Historia al azar: lily y los merodeadores
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La hermana de Sirius Black » Capítulo 12: La emboscada
La hermana de Sirius Black (ATP)
Por Evelina
Escrita el Miércoles 1 de Abril de 2020, 18:52
Actualizada el Lunes 14 de Septiembre de 2020, 11:36
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Capítulo 12: La emboscada

-Arrorró mi niña, arrorró mi sol, arrorró pedazo, de mi corazón. Esta niña linda, se quiere dormir y el pícaro sueño, no quiere venir. Arrorró mi niña, arrorró mi sol, arrorró pedazo, de mi corazón. Arrorró mi niña, arrorró mi sol, arrorró pedazo, de mi corazón. Esta niña linda, ya se va a dormir, cierra los ojitos y los vuelve a abrir. Arrorró mi niña, arrorró mi sol, arrorró pedazo, de mi corazón... -canto casi en un susurro mientras camino por todo el cuarto de Lenna y la acuno. Es una canción de origen muggle que me ha enseñado Andrómeda. Obviamente, a ella se la enseñó Ted. La usaban para dormir a Nymphadora cuando era pequeña y funciona de maravillas con Lenna, que casi se ha dormido por completo. Veo a Kingsley asomarse a la puerta del dormitorio y hacerme señas para sostener a la niña. Niego con la cabeza, indicándole con un gesto que casi se ha dormido.

-Te busca Frank en la chimenea. -Me susurra.

-Dile que le hablo en cinco minutos. -Le respondo y continúo cantando. Una vez que noto que la pequeña está completamente dormida, la acuesto en la cuna y salgo de la habitación.

-Ha dicho que si podías ir al Cuartel General, que tenían una pista muy fuerte. -Me dice Kingsley cuando voy hacia la sala.

-¿A las once de la noche? -Pregunto mirando el reloj y sorprendida -¿Tan urgente es que no puede esperar hasta mañana?

-Parecía entusiasmado de verdad. -Murmura él encogiéndose de hombros.

-¿Te quedarías un rato con Lenna? -Le pregunto intrigada acerca de qué será lo que descubrieron los Longbottom. Hasta esta tarde, no teníamos absolutamente nada. Él asiente con la cabeza y yo tomo un puñado de polvos flu, los arrojo a la chimenea y aparezco en el Departamento de Aurores. Allí están Alice y Frank. Tal como Kingsley anunció, ambos están muy entusiasmados. -¿Qué ha pasado? -Les pregunto finalmente.

-Creo que hemos descubierto en dónde está Voldemort... o lo que queda de él. -Anuncia Alice con una gran sonrisa.

-Soy toda oídos.

-Espera un segundo que venga Rufus. Los hemos llamado a todos, pero Hannah y John no podrán venir ahora. Ya los pondremos al tanto mañana. -Explica Frank.

Scrimgeour llega al cabo de cinco minutos y nos sentamos en la mesa a trabajar. Alice saca un mapa y comienza a explicar.

-Estábamos totalmente errados pensando que podría estar cerca del Valle de Godric. Lo que hemos visto es que hay una posibilidad remota de que sobreviviera al rebote del Avada Kedavra después de haber tratado de matar a Harry. No es una opción muy común y llevarla a cabo implica un montón de magia negra muy compleja. Pero dado que estamos hablando de Voldemort, creo que es lo suficientemente poderoso y tenebroso como para haberlo llevado a cabo...

-¡Incarcerous! ¡Expelliarmus! ¡Impedimenta! ¡Expelliarmus!

