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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capítulo 8: Culpa
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capítulo 8: Culpa


 

Una sensación de déja vù me recorrió el cuerpo cuando Jessica había anunciado que el avión de Alice proveniente de París estaba a tiempo. Me había prometido estar en el aeropuerto para recibir a la pareja y sorprenderlos, así que a pesar de la resaca que estaba soportando decidí continuar con mi plan inicial. Tal vez salir de la oficina era lo que necesitaba.

 

Alice y Jasper habían programado su regreso para el cuatro de junio, con la excusa de pasar todo el verano aquí, dado que iba a ser mucho mejor que en Europa, que para la época se convertiría en un hervidero de turistas. Ya le había confirmado a Esme que podían pasar todo el verano en Ivy Hill si así lo deseaban, evitando el calor acumulado de la gran manzana como bien lo hacían todos mis vecinos del Upper East Side, ante lo cual todos habían aceptado como un buen plan a pesar de que yo solo pudiese pasar dos semanas acompañándolos y Carlisle tendría que tomar tiempo del trabajo. Yo había prometido que intentaría viajar de vuelta a Ivy Hill todos los fines de semana pero sabía que ahora que el Dawnbreaker estaba surcando el océano hasta nuestro punto de partida, no iba a cumplir ninguna de mis promesas.

 

Joseph me abrió la puerta del auto y al entrar pude ver otra botella de Pedialyte en el reposabrazos. La abrí de inmediato y tomé un trago largo. El exCIA me miró por el espejo retrovisor con expresión vigilante.
_Me estás mimando demasiado. _ Le recriminé, la comisura de sus labios se alzó.
_En absoluto, Miss Hunter. _Ajá. Como si esta mañana no me hubiese recibido con eso y un empaque de Advil al recogerme en la casa.
_Él estaría furioso si supiera todo lo que bebí anoche. _ Dejé escapar con culpa. El guardaespaldas mantuvo los ojos en el parabrisas.
_Lo dudo. _Eso me hizo levantar la mirada de nuevo. Me pregunté si el podría ver la expresión sorprendida de mis ojos detrás de las gafas oscuras que llevaba para combatir el efecto del sol, mortal para mi estado actual.

El viaje al aeropuerto transcurrió en silencio pero mi cabeza comenzó a sentirse mejor luego de la segunda dosis de Pedialyte.

 

La zona de llegadas del aeropuerto estaba bastante concurrida. Sin quitarme las gafas oscuras debido a que aún me molestaba la luz, sostenía un letrero que rezaba Jasper y Alice Cullen mientras esperaba que ambos aparecieran bajando las escaleras eléctricas, mientras Joseph se encontraba de pie cerca de la banda transportadora a donde llegaría el equipaje de la pareja.

 

Las expresiones de sorpresa de Alice y Jasper en cuanto me vieron realmente no tenían precio. Ambos lucían cansados pero Alice no dudó en correr hacia mí para abrazarme.
_Te he extrañado mucho. _Dijo en mi oído para luego mirarme de arriba abajo. _Veo que finalmente descifraste como es que funciona tu armario. _ Jasper y yo reímos, y luego él me saludó con un beso en la mejilla.
_ ¿No deberías estar trabajando? _Inquirió, mientras observaba como Joseph se encargaba del al parecer interminable número de maletas Louis Vuitton pertenecientes exclusivamente a Alice. Era un alivio que el baúl del Lincoln era espacioso.
_¿De qué sirve estar a cargo si no me puedo tomar un par de horas fuera de la oficina? _Inquirí, lo cual hizo que Jasper me abrazara.
_Gracias, Cam. _ Su voz sonó algo afectada y noté como se esforzaba para no llorar.
_ Es un placer para mí ._Hice una pausa. _Veo que debí traer un camión de U-Haul solo para el equipaje de Alice. _La chica me miró con cara de pocos amigos mientras Jasper reía. _¿Es que la idea era traerte todo París? _
_Ja ja, muy graciosa, Cammie. _Me sacó la lengua, pero pude notar que ella también necesitaba algo más en que pensar que no significara su ausencia.

