Historia al azar: You are in my heart
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Todo es un juego » Capítulo lll
Todo es un juego (R15)
Por PaulaVidal15
Escrita el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 17:40
Actualizada el Lunes 17 de Febrero de 2020, 19:07
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Capítulo lll

Entré en mi habitación justo cuando el teléfono satelital empezó a sonar. En la pantalla estaba escrito su nombre.
- Hola Ron, ¿Qué tal? - Intenté parecer lo más contenta posible, no tenía ganas de comentar nada de lo que había pasado el día de hoy.
- Hermione ya me he enterado, tranquila que mañana mismo vuelves a tu habitación de siempre con todos los Gryfindor. ¿Quién se piensa que es Kingsley Shacklebolt para hacer esto?-  Ron estaba muy alterado, respiraba agitadamente y lo conocía tan bien que seguramente estaría dando vueltas por todos lados.
- Pues es el ministro de magia Ron, él decide y así se hacen las cosas. No te preocupes, casi no nos veremos, no pasaré tiempo en la sala común y él no puede entrar en mi habitación.- Intentaré tranquilizarlo aunque sabía perfectamente que no serviría de nada.- Mcgonagall me ha dicho que estoy protegida si eso es lo que te preocupa. Tienes que aceptarlo Ron no hay nada que hacer.- ¿A quién intentaba convencer?
- Hermie si volvieras aquí y trabajaras para Shacklebolt no tendrías estos problemas, sólo tienes que decirlo y mañana empiezas de cero aquí, sé que te gustaría.- Lo intentó, era una propuesta bastante seductora pero yo quería acabar con matrícula de honor y pasar un año sin tener que estar pensando en los problemas míos y ajenos. Tenía un puesto asegurado como secretaria de Shacklebolt, él mismo fue quién me lo pidió aún habiendo rechazado varias veces.
- Ron ya volvemos a lo mismo, no voy a volver y punto. Te prometo que si en algún momento me siento acosada por Malfoy avisaré a Mcgonagall y volveré a la casa de Gryfindor. ¿ Estás de acuerdo?- Ya me estaba cansando, sé que está preocupado por mi pero se hace muy pesado. - Estoy muy cansada, hoy a sido un día agotador, ¿Te importa llamar mañana a la misma hora?- Lo dije un poco seca, me sentí mal por ser así pero alomejor no volvía a comportarse de esa forma.
- Si claro Hermione, siento si te he molestado. Te quiero- En su voz se notaba la decepción que tenía por no aceptar su propuesta de volver.
- Yo también te quiero Ron. Buenas noches- Colgué sintiéndome peor que antes.
Me tiré en la cama y suspiré, necesitaba una ducha. Mientras caminaba hacia el baño me iba quitando la ropa, encendí el agua caliente y me puse debajo del chorro. Qué bien se sentía estar así, para mi es la calma y la paz que necesito antes de acostarme. Me puse una camiseta vieja de manga corta morada y unos shorts de chándal, ése era mi pijama. Me recogí el pelo mojado en un moño y cogí un libro de mi pequeño bolso de cuentas. Los manuscritos de Magdala. Un libro que mi madre siempre tenía en su mesita de noche y que le encanta. En algún momento de la noche me dominó el sueño.
Sonó el despertador, los rayos de sol entraban por la ventana y hacían de la habitación un lugar tranquilo. En dos horas tenía la primera clase del año y no podía estar más emocionada.
Fui directa al baño y encendí el agua caliente, me duche el cuerpo rápidamente y todo el cuarto de baño se llenó de vapor. Era genial tener una habitación y un baño para mi sola, antes éramos 4 chicas y no había manera de tener alguna mañana tranquila sin prisas porque alguna quería ducharse. Me solté la melena saliendo del baño sabiendo que había sido un error dormir con el melo mojado y recogido. Con un hechizo lo mejoré como pude, liso con las puntas onduladas y me habían quedado bastante bien. Abrí el armario y me puse mi ropa interior de color negro, luego me puse mi camisa con la corbata y encima el chaleco. Estuve buscando mis leotardos pero no los encontré así que me puse medias trasparentes, encima la falda. Ya tenía el uniforme y el pelo arreglados y ahora solo quedaba arreglar mi cara. Siempre lo dejaba para lo último ya que yo no me pintaba nunca. Me cepille los dientes y me limpie la cara con agua bien fría, después de secarla me miré en el espejo. No me considero una chica guapa, soy más del montón pero me gusta ir siempre arreglada. Me puse mi cacao de labios y mi perfume. Encima de la cama preparé todos los libros que necesitaba para el día y los puse en mi bolsa de trabajo para que nadie sospechara de mi bolso de cuentas hechizado e ilegal. Colgué la capa reglamentaria de Howgarts en la bolsa y ésta me ma puse sobre el hombro. Ya estaba saliendo por la puerta de mi habitación a lo que Draco Malfoy salía también de la suya.
Le miré sorprendida porque solo llevaba sus pantalones y zapatos. La corbata la tenía colgando del bolsillo y la camisa y su bolsa en cada mano. Tenía el pelo mojado y le caía por la frente lo que quería decir que acababa de salir de la ducha. Una imagen de Malfoy en la ducha se presentó por mi mente sin previo aviso haciendo que toda la sangre de mi cuerpo se fuera hacia la cara. Dándose cuenta de ello sonrió de lado y dejó la bolsa en el suelo para poder ponerse la camisa.
- ¿Porque no te acabas de vestir en tu habitación?- lo dije intentado pareces molesta pero lo único que logre es que se notara el nerviosismo en mi voz.
-¿Y porque tú no te vistes fuera de tu habitación? Sería un placer.- enseñado toda la hilera de dientes superiores tan perfectos que tenía, pocas veces se los había visto pero había que reconocerlo.
Rodé los ojos y los puse en blanco, caminé hacia la puerta para salir de allí cuanto antes.
- Bonitas piernas Granger- En cuanto lo miré me guiñó un ojo haciendo que otra vez me sonrojarse. Salí dando un portazo.
- ¿Te pasa algo?- Ginny justo estaba esperando fuera, poniéndole cara de extrañada le dije que no moviéndola de un lado a otro- Estás roja como un tomate.- La puerta detrás mío se abrió apareciendo Malfoy, ignorándolo hice que Ginny se diera la vuelta y siguiéramos nuestro camino hacia el gran comedor para desayunar.

