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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capítulo 16: Primicia
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capítulo 16: Primicia


 

La noticia del náufrago que había sido rescatado por dos turistas que recorrían el caribe en un catamarán se regó como pólvora en cuanto una fuente anónima confirmó que se trataba de Edward Cullen, un acaudalado abogado quien había sido declarado muerto meses atrás cuando restos de su velero habían sido recuperados por las autoridades. Puede que Edward fuese solo una celebridad en Nueva York y en su profesión, pero su historia era más que célebre y tal y como el padre de Alec lo había previsto, la prensa había enloquecido.

 

Mientras Edward se encontraba en cirugía y nosotros en la sala de espera, la entrada del hospital se había llenado de reporteros, camarógrafos y camionetas de noticias. Mi entrada en la mañana había sido un éxito ya que con mis atuendos casuales de playa lucía como una chica veraneando en el estado del sol, y nadie me había reconocido. Era apenas natural, yo no tenía ninguna relación filial con el protagonista de sus historias. Carlisle y Esme no habían tenido tanta suerte.

 

_No es la primera vez que lidiamos con la prensa, Cammie. No es nuestro primer rodeo. _Carlisle había afirmado, luego de haber sido acosado a la entrada. Realmente su paciencia era infinita, o tal vez era el hecho de tener a su hijo de vuelta.

_Además, Carter y Ryan fueron realmente muy profesionales. _ Esme agregó, mirando con gratitud hacia donde los dos hombres se encontraban.

Luego de recuperarse del shock, Joseph había saludado a su jefe de manera respetuosa y se había encargado de coordinar seguridad para toda la familia como el exCIA que era. La expresión de Edward al saludar a Joseph había sido extremadamente formal, acompañada de esa voz ronca y baja que utilizaba ahora, pero el apretón de manos que ambos compartieron lucía prometedor, al igual que sus palabras.


_Gracias por venir, Joseph. _Había dicho, con un leve asentimiento de la cabeza, para luego mirarme a mí, sabiendo que había sido yo quien había traido a su guardaespaldas hasta aquí. Su expresión era inescrutable, así que mientras me mordía el labio me fue imposible descifrar si mi decisión de citar a quien había sido su hombre de confianza, le disgustaba.
_A su servicio, Mr. Cullen. _Joseph se dirigió hacia la puerta y asintió en mi dirección. _Miss Hunter, reuniré a mi equipo de inmediato. ¿Hay algo más que pueda hacer por usted?_ Era más que extraño continuar siendo la persona a la cual Joseph se dirigía para recibir órdenes aún cuando Edward se encontraba en la misma habitación. Insegura, le eché un vistazo pero él se encontraba de nuevo enfocado en su madre y en la ventana junto a su cama.   
_No, Joseph. Gracias._ El hombre esbozó una sonrisa.
_Un placer, Miss Hunter._

 

Y así fue como Carter y Ryan habían regresado a nuestras vidas. Joseph había traído a Troll 1 y Troll 2 para cuidarnos, y su presencia además de familiar, me recordaba a épocas más felices, cuando mi mayor preocupación era la actitud sobreprotectora de mi jefe y el que nadie descubriera que sosteníamos un affair en la oficina. Era un alivio poder repartir las responsabilidades en personas que sabían lo que estaban haciendo, mis días de improvisación estaban llegado a su fin, al menos en ese campo.

 

_¿Quieres algo de beber, cariño? _ La pregunta de Esme me tomó por sorpresa, me sobresalté en mi silla y solo entonces noté que llevaba horas observando la pantalla de mi teléfono celular, en donde se registraban múltiples las llamadas perdidas de Angela, Jessica y Andrea. Solo ellas se atreverían a marcar el número de mi teléfono personal.

_No, gracias, estoy bien. _ Intenté sonreir pero no me salió muy bien. Los medios habían confirmado que Edward Cullen estaba vivo tan solo esta mañana, pero yo no tenía ni idea de qué era lo que públicamente debía hacer al respecto. En todo caso, y aunque mi teléfono no paraba de sonar, la mayor preocupación era el hecho de que él no había salido de cirugía aún.

 

Estar sentada en la sala de espera me estaba volviendo loca. El hecho de no poder hacer nada sino esperar no era algo a lo que estaba acostumbrada. Necesitaba una meta, un objetivo, algo que pudiese hacer mientras tanto. Después de días de arduo trabajo a bordo del Dawnbreaker, estar sentada en una incómoda silla de hospital a la espera de noticias era lo último que mi cuerpo y mi mente querían hacer, lo cual significaba que tenía un embrollo que desatar. Me froté la cara mientras me ponía de pie y marcaba el número de mi segunda asistente ya que dudaba que Jessica fuese coherente ante esta situación.