 

Alice llenó el silencio incómodo del viaje devuelta a la ciudad con sus relatos sobre su nueva boutique, las colecciones que iba a lanzar, lo difícil que era iniciar su propia empresa y posicionar su marca en lugar de ser la diseñadora freelance y asegurando que mi inversión, es decir, la inversión que había hecho él en su empresa antes de desaparecer, iba a ser reembolsada al triple. Era ridículo que insistiera en deberme dinero. Él le había dado estos recursos para iniciar su propia marca y erigir su boutique en París como era debido, él había sido su inversionista y no yo, así que definitivamente no era algo que debía reembolsarme a mí.

 

Aunque Alice se empeñaba en mantener su alegre y entusiasta personalidad, podía notar que era un esfuerzo, que llevaba esforzándose día a día para regresar a lo que era antes, para seguir adelante sin él y seguramente por Jasper. Era ella quien había insistido en mudarse a París en un esfuerzo de alejarse del dolor y el vacío, de alejar a Jasper de la pérdida de su hermano menor en un intento de no perderlo a él también.

_¿Aún sigues yendo a Newport?_ Inquirió Jasper de manera casual mientras atravesábamos el tráfico neoyorkino. Lo miré con recelo.

 

A Jasper no le había hecho ni un poco de gracia enterarse de mis lecciones de navegación en el club. Carlisle lo había comentado un día, de pasada, diciendo que la opinión del Doctor Parker en cuanto a qué actividades me vendrían bien no era la apoyada por todo su gremio.
_Los fines de semana. _ Respondí con el mismo tono casual que el empleaba, con lo que conseguí que dejara de mirar por la ventana y se girara en mi dirección. La mirada que me dedicó me recordaba a él, a él cuando estaba a punto de reprenderme. _Es una fase. Me ayuda a dormir. _Me disculpé, lo cual no era cierto ya que se me iban las horas de la noche investigando todo lo posible sobre accidentes náuticos, tormentas en el Caribe, geografía, cartografía y la ruta que sabía ahora, en el fondo de mi corazón, que él había tomado y que las autoridades habían ignorado totalmente en sus labores de búsqueda.
_Si mi padre te ha dado su bendición para esto, supongo que no puedo prohibírtelo. _Quise decirle que Carlisle tampoco estaba en posición alguna para prohibírmelo, pero por respeto al Doctor Cullen sabía que si él se oponía yo me vería obligada a respetar su decisión. _ Pero no significa que esté de acuerdo. _ Alice se había quedado en silencio y solo se miraba las manos. _¿Has pensado en lo que le haría a mis padres perderte en un barco luego de haberlo perdido a él? _
_Estoy en una clase de principiantes, Jasper. Nada de eso va a pasar. _ Solté, mi estómago encogiéndose al recordar que estaba muy cerca de embarcarme en una travesía que no era para principiantes.
_Edward era un navegante experimentado, había navegado solo la mayor parte de su vida adulta. Nada como lo que sucedió se suponía que pasaría. _ Me recordó con seriedad. _Ya te lo he dicho, no puedo prohibirlo pero solo quiero que pienses cuidadosamente lo que estás haciendo y lo que significa para esta familia que cada fin de semana te dediques a la actividad que nos arrebató a Edward._

No hablé durante el resto del trayecto, evité mirar a Jasper que estaba sentado frente a mí, clavando mi mirada en la ventana y haciendo acopio de todas mis fuerzas para no llorar. No esperé a que Joseph abriera la puerta, en cuanto nos detuvimos frente a la entrada de Masen & Co., salté del auto como si estuviese en llamas.
_ Cammie… _Alice intentó en voz muy baja pero no la miré.
_Joseph los llevará a la casa de sus padres. _ Dije en voz baja y cerré la puerta del Lincoln.

