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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capitulo 3: A cargo
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capitulo 3: A cargo

 

Anoche fue una de esas noches pero por más que el cansancio en mi rostro reflejase que no había podido pegar el ojo en toda la noche, o que las ojeras se hubiesen convertido en una imperfección adicional que debía maquillar todas las mañanas, me negaba rotundamente a pedirle al Doctor Parker la receta de medicamentos para dormir. Eso sería una recaída, un retroceso en el proceso de convencer al buen sicólogo de que estaba o que al menos en proceso de estarlo. Un desliz como este y mi mundo podría venirse abajo. Solo bastaba un pequeño signo para que los demás socios de esta firma determinaran que, por mi salud mental, lo mejor es que dejara el liderazgo de Masen & Co.

 

Dejar la firma me mataría, por no adicionar que sería un insulto a su memoria, a las responsabilidades que había dejado en mis manos, y que, sin el constante bombardeo de casos y trabajo, probablemente me convertiría en una ermitaña, consumida por mi obsesión secreta. Balancear la culpa de descuidar mi misión y descuidar la firma no era tarea fácil, mucho menos cuando había tenido que luchar sin descanso para ser tomada en serio.

 

Como si necesitara un recordatorio de ello, Jenks continuó con su perorata relacionada con los líos fiscales de uno de los clientes más importantes de la firma, atribuyéndose la autoridad de determinar que era imposible evitar ir a juicio por el tema en cuestión, sugiriendo que en efecto debía ser nuestra estrategia con el fin de triunfar ante la IRS y conseguir un mayor renombre para la firma, que, con mucho respeto, reconocía que podría estar en tela de juicio ahora que un Masen no era el socio gerente.

 

Sintiendo la tensión en el ambiente, enfoqué mi mirada nuevamente en la sala de juntas, donde tres hombres y cuatro mujeres me miraban con evidente aprehensión y cautela. No los culpaba, el nombre de mi jefe se había convertido en tabú en este edificio, su sola mención no solo auguraba catástrofe sino que tenía la habilidad para ahogar cualquier resquicio de esperanza en un recinto. Angela aún luchaba con las lágrimas cada vez que se veía obligada a recordarme algún comentario o instrucción que él había determinado sobre un cliente o un caso concreto, Jessica se abstenía siquiera de levantar la mirada cuando estaba en la oficina, como si ver su escritorio sin él fuese más de lo que la asistente podía soportar.

 

Yo, mientras tanto, seguía la tendencia y me limitaba a evitar mencionar su nombre y solo había logrado ocupar su silla y su escritorio en cuanto me había convencido a mi misma que esto era de carácter temporal, que solo me encontraba asistiéndolo durante su ausencia y que eventualmente el regresaría. Yo era su mano derecha, su back-up, su reemplazo y lucharía a capa y espada por mantener esto a flote. A flote…como su velero que se había hecho pedazos en medio de una tormenta. 

Ahora, así me enfocara en evadir mencionar su nombre como todos los demás, en ocasiones era inevitable. En ocasiones su presencia era demasiado fuerte como para ser ignorada, tal y como ese día en la sala de juntas anexa a su oficina.

_El enfoque de tanto el fundador de esta firma como de Mr. Cullen estaba dirigido a trazar puentes, no quemarlos._ Su nombre hizo que todos los asistentes se moviesen inquietos en sus sillas, como si un escalofrío acabara de recorrerlos, sin embargo para mí actuó como un talismán, como si su sola presencia se hubiese materializado detrás de mi silla, con una mano en mi hombro y su voto de confianza. Jenks me miraba con la mandíbula desencajada, pálido ante mi osadía o tal vez ante la imagen del fantasma de mi jefe, de pie detrás de mí.

