Historia al azar: La lechucería
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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capítulo 6: Miss Hunter
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capítulo 6: Miss Hunter

El lunes siguiente a mi cena en el Yatch Club de Nueva York me enteré que Esme había informado a Jessica de los planes para vacaciones, ya que la primera asistente se encontraba en crisis junto con Andrea, intentando hacer malabares con mi agenda, aún cuando faltaba más de un mes para la fecha designada. Mi mente estaba demasiado ocupada estudiando cartas de navegación y leyendo cuanto libro se cruzaba frente a mi como para preocuparme por los detalles de unas vacaciones a las que no asistiría. 

 

_ ¿Ivy Hill? _Había escuchado a Andrea preguntar en voz baja.
_Su casa de veraneo en Los Hamptons._ Respondió Jessica en susurros.

_ ¿Me estas diciendo que esa niña tiene una casa en Los Hamptons?  _ El tono de Andrea era mas alto, probablemente debido a la sorpresa, lo cual me hizo encogerme en mi silla y perder el hilo del contrato que estaba corrigiendo. Jessica la mandó callar de manera exagerada.
_ Lo siento. _Se disculpó la chica. _ ¿También la heredó de…?
_Si. Y no más preguntas a menos que quieras que ambas perdamos nuestro empleo. _ Rodé los ojos ante el comentario de Jessica. Ella más que nadie sabía que no podría despedirlas, gran parte de mi vida dependía de las dos asistentes y semanalmente rezaba porque Jessica no decidiera dejarme botada para irse a la escuela de leyes.

 

Ella creía que yo ignoraba que, previo a su desaparición, la primera asistente había estado buscando aplicar a uno de los Ivy League. Dado que ya contaba con un título universitario, no le tomaría mucho graduarse y aprobar el examen si eso era lo que quería.

 

Al parecer Jess había suspendido su plan cuando yo había renunciado, esperaba que de nuevo lo suspendiera ahora que Masen & Co. la necesitaba, que yo la necesitaba, rezaba cada día porque su fe y lealtad hacia él bastara para mantenerla aquí pero sabía que en cuanto me anunciara sus planes debía convencerla, seguramente una promesa de un puesto en Masen & Co como abogada en el área que escogiese sería lo suficientemente tentadora. Esa posibilidad había estado en mis planes cuando había iniciado mi empleo como su asistente, me imaginaba que tal vez algún día podría trabajar como abogada de su firma, jamás, ni en mis más ambiciosas y locas elucubraciones había pensado que en su lugar él me daría su firma entera.

 

Andrea entró a la oficina con mi café, lo que me obligó a volver al aquí y al ahora.
_¿Algo más que pueda hacer por usted, Miss Hunter? _ Inquirió, a pesar de la regla que Jess había mantenido de no hacer preguntas al jefe. No pude evitar sonreir un poco.
_Si. Cierra la puerta y toma asiento. _ Andrea palideció de inmediato pero obedeció. Medité mientras us mirada atenta me observaba del otro lado del escritorio. Jess seguro estaba hecha un manojo de nervios afuera.
_Tranquila, no estas en problemas. _ Aseguré ante lo cual ella suspiró, evidentemente aliviada pero aún algo inquieta, esto iba contra todo protocolo de lo que podía esperarse del gerente de Masen & Co.

_¿Cuánto tiempo llevas de segunda asistente? _ Mi pregunta evidentemente la sorprendió pero se cuidó de esconderlo de inmediato.
_Cumpliré un año el próximo septiembre. _Ah…Andrea no era mi reemplazo inmediato. ¿A cuántas asistentes habría despedido hasta encontrar a Andrea?
_ Un año trabajando para Edward Cullen y podrás trabajar en donde quieras. _ Comenté, orgullosa de que mi voz no temblara al mencionar su nombre. Podía contar con los dedos de las manos las veces que había dicho su nombre en voz alta desde el funeral, este era un nuevo record personal. Andrea se movió inquieta en la silla, sin saber que decir. _¿Por qué decidiste trabajar como su asistente, Andrea? _