Dejé órdenes específicas a Andrea para que nadie me molestara y posteriormente me encerré en el baño privado de la oficina a llorar. Sabía que el objetivo de Jasper era hacerme sentir terrible, culpable, y me enfadaba no solo que intentara chantajearme con los Cullen sino que lo hubiese logrado. No sabía con qué cara los enfrentaría luego de alzar velas y seguir la ruta que había matado a su hijo, no sabía qué les diría o como lidiaría con el resultado de mis acciones. Jasper tenía razón, estaba siendo egoísta al perseguir una obsesión que solo reviviría para ellos la tragedia que luchaban por superar. Pero no podía darme por vencida, este viaje era el impulso que me ayudaba a levantarme cada día, lo primero en lo que pensaba al despertar y lo último en mi mente al acostarme. Tenía que hacerlo, no había opción y mucho menos ahora que había encontrado a alguien que apoyara mi locura, ahora que Alec había enviado el Dawnbreaker camino a Boca Ratón y ahora que había programado dos semanas completas de vacaciones.

 

_¿A cargo de todo? _ Juro que no había visto a Angela tan asombrada y espantada al mismo tiempo. Quise rodar los ojos pero habría sido irrespetuoso con la ilustre Doctora Webber. _ ¿A mí?_
_Sí. Eres en quien más confío, sé que lo harás bien y solo será por un par de semanas. _ Enuncié pacientemente mientras la mujer que me doblaba la edad me miraba como si estuviese diciéndole que debía viajar a la luna. _Vamos, Angela, si yo he podido hacerlo. _ Solté, luego, lo que la hizo sonreír.
_ Por supuesto que has podido, Cammie, eres una chica excepcional, brillante, en cuanto supe que serías su sucesora nunca dudé en que lograrías convencer a todo el mundo de que estabas hecha para este reto y más. Él te designó personalmente, no a mí, no a O'Connell, no a Parry, a ti. Tú tienes su sello de garantía, su voto de confianza, ninguno de nosotros puede decir que cuente con algo así. _ Me sonrojé hasta la médula tras sus palabras. _ Que los clientes vean tu rostro, el rostro de la persona que lo acompañaba día tras día, que era su mano derecha, no tiene precio y es lo que ha mantenido fuerte esta firma. Entiendo que necesites tiempo en familia, que necesites un descanso, pero no pienses por un segundo que alguno de nosotros puede hacer lo que tu haces. _
_Angela, por favor, mis decisiones se basan en sus consejos, en sus conceptos. Nada de esto sería posible sin el equipo excepcional con el que contamos. Te dejo a cargo porque sé que puedes con esto. Él confiaba en ti, yo no haría nada que él no aprobara. _Me dolía un poco acudir a esta estrategia pero se me pasó en cuanto noté que sus ojos se aguaban pero que daba resultado.
_Dos semanas._
_Está bien, está bien. Acepto_ Cedió finalmente y estuve a punto de dar un baile de la victoria allí mismo. Después de la resaca infernal y la discusión con Jasper me alegraba tener al menos este rayito de esperanza. _Pero todo lo que me has dicho, toda esta información y preparación…que requieras un empalme de una semana contigo…no es como si no pudiésemos comunicarnos mientras estas en Los Hamptons, ¿verdad? _ Afortunadamente ya tenía preparada una respuesta ante dicho impasse tecnológico que se presentaría. No iba a decirle que estaría en un velero, en medio del océano, incomunicada salvo un teléfono satelital, con el hijo menor del magnate Aro Volturi.
_No será mi intención estar incomunicada, Angela, pero la verdad no creo que estaré disponible. _Hice una pausa para ahogar la culpa que la siguiente mentira me provocaba. _La familia está atravesando una etapa muy difícil, Carlisle ha hecho venir a Jasper y Alice desde Europa, se que me necesitan y que me necesitan a fondo en esto y yo necesito estar ahí no solo por ellos, también por mi. _Angela asintió de inmediato, totalmente convencida de mi altruismo y el dolor de la familia Cullen. _Será su primer verano sin él, y es por eso que haré todo lo que esté en mis manos para que sea perfecto. _

Revisé junto con Angela el restante de la agenda de la cual se haría cargo, las labores que cumpliría y las facultades que radicaría en su persona como mi reemplazo en la gerencia. Acordamos que ella me acompañaría durante mi última semana laboral de tal forma que se acostumbraría al día a día de la socia gerente y que los demás se acostumbrarían a ella en dicha posición. No lo comentó, pero sabía que Angela contaría los días hasta mi regreso, que esperaba no se extendiera por ningún motivo.