 

_Andrea, buenas tardes. _
_Miss Hunter, lamento la interrupción, ha visto las noticias… _ No perdió tiempo siquiera con un saludo, se notaba que estaba muy impresionada y frenética.

_Si. _Interrumpí de inmediato.
_ ¿Entonces es verdad? ¿Él está vivo? _ Susurró, totalmente sobrecogida.
_Si, Andrea. En este momento estoy con sus padres en el hospital. _Informé mientras me paseaba frente a las ventanas de la sala de espera. Mi segunda asistente soltó un gritito de sorpresa que evidentemente no pudo contener_ Es una larga historia, una que estoy completamente segura que Mr. Cullen preferirá mantener lejos de los medios. _
_Por supuesto, Miss Hunter. _
_Necesito que me pongas en contacto con Lewis Lloyd de Relaciones Públicas, y que le expreses el firme deseo de Mr. Cullen de mantener todo esto a raya. _
_Entendido. Inmediatamente. _ Hizo una pausa. _Y felicitaciones, Miss Hunter. _ Fruncí el entrecejo, sin entender. ¿De nuevo este asunto de Volturi Corporation?
_¿Por qué? _
_CNN dice que dos turistas lo encontraron mientras hacían una ruta en su velero. _ Explicó, lentamente. _En el caribe. _ Agregó, casi con cuidado, como si temiera que yo pudiese enojarme ante su atrevimiento. _Donde usted estaba navegando con Alec Volturi. _ Me quedé callada, rogando porque no continuase. _En cuanto tenga el contacto con Lloyd, le pasaré la llamada. _ Agregó luego, apresuradamente, casi disculpándose por su momento de sinceridad.
_Gracias, Andrea. _

 

Cuando llamé a Jessica tuve que esperar varios minutos para poder escuchar una frase coherente al otro lado de la línea. Mi trabajo fue asegurarle que todo estaba bien, que él estaba en las mejores manos, y que no había nada de qué preocuparse. Cuando logré que se calmara, pude por fin darle la instrucción de continuar siendo la sombra de Angela y mantenerse a toda costa lejos de las cámaras y los reporteros. Masen & Co. no iba a dar ninguna declaración que no estuviese aprobada por nuestro director de Relaciones Públicas.

 

Las siguientes llamadas fueron extenuantes. Fue difícil mantener una versión corta y más bien fáctica para Angela, quien estaba fuera de sí con asombro y confusión. A Lloyd tuve que decirle la verdad, toda la verdad, y ordenarle que bajo ninguna circunstancia esta historia podía saberse. No hubo replicas ni cuestionamientos al respecto. Lloyd me aseguró que daría un comunicado a la prensa, confirmando que en efecto era Edward Cullen y que en este momento su familia y yo estábamos con él. Aseguró que manejaría la situación para calmar un poco los ánimos, después de todo, ese era su trabajo.

 

Mi corazón dio un salto cuando la cirujana apareció por la puerta de la sala de espera, acompañada de un residente y con una planilla en las manos. Seguí de inmediato a Carlisle y Esme, finalizando apresuradamente la conversación telefónica que en ese momento había estado teniendo con Rose.

 

_Me complace informarles que la cirugía de Mr. Cullen fue todo un éxito. _Carlisle y Esme se abrazaron con fuerza ante tal noticia y yo pude sentir como, de nuevo, volvía a respirar con tranquilidad. _En este momento lo están ubicando en la sala de recuperación. Podrán verlo en una hora. _Continuó, con una gran sonrisa en su rostro.
_Muchas gracias, Doctora Wallace. _ Ella asintió ante mis agradecimientos, evidentemente complacida con su trabajo. _¿Significa que podrá volver a caminar? _
_Tuvimos que poner dos placas de titanio para estabilizar el hueso. Con terapias graduales y mucho cuidado es completamente viable que recupere el cien por ciento de la movilidad y uso de su pierna derecha. En un par de meses volveremos a evaluar la presencia de estos elementos y si todo va bien será como si jamás se hubiese lesionado _ Confirmó la mujer de forma competente. _Al principio de su recuperación se deben tener en cuenta varias recomendaciones. Para empezar, Mrs Cullen, debo preguntarle si en su hogar hay escaleras. _

 

Me tomó varios segundos darme cuenta que se estaba dirigiendo a mí y no a Esme. Para cuando lo hice, la Doctora Wallace ya había decidido continuar con sus recomendaciones.
_No es recomendable que suba y baje escaleras constantemente durante su recuperación, por lo que aconsejamos limitar este esfuerzo al mínimo. _Continuó mirándome, a la expectativa, ante lo cual sentí como mis mejillas enrojecían.
_Eh, si, por supuesto. _Miré de reojo a los padres de Edward, quienes parecían totalmente divertidos con la situación. _Nos encargaremos de eso. _