De un segundo a otro, mi cuerpo es atrapado por gruesas cuerdas que me impiden mover mientras que la varita se cae del bolsillo de mi túnica. Caigo de espaldas al suelo cuando la silla es empujada lejos de la mesa y recién en ese momento me doy cuenta de lo que está sucediendo. Cuatro mortífagos acaban de entrar totalmente de sorpresa al Cuartel General de Aurores y nos han agarrado a todos desprevenidos. Scrimgeour está inconsciente a mi lado y Alice y Frank están desarmados. Alguien me toma del cabello y me levanta del suelo. Chillo de dolor, pero quien sea que me sostiene me pega unas patadas y una voz de hombre me amenaza para que deje de gritar. Otras dos figuras apuntan a los Longbottom y los arrinconan contra una pared. Una de esas figuras ríe a carcajadas y yo estoy segura de que la conozco.

-Rabastan, revisa que no haya ninguno más en las otras oficinas. -Ordena con autoridad la voz de mi prima. La otra figura enmascarada revisa el resto del Cuartel General y vuelve a los pocos minutos asegurando que no hay nadie más. -¿Quién de los dos hablará primero? -Les pregunta a Alice y a Frank -¿Dónde está nuestro amo?

-No sé de qué estás hablando. -Murmura Frank inmediatamente.

-¡Cruccio! -Frank cae al piso y comienza a retorcerse de dolor. Bellatrix vuelve a reírse a carcajadas mientras que Alice le dice que se detenga. -¿Vas a decirme dónde está? -Le pregunta a ella, que la mira horrorizada.

-No lo sé. -Responde Alice.

-Entonces tendrás que ver cómo muere de dolor. A no ser que él quiera colaborar...

-No tenemos idea de lo que estás preguntando. -Murmura Frank.

-¡Mientes! ¡Cruccio! -Nuevamente, Frank grita y se retuerce de dolor. Alice hace un ademán de moverse, pero quien está junto a Bellatrix la amenaza con la varita. -Te escucho, rubia. ¿Dónde está? ¡Cruccio! -Ahora es Alice la que chilla y se retuerce de dolor mientras Frank está en el suelo, implorando que la dejen en paz. Luego de unos minutos que parecen una eternidad, se detiene. Mira a su lado y se dirige al otro mortífago. -¿Los dos a la vez? -Pregunta con una risita -¡Cruccio!

Ella y el otro mortífago torturan al mismo tiempo a Alice y a Frank. Yo miro a mi alrededor desesperada. No puedo moverme, mi varita ha quedado fuera de mi alcance, Rufus está inconsciente...

-¡Basta, Bellatrix! -Exclamo desesperada. Pero ella solo se limita a reírse mientras sigue torturando a Alice. -¡Detente, por favor!

Pasan unos minutos hasta que dejan de torturarlos. Entonces, Bellatrix se quita la máscara y viene hacia mí.

-Tranquila, primita. No me he olvidado de ti. Pero para los miembros de la familia, hay tratamiento especial... ¿O quieres contarme en dónde está mi amo?

-Vete al diablo. -Escupo y ella se ríe.

-Me imaginaba... -Dice con una sonrisa. Mira a su lado y ella y el otro mortífago, que estoy convencida de que es Rodolphus, vuelven a torturar a Alice y a Frank.

Pienso desesperada qué puedo hacer. No encuentro una sola solución: no puedo desaparecerme para buscar ayuda, no puedo acceder a mi varita, no puedo moverme, no puedo hacer nada. Solamente gritar y rogar que alguien venga en nuestro auxilio, aunque sé perfectamente que el Ministerio a esta hora estará vacío prácticamente. Pero no pierdo nada con intentarlo. Obviamente, apenas comienzo a gritar como una histérica, el otro mortífago me calla con un encantamiento silenciador. Rabastan Lestrange se acerca y me asegura que si vuelvo a gritar, sufriré lo mismo que ellos. Luego, me quita el encantamiento. Intento moverme, pero las cuerdas comienzan a sujetarme con más fuerza aún. Finalmente, los gritos de Alice y Frank cesan porque sus torturadores han detenido el maleficio.

