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La hermana de Sirius Black » Capítulo 21: El Callejón Diagon
La hermana de Sirius Black (ATP)
Por Evelina
Escrita el Miércoles 1 de Abril de 2020, 18:52
Actualizada el Lunes 14 de Septiembre de 2020, 11:36
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Capítulo 21: El Callejón Diagon

Han pasado casi nueve años desde los juicios que condenaron a Bellatrix, Rodolphus, Rabastan y Barty Crouch a cadena perpetua en Azkaban. Al año siguiente, recibí una carta en la que se me informaba que mi madre había fallecido en la prisión. Meses después, Orion también murió y me notificaron que era la legítima dueña de Grimmauld Place ya que uno de mis hermanos había fallecido y el otro estaba condenado a pasar su vida en prisión. Jamás tuve la menor intención de volver a poner un pie en ese lugar, así que no tuve el menor interés en esa herencia. Desde entonces, mi vida se ha convertido en todo lo opuesto a lo que jamás hubiera imaginado.

Llevo ya diez años trabajando en el Departamento de Aurores y si bien adoro mi trabajo, también he podido combinarlo con otros aspectos de mi vida que he llegado a adorar más aún. La palabra familia jamás se convirtió en algo tan importante como en el momento en que dije "Sí quiero" y Kingsley y yo comenzamos a construir nuestro camino juntos. Jamás me había imaginado con hijos, hasta que llegó Lenna para demostrarme que si para algo hay lugar en la vida es para la ternura. Si no hubiera sido por su existencia, posiblemente nunca hubiera aceptado la propuesta de Kingsley de tener niños. De modo que un año después de la boda, llegó Alexandra, dos años después de ella, Noah y la más pequeña, Rebecca, que tiene solo tres años. Los tres se han criado como hermanos junto a Lenna, que se ha convertido en una niña sagaz, hermosa e inteligente como sus padres.

Andrómeda ya es más una hermana que una prima para mí y Dora se ha convertido en la preferida de mis hijos, que adoran cuando nos juntamos. Esa niñita de respuestas ingeniosas y cabello multicolor ya es toda una adulta y para el terror de sus padres, ha sido admitida en la Academia de Aurores.

También he conseguido mantener cada tanto el contacto con Harry. El precio ha sido fingir que soy muggle, no decirle nada al niño del mundo mágico y tratar de regalarle buenos momentos a escondidas de los Dursleys cuando consigo que me dejen cuidarlo. Lo veo cada dos o tres meses y siempre consigo que Petunia me deje llevarlo a dar una vuelta o hacer algo para su cumpleaños. Se lleva de maravillas con Lenna, Lexie, Noah y Becky. Ellos dicen que son primos por elección.

Sin embargo, a estas alturas Harry ya debe saber la verdad. Al menos una parte de ella, porque Hagrid ha ido a buscarlo para entregarle su carta. Hemos quedado en que nos encontraremos en una hora en el Callejón Diagon y lo llevaremos a comprar sus elementos escolares. Luego, celebraremos el undécimo cumpleaños de Harry en casa y Hagrid lo devolverá con los Dursleys. Lo mejor es que sigan sin saber que soy una bruja, por si acaso.

La pared que da al Caldero Chorreante comienza a abrirse y distingo a Harry y a Hagrid aparecer del otro lado. Los saludo con naturalidad y cuando veo la cara de sorpresa del chico me doy cuenta de que es la primera vez que me ve vestida con una túnica y este es el primer lugar del mundo mágico en el que pone un pie.

-¡Feliz cumpleaños! -Le digo acercándome y dándole un abrazo.

-¿Tú también eres una bruja? -Inquiere asombrado. Asiento con la cabeza y sonrío ante su ternura. He vivido toda mi vida tan metida en el mundo mágico que nunca jamás me hizo esa pregunta, a excepción de Petunia Dursley. Aunque la hermana de Lily fue muy cuidadosa de no mencionar la magia, sino que inquirió si había sido compañera de escuela de mi amiga. -¿Y Kingsley? ¿Lenna, Lexie, Noah y Becky? -Pregunta con los ojos muy abiertos y yo lanzo una carcajada.

-Lenna está claro que es bruja, deberías ver cómo vuela en escoba si tienes alguna duda. Lexie ya ha hecho sus primeras demostraciones de magia, así que también es evidente. Noah es capaz de levantar vuelo en las escobas de sus hermanas y reclama que le compremos una que no sea de juguete, aunque es muy chico para eso. Y Beck será una enana de temer. La otra noche, mientras hacía un berrinche porque no quería que la bañe, hizo desaparecer toda el agua de la bañera. -Respondo sonriendo. -¿Alguna pregunta más o podemos ir a comprar las cosas?

-¿Por qué nunca me lo dijiste? Si sabías que yo era un mago...