 

La cirujana prometió entregarnos una lista completa de recomendaciones y cuidados, y luego el residente que la acompañaba nos guió a la habitación en donde Edward dormía plácidamente. Mientras sus padres lo rodeaban, hablando en voz baja para no molestarlo, orbitando a su alrededor como satélites, me acomodé en un rincón para no incomodar. Le había dicho que no iría a ninguna parte, que me quedaría aquí junto a él, pero con cada minuto que pasaba me daba cuenta de algo que anteriormente no había previsto: que en toda esta escena yo era una intrusa.

                                                                                                               

Mi vida desde que Marco Volturi apareció en Litt's había girado en torno a Edward Cullen, en torno a su muerte, a su herencia, a su firma, a su familia y luego a la búsqueda de su barco que desembocó en la búsqueda del hombre en cuestión. El viaje que había iniciado no con Alec, sino desde el mismísimo momento en que su abogado me había informado de su desaparecimiento, había tenido como destino este momento, el cual sin embargo había sido incapaz de pronosticar, lo cual era una prueba más de que en realidad, todo este tiempo, no había tenido la menor idea de lo que estaba haciendo.

 

_ ¿Todo bien, Mrs. Cullen? _ Me giré para mirar a Esme, que me sonreía con picardía, y no pude evitar rodar los ojos.
_Pobre Doctora Wallace, no había visto a nadie tan avergonzado en toda mi vida. _ Musité, tratando de ignorar que mis mejillas aún estaban coloradas. Tal vez si yo le restaba importancia tal y como sus padres lo estaban haciendo, como si se tratara de una broma, podríamos dejar este malentendido atrás. _ Voy a bajar por un café. ¿Les gustaría algo de beber? _
_No, gracias, cariño. _Esme respondió, mientras embelesada peinaba con una mano maternal el cabello broncíneo de su hijo. Se me hizo un nudo en la garganta. Podría haber llegado demasiado tarde, podría haber ido por otra ruta, Alec podría no haber visto la isla, o no haber cedido ante este impulso y entonces él estaría…

_Un café, por favor, Cammie. _ Indicó Carlisle, quien se había sentado en una de las sillas provistas y se encontraba leyendo lo que lucía como un diario médico. Asentí y le devolví la sonrisa.

 

La cafetería estaba casi vacía. Junto con mi café, ocupé una de las mesas y continué revisado los correos electrónicos desde mi teléfono móvil. Odiaba revisar documentos desde una pantalla pequeña, sin embargo dadas las circunstancias no había opción. En los múltiples mensajes que había recibido podía sentir la avidez de información de parte de los demás socios de la firma, quienes entre líneas, me expresaban su deseo de saber el estado del venerado socio gerente.

 

Me concentré en responder correos, confirmando mi aprobación sobre algunos y mi concepto sobre otros, teniendo cuidado de no mencionar información de más. Estaba tan enfocada en mi revisión, que el ruido generado por el movimiento de la silla frente a mí me hizo saltar y dejar caer el teléfono móvil.
_Lo siento, Cammie, no era mi intención asustarte. _Se disculpó Carlisle mientras recogía mi teléfono del suelo y lo ponía encima de la mesa. Me mordí el labio, había olvidado por completo su café. _Edward despertó mientras no estabas, hablé con sus médicos luego de que lo examinaran y me confirmaron que pasado mañana será dado de alta y que está autorizado para volar. _ Explicó.

_Fantástico, llamaré a Andrea para coordinar el Gulfstream. _ Exclamé enseguida.
_No sabes cuán agradecidos estamos por todo lo que has hecho por nosotros y por Edward. _ Dijo, tomándome de las manos. _Se que ya te lo he dicho pero… _
_No hay nada que agradecer, Carlisle. Él habría hecho lo mismo por mi, y ni hablar de ustedes. Soy yo quien jamás podrá pagar lo que ustedes han hecho por mí. _

_Y espero que puedas aceptar mis disculpas. Cuando leí tu carta y supe que no vendrías a Ivy Hill porque estabas con el hijo de Aro, yo… _
_Eso no tiene importancia ahora, Carlisle, estabas enfadado y tenías todas las razones para estarlo. Pero ya quedó en el pasado. _ Aseguré, sabiendo a qué se refería, sabiendo que había pensado de mí entonces. _Y no, no puedo aceptar tus disculpas ya que no hay absolutamente nada que disculpar. _ Todo estaba en orden entre el padre de Edward y yo, y la sensación de paz que eso me traía luego de haberles mentido tantas veces no tenía comparación.



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