Historia al azar: "MAMÁ PATA"
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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capítulo 9: Coup
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capítulo 9: Coup

Capítulo 9: Coup

 

Al día siguiente tal y como me lo esperaba, desperté con resaca, recordando vagamente como, discutiendo con Joseph, Alec me había ayudado a subir las escaleras de la casa y a meterme en mi cama, bajo el pesado edredón y entre las sábanas de algodón egipcio. No me había roto nada, pero me había dislocado la mano. Fui a urgencias yo sola para evitar que Carlisle se enterara y me hiciera una escena, allí me dieron analgésicos y me vendaron la mano.

 

Como si buscara expiar el afán que tenía aferrado a mi corazón luego de esa noche de desenfreno, los días que siguieron me dediqué a seguir mi rutina y entrenar como si no hubiese mañana. Desde que esta idea se había apoderado de mí, y junto con la investigación en la que me había sumergido, descubrí que a parte de los conocimientos que había adquirido, mi cuerpo también debía estar preparado para la travesía. Así que una mano dislocada no iba a interrumpir el régimen de entrenamiento en el que me había internado desde que había decidido que llevaría a cabo esta expedición.


El régimen, pasados dos meses de trabajo con un entrenador personal tres días a la semana al que había encargado sesiones que implicaran todo tipo de natación en piscina y demás ejercicios, acompañados de mi trote con Jake en las mañanas me habían convertido en una versión de Cameron más fit. Se me había escapado algo al respecto frente a Alec, quien no había perdido un instante para molestarme.


_¿Es que también te estas preparando para una triatlón?_Inquirió burlón, cuando había mencionado que me dolían los brazos por las sesiones de remo y que por tal razón me costaba ayudarle en el velero.
_Claro que no, pero creeme que nos conviene, no querrás a una debilucha contigo en altamar, ¿verdad?_

_No eres una debilucha. Me lo demostraste en el Mile High. _

_Primera regla del club de la pelea. Nadie habla del club de la pelea. _Y con eso cerré la discusión.

 

¿Me perdonarían los Cullen algún día? No debía pensar en eso ni en la culpa, esto era algo que hacía por mí y para mí, algo para lo que me había preparado y algo que definiría el resto de mi vida.

 

Los días comenzaron a transcurrir con una velocidad alarmante, o tal vez eso solo era desde mi punto de vista, ya que sentía como si cada uno de ellos no tuviese suficientes horas para cumplir con las tareas y pendientes que requerían mi atención. Sintiéndome como una completa derrochadora, adquirí un guardarropa completamente nuevo para la excursión, así como cada implemento y gadget tecnológico, ya fuera de supervivencia o requerido para la expedición, que mencionaban los expertos. Todo era indispensable, todo era necesario.

Durante la barbacoa en la casa de los Cullen el domingo siguiente a mi noche en el Mile High, hice las paces con Jasper de la manera en que los hermanos hacen las paces: simulando que nada había sucedido entre nosotros y actuando de manera excesivamente cordial y amigable. Esto pareció satisfacer a Carlisle y a Esme, cuyo tema recurrente era Ivy Hill. Se sorprendían de que yo jamás hubiese pisado el lugar, de que él nunca me hubiese llevado allí, pero debían entender que, aunque profunda y apasionada, nuestra relación había sido corta. Demasiado corta, pensaba yo con amargura, nos había faltado tanto por vivir, por saber, por conocer el uno del otro. Siempre me había esforzado por no pensar en ello, por recordarme a mí misma que habíamos terminado mucho antes de que él desapareciera, que si nada de esto hubiese ocurrido yo no estaría aquí, charlando con su familia mientras atardecía en el jardín trasero de la mansión en que él había crecido.

 

Sin embargo, no podía evitarlo, no cuando sus fotos llenaban cada rincón de la casa, no cuando ellos hablaban de él. Aquí, no podía evitar preguntarme que habría pasado si él hubiese regresado a Dartmouth, si él se hubiese opuesto férreamente a mi negativa, si yo lo hubiese aceptado de vuelta. Tal vez habría cedido, era cierto que a pesar del tiempo que habíamos pasado separados yo aún no había superado lo que sentía por él, aún me dolía haberlo encontrado con Isabella Swan, pero eso ya no importaba mucho. La declaración de su muerte lo había cambiado todo, había alterado completamente mi futuro y ahora, bueno, ahora yo iba a alterar el otros.