 

Carlisle llamó con el fin de invitarme a una cena de bienvenida que Esme había organizado en honor a Jasper y Alice, justo mientras yo revisaba los últimos contratos previo a salir de la oficina,. El recuerdo de los comentarios de Jasper y la culpa y furia que había sentido al notar que tan solo sus palabras podían causar que me encerrara a llorar en el baño del gerente de una de las firmas mas importantes de Nueva York regresó con fuerza al escuchar la invitación de Carlisle al otro lado de la línea.
_ Lo lamento pero no me será posible asistir, hoy ha sido un día pesado en la oficina y debo cerrar un par de temas con el equipo que no pueden esperar. _ Dije con la mayor tranquilidad que pude manejar mientras me giraba a observar el panorama al otro lado de las enormes ventanas. Le escuché suspirar al otro lado de la línea.
_Escuché que tuviste una diferencia de puntos de vista con Jasper hoy. _ Su voz era paciente pero no pude evitar la incomodidad y rechazo al notar que Jasper o Alice le habían comentado el tema.
_Carlisle, con todo respeto…_
_Sugiero que no termines esa frase, Cameron. En el noventa y nueve por ciento de las ocasiones, las frases que inician con las palabras "con todo respeto" no involucran respeto alguno. _ Su matiz de regaño me hizo sonrojarme inclusive a kilómetros de distancia. Al escuchar mi prolongado silencio, Carlisle continuó. _Jasper no buscaba herirte con sus comentarios._

_De veras tengo trabajo. _Musité, conteniendo mis emociones. _Y de verdad no quiero hablar de eso. _

_Lo sé. _Su voz era un murmullo. _Se que también has sufrido mucho, todos lo sabemos y Jasper solo esta preocupado por ti. _ Y por lo que podría sucederle a su familia si yo cometía un error. _¿Verás a James mañana?_
_Si. _
_No hay nada de que avergonzarse por pedir ayuda, Cammie. Es algo muy maduro de tu parte, es afrontar una situación difícil de la manera más adecuada posible. _Me recordó nuevamente, seguramente porque pensaba que mi tono se debía a la vergüenza que sentía de necesitar ayuda sicológica para esto y no del hecho de que pronto iba a probar que Jasper tenía razón.
_Lo siento mucho, Carlisle. _ Susurré.
_Mi niña, no hay por qué disculparse. _Nunca había sonado tan paternal y nunca había sentido que su respuesta era tan indigna de mi.
_Te equivocas. Si lo hay. _

 

Esa noche no soportaba estar sola en casa, no después de la discusión con Jasper ni luego de hablar con Carlisle, así que llamé a Alec, rogando que aceptara la idea de salir a cenar o a tomar algo conmigo.
_ ¿Otra cita? Dañarás mi reputación, Hunter. _Alec bromeó, podía escuchar música de fondo.
_ Si tienes planes no hay lío. _Lo último que quería era interrumpir su vida social, en especial dado que yo no tenía nada semejante.
_ Ninguno que supere salir contigo. Estoy cerca de ti, en un lugar llamado Mile High. ¿Quieres que envíe un auto por ti?_
_No, soy una chica grande. Joseph me llevará. _ Rió al otro lado de la linea.
_¿El guardaespaldas que luce como si quisiera molerme a golpes? _
_Ese mismo. _
_Okay. Te enviaré la dirección. _

 

El club nocturno cuyo nombre era Mile High estaba ubicado en el último piso de un famoso hotel recientemente renovado, en pleno Time's Square. Normalmente una trampa para turistas, últimamente tenía gran fama debido a la afluencia de actores y actrices subiendo selfies a redes sociales con las vistas panorámicas como fondo y el pegajoso numeral #MileHighintoTheSky en sus publicaciones. La idea de acudir allí no me emocionaba tanto, sin embargo era suficiente para que mi mente se distrajera, para que el alcohol ahogara o al menos disminuyera la nube negra que se mantenía sobre mí.

