Historia al azar: Recuerdos de Soledad
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La hermana de Sirius Black » Capítulo 6: La poción
La hermana de Sirius Black (ATP)
Por Evelina
Escrita el Miércoles 1 de Abril de 2020, 18:52
Actualizada el Lunes 14 de Septiembre de 2020, 11:36
[ Más información ]

Capítulo 6: La poción

Antes de comenzar, aclaro para quienes venían leyendo la historia desde antes. He tenido que cambiarle el nombre a la protagonista, porque será importante para el resto del argumento. Así que ahora se llama Cassiopeia, aunque le seguirán diciendo Cass. Lo he modificado en los capítulos anteriores. 



Las camas del Cuartel General de Aurores son una porquería. Luego de la tercera noche que paso allí, comienzo a despertarme con una contractura horrible en los hombros. Eso, sumado a las náuseas que me provoca el embarazo hace que esté de un humor insoportable, lo admito. Además, tengo sueño la mayor parte del tiempo. Así que luego del almuerzo, aprovecho para recostarme aunque sea quince minutos antes de continuar con el trabajo. Ha pasado apenas una semana desde que Dumbledore apareció aquí y ya estoy haciendo una cuenta regresiva hasta el momento en el que nazca el bebé. Llevo 13 semanas de 40, no he llegado ni siquiera a la mitad y ya me quiero morir.

Acabo de tirarme en la cama cuando siento que alguien ingresa a la habitación. Alice Longbottom se acuesta en la cama que está frente a la que yo estoy ocupando. Pero no cierra los ojos para descansar, sino que me observa atentamente. No sé qué pretende, pero yo sí quiero descansar, así que cierro mis ojos. No pasan ni cinco minutos que tengo que correr al baño y termino vomitando todo el almuerzo. Esto es peor que la borrachera más terrible que pueda imaginar. Me enjuago y vuelvo a recostarme, ahora además estoy un poco mareada.

-Toma. -Me dice Alice entregándome algo. Abro los ojos y recibo un frasco con una poción extraña. Lo abro y miro intrigada. No la conozco.

-¿Qué es?

-Ochenta por ciento de poción pimentónica, diez por ciento de filtro de paz y diez por ciento de jugo de mandrágora. Vas a ver cómo te olvidas de las náuseas y malestares. A mí me ha venido de maravillas cuando estaba esperando a Neville. -Explica y yo abro aún más los ojos por la sorpresa. No le he contado a nadie que estoy embarazada, pero ella parece saberlo perfectamente.

-¿Cómo has sabido…?

-Créeme que se nota. O al menos si has pasado por eso. Estás la mitad del día bostezando y cada tanto vas al baño corriendo y regresas pálida. Además, amabas el café y lo has mirado con asco la última semana. -Enumera con una sonrisa de autosuficiencia. Luego, apunta con la varita hacia la puerta y esta se cierra. -¿De cuánto estás?

-De tres meses, más o menos… -Respondo aún sorprendida por cómo lo ha descubierto.

-¿Y qué ocurre con Kingsley? ¿Tiene que ver con el hecho de que estés durmiendo aquí todas las noches?

-No, eso no tiene nada que ver con Kingsley. Con él por ahora está todo bien. Hemos salido un par de veces, solo eso. El problema es que el bebé no es hijo suyo. No sé cómo lo tomará cuando lo sepa.

-Deberías decírselo cuanto antes, si no nunca lo sabrás. -Apuntó Alice -¿Y por qué te has mudado aquí?

La miro a los ojos y suspiro. Me pican un poco los ojos, pero tengo el suficiente autocontrol para no romperme en pedazos y comenzar a llorar. Entonces explico metafóricamente que mi casa es un verdadero infierno, que tengo mucho que acomodar si quiero volver a poner un pie allí, pero que no es un espacio al que quiera ir realmente. Ella se levanta, se sienta a mi lado y acaricia mi cabello.

-Mientras antes lo ordenes, peor será el impacto de ir allí, Cassiopeia. -Opina. Y luego agrega. -Y tómate esa poción, de verdad tienes muy mala cara.

-Gracias, Alice.

Tomo un trago de la poción y vuelvo a cerrar los ojos deseando descansar aunque sea un ratito. Cuando los abro nuevamente y me levanto, descubro que ella tenía razón en eso de que hace que las náuseas desaparezcan. La verdad es que me siento bien, como un día completamente normal, algo que no sucedía desde hace una semana.

