Historia al azar: un despertar sin retorno
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Victoria's Secret » Capítulo 1
Victoria's Secret (R13)
Por LoreenBlack
Escrita el Viernes 7 de Febrero de 2020, 08:51
Actualizada el Martes 25 de Febrero de 2020, 10:30
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Capítulo 1

Recordaba cada una de aquellas paredes, cubiertas de un tejido aterciopelado de formas geométricas y de colores oscuros. Pasaba la mano por allí, por aquellas paredes que creaban un pasillo más o menos interminables; aquel pasillo que había recorrido durante la mayor parte de su vida, cada día, cada minuto y segundo de su estancia en aquella casa.

Al final de aquel oscuro y largo pasillo se encontraba una puerta que daba a la cocina, conformada por una mesa de madera que ocupaba gran parte de la habitación y en la cual se había sentado largas horas a comer y conversar con sus parientes más próximos. Pasó por delante, también, de una puerta corrediza que dejaba paso a un enorme salón, integrado con los mayores lujos que uno podía imaginar: piano, obras de arte, enormes estanterías repletas de libros y, en la pared de la izquierda, un árbol genealógico de toda su familia o, al menos, de la parte paterna.

Escuchó unos pasos en el piso de arriba, pero ni si quiera se inmutó. Estaba demasiado concentrada observando los normes de los y las que habían sido sus ancestros, imaginándose las guerras y la historia en general de aquella familia tan prestigiosa. Rozaba su dedo índice por la fina línea que unía a padres, hijos y nietos. Hasta encontrarse a ella misma.

Frenó en seco su recorrido para observar la tipografía de aquel nombre y la imagen de aquella niña de ojos grises y cabello castaño oscuro que la miraba fijamente. Sonrío, levemente, pues sabía que era ella y sabía que su abuela había mandado al más famoso e ilustre pintor para que realizara tal obra de arte.

      ¿Victoria?— escuchó desde la puerta corrediza del salón; desvió su mirada gris hacia allí para ver como una mujer de cabellos rubios platinos, con algunos mechones negros, se apoyaba y la esperaba—. Está todo.

      Sí— dijo ella sin más, dando un último vistazo a la pared.

      Vamos, cariño. Nos están esperando fuera— Victoria llegó delante de su tía, la cual la rodeó con un brazo por encima del hombro y caminaron de nuevo por aquel largo pasillo para salir finalmente.

Al llegar al portal, Victoria giró su rostro por un instante para tener aquella imagen en su mente por muchos años más en su cabeza, intacta. Completamente. El número doce de Grimmauld Place, Londres y su puerta oscura quedarían gravados en su mente de por vida. No le dio tiempo a contemplar mucho más, pues Lucius Malfoy les esperaba de pie, junto aquel bastón negro con empuñadura de cabeza de serpiente.

En un abrir y cerrar de ojos, llegarían al sureste de Inglaterra, a Wiltshire, donde sus tíos tenían una mansión y en la cual ella residía desde la muerte de su anciana abuela en 1985.

      Echaré de menos esta casa— comentó Victoria mientras emprendían el viaje hacia casa.

      Tú hogar es desde hace años esto— respondió Lucius, siempre con aquel tono de superioridad sobre cualquier ser en el mundo; ante esto, Narcissa negó con la cabeza mientras volvía a rodear a su pequeña sobrina.

      No te preocupes, cielo. Esta casa será tuya cuando seas mayor de edad. Por el momento, sabes que con nosotros estarás bien. Los has estado hasta ahora, ¿verdad?— la pequeña de ojos grises asintió—. Además, vas a ir a Hogwarts. Durante siete años será tu hogar.

      Hogwarts… ya no es lo mismo que antes— mencionó su tío, de nuevo.

      No importa. Vivirás muchas experiencias allí, ya verás. Tal vez conozcas a algún chico, al igual que yo conocí a tu tío— explicaba Narcissa—. Estarás bien en Slytherin. Confía en mí.

Victoria no dijo nada, simplemente porque desconocía la posibilidad de ingresar en esa casa. Ella sabía sus propias cualidades, pero no sabría decantarse por una Casa de Hogwarts concreta y no se había parado a pensarlo nunca, ni si quiera en aquel momento en el que le quedaban dos días para iniciar el curso en la Escuela de Magia y Hechicería.

Al llegar a la Mansión Malfoy, decidió descansar un poco. Estar sola, aunque su tía insistía en ir a dar un paseo por los jardines de la mansión junto a ella y Draco. Sin embargo, Victoria necesitaba estar al margen de todos y centrarse un poco en ella misma. Deseaba poder observar de nuevo aquel álbum de fotos que su tío Regulus le había dejado.

Se tumbó en aquella cama enorme y acolchada. Cogió una fina manta para echársela sobre los pies pues, aunque fueran finales de agosto, aquel día nublado estaba trayendo consigo un poco de lluvia y frío. Un día perfecto para ella, pues le encantaban los tonos grisáceos.

Abrió por la primera página el álbum. Allí observó a una Walburga joven y llena de alegría, algo que al final de sus días no se podía observar mucho. Era preciosa, con grandes ojos oscuros y un pelo largo y negro. Todo el mundo decía que tanto Walburga como Victoria tenían el mismo rostro y las mismas facciones, pero Victoria no estaba tan segura de aquello.

Iba pasando páginas y fue entonces cuando se encontró una fotografía suya con su tío Regulus. Sonrió al ver a su tío joven y lleno de energía, agarrando a aquella pequeña bebé de ojos saltones y poco pelo. Se detuvo y observó con detenimiento que sí existía cierta semblanza entre ellos dos: ojos del mismo color, cabellos oscuros y lacios, facciones rasgadas y nariz fina.

Le echó de menos en aquel momento, aunque él murió cuando Victoria tenía apenas tres años de edad. No obstante, tenía varios recuerdos en su mente acerca de su tío y sabía que este la había amado y había tratado de ser el padre que ella jamás había tenido. Por desgracia, el retrato de su padre apareció en la siguiente página: un rostro serio, sin amabilidad, sereno y al margen de la familia que le rodeaba en la imagen.

Cerró con fuerza el álbum y se echó sobre la cama. Pensativa y llena de rabia por haber visto a aquel hombre. Aquel asesino, traidor. Ahora debía estar pudriéndose en Azkaban por los crímenes que había cometido. Pero había algo que le molestaba mucho más, y era ser hija suya. Hija de un asesino.

Todo el mundo en Hogwarts la odiaría al saber quién era realmente. Sin embargo, se sentía orgullosa del apellido que llevaba, pues no todos los Black eran como él. Se había criado en el seno de una de las familias más importantes del Mundo Mágico, llena de brujas y magos de enorme potencial. Jamás le había faltado amor, pues su abuela Walburga se había ocupado de que ella saliera adelante a pesar de ser hija de Sirius Black. Esta le había inculcado todo tipo de atributos que Victoria llevaba por bandera: carácter duro, sensatez, inteligencia, etc. Algo que su padre jamás habría conseguido.

Lo odiaba. Con toda su alma. Pero debía ser fuerte para afrontar lo que le iba a venir encima respecto a su identidad.

Alguien llamó a la puerta de la habitación. Dobby entró.

      Señorita Victoria, su tía Narcissa exige que baje de inmediato. Alguien ha venido a verla.

Mientras cerraba la puerta de su habitación para seguir al Elfo Doméstico por los pasillos de la gran mansión, Victoria se preguntaba quién sería aquella inesperada visita y por qué venía justamente a verla a ella.  



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