 

Hice mi mayor esfuerzo para poder dormir durante los días previos a nuestra partida, era importante que estuviese alerta y que mostrara la apariencia de que todo estaba yendo de acuerdo con el plan, que no había nada fuera de lo ordinario y que simplemente me estaba preparando para un merecido descanso. La única que podría darse cuenta de toda esta farsa era Andrea, a quien, dado que contaba con su absoluta fidelidad, le había encargado los pendientes relacionados con mi viaje a Florida.

 

_¿Teléfono satelital?_ Inquirió, abriendo los ojos con sorpresa.
_Si, será la forma de contactarme en caso que ocurra una emergencia aquí en la oficina. _ Andrea dudó por un instante.

_Define emergencia. _ Se ruborizó en cuanto me giré para mirarla y arqueé una ceja.

_ No van a necesitarme, Andrea. _Aseguré. _Y si es así, tendrás el número de mi teléfono satelital. Ahora, ¿está el avión listo? _
_Si, Miss Hunter. Todo preparado para un vuelo directo a Boca Ratón, Florida. El próximo viernes._ Confirmó mi eficiente asistente, vestida de forma inteligente y elegante.

_Una cosa más. _Hice una pausa para mirar por la ventana. _ Es posible que el Doctor Cullen o su esposa, o alguien de la familia de Mr. Cullen... _Andrea tomó aire ante la mención de su exjefe pero lo disimuló de inmediato. _ …requiera o solicite hablar con Angela durante mi ausencia. Tu trabajo será evitarlo sin importar la urgencia del asunto, no quiero que nada ni nadie interrumpa el buen trabajo que Angela estará realizando. _ Andrea lucía sorprendida y contrariada. _Confío en que podrás lidiar con ello. ¿Estoy en lo correcto?_

_Si, por supuesto, Miss Hunter. _ Respondió, preparada para el reto. Sonreí un poco. Me recordaba algo a mí. Dios, ya había empezado a hablar como una anciana. _Me aseguraré de ello. _
_ Gracias, Andrea. _

 

El último de mis asuntos pendientes era el que más me preocupaba. En cuanto Marcus se había convertido en mi abogado y el legado había pasado a mi nombre, había insistido en que al igual que él lo había hecho en algún momento, escribiera un testamento designando mi última voluntad. La idea me parecía exagerada, tenía veintidós años, era demasiado joven para…Lucía disparatada hasta que recordé que él también era demasiado joven para esto, que sus padres inclusive lo habían sido, y que ahora tenía bienes de los cuales debía disponer. En ese momento lo más lógico había sido designar a los Cullen como mis herederos, ya que legítimamente esta fortuna les pertenecía más a ellos que a mí. Ante tal disposición Marcus había insistido en que también dejara un fideicomiso a nombre de mi madre, quien legalmente era también mi heredera.

 

Cada vez que pensaba en el testamento sellado que reposaba en la oficina de Marcus, se me hacía un nudo en la garganta y comenzaba a sudar frío. Iba a seguir la ruta que él había seguido. ¿Estaba cometiendo los mismos errores que él había cometido?