Una vez sentados y ya desayunado Ginny empezó a explicar la situación que tenía en su sala.
- De verdad, este curso acabo calva. El estrés que me causa Pansy no es normal, o alomejor acaba ella siendo la calva porque le arrancaré todos los pelos de su estúpida cabeza. - Tenía las mejillas coloradas y respiraba fuerte por la nariz.
- Pues yo estoy muy bien. Theodore es muy agradable y divertido.- Luna siempre con su voz soñadora relajaba el ambiente.
Ginny me miró sorprendida y dibujando con sus labios el nombre de Theodore imitando a Luna, me reí por lo bajo.
Neville aún no había llegado, él siempre llegaba tarde por cualquier cosa.
Miré hacia la mesa de Slytherin. Allí estaba él, como siempre rodeado de sus amigos. Había una chica morena sentada a su lado.
- ¿Quién es la chica morena que está al lado de Malfoy?- Pregunté sin pensar.
-Es la hermanapequeña de Daphne Greengras, Astoria. Está en sexto- Neville contestó detrás mío- Siento tardar pero no encontraba mi bolsa con los libros.- Típico de Neville olvidar donde puso cualquier objeto.
-Estas hermanas son asquerosamente guapas, dan ganas de mirarlas. - Se notaba que Ginny estaba muy molesta.
Asentí mirando a la pequeña de las Greengras y luego cambié mi objetivo. Aunque me moleste mucho hay que reconocer que Draco Malfoy es muy guapo, tiene una cara casi perfecta. De repente sus ojos chocaron con los mismos. Desvíe la mirada nerviosa.¿Porqué me pasaba esto a mí? Me había pillado observándole, quién sabe qué cara tenía en ese momento.
Me levanté de la silla y cogí mis cosas. Los demás me siguieron ya que quedaban poco más de cinco minutos para entrar en clase. Me senté en el pupitre de delante de todo como siempre y saqué mi pluma, la tinta, un pergamino y el libro de historia de la magia. Apunté en el pergamino la fecha y mi nombre completo.
Martes 2 de septiembre
Hermione Jean Granger

El profesor Binns llegó y atravesando una pared del castillo y comenzó la clase. Después de historia de la magia nos tocaba herbología dos horas seguidas.