Como en una secuencia espantosa e interminable, Bellatrix vuelve a preguntarles dónde está Voldemort y por un momento, deseo que le respondan. Que le digan la verdad y se vayan de aquí de una vez. Pero ninguno de ellos cede ante la presión. Y la tortura vuelve a comenzar. La terrible secuencia se repite varias veces. En un momento, descubro que Rufus está moviéndose ¡Está recuperando la consciencia! Ya debe haber pasado una hora, el tiempo que dura el encantamiento aturdidor. Se mueve lentamente, pero uno de los mortífagos que está a mi lado también lo ha notado. Le lanza un maleficio no verbal y él vuelve a quedar inconsciente.

Mis ojos se anegan de lágrimas y estoy temblando de desesperación y de impotencia. Quiero ayudarlos, me siento completamente inútil sin poder hacer nada para detener esta locura. Bellatrix ríe como desquiciada y Alice le ruega que la mate de una vez. Pero ella se niega y continúa torturándola.

-Alice no sabe nada... Es a mí a quien estás buscando. -Dice Frank con la voz rota. Mi prima apunta hacia mí con su varita y él añade. -Tampoco Cassiopeia sabe lo que quieres averiguar, solamente yo lo sé. No he llegado a...

-¡Avada Kedavra! -Murmura Bellatrix mirándome con una sonrisa en sus ojos negros. Cierro los ojos cuando veo el rayo de luz verde dirigirse hacia mí. Y los vuelvo a abrir cuando siento un estruendo detrás de mí. El hechizo ha dado en una repisa que se destroza y numerosos papeles y objetos caen sobre mí. Mi prima me los saca de encima con un encantamiento repulsivo. Y rompe a reír en una carcajada. -¿De verdad creíste que iba a ser tan rápido y sencillo? -Se burla con malicia. -No, ya charlaremos en familia, querida primita. -Luego, se dirige hacia Frank. -Mira, Longbottom, si de verdad no sabe nada, no me sirve y la mataré. Pero no será tan rápido, así que te conviene decirme lo que sabes si quieres salvarlas a tu mujer y a la idiota de mi prima.

Encerrada en el espanto, pierdo totalmente la noción del tiempo. No sé cuánto pasa hasta que los gritos de Alice y Frank se van debilitando cada vez más. Cada tanto, para divertirse, lanzan maldiciones asesinas al lado de ellos, en un macabro simulacro de asesinato que nunca se cumple. Bellatrix y Rodolphus dejan de torturarlos y ya ninguno de ellos se mueve ni responde. Están inconscientes sobre el piso del Cuartel General de Aurores, que está convertido en casi una ruina, con cosas esparcidas por todos lados y la mitad del mobiliario destrozado.

-Nos estamos quedando sin tiempo. -Anuncia el mortífago al que aún no he identificado.

-Llévatela tú, -contesta mi prima señalándome -puedes hacer lo que quieras con ella, pero déjamela viva que tendremos que conversar mañana temprano. Avísame cuando se vaya tu padre, que iré a verla.

El mortífago asiente con la cabeza y me lanza un encantamiento silenciador. Me agarra del cabello y mi prima se despide hasta mañana. Luego desaparecemos y el encapuchado me arrastra hacia el interior de una casa. Me lleva hacia un dormitorio, me arroja al suelo y abre el placard. Luego, realiza un encantamiento de agrandamiento. Me tira con fuerza en el interior y me encadena a las paredes.

El mortífago me lanza una maldición cruciatus y comienzo a gritar y a retorcerme desesperada. Los gritos no se escuchan ya que ningún sonido sale de mi boca a pesar de sentir que la garganta se me desgarra. Me duele y me quema cada centímetro de mi cuerpo, siento que me va a estallar la cabeza y me golpeo contra las cadenas y me lastimo las muñecas y los tobillos. El hombre se quita la máscara y sonríe. Lo reconozco de algún lado aunque no estoy segura de dónde.

-Eso no ha sido nada. Mañana ya comenzará el juego de verdad cuando venga Bella. -Anuncia y cierra la puerta del placard. Yo me quedo llorando adolorida en la oscuridad.




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