Seguimos investigando y trabajando durante toda la tarde. Ya está bajando el sol cuando salimos y decido pasar por el Callejón Diagon a comprar los ingredientes para preparar la poción que me ha regalado Alice. Cuando se me acabe, estoy segura de que necesitaré más.

El Callejón Diagon está prácticamente vacío y la veo a unos cien metros de distancia. Lleva una túnica verde y una capa negra con cuello de piel de lobo. Camina con el porte altivo que la caracteriza y tiene el cabello prolijamente recogido en un rodete. Carga una cartera de piel de dragón, lo sé porque solo usa bolsos y zapatos de ese material. Walburga conversa con Orión y ninguno me ha visto así que me meto a toda prisa al primer comercio que veo a mi derecha. Entro tan rápido que me he chocado con una persona que estaba saliendo del local de Flourish y Botts.

-Disculpe, lo lamen… ¡Eres tú! -Exclamo al ver a mi prima sonreírme divertida -Ven adentro. -Prácticamente la arrastro hasta el interior.

-¡Hola, Cass! -Saluda mi prima y me abraza.

-¿Cómo estás, Adrómeda? -La saludo como corresponde. -¡Hola, Nymphadora! -Le digo a la niña que está a su lado. Lleva el cabello violeta recogido en dos coletas con un moño blanco cada una.

-¡No me llames así! -Protesta la niña.

Andrómeda suspira y rueda los ojos.

-Se le ha dado con que no le gusta su nombre y no quiere que nadie la llame por su nombre. -Explica mi prima y yo me río.

-Creéme que si tu madre estuviera tan loca como el resto de la familia tendrías un nombre mucho peor. Te llamarías Canopus o Altair. -Le digo a mi sobrina, que me mira pensativa.

-¿Esos no son nombres de varones? -Inquiere, pero yo no le respondo porque contesto a la siguiente pregunta, que hace mi prima.

-¿Qué necesitas comprar?

-Nada, en realidad estaba yendo a otro lado. Pero me crucé a Walburga y Orion en la esquina y me metí aquí.

-Tenemos que juntarnos, ven a cenar a casa el viernes ¿O tienes planes? -Invita mi prima.

Acepto su invitación gustosamente y salimos del local. No se ven rastros de mis padres, así que voy a comprar los ingredientes para las pociones y regreso al Cuartel General. Algún día tendrás que dejar de esconderte y hacerles frente, repite una voz que quiero olvidar en mi mente. En algún momento, me pareció un buen consejo. Pero ahora, ya no sé si era una fantochada o qué demonios. Y sin embargo, por más que odie a Sirius, sigue sonando como un buen consejo. Porque la verdad es que llevo años escondiéndome de mis padres. Un día me fui de casa sin decir una sola palabra. Les dejé una nota diciendo que había decidido hacer mi propia vida, que no se preocuparan, que estaría bien. Al principio enviaron lechuzas, sobre todo mi madre. Las respondí muy brevemente, tranquilizándola y diciéndole que estaba bien. Jamás le dije que me había ido a vivir con mi hermano, nunca lo supo.

La última vez que vi a mis padres habrá sido hace un año, un poco más. Acudí a Grimmauld Place porque me dijeron que mi hermano Regulus había muerto. Nunca supimos exactamente qué pasó, Kreacher dijo que murió en una misión que estaba relacionada con Voldemort. No quise investigar demasiado sobre el tema: si estaba cumpliendo una misión para Voldemort y había muerto, posiblemente lo haya matado un auror. Nunca me llevé mal con Regulus, siempre fue un buen hermano a pesar de que en muchas cosas pensábamos muy diferente. Jamás quise enterarme si alguno de mis compañeros de trabajo había matado a mi hermano. No podría trabajar normalmente con ellos de saber que quien está a mi lado ha matado a Regulus.

-Tengo ravioles y los ingredientes para hacer una buena salsa, además hay un rico vino en casa. -Murmura Kingsley en mi oído. Llevo un buen rato sentada mirando los expedientes ampliados de lo que concluimos en el Valle de Godric, pero sin leerlos realmente. Lo miro y lo beso. -¿Eso significa que aceptas mi invitación?

-Paso del vino, pero acepto igualmente la invitación. -Respondo decidida a hacerle caso a Alice. Tengo que decirle a Kingsley cuanto antes qué está sucediendo para saber cuánto antes qué ocurrirá entre nosotros.




« Capítulo 5: El Valle de Godric Comenta este capítulo | Ir arriba Capítulo 7: Un tiempo »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.