia que es una bruja, podrá incluso tener una buena relación con ella. En mi historia, reemplazará a Arabella Figg un poco. Aunque también estará Figg. Espero sus comentarios.




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