_Antes que un pleito sensacional que pueda poner en tela de juicio la legalidad de la planeación tributaria de uno de nuestros clientes más importantes, Edward esperaría que agotáramos todas las opciones de llegar a un acuerdo fuera de tribunales con la IRS._ Hice una pausa y luego negué con la cabeza. _Retiro lo anterior. Edward no esperaría, más bien exigiría que agotáramos todas las opciones que significaran evitar llegar a juicio._
_El señor Vanderbilt ha pedido llegar hasta las últimas consecuencias, está dispuesto a ir a juicio antes de darle un ápice de razón a…_
_Y es por eso que nuestro trabajo como sus abogados es convencerlo de lo perjudicial que eso sería para todos y lo beneficioso de llegar a un acuerdo con las autoridades correspondientes._ Por el rabillo del ojo observé a varios miembros de la reunión asintiendo empáticamente. Ethan Vanderbilt no solo tenía con nosotros sus temas fiscales sino todos los demás aspectos de su vida personal y de los negocios de su grupo empresarial. Perder un cliente de su talante afectaría distintos frentes de la firma y era algo que no nos podíamos permitir.

Jenks se encontraba boquiabierto, intentando articular su desacuerdo ante mi expresión fría y neutral.
_Es realmente una fortuna contar con uno de los más importantes asociados de esta firma al frente de este caso. _Comenté en voz baja y seria, mientras escaneaba a los presentes. _Creo firmemente que no hablo solo por mí cuando digo que Jason es el socio perfecto para lidiar con esta situación, con su gran experiencia y conocimiento estamos en muy buenas manos._
_Yo…es un gran voto de confianza, Miss Hunter…_Tartamudeó el hombre, incapaz de responder ante la orden enmascarada en mi cumplido.
_Cuenta con todo el apoyo que necesite de nuestra parte, por supuesto._ Agregué, _¿Alguien quisiera agregar algo? _Inquirí mirando alrededor de la mesa a la espera de algún comentario adicional por parte de los demás socios, quienes solo asintieron con determinación. _Excelente._

 

Me puse de pie y todos los demás se apresuraron a hacer lo mismo, ya fuese por caballerosidad o por solidaridad.

-Que tengan un buen día._ Jessica apareció a mi lado con un fajo de documentos en mano para mi firma y me siguió fuera de la sala. Mientras Jessica me ponía al tanto de las llamadas y solicitudes que habían llegado durante la reunión, Angela me siguió de vuelta a la oficina, un pañuelo secándose disimuladamente los ojos.