 

_Yo…_Dudó por un segundo y luego cuadro los hombros para mirarme directamente a los ojos. _ Me gradué primera de mi clase en Northwestern, Miss Hunter. Tuve problemas personales en cuanto salí de la universidad así que no presente el examen ni ejercí por varios años, pero siempre fue mi sueño ser abogada. Me mudé a Nueva York hace un par de años, como mi segundo énfasis era literatura, trabaje como asistente de editorial en Vogue. _ Hizo una pausa y dudé por un segundo, lo cual la hizo sonreir. _ Si, estuve en esta oficina cuando usted trabajaba como asistente para Mr. Cullen. _ Confesó con algo de vergüenza, lo cual me hizo ponerme más recta en mi silla. Me sonrojé como no lo hacía hace algún tiempo. Ella había estado aquí para vestirlo para su nuestro primer caso.


_Vaya, La verdad no lo recuerdo._ Admití.
_No hay problema, en presencia suya me habría pasado igual. _ Esbozó una sonrisa tímida. _En cuanto supe que él no había logrado encontrar una segunda asistente me armé de valor y me presenté para el empleo. Ya sabía una cosa o dos sobre jefes exigentes, y de veras quería trabajar como abogada de Masen & Co. algún día. _
_¿Él te entrevistó? _ Inquirí con curiosidad. Negó de inmediato.
_Jess dice que nunca entrevista asistentes. _ Me miró con algo de recelo pero no dije nada al respecto.
_ ¿Es ese todavía tu trabajo soñado? ¿Ser abogada de esta firma? _
_Si, Miss Hunter._ Confirmó de inmediato. Admito que de nuevo tuve un arranque de ordenar, por milésima vez que ella y Jess dejaran de llamarme Miss Hunter y en su lugar me llamaran Cameron, pero sabía que era una lucha perdida.
_Bien. _ Musité, pensativa. _Como ya lo sabes, haré un viaje este verano y necesitaré todo el apoyo aquí en la firma._ Hice una pausa mientras la segunda asistente asentía enfáticamente. _La Doctora Webber quedará a cargo y me alegra saber que contará con la experiencia de Jessica y tu conocimiento jurídico durante mi ausencia. _

_ Por supuesto, Miss Hunter. _ Sus ojos brillaban ante la posibilidad de mostrar su valía.
_ Probablemente será el momento de mayor riesgo y mayor desafío que enfrentemos desde que fui nombrada socia gerente de esta firma. _Y desde que él desapareció. Suspiré. _ Es el momento de oro para demostrar quienes son indispensables. _
_No la voy a decepcionar. _Juró, lo cual me hizo sonreir.
_Eso espero. _No necesité agregar que de eso dependía que se convirtiera en abogada de Masen & Co., ambas lo sabíamos y así fue como me gané la lealtad absoluta de Andrea.

 

Mi cena con Hong-Li Huang fue, a mi parecer, un total desastre. Debí haberle prestado aún más atención a Angela cuando había sugerido esta cena, y haberle preguntado más cosas sobre mi acompañante, quien al parecer sabía más sobre mi de lo que yo esperaba. Desde el momento que hizo una reverencia muy al estilo de su país pero luego corrió a retirar la silla para que yo me sentara, supe que no era una cena de negocios.