_He pensado en tomarme unos días libres. _ Le comenté a mi madre la noche antes del viaje, mientras observaba el techo de mi habitación. Ella se sobresaltó al otro lado de la línea.
_No pensarás escapar otra vez a Tailandia, ¿verdad? Eso sería muy irresponsable. _ Sermoneó, lo cual me hizo reír.
_No. Quiero irme a Egipto esta vez. Dicen que es la época perfecta para recorrer las pirámides. _
_¡Cameron! _
_Es una broma, mamá. Solo serían un par de semanas en Florida. _ Aseguré.
_¿Y por qué no vienes a visitarnos? Podría tomar un par de días y Robert…_
_Robert no tiene vacaciones, mamá y tu tampoco, no ahora. No quiero convertirme en una carga para ustedes. Además, ¿no tienen que guardar esos días y los ahorros para el viaje a Europa?_
_Oh, Cam, siento que estoy siendo una madre terrible. _ Y yo estaba siendo una hija terrible, pero eso no lo sabía ella aún.
_No es así. _Ratifiqué.
_Quiero estar ahí para ti, cariño. Aún no logro entender todo este asunto de la muerte de …_ La interrumpí antes de que pudiera decir su nombre.
_Estoy bien, mamá. Solo estoy tratando de equilibrar todo esto, necesito unos días para pensar en que haré ahora _
_Se que harás lo correcto, cariño. Siempre has sido tan independiente y tan segura de ti misma. _Si tan solo supiera lo que su independiente y segura hija planeaba hacer dudaba que pensaría que era lo correcto. _Se que lo que haces por esa firma es muy importante, pero no tienes que hacer nada que no quieras. Si es demasiado siempre puedes…ya sabes...renunciar. Apuesto a que los demás lo entenderán. _


Mi madre nunca había estado de acuerdo con que hubiese dejado Dartmouth para dirigir Masen & Co. La sola idea le había parecido una locura, ya que consideraba que yo era demasiado joven, que me faltaba la experiencia necesaria para hacerlo, que iba a estrellarme de manera estrepitosa y que estaba abandonando mi educación por un sueño que no tenía futuro. Me decepcionaba que no confiara en mí tanto como yo esperaba, pero la entendía un poco. Las madres luchan por proteger a sus hijos, mi madre sufría al pensar lo que el fracaso me haría, ya que como una vez lo había expresado, yo no estaba acostumbrada a fracasar.

 

_No es la firma. La firma va bien, pero necesito unos días libres para poder seguir. _ Más que unos días necesitaba respuestas, pero no podía decirle eso a mi madre sin preocuparla. _Tal vez luego pueda ir a visitarlos. ¿Qué tal suena el fin de semana del cuatro de julio? _Propuse, lo cual generó de inmediato que mi madre se emocionara y el tono de nuestra conversación se relajara. Esa seguro era una promesa que podía mantener, después de todo para ese entonces este asunto estaría cerrado y un viaje a Los Ángeles no haría siquiera un pequeño agujero en la fortuna que él había dejado a mi nombre.

 

Mientras conversaba con mi madre, o más bien, ella conversaba y yo solo respondía con los monosílabos adecuados en los momentos necesarios, el asunto del testamento me daba vueltas en la cabeza. ¿Había dispuesto él su última voluntad antes de embarcarse en el Esme? ¿Había estado pensando en mí cuando lo había hecho? Tal vez estaba siendo un poco dramática, pero prefería dejar todo en orden antes de partir, por si acaso…tal vez eso era lo que él había querido, tal vez él sabía que no iba a volver y ahora yo estaba repitiendo el mismo ciclo. Si era así no había vuelta atrás. Había hecho una promesa, no a él, sino a mí misma, y no podría vivir conmigo misma si la incumplía.

 

El jueves a la hora designada me encontraba en el elevador rumbo al apartamento de Alec, el cual había sido determinado como nuestro punto de encuentro. Joseph nos esperaba abajo con el Lincoln ya cargado con mi equipaje.

Mientras la caja de metal ascendía a velocidad constante, no pude evitar pensar en que todas las terapias y charlas con el Doctor Parker, antes de que él desapareciera, y que me habían librado de mi claustrofobia, me habían llevado a este momento. De no ser por su insistencia, tiempo atrás cuando yo era su asistente, jamás podría siquiera considerar que iba a pasar dos semanas viviendo en las estrechas habitaciones de un barco. Él había encontrado la forma de ayudarme a superar mis miedos, él me había hecho sobreponerme a ello y ahora yo estaba aquí, preparada para intentar hacerle honor a ese favor.

