Historia al azar: Debajo de la almohada
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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capítulo 4: Legado
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capítulo 4: Legado


 

Su fortuna entera. Todas sus propiedades, acciones y demás bienes y la firma de la cual era no solo el socio mayoritario sino el gerente y legítimo propietario. Su testamento era claro y preciso, como todo lo suyo, y sobre todo, irrevocable. Él había dejado su vida entera a mi nombre, asegurándose de paso de que nada ni nadie pudiese cuestionar su última voluntad. Lo que el ordenaba, se cumplía, inclusive cuando no estaba presente, de eso no me quedaba ninguna duda.

 

El shock ante tal noticia había convertido mis réplicas en inútiles murmullos. Marco era tan preciso y determinado con este, su campo de experiencia, como lo había sido su cliente en vida con sus negocios. Pronto caí en cuenta que la única forma de huir de todo esto era renunciar por completo a la herencia en mí depositada. Dicha idea cruzó por mi cabeza solo por un instante y hasta que Carlisle puso su mano sobre la mía, justo cuando yo me preparaba para renunciar a todo lo que había ilegítimamente heredado.
_Cammie. _Levanté la mirada de nuestras manos, asustada. El dolor en su semblante era palpable. Me sentía tan avergonzada. Estábamos aquí para la lectura del testamento de su hijo, quien había tenido la osadía de dejarle toda su fortuna a su exnovia. _Esta es la última voluntad de mi hijo._Advirtió. _
_Yo no puedo…_Inicié, torturada.
_Es lo que Edward decidió y mal haríamos nosotros en cuestionarlo. Por favor, hagamos lo que nos ha pedido. _ No pude más que asentir ante su tono y sus palabras, rompiendo a llorar una vez más y de nuevo encontrándome envuelta en su abrazo. _Todo va a estar bien. _Nunca sabré si el patriarca de la familia Cullen me hablaba a mi o si en cambio intentaba convencerse a sí mismo.

 

_______________________________________________________________________

 

_Cammie, ¿Está todo bien?_ La voz del Doctor Cullen me hizo sobresaltar pero hice mi mejor esfuerzo para disimularlo. Sin quererlo llevaba varios minutos con la mirada perdida en los veleros retratados en un descomunal fresco al otro lado del salón donde cenábamos.

Esta sede del Yatch Club de Nueva York no era tan impresionante como aquella que se encontraba fuera de la ciudad, en Newport y cuyos ventanales daban al muelle donde veleros reales se mecían perezosamente en el oleaje. No obstante lo anterior, esta sede era mas sobria y hermosa en su arquitectura gótica. Además, nos quedaba a todos muy cerca, tanto así que podía aceptar una invitación de Carlisle y Esme para cenar cualquier día de la semana.
_Si. _ Removí mi crema de almejas lentamente, consciente de los dos pares de ojos observándome atentamente. ¿Está todo bien? Se había convertido en la pregunta por excelencia que todos los miembros de la familia Cullen me dirigían por lo menos una vez en cada uno de nuestros encuentros. Mi respuesta siempre era afirmativa e intentaba que fuera tanto real como tranquilizadora.

 

No era una pregunta que yo me atreviese a hacer a ninguno de ellos ya que para mi era más que evidente que nada estaba bien desde que él había desaparecido. Por los ojos enrojecidos y la forma en que Esme Cullen apretaba los labios, sabía que su llanto diario había tenido lugar hoy más temprano, tal vez antes de venir a cenar. Por la manera en que me había abrazado al verme confirmaba que su dolor continuaba latente, y que mi fuerte abrazo hacía al menos un intento de reconfortarla.