-Tu tía me prohibiría verte si te lo decía. Así que vamos a seguir fingiendo que yo soy una muggle que vivía frente a casa de los Potter y se hizo muy amiga de Lily.

Comenzamos a caminar por el Callejón Diagon y mientras vamos en los carritos de Gringotts, Harry me pregunta todas las dudas que acechan su mente.

-¿Entonces conociste a mi mamá en Hogwarts? ¿Eran compañeras?

-No íbamos a la misma casa, pero no nos llevábamos mal. Allí nos conocimos. Aunque nos hicimos verdaderas amigas luego de salir del colegio.

Nuestra primera parada es Flourish y Blotts, donde compramos los libros. Luego vamos a Madame Malkin a que Harry se pruebe el uniforme. La encargada lo conduce hacia la parte trasera del local en donde les está tomando medidas a varios chicos al mismo tiempo. Yo me quedo esperando en la parte delantera y cuando volteo hacia un costado me sorprendo de encontrarme con mi prima Narcisa. Las dos desviamos la mirada y cuando Harry ya tiene lo que necesita, salimos del local.

-Oye, Cass... ¿Qué es el quidditch? -Inquiere el chico con curiosidad. Yo me río ante su pregunta.

-Es increíble que no lo sepas, cuando te enteres te encantará.

-No te rías, bastante tonto me he sentido allí dentro... -Comenta él apesadumbrado y lo miro con curiosidad.

-¿Qué ocurre?

-Nada, que había un chico que ya sabía todo de Hogwarts y me he sentido un idiota cuando me ha preguntado si tengo escoba o si juego al quidditch o en qué casa estaré. Y luego dijo que los de familias muggles no deberíamos ir porque no hemos sido educados como los demás. -Explica. Creo que ya sé con quién ha estado hablando. De verdad, ¿de todos los chicos que van a comenzar Hogwarts este año Harry justo se pone a hablar con Draco Malfoy? Antes de que yo llegue a responder, interviene Hagrid.

—Tú no eres de una familia muggle. Si hubiera sabido quién eres... Él ha crecido conociendo tu nombre, si sus padres son magos. Ya lo has visto en el Caldero Chorreante. De todos modos, qué sabe él, algunos de los mejores que he conocido eran los únicos con magia en una larga línea de muggles. ¡Mira tu madre! ¡Y mira la hermana que tuvo!-Le respondió Hagrid mientras yo sonrío ante el ejemplo. Realmente es muy atinado.

—Entonces ¿qué es el quidditch? -Volvió a preguntar Harry.

—Es nuestro deporte. Deporte de magos. Es... como el fútbol en el mundo muggle, todos lo siguen. Se juega en el aire, con escobas, y hay cuatro pelotas... Es difícil explicarte las reglas.

—¿Y qué son Slytherin y Hufflepuff?

—Casas del colegio. Hay cuatro. Todos dicen que en Hufflepuff son todos inútiles, pero...

—Seguro que yo estaré en Hufflepuff —dijo Harry desanimado.

-Yo estoy segura de que estarás en Gryffindor, podría apostarte lo que quieras, Harry -Le digo con una sonrisa.

—Es mejor Hufflepuff que Slytherin —dijo Hagrid con tono lúgubre—. Las brujas y los magos que se volvieron malos habían estado todos en Slytherin. Quien-tú-sabes fue uno.

-¡Oye! Algunos de los que salimos de Slytherin no estamos podridos por dentro. -Me defiendo dirigiéndome a Hagrid.

—¿Vol... Perdón... Quien-tú-sabes estuvo en Hogwarts? -Inquiere Harry sorprendido.

—Hace muchos años —respondió Hagrid.

Terminamos de hacer las compras y vamos a casa. Los chicos y Kingsley han preparado una fiesta sorpresa de cumpleaños para Harry que observa atónito la decoración del living apenas entramos. Becky y Noah se acercan a toda prisa a felicitar a Harry por su cumpleaños y entregarle su regalo.

-¿Esto es...? ¿Una escoba voladora? ¿De veras? -Inquiere él totalmente sorprendido.

-No solamente es una escoba voladora... ¡Es una Nimbus 2000! Es la mejor del mundo, Harry. -Le señala Lenna con entusiasmo. Sus ojos verdes brillan de emoción. -¡Qué esperas a probarla!

-Es una escoba maravillosa, de veras. -Insiste Lexie. Sus ojos grises contrastan con su piel y cabello morenos.

-Ni siquiera sé volar...

-¡Te enseñaré! -Propone Lenna de inmediato y guía a Harry hacia el parque.

Hagrid, Kingsley y yo vamos al jardín. Realmente, no es necesario que Lenna le enseñe a volar a Harry. Solamente le ha dicho lo básico y él ya levantó vuelo de modo increíble. Una hora más tarde, Harry, Lenna y Lexie están jugando carreras en el aire, mientras que varios metros por debajo, Noah y Becky hacen lo mismo.




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