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La hermana de Sirius Black » Capítulo 15: El sótano
La hermana de Sirius Black (ATP)
Por Evelina
Escrita el Miércoles 1 de Abril de 2020, 18:52
Actualizada el Lunes 14 de Septiembre de 2020, 11:36
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Capítulo 15: El sótano

Una anciana de baja estatura, cabello gris y ojos oscuros llamó a la puerta del Departamento de Aurores. Llevaba una túnica rojo oscuro, una capa negra y un sombrero del mismo color. Se negó a dar su nombre, temerosa y asustada. Tenía un ejemplar de El profeta, en cuya tapa, se veía una foto de Cassiopeia Black y el titular rezaba "Continúa la búsqueda de la auror desaparecida". La mujer no quiso ser atendida por nadie más que no fuera el encargado del Departamento. Se sentó en la silla que le ofrecieron y aguardó a que Alastor Moody se desocupara. Finalmente, ingresó a la oficina y le explicó que era vecina de Rabastan Lestrange y anunció que tenía una sospecha porque desde hacía varios días se oían gritos.

-Es vox populi que el señor Lestrange siempre fue seguidor de las artes oscuras y que durante la época de Quien Usted Sabe fue uno de sus más devotos seguidores...- explicó la viejecita cuando Moody la invitó a sentarse a su despacho. -Y desde hace unos cinco o seis días, se escucha un ruido... como de gritos... ¿Qué quiere que le diga? Pareciera que estuvieran quemando vivo a alguien.

-¿Ha escuchado algo más que gritos? ¿Alguna palabra o algo?

-No, solo gritos, como chillidos.

-¿Cómo describiría la voz de esos gritos?

-No lo sé, suena ahogada, porque no se escucha en toda la casa. Solo en el sótano. Por eso, supongo que el señor Lestrange puede tener a alguien cautivo allí, en el sótano de su casa. -Explicó en voz baja la anciana.

-¿La casa de Lestrange tiene sótano? -Inquirió preocupado Moody.

-Debería, porque es una construcción idéntica a mi casa.

Moody le agradeció a la señora y maldijo internamente. Jamás se había sentido tan imbécil. Habían requisado completa la casa de Rabastan Lestrange y no habían encontrado ningún sótano. Seguramente, tenía alguna entrada oculta. Se horrorizó al pensar que Cassiopeia podría haber estado allí prisionera mientras medio Departamento de Aurores revisaba la casa hacía más de un mes. Sin embargo, la mujer aseguraba que los gritos se escuchaban desde hacía no más de una semana. Otra opción era que a la muchacha la estuvieran mudando de casa cada tanto, con el objetivo de evitar ser descubiertos. En ese último caso, deberían ir cuanto antes a revisar la casa de Lestrange.

-Le pediré a Bagnold una orden para requisar ahora mismo la casa de Rabastan Lestrange. Prepárense y llamen al resto. -Anunció al salir de su despacho rumbo a la oficina de la Ministra de la Magia.



-Moody, estás obsesionado con Lestrange. -Objetó la Ministra cuando le presentó el pedido. -Ya has ido a revisar y no has encontrado una sola cosa sospechosa. No puedo autorizar un allanamiento cada mes porque no se te ocurre en dónde más buscar.

-No es que no se me ocurra, es que ha venido una vecina a denunciar. Y te recuerdo que Rabastan Lestrange es el único nombre al que pudo reconocer el único testigo que tenemos del ataque: Rufus Scrimgeour. -Señaló Moody ofuscado ante la respuesta de la mujer.

-Un testigo que estaba semiinconsciente y fue atacado de inmediato. No tiene ninguna validez.

-No en un juicio, pero confío en él. Mientras discutimos, pueden estar asesinando, torturando o llevando a otro lado a Black.

-Firmaré la orden, pero es la última. O vuelves con Lestrange detenido o aceptas que no volverás a su casa.



Tirito de frío y tiemblo de dolor a la vez. Además, tengo el rostro empapado en gruesas lágrimas. Bellatrix y Rodolphus acaban de irse y yo estoy acurrucada en posición fetal en la piedra helada del piso del sótano. El frío intenso me hace tiritar y el movimiento de ese temblor hace que me duela cada centímetro de mi cuerpo y a la vez, el dolor me hace temblar más. Es un círculo vicioso que me atrapa en un dolor interminable. Cierro los ojos, porque la mínima luz de la penumbra del lugar hace que me latan de manera espantosa. La cabeza me martillea tanto que creo que me voy a morir en cualquier momento. Pero ya he perdido la ilusión de morirme pronto, sé que eso sería demasiado gratificante.

Alguien grita arriba y yo solo quiero que se callen. No me importa por qué demonios pueden estar discutiendo así Rodolphus y Rabastan, solo quiero que el sonido de su pelea no me taladre los tímpanos. Las sienes me laten de un modo espantoso y parece que miles de agujas me perforaran la cabeza de oído a oído cada vez que escucho un ruido fuerte. Me cubro la cabeza con las manos sin dejar de temblar ni tampoco de llorar de dolor. Cierro los ojos cuando la luz se hace más intensa. Otra vez un grito: "Aquí, rápido" ¿Por qué tanta urgencia? ¿Y qué necesidad de gritar? Solo cállense y mátenme. ¿Por qué no me muero?

-Mándenlo a Azkaban. -Ordena una voz firme y me taladra la cabeza. ¿A quién van a mandar a Azkaban los mismos mortífagos? No tiene sentido. Como tampoco tiene sentido que un par de manos me acaricie el cabello y suavemente, con una infinita delicadeza, corran mis brazos de mi cabeza. Alguien coloca mi cabeza sobre un par de piernas suaves. La superficie más suave y acolchada en la que cualquier parte de mi cuerpo ha estado en mucho tiempo. Quien sea que lo hace, seca mis lágrimas con el dorso de mi mano y toma mi pulso. -¿Y, Proudfoot?

-¿Annabelle? -Pregunto confundida, no entiendo qué hace ella aquí. Algo muy extraño está ocurriendo, pero creo que ya sé quiénes son las otras personas que están en este sótano. Y no son ni Bellatrix, ni Rodolphus, ni Rabastan, ni Crouch. -¿Alastor? -Inquiero al reconocer de quién es la voz autoritaria. Abro los ojos, pero veo muy borroso y no puedo mantener los párpados abiertos.

-Está muy débil, el pulso está bajo, pero está aquí con nosotros. -Responde Proudfoot y su voz me taladra la cabeza. En serio, Annabelle, ¿por qué gritas?

-Llévala ya mismo a San Mungo.



Leyendo y releyendo el Cáliz de Fuego, encontré que durante los juicios a los Lestrange, Moody no tenía aún su ojo mágico. Así que eliminé el apodo Ojoloco de todos los capítulos anteriores. Y ya estoy pensando la historia de cómo Alastor pase a ser Ojoloco.

En cuanto a Cass, ya la encontraron... la verdad que había algo que no terminaba de convencerme de este capítulo, así que demoró en salir y quedó medio corto. Pero aquí está al fin. Espero comentarios.




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