Al salir de clase Neville me iba contando sobre una planta carnívora que crece en la amazonía peruana muy animado, sin querer herir sus sentimientos le seguía el rollo pero a veces me perdía entre tanta información. Al mediodía fuimos al gran comedor para comer, ésta vez me puse de espaldas a la mesa de Slytherin, no quería otro accidente como el de ésta mañana.
- Hermione mañana son las pruebas de quidditch, me acompañarás al campo? Después si quieres podemos dar un paseo por hogsmade y comprar.- Ginny era la capitana de Gryfindor como era de esperar, sinceramente el deporte no era mi pasión y si no me lo hubiera pedido no habría ido.
- Claro, podemos pasar por la librería también, y luego parar en la nueva tetería madame Pots, dicen que hacen unos pasteles de zanahoria riquísimos.- Al menos haría algo productivo, había un libro que hacía tiempo que quería comprar.
A Ginny no le entusiasmó la idea de la librería pero sí la de la tetería. Le encantaba el pastel de zanahoria.
Transcurrido el día me dirigí hacia mi habitación acompañada de Ginny, su puerta era la número uno así que la dejé en su habitación deseándole suerte. Cuando estaba llegando a mi puerta de ella salió una chica rubia riéndose por la nariz y abrochandose el botón de la camisa. Era obvio lo que había venido hacer. ¿Es que éste chico no tenía vergüenza?
Entré ya bastante molesta pero cuando lo vi tan contento como si nada hubiera pasado me irrite más.
- ¿Que pretendes Malfoy, convertir esto en un burdel? - Lo más seguro respondí en mi cabeza.
- ¿ Celosa Granger ? - sonrió de lado, odiaba cuando hacía eso.
- ¿De quién, de ella? - señalé hacia la puerta refiriéndome a la chica de acababa de salir.
- Bueno, mejor dicho de no estar en su puesto. - Se dirigió a su estúpido mini bar y se sirvió una copa. Prometo tirar por la ventana todo eso en cuanto él no esté en la sala.
- Malfoy, no me acostaría contigo ni aunque fueras el último hombre de la tierra. - Se rió en voz alta, no se que le daba tanta gracia. Cruze los brazos en forma de disgusto.
- Pues no sabes lo que te pierdes nena.- Se sentó en una de las butacas.
- No, ni me interesa y deja de llamarme así, me incomoda mucho.- ¿Que le había dado con llamarme así? No se si prefiero sangre sucia.
- ¿Al final es cierto lo que dicen? ¿Estás con el pobretón de Weasley? Te creía más lista. Y a él más tonto.- Sin dejar de mirarme tomó un sorbo de su bebida- ¿Como lo hacéis? ¿Sexo telefónico? Supongo que debe ser divertido, pero no ... ¿Cómolo diría? ¿Saciante?-  puso sus piernas encima de la mesa cruzando los pies.
- No tengo porqué hablar contigo de esto- Otra vez mi voz me traicionaba.
- Debéis tener mucha fuerza de voluntad para aguantar todo el año sin estar juntos.- Se levantó y se acercó un poco hacía donde yo estaba.
- A eso se le llama amor
Y no vamos a estar todo el año sin vernos, cada fin de semana nos veremos.- ¿Porque le estoy contestando?
-  Para vosotras todo es amor. - rió y me dieron ganas de arrojarle cualquierque tuviera alalcance cosa a la cabeza.- Supongo que sabrás que te acabará engañando, o tú a él.- Iba a contestar cuando se adelantó sin dejarme hablar.- Cualquier relación a la que no haya buen sexo tiende a romperse. Eso es fundamental.- Empezaba a cabrearme.
- ¿Pero qué estás diciendo Malfoy? Eso no es cierto, ¡tu qué sabrás!- No era la más indicada, yo tampoco sabía mucho del tema, solo había tenido un novio en toda mi vida, Ron. Y no había tenido sexo nunca. - No hace falta tener sexo para que una relación sana funcione. - Otra vez pensaba porque estaba hablando de éste tema con Malfoy.
- Eso es porque ha echo que te corras.- Dijo tajante haciendo que la sala quedara en silencio.- Vamos, dime ¿El comadreja Weasley es bueno en la cama?- Malfoy se divertía, estaba sonriendo y se le veía muy seguro de sí mismo. - Tu silencio es la mejor respuesta, no hace falta que digas nada.- Se giró orgulloso de si mismo. Quería defender a Ron, no sabía qué decir para defender su orgullo. Sabía que tenía que dejar estar el tema.
- No lo sé porque aún no nos hemos acostado. Estamos esperando a estar casados. - No debí haber dicho eso. No arreglaba más las cosas.
Malfoy se empezó a reír sonoramente.
- ¿ Me lo estás diciendo en serio ? - seguía riéndose. Otra vez me puse completamente roja, notaba toda la cara caliente.- No te creo Granger. Intentas aparentar que eres una santa, pero no lo eres.- ¿Cómo? Hasta donde va a llegar.
-¿Y que tiene de malo si no he tenido sexo? Al menos yo no he perdido la cuenta de las chicas con las que me he acostado.- Me di cuenta de que me volvía ha dejar en ridículo yo sola. No había necesidad de decir que era virgen.
Se puso más cerca mío, tragué saliva, me costaba aguantar la compostura.
- No hay problema que aún no hayas follado, si quieres lo soluciono rápido y no hay más problema.- ¿Acabo de oír lo que he oído?.
-No voy a volver a repetirlo.- cerré los ojos y con movimientos rápidos como diciendo que no suspiré.- No voy aguantar más ni tu comportamiento ni tu falta de educación con ese lenguaje.- No podía creer que Malfoy hablaba así de obsceno.
- Granger no te estoy obligando. Sólo digo que tienes mis puertas abiertas.
- No entiendo porqué me dices estas cosas a mi.- Ya estaba harta.- Me largo.
-Solo porque sé que te gustaría.- Me miró de arriba abajo siendo nada sutil mojándose los labios.
- Eres repugnante. - No quise seguir con el tema, le dejé allí en la sala. Cuando cerré la puerta me apoye en ella. Necesitaba estabilidad, me temblaban las piernas.
Sonó el teléfono y casi me da un infarto.





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Hola a todos/as. Espero que os esté gustando la historia. Dejen en comentarios si les está gustando. ¿Creéis que está yendo muy lenta? Comentad aver qué os parece. Espero que hayáis tenido un buen día y que disfruten de la lectura.

    Paula.













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