 

Las puertas del elevador se abrieron en el recibidor del lujoso pent-house de Alec. Mis tenis rechinaron un poco en el piso de madera pero el sonido se ahogó ante las voces que venían de la sala. Alec estaba discutiendo…con una chica.

 

Los dos se quedaron callados en cuanto me vieron, pero de inmediato Alec esbozó una sonrisa.
_Bonjour Cameron. ¿Preparada para nuestra expedición? _ Inquirió, mientras yo pasaba la mirada de él a la hermosa rubia que lo acompañaba, quien lucía como si en lugar de estar aquí, peleando con Alec, debería estar en una sala de juntas presidiendo una reunión importante. Decir que era bonita sería un insulto, ella podría fácilmente desbancar a Rosalie de su pedestal con una sola mirada, hacerla sentir insignificante e inclusive dudosa de su belleza.
_Puedo esperar abajo si quieres. _ Comenté, incómoda.
_No será necesario. Fran ya se iba. _ ¿Fran? Eso aclaró mucho, esta debía ser la famosa Francesca Volturi, su hermana mayor.
_Alec…¿Sabe mi padre lo que estás haciendo? _ Inquirió ella, alzando una ceja, brazos cruzados de forma reprobatoria, sin siquiera mirarme.
_ ¿Sabe que el Dawnbreaker está en Boca Ratón?, sí. ¿Sabe que me voy a navegar al Caribe?, sí. ¿Sabe que mi plan es entrenar para la ruta Knox-Jhonston? Sí _ Dijo el chico alzando los hombros de forma despectiva. _Ahora, lo que no sabe es que viajaremos en el avión de Cammie Hunter y que ella me va a acompañar a cruzar los mares. Creo que son detalles que solo nos conciernen a los involucrados. _ Le dedicó una sonrisa a su hermana y luego a mí.  _Cierto, ustedes no se conocían. Fran, esta es Cameron Hunter, Cammie, mi molesta, exitosa y fastidiosamente perfecta hermana mayor, Francesca Volturi._

_¿Cameron Hunter? ¿Socia gerente de Masen & Co? _ Me extendió una mano de inmediato, la cual acepté estrechar de forma educada mientras asentía. _Un placer. Su firma ha estado intentando por varios años hacer de mi compañía uno de sus clientes, pero me temo que estamos satisfechos con Pearson y Hardman como nuestra firma de confianza. _ Su sonrisa era fría y algo peligrosa, y enseguida recordé que Francesca Volturi era la CEO de Volturi Corporation, uno de los titanes del petróleo mundial.
_ El placer es todo mío, Miss Volturi. Lamento cualquier molestia que mi equipo le haya causado. _ Si algo había aprendido como gerente, era cuándo ser cortés y respetuosa, y quien realmente contaba con el poder en una habitación. Mi respuesta pareció satisfacer a la orgullosa CEO.
_ Al contrario, su insistencia me honra. _ Pasó la mirada de Alec a mí con una sonrisa de suficiencia, que expresaba claramente que creía que entre su hermano y yo había algo más que una amistad, y que me hizo sonrojar como una niña. _Ahora, no tenía idea que mi hermanito llevaría compañía en su viaje. _
_ Ambos somos entusiastas de la Knox-Jhonston. _ Soltó Alec. _Y estamos en un itinerario apretado. _ Me abrazó por los hombros e intentó guiarme a la salida.
_¿La Knox-Jhonston? Que valiente. _Lucía sorprendida mientras me miraba de arriba abajo. _Si ambos estan tan decididos, supongo que solo me queda desearles buen viento y buena mar. Tengan cuidado. _
_Gracias. Adios, hermana sobreprotectora. _Bufó Alec y me arrastró fuera del apartamento mientras Francesca reía por lo bajo y agitaba su hermosa cabellera dorada.

 

No hablamos de su hermana durante el camino al aeropuerto, en realidad yo me encontraba tan nerviosa y emocionada al mismo tiempo que apenas podía pensar en lo que estábamos dejando atrás. Joseph me ayudó a bajar nuestro equiaje del maletero mientras yo miraba el Gulfstream con aprehensión y una mezcla de emociones.