 

La vista desde sus enormes ventanales era impresionante, pero aún más lo era la fila que se extendía por las escaleras, donde las personas, ataviadas con sus trajes más elegantes, luciendo sus mejores joyas y accesorios, esperaban ansiosamente que el bouncer les permitiera ingresar. Suspiré mientras, ignorando las miradas de las personas en la fila, me dirigía directo al enorme bouncer. El hombre me miró de arriba abajo mientras yo me preparaba para argumentar que mi grupo ya se encontraba adentro. El hombre sonrió mientras levantaba el cordón rojo, que bloqueaba la entrada.
_Bienvenida al Mile High, Miss Hunter. _
_Gracias. _ Respondí, realmente sorprendida.
_El señor Volturi la espera en la barra. _

 

Alec tenía un vaso de un líquido color ámbar en una mano y una pelirroja despampanante entreteniéndolo. ¿Estaba interrumpiendo su cita? Tal vez debía olvidarme de esto y regresar a casa. Un escalofrío me recorrió entera. No, no quería estar allá sobria hoy, no después de pelear con Jasper.

 

Como si algo lo alertara de mi presencia, o tal vez por rutina, Alec se giró para mirar hacia la puerta y sonrió al verme. Le dijo un par de frases a la pelirroja, quien hizo un mohín pero se despidió de él de inmediato. Alec me hizo señas y me acerqué a él con una sonrisa.
_Gin Tonic para mi bella Padawan. _ Dijo, deslizando una copa hacia mí el coctel preparado a mi gusto. Aún se encontraba helado, evidentemente no llevaba mucho tiempo esperando mi llegada.
_Gracias, Alec. Espero no haber arruinado tu cita. _
_Gianna y yo nos conocemos de antes, nos encontramos por casualidad. _ Dijo, restándole toda importancia al encuentro. _Ahora, me sorprende tu entusiasmo por beber después de nuestra salida de anoche. _Levantó las cejas y bufé ante su tono, no era como si él estuviese muy sobrio anoche. _No suena muy responsable de parte de la socia gerente de Masen & Co. _
_No quiero ser la socia gerente de nada hoy. _Musité mientras bebía otro sorbo del coctel. _Solo quiero ser Cammie a secas, disfrutando de un viernes de copas luego de una semana de mierda. _
_ Por el fin de una semana de mierda. _ Alzó su vaso en mi dirección con esa sonrisa traviesa y burlona, le seguí el juego, el sonido de nuestros vasos chocando se perdió en medio de los bajos de la música. Alec finalizó de un sorbo su trago, alzó una mano solicitando otro, que apareció ante él de inmediato, como por arte de magia.

_Ahora, Cammie a secas, ¿Quieres bailar? _

Bailar no es lo mío, nunca lo ha sido, en realidad si he cedido ante tal costumbre social es debido a la influencia de Rose, pero debía admitir que era distinto con Alec. Como si estuviese acostumbrado a ser quien lidera a alguien torpe a través de distintos ritmos, sin hacer sentir mal a su pareja pero conservando su sonrisa fanfarrona, Alec me hacía pensar que podía bailar y que no lucía como una total y completa tonta. Era su influencia, y la del Gin Tonic, las que me hicieron sentir mejor.

 

Era sorprendente como Alec parecía conocer a medio club nocturno. En su buen humor y estado de completa comodidad, rápidamente me presentó a todo aquel que se acercaba a saludarlo. Era el alma de la fiesta. Hasta los bartenders y meseros le conocían. Al preguntarle si frecuentaba mucho este lugar, solo se encogió de hombros con sus ojos azules brillando.
_Si digo que sí, ¿ganaría puntos contigo o no? _ Inquirió, en voz ruidosa para hacerse oir sobre la música.