Por su parte, Carlisle Cullen era más estoico en el dolor que albergaba por haber perdido a su hijo menor, lo cual no significaba que su lucha interna no se viera reflejada en las arrugas en su semblante y en las tenues hebras plateadas que habían comenzado a aparecer en su cabello dorado. Por la manera en que sus ojos me contemplaban, sabía que estaba preocupado. Yo había progresado, pero ahora no parecía que continuara por el mismo camino.
_ Cariño, luce como si no hubieses dormido en días. _Esme finalmente confesó lo que ambos pensaban. Sus padres se preocupaban mucho por mí, más de lo que inclusive mi madre lo hacía, pero lo entendía perfectamente. Para mamá, había muerto mi ex novio, quien me había roto el corazón y por quien había huido de Nueva York, por quien finalmente había decidido enfrascarme en arduos estudios para obtener el título de Juris Doctor, el cual había pospuesto cuando había sido nombrada como la socia gerente de una de las firmas más importantes de Nueva York. Para mi madre, yo era fuerte y me sobrepondría a lo que sea.

Por otro lado, para Esme y Carlisle, yo era el amor de su difunto hijo, a quien él había designado como su legítima heredera y quien se había deshecho a pedazos durante el funeral que sostuvimos en su honor. Como si pensaran que mantenerme cerca significaría recuperar al menos una parte de él, el matrimonio Cullen se había volcado en mi y me habían acogido como si, además de la heredera de los bienes de su hijo, fuese también la destinada a ocupar su lugar en su círculo familiar. Sus padres sabían que yo no había superado su ausencia, sabían que probablemente nunca lo haría.

_Hemos tenido un par de días pesados en la oficina, pero todo marcha bien. _ Me disculpé con una sonrisa, apretando de vuelta la mano que Esme me había tomado. Si tan solo supiera lo que me mantenía despierta todas las noches…si tan solo supiera lo que había estado planeando hacer.

_ Tienes que dormir, Cameron. _ Me recordó el buen doctor, sabiendo que mi excusa no tenía nada que ver con mi aspecto. _ ¿Has hablado con el Doctor Parker de esto? _
_Si, me ha recetado de nuevo píldoras para dormir. _ Mentí descaradamente, inclusive fingiendo vergüenza ante tal muestra de debilidad.
_Sabes que eso no tiene nada de malo. Tu salud está primero que todo, incluyendo Masen & Co._ Me recordó Carlisle en su tono más paternal, le sonreí sin ganas. _ No me mires así, sabes que tengo razón. _Agregó. Un mesero apareció a su lado para servir más vino en su copa vacía. 
_Volviendo a nuestra conversación, quisiéramos saber si sería posible que tomaras un par de semanas de vacaciones. _ Estuve a punto de escupir el sorbo de vino blanco que había bebido. Carlisle alzó las cejas. _Emmett y Rosalie ya han confirmado que estarán disponibles, Jasper y Alice estarán de vuelta de París para entonces. _ Por supuesto que estarían disponibles, la temporada de Emmett ya había terminado, Rose aún estaba terminando su MBA pero la universidad ya había finalizado clases. Ahora, en cuanto a Alice, quien junto a su esposo había establecido residencia permanente en París debido a su trabajo soñado en la boutique que había abierto allí, estaba segura de que habían aceptado de inmediato pasar vacaciones en América, en un nuevo intento de convencer a todos que aún eran parte de esta familia.

_ Yo…_Tartamudeé, sobrecogida de emoción por el afectuoso gesto de incluirme en las vacaciones familiares y por la angustia que me producía la sola idea de dejar la firma, pero más que todo, porque era más que seguro que iba cruzarse con mis planes. _En la oficina no estamos en el mejor momento para que la gerencia huya a Brasil._
_Entendemos perfectamente, Cammie, y es por eso que nuestro destino no sería la isla._ Aseguró de inmediato él, con el fin de apaciguar mis dudas, y como si fuese de lo más normal tener una isla algunas millas náuticas más allá de la costa de Rio.
_Pensábamos que sería mucho mejor algo más cercano, solo en caso de que requieras regresar por una situación especial._ Esme continuó, lo cual me hacía sospechar que habían planeado esta conversación de antemano. Arrugué la frente. ¿A dónde íbamos con esto? _Los Hamptons están a tan solo un par de horas de aquí. _ Fue entonces cuando caí en cuenta a que se referían. La casa. Mi cara enrojeció de inmediato y me sermoneé internamente por haber sido tan despistada.