_Miss Hunter._ Me giré para mirar al guardaespaldas, claramente me había tomado por sorpresa. _Buen viaje. _Me deseó, con esa seriedad tan típica de él.

_Gracias, Joseph. _ hice una pausa. _Espero que disfrutes estas vacaciones._

_Lo haré Miss Hunter. _Asintió, para luego dedicarme una mirada profunda. _Disculpe que me entrometa…pero…Por favor tenga cuidado. _ Sonreí un poco ante su preocupación. No estaba segura de si Joseph sabía lo que tramaba, lo que estaba a punto hacer y el por qué iba a hacerlo, pero tal vez lo presentía.
_Lo prometo. _

 

 

_¿Todo bien, Padawan? _ Asentí ante su pregunta, mientras me acomodaba en uno de los asientos de cuero y me ponía cómoda para el viaje, tratando de no pensar en la última vez que había estado a bordo de la aeronave. _Podríamos haber tomado prestado el de mi padre, ya lo sabes. _Agregó y yo negué con la cabeza.

_ Tiene sentido que use el mío, no es justo que se pase los días guardado en un hangar. _ Alec no dijo nada ante mi comentario, el cual no era nada usual para alguien como yo, solo sonrió como si fuese de lo mas común y corriente que yo anduviera alardeando de mis posesiones materiales.

_Okey-dokey, deberíamos entrar en materia, ¿No lo crees? _ Alec puso un iPad frente a mí y mientras el Gulstream tomaba altura y dejábamos atrás Nueva York y el calor abrasador del verano de la gran manzana, y nosotros nos sumergimos en charla técnica sobre nuestro futuro.

 

No estuve tranquila hasta que no aterrizamos en Florida, lo suficientemente lejos de la familia Cullen y de su influencia como para preocuparme de que algo pudiese frustrar mi plan. No era como si ellos pudiesen frenar el avión, u ordenar que regresara a Nueva York, sin embargo si él había aprendido la tenacidad y el uso de favores políticos y amistades bien acomodadas de su padre adoptivo, podía sentir que Carlisle también sería capaz de hacer lo imposible por detener mi viaje. Esperaba que su influencia se limitara a la ciudad de Nueva York y no sobre toda la costa este, o que la influencia de Alec Volturi fuese suficiente para contrarrestarla si era menester.

 

La primera noche la pasamos en un hotel Four Seasons con vista al mar, cerca del muelle y con un paisaje e instalaciones espectaculares. Era una noche tranquila, partiríamos al amanecer y para el momento en que estuviésemos ya en ruta, los Cullen estarían recibiendo, en lugar de mi presencia en Ivy Hill, la carta que había preparado para ellos, disculpándome de antemano por lo que estaba haciendo, rogándoles que disfrutaran las vacaciones planeadas y jurando que estaría de vuelta tan pronto como pudiese, tan pronto como tuviese una respuesta.

 

Esto es algo que necesito hacer…por mí.

Con amor,


Cameron.

 

 

_No hay nada de que preocuparse, Cam. Estas conmigo. _ Aseguró Alec mientras contemplábamos el mar desde el muelle de la marina. El olor a sal, el clima espléndido y el hecho de que por fín estaba haciendo realidad este momento me hacían sentir viva, como no lo sentía desde que Marco Volturi había entrado a Litt's, tres meses atrás.

 

Dejé que su mano sujetara la mía, mientras mirábamos el atardecer, recordando como Alec había coordinado todo aquí en Boca para que yo no tuviese que mover un dedo, para que nadie supiera a donde había desaparecido.
_Lo se. _ Le sonreí de vuelta. _ No podría hacer esto sin ti. _ No cuando había estado dudando toda la semana, no cuando había un testamento en la oficina de su tío que disponía qué sucedería si por azares de la vida yo no regresaba de esta aventura. Necesitaba de Alec para darme valor, para recordarme que no estaba sola y que íbamos a sobrevivir.
_ Lo mejor está por venir, Padawan. Este será el viaje de nuestras vidas…bueno, de nuestras vidas hasta ahora. _Alec no se equivocaba.



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