Me senté en su silla con el impresionante panorama de Manhattan detrás de mi, una pluma en mi mano y Jessica acomodando los distintos contratos y documentos sobre el sobrio escritorio. Jessica se retiró silenciosamente en cuanto Angela tomó asiento en una de las sillas frente a mí.
_Él estaría orgulloso, Cammie, no me cabe duda._Dijo en voz baja. Esbocé media sonrisa, era más fácil fingir sarcasmo antes de dejar que sus palabras realmente me llegaran.
_Me habría reprendido por haber tardado tanto tiempo en detener las ínfulas de grandeza de Jenks._Murmuré mientras garabateaba mi visto bueno sobre uno de los contratos ya revisados. Ella negó con la cabeza, una sonrisa comprensiva en el rostro.
_No deberías ser tan dura contigo misma._
_No lo soy._ Levanté la vista de los documentos para mirarla. _Es lo que necesitamos ahora._Ella suspiró pero no me llevó la contraria, no era algo que acostumbrara a hacer ni con él ni conmigo.
_Cerramos el trato con Hong-Li Huang y sus socios._ Sentí que un peso se levantaba de mis hombros ante esta confirmación y no pude evitar sonreír con alivio. Un día a la vez, un pequeño triunfo que aseguraba que este lugar no se estaba yendo a pique. _Ha quedado convencido de invertir en los Estados Unidos y constituir su sede en Delaware para así contratar con el Departamento de Energía._
_Eso es fantástico. Buen trabajo, Ángela._
_Y quiere conocerte._ Fruncí el ceño, confundida, mi mente aún en los contratos cuyo clausulado debía revisar, los demás casos que esperaba resultaran a nuestro favor. Mi puesto y el nombre de esta firma, su firma,  dependían de ello.
_¿Quién?_
_Hong-Li Huang._ Angela agregó, pacientemente._ Está considerando contratarnos como su bufete para atender todos sus asuntos legales, pero quiere conocer a nuestra socia gerente, en especial luego de que comenté que tu habías dado el visto bueno al acuerdo de constitución de su corporación._ Luego sonrió._ Estará en la ciudad a partir de la próxima semana, creo que ambos se la llevarán muy bien._ Como si quisiese enfatizar su opinión, Ángela deslizó su teléfono móvil sobre la superficie lacada del escritorio en mi dirección. En la pantalla pude apreciar la foto de un apuesto joven de clara ascendencia china vestido de traje y con una sonrisa educada. _Y es bastante apuesto._ Rodé los ojos para disimular que algo se estrujaba en mi interior.
_¿Ang…me estás buscando un novio?_ La mujer rio bajito, negando con la cabeza.
_No necesariamente, pero…¿una cita tal vez?_ Aventuró. _Por experiencia puedo confirmarte que atender a compromisos y funciones públicas con un acompañante de tu brazo no solo te dará una gran imagen sino que mejorará toda tu experiencia. _ El flashback que me invadió y en el cual Edward y yo bailábamos lentamente en la función benéfica del hospital de su padre fue más doloroso de lo que esperaba. Requiero de su asistencia esta noche, Miss Hunter.
_ No lo sé, la verdad no siento que esté lista para esto aún._ Musité pero antes de que pudiese agregar una disculpa o palabras de consuelo, me erguí en la silla. _Pero por supuesto que debemos programar una cena de negocios con Hong-Li Huang. Por favor habla con Jess para coordinar mi agenda._
_Muy bien, Cammie._ Asintió Angela, para luego ponerse de pie y dirigirse a la puerta. Se detuvo en el umbral para mirarme con tristeza. _Él no estaría de acuerdo con esto, no querría verte en duelo por siempre._


Fingí no escucharla y me di vuelta en la silla para contemplar la vista de rascacielos mientras Ángela cerraba la enorme puerta de la oficina. No iba a llorar. No aquí.  El no querría verme llorar en su oficina, no aprobaría que yo m derrumbara aquí y ahora y definitivamente no estaría de acuerdo con que me rehusara salir a cenar con un prospecto de cliente para la firma.


Salir a cenar sí, tener una relación amorosa, definitivamente no. Casi podía visualizar sus ojos verdes destelleantes y su mirada de desaprobación. Mi Cammie.
_Miss Hunter, Joseph ha llegado para llevarla a su reunión de las cuatro._ La voz tímida de Jessica anunció desde la puerta de la oficina. Dejé escapar un suspiro, me levanté de la silla y me aseguré de que mis emociones se encontraran bajo control, de nuevo detrás de la máscara impasible que me obligaba a usar todos los días.

 

A la salida de la oficina, Andrea, mi segunda asistente y quien era de la edad de Jessica y mucho mas alta que yo, me esperaba con mi bolso y mi chaqueta. Ah y una enorme sonrisa como si con ello buscara iluminar el lúgubre humor de esta oficina.


_Aquí tiene, Miss Hunter._ Enunció mientras me extendía los dos ítems. _Han llamado de nuevo del New York Times, quisieran una entrevista para un homenaje al señor Cullen._ Escuché como Jessica inhalaba bruscamente detrás de mí pero mantuve mi rostro impasible.
_Gracias Andrea._ Musité a modo de respuesta. Mientras salía de la oficina pude escuchar como la primera asistente sermoneaba en susurros a la chica, recordándole que una de las reglas de esta oficina era que nunca, en ninguna circunstancia, debía mencionar el nombre de su anterior jefe, mucho menos en mi presencia.





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