Entre los múltiples activos que él había dejado a mi nombre y cuya lista yo había procurado olvidar luego de la lectura del testamento que había tenido lugar en el salón de sus padres, estaba la casa de veraneo en Los Hamptons que antaño había pertenecido a la familia Masen. Claro, casa es un término poco apropiado para describir la propiedad que se extendía a lo largo de la costa y que había sido testigo de fiestas de más de trescientos invitados. Mansión sería un término más oportuno. Del tipo de las de Gatsby, para ser más preciso.

 

Sin notar mi incomodidad, Esme había continuado con la conversación.
_Todo el mundo va un par de semanas a su casa de verano, a nadie se le ocurriría siquiera pensar que estas huyendo de nada._

_Sabemos que es probablemente lo último en lo que pensarías y es por eso nos hemos tomado el atrevimiento de sugerirlo e inclusive de disponer de Ivy Hill como destino para estas vacaciones familiares. Espero nos disculpes esta osadía. _ Comentó Carlisle como si lograra leerme la mente, como si supiera que dos minutos atrás no recordaba que entre mi patrimonio figuraba una propiedad en una de las zonas más acaudaladas de los Estados Unidos. Ivy Hill. Solo los ricos nombraban sus casas con nombres pretenciosos.


_¿Disculparlos?_ Tartamudeé sin mirarlo. _ ¿Por qué? ¿Cuál atrevimiento?  Todos aquí sabemos que esa casa de verano les pertenece legítimamente, que mi nombre se encuentre en el título de propiedad es apenas una formalidad. _ Carlisle apretó los labios e inmediatamente me sentí culpable ya que recordé que la única pelea que habíamos tenido había ocurrido cuando había enunciado que todas las propiedades y en especial las casas de recreo debían ser propiedad de Carlisle, Esme, Emmett y Jasper, en común y proindiviso, y que me negaba rotundamente que estuviesen a mi nombre.
_ Creí que ya habíamos superado este tema. _Apuntó él, con su mejor expresión de padre estricto y disgustado. Rodé los ojos.
_ Acordamos no estar de acuerdo. _ Le recordé, ante lo cual suspiró.
_ Este debate de ustedes dos no cambia nada. _ Dictaminó Esme, con el tono de voz de una madre del Upper East Side quien siempre se ha encargado de ser el voto decisivo, dedicándole luego una mirada de reproche a Carlisle. _ El caso es que, sabiendo que no tendrías tiempo ni cabeza para esto, hemos iniciado todos los preparativos en Ivy Hill y realmente esperamos que nos acompañes. _

 

Sabía que no podía decirle que no, sin importar lo que había estado planeando hacer con mi tiempo, la decisión que había tomado, no podía rehusarme a estas vacaciones. El legado que pesaba sobre mis hombros no era solo material, él no solo me había heredado todo su patrimonio sino que junto con éste, me había dejado algo muchísimo más valioso, algo que hacía que inclusive Masen & Co. Palideciera en comparación. Su familia.

_ Claro que los acompañaré, no me lo perdería por nada en el mundo. _ Sus sonrisas triunfales fueron como puñales en mi estómago. Él me había legado a su familia y aquí estaba yo, prometiendo algo que sabía que no lograría cumplir. Si mis planes resultaban como quería, no estaría aquí para viajar con ellos a Los Hamptons.

 

Tragué saliva con trabajo al imaginar lo que pensaría Carlisle si supiese el objetivo real detrás de mi entusiasmo de pertenecer al club donde hoy cenábamos, o si siquiera sospechara que a diferencia de lo que el Doctor Parker había indicado, las clases que tomaba todos los fines de semana no estaban dirigidas a solventar la carga del duelo que estaba atravesando, sino a alimentar la obsesión que llevaba dentro.

 

Mientras ambos conversaban con algo mas de ánimo sobre lo mucho que disfrutaríamos y todo lo nuevo que traerían mis primeras vacaciones allí, no podía evitar pensar en la ira de Carlisle si supiese lo que planeaba hacer. Tomaría medidas, de eso no tenía duda, y es por eso que me convenía mantenerlo en secreto, lo último que necesitaba era un veto del Doctor Carlisle Cullen.



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