_ Seguramente, señor popularidad. _Miré alrededor, mis mejillas coloradas por el baile y el licor. _Pero has perdido algunos con tus amigos al traerme aquí. _Señalé.
_ No se de qué hablas. _
_Vamos, Alec, es obvio que no encajo aquí. _ Agregué.
_ En eso no estoy de acuerdo. Te sientes así porque eres nueva, pero voy a remediar esa situación. _ Añadió, testarudo, así que con su encanto habitual decidió continuar presentándome a todos sus amigos y conocidos.

 

Me aterraba lo cómoda que me sentía aquí, junto a Alec, despilfarrando una fortuna en uno de los clubes más exclusivos de la ciudad, junto a personas que a pesar de no tener absolutamente nada que ver conmigo, o tal vez precisamente por ello, no me miraban como si sobre mí se cerniese una sombra, su sombra. Ninguno de ellos me dedicaba miradas de lástima, o me ofrecía condolencias, o siquiera tal vez estaban del todo interesados en la firma que dirigía. Sus padres eran magnates, famosos, ricachones, estrellas de farándula y quien sabe qué mas. Los asuntos de abogados eran demasiado aburridos para ser tema de conversación. Además, ser amiga de Alec era presentación suficiente, estar aquí era todo lo que necesitaban saber, aunque él de vez en cuando agregara que era abogada y podía sacarlos a todos de prisión si las cosas se salían de control.

 

Podría haber continuado así el resto de la noche, sin remordimiento alguno de la resaca que al día siguiente enfrentaría, pero esto era Nueva York, y yo seguía siendo yo.
_Miss Hunter. Qué sorpresa verla aquí. _ Me giré completamente, ignorando a Alec y a su grupo, quienes hablaban y bailaban animadamente, mientras se me helaba la sangre.
_Mr. Walker. _ La voz se me atrancó en la garganta mientras observaba a James Walker, quien parecía pertenecer a otra realidad, o mejor, a otra vida. No había cambiado en nada, su sonrisa arrogante y la frialdad de su rostro me hicieron perder todo atisbo de buen humor. Mi cuerpo se tensó de inmediato, como si se preparara para un ataque. A pesar de que lucía tal y como lo recordaba, bajo las cambiantes luces del club y la atmósfera en general, era evidente que su edad no encajaba en el común de la clientela que bailaba y disfrutaba de la noche.
_James, por favor. _ Dijo, dedicándome una sonrisa lasciva. _ Veo que el dinero y la fama te sientan. Un par de años como asistente y de la nada tienes tu propia firma, ¿quién lo habría imaginado? _ Me mantuve incólume ante sus comentarios, lo cual lo hizo reír. _Ay, por favor, no me mires así, mi enemistad con Cullen no significa que no podamos ser amigos ahora, ¿no? _ Creo que mi mirada le dijo lo suficiente, ya que rió de nuevo mientras se acercaba peligrosamente a mí. _El cabrón me arruinó la vida en la corte, me arrebató a mi esposa, nunca superó que Isabella lo dejara por mí cuando estábamos en la universidad, pero claro, cuando se estaba luciendo como su abogado estrella tu ya no trabajabas para él. _Me tocó el rostro con el dorso de su mano mientras yo reprimía las ganas de golpearlo. No sería bien visto si lo hacía, no era la mejor decisión dado el estado en que me encontraba. Era obvio que él también había estado bebiendo, tenía un vaso en la mano y no me gustaba la forma en la que gesticulaba con él.