 

Hong-li Huang era brillante, apuesto, su inglés era perfecto y no solo estaba buscando una firma de abogados que se encargara de los asuntos legales para su compañía sino una esposa, americana, lista y al parecer con la quien formar un hogar.
_ ¿Ha pensado en tener hijos, Miss Hunter? _ Él no notó que casi había escupido mi bebida en cuanto había escuchado la pregunta. _ Ya tendría la edad legal y perfecta para contraer matrimonio y formar una familia. _
_Yo…la verdad estando a la cabeza de la firma, no ha sido un tema en el que haya pensado mucho últimamente. _ Dije, con algo de incomodidad.
_Por supuesto una americana exitosa como usted debe llevar una vida muy ocupada. _Sonrió atentamente. _Sin embargo no se debe descuidar la vida personal, en especial con una belleza tan excepcional como la suya. _
_Eh…si, claro…lo tendré muy en cuenta…Ahora, sobre Huang Corporation…_

 

Durante toda la velada luché incansablemente por guiar la conversación lejos de mí, mi vida personal, mi rápido éxito como abogada, y el hecho de que él era un excelente partido como esposo y más en dirección de los beneficios que podía traer Masen & Co. para él y su compañía.

 

Afortunadamente logré asegurar que contrataría a la firma como sus asesores permanentes, pero a cambio intercambiamos números celulares y me ví obligada a prometer que saldríamos de nuevo, después de todo, él no conocía mucho de Nueva York y yo era toda una experta en la ciudad.

 

La peor parte fue que nuestra foto salió publicada al día siguiente en Page Six y algunos otros blogs online que pagaban a paparazzi por fotos de celebridades. Rosalie había sido la portadora de las noticias, llamándome emocionada para preguntar quien era el exótico chico con el que había salido tomada del brazo de Bastiment.

_ Ese vestido color vino te queda de maravilla, por cierto. Muy sexy. _ Elogió Rose mientras yo gemía.
_Dios. ¿Qué tal que los Cullen vean esto? ¿Qué van a pensar de mi?_

_Primero, no es que el Doctor Cullen tenga mucho tiempo para estar chequeando las secciones de celebridades, y Esme tampoco es de esas. Me preocuparía por Alice pero sé que está bastante entretenida en París. No tienes nada de que preocuparte. Además, no es como si ahora te estuviese vetado salir con otros hombres. Es hora de que rehagas tu vida, Cammie. _Dictaminó en su voz más segura. _Y créeme, ahora que eres famosa eso no va a ser muy difícil. _

 

 Debía programar una reunión con los de PR para lidiar con este desastre, pero primero llamé a Angela.
_Sabía que los dos se llevarían bien. _Celebró ella, ignorando totalmente mi dilema. _No deberías preocuparte por las fotos. Los comentarios y publicaciones son buenos, no han dicho nada indebido y la verdad por lo visto son bastante halagadores. Es muy buena publicidad para la firma. _

 

No todo era color de rosa, por supuesto. Había varios comentarios injuriándome por aprovecharme del dinero de la firma para andar entreteniendo hombres, o que insinuaban que no merecía ser la socia gerente de Masen & Co., que todo lo que tenía no lo había trabajado sino que me había sido entregado en bandeja de plata. No podía negarlo, ya que en esencia era todo cierto. Afortunadamente ninguno mencionaba el romance que había sostenido con él, después de todo, no había sido de conocimiento público. Mi mayor temor era que alguien conectara los puntos y toda mi reputación se viniera abajo, ya que hasta el momento aunque mi nombramiento como heredera de la firma había sido bizarro, todo había sido relacionado con la cercanía y asistencia profesional que él y yo habíamos compartido, algunos incluso mencionando como él había requerido que yo obtuviera mi JD para regresar a trabajar para él.

 

Traté de recordarme que esto era bueno para la firma mientras apretaba los dientes y salía a trotar con Jake para liberar la frustración. Me moría porque llegara el fin de semana. Alec había llamado y había anunciado sin mucho preámbulo que la tripulación del Dawnbreaker ya estaba en camino hacia Boca Ratón. La fecha tentativa que habíamos fijado, o mejor, que el había aceptado como apta, se acercaba y apenas podía contener la ansiedad y emoción que eso me provocaba. Necesitaba hacer esto no solo por él, sino también por mí y mi paz mental. 



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