_¿Qué pasó entre ustedes, Cameron? ¿Acerté cuando te dije que jamás brillarías bajo su sombra o fue algo más? Hay algunos rumores sobre ustedes, ¿sabes? Que le haya heredado su fortuna a su antigua asistente hizo que varios alzaran la ceja. ¿Acaso te rompió el corazón? _
_¿Todo bien, Cammie? ¿Quieres que le parta la cara a este atrevido? _Dijo Alec, alzando la voz, mientras me tomaba por la cintura y me abrazaba contra él. Los ojos de James brillaron ante el desafío.
_Vaya, y tan rápido le has conseguido un reemplazo. Supongo que el luto por la muerte de un amante no dura por siempre. _

 

Luego del puñetazo en la cara con la que respondí ante ese último comentario, Alec me retuvo, aunque entre carcajadas, para evitar que me lanzara contra James y lo acabara a golpes. Nunca había estado en una pelea, pero era mejor amiga de Jacob Black así que había presenciado suficientes para saber que ahí no terminaría todo. James, con la cara ensangrentada y furia tiñendo sus ojos azules, intentó devolver el golpe, pero como salidos de la nada, el bouncer de la entrada y otro hombre igual de fornido e intimidante lo sujetaron con fuerza.
_¿Algún problema, señor Volturi?_ Inquirió uno de ellos mientras Alec me abrazaba contra su pecho, sus manos alrededor de mis muñecas.
_Nah, el caballero ya se iba. _ Soltó Alec mientras sonreía como si se dedicara a esto todas las noches. Alec asintió y los hombres se llevaron a James.
_¡Esto no ha terminado, maldita zorra! _Le escuché gritar mientras lo arrastraban, la multitud abriendo paso y mirándolo desconcertada. Sentí como mis mejillas se coloreaban y respiraba entrecortado.  Me dolía la mano y me sentía mareada. ¿Qué estaba pasando conmigo?
_Excelente gancho derecho, Cammie Tyson. _ Alec me alzó el brazo como si acabase de ganar un combate de boxeo, sus amigos rieron y vitorearon ante tal demostración. Apreté el puño derecho para luego relajarlo, me dolía, tal vez me había roto algo.
_Aquí, Tyson. _ Uno de sus amigos, Afton creo que era su nombre, me extendió la cubeta de hielo donde hacía un par de segundos se encontraba la botella que compartían. Metí la mano dentro, dejando escapar un quejido entre los dientes. Afton rió. _Nunca habías dado un puñetazo real en tu vida, ¿verdad? No es lo que se le enseña a las niñas de bien. _Dijo, jocoso. Lo miré con cara de pocos amigos. _Déjame ver. _
_Afton sabe de esto, se dedicaba a darse golpes con chicos cuando estábamos en el colegio. Una especie de Tyler Durden. _ Alec explicó mientras tomaba un sorbo largo de su vaso de whiskey. Afton sonrió con algo de picardía ante tal descripción.

_Primera regla del club de la pelea: nadie habla sobre el club de la pelea._Comenté, lo cual los hizo reir. Le extendí la mano y él la revisó con cuidado.
_Buen trabajo, no creo que te hayas roto nada. _ Metió con delicadeza mi mano nuevamente en la cubeta. _¿El cabrón fue inapropiado contigo? Tal vez debimos haberle dado una lección entre todos, Alec. _
_Nah, Cammie sabe cuidarse sola. _Alec guiñó un ojo. _Si hubiese necesitado nuestra ayuda, la habría pedido. _

 

Otro par de Gin and Tonics bastaron para adormecer, al menos momentáneamente, el dolor en mis nudillos. El hecho de que nadie pensara que lo había sucedido entre James y yo fuese alarmante no significaba que yo pensara igual. ¿Cómo había pasado de estar bailando animadamente a golpear a alguien hasta hacerle sangrar? ¿Qué diablos estaba pasando conmigo? Sabía la respuesta aunque llevase meses intentando evadirla. Sostener que había avanzado en las etapas del duelo sería una mentira. No estaba ni cerca de salir de la depresión, y para colmo había retrocedido abruptamente a la ira. Bueno…la verdad es que todo era mentira. Jamás llegaría a la aceptación si no lograba dejar plenamente atrás la negación.



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