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Miss Hunter (Mi Jefe 2) » Capitulo 13: Boca
Miss Hunter (Mi Jefe 2) (R15)
Por Sam Dewdney
Escrita el Sábado 25 de Enero de 2020, 22:47
Actualizada el Viernes 31 de Julio de 2020, 22:46
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Capitulo 13: Boca

 

No tuve el tiempo ni el espacio para derrumbarme, ni para desahogar todas las emociones que llevaba embotelladas, no cuando mi misión aún no terminaba. Había jurado llevarlo a casa y no descansaría hasta lograrlo. Me alegraba no estar sola, tener el apoyo de Alec, quien aunque completamente anonadado ante la escena, no dudó en coordinar todo para que un helicóptero de la marina transportara a Edward al hospital en Boca Ratón.

 

Debí preguntarme qué clase de contactos tendría mi amigo, qué favores habría tenido que canjear para tener un helicóptero de rescate que nos recogiera en medio del océano, sin embargo estaba demasiado preocupada observando a Edward en una camilla, con paramédicosa su alrededor, revisando sus signos vitales y su estado físico, como para indagar por esas cosas. No había necesitado que Alec me instara a subirme al helicóptero, sin embargo me sentí terrible al verlo quedarse solo en el Dawnbreaker mientras el aparato se elevaba en el cielo.

 

_No te preocupes por mí, se cuidarme solo. Te veo en Boca._ Era lo que él había asegurado. Sobra decir que en realidad no iba a cuidarse solo, que un infante de marina se había quedado con él para acompañarle en el trayecto de vuelta. Que luego de encontrar a un náufrago no iban a dejar al azar la posibilidad de que se extraviase otro.

 

Sería una gran mentira decir que mi mente se quedó en el velero, preocupada por Alec a quien había abandonado en esta travesía que yo misma le había llevado a iniciar, y quien tendría que recorrer el camino de vuelta solo, sin embargo no fue así. Mientras me acomodaba mejor los enormes audífonos que bloqueaban el sonido de las hélices del helicóptero de rescate, mis ojos no lograban despegarse de Edward, quien ahora se encontraba acostado en una camilla, con una línea intravenosa en el brazo y cubierto por una frazada de lana. Le habían inyectado algo para el dolor y se suponía que debía estar durmiendo, sin embargo sus ojos verdes se mantenían abiertos, su rostro cubierto por la máscara de oxígeno que le habían puesto por protocolo, lucía tenso.

 

Me gustaría decir que estaba preparada para esto, que todo lo que estaba sucediendo era parte del plan pero la verdad lo único que había hecho desde que nos habíamos encontrado en la isla era improvisar. Improvisar para convencerlo de subir al bote salvavidas, improvisar para salir de la isla, remando con todas mis fuerzas, usando la brújula y manteniéndome en contacto con Alec en el Dawnbreaker, cuya voz era apremiante y cautelosa, improvisar junto con Alec, con los equipos de comunicación, buscando ayuda, como dos principiantes que no tenían ni idea en qué se habían metido…

 

Puede que mi corazón hubiese albergado una mínima esperanza, puede que hubiese venido hasta aquí porque necesitaba comprobar con mis propios ojos lo que había sucedido, pero la idea de encontrarlo había sido una fantasía, solo eso, un imposible, un sueño, algo que no tenía mucha cabida en la realidad. No estaba preparada para encontrar a Edward, ni para lo que sucedería cuando lo hiciera, pero deseaba firmemente que él no se diera cuenta de ello ni de lo irresponsable que este fortuito y mal llamado rescate realmente había sido.

 

Sostuve su mano durante todo el trayecto en un intento de recordarme que esto era real, que él no iba a esfumarse, que había logrado lo imposible. Cada tanto podía notar como me miraba, con esa expresión de confusión y sorpresa. ¿Esperaba también que yo me esfumara? ¿Sabía lo que estaba sintiendo? No me atrevía a preguntarle nada ahora que se encontraba cómodo, en todo caso sería imposible comunicarse con el ruido de las aspas. No noté que estaba temblando hasta que uno de los rescatistas puso una frazada alrededor de mis hombros. Le agradecí de inmediato mientras con mi mano libre me envolvía con ella.

 

El hospital regional de Boca tenía un helipuerto en el último piso del edificio principal en donde un equipo médico de emergencias nos esperaba. La atención era abrumadora, mientras uno de los doctores me revisaba en busca de heridas, los demás se encargaban de cambiar a Edward de una camilla a la otra, recibir su líquido intravenoso y dirigirlo dentro. Tuve que esforzarme para convencer al médico de que no estaba lastimada, que no necesitaba atención, y que mi prioridad era seguir a Edward dentro.

 

Inmediatamente fue llevado a emergencias donde el médico de turno se enfocó en su caso, mientras yo era interrogada sobre las condiciones en que había encontrado al náufrago, qué había estado haciendo, dónde habíamos estado y si había alguien más con vida que requiriera atención médica. El médico ordenó después que le condujeran a una habitación privada. En cuanto me dispuse a seguirlo, una de las enfermeras me detuvo.


_¿Cuál es su relación con el paciente?_La pregunta me tomó por sorpresa, no porque no fuese completamente usual en dicho entorno sino porque no tenía idea de cómo responderla. Edward hizo un esfuerzo para incorporarse en la camilla.

_Soy su…_Dudé por un segundo mientras sentía sus ojos verdes en mi. _PA, quien maneja todos sus asuntos. _
_A menos que sea su familiar deberá…_
_No. Por favor. _ Su voz era un susurro pero su tono era de clara angustia.
_Mr. Cullen, acuéstese por favor. _ Ordenó el médico, mirando exasperado a la enfermera, era evidente que esto no era bueno para su paciente. _ Podemos hacer una excepción, para la revisión general. Acompáñenos, Miss…_
_Hunter. Cameron Hunter._

 

Edward presentaba deshidratación, quemaduras a causa del sol así como desnutrición y anemia. La herida de su pierna derecha había sanado sin infección gracias a la sal marina, sin embargo no podía caminar correctamente por lo que sospechaban que debía tener un problema con sus ligamentos o sus huesos. Los médicos no lo mencionaban pero lo que más me preocupaba mientras observaba como lo analizaban y evaluaban no era su estado físico, que era realmente doloroso y deplorable, sino el hecho de que no hablaba más de dos palabras para responder las preguntas, y cada vez que lo hacía me miraba con aprehensión.

 

Le tomaron muestras de sangre para descartar cualquier otra enfermedad tropical o infección. Le conectaron una nueva bolsa de líquido intravenoso, luego el médico, cuyo apellido era Callaway, se giró para mirarme.

_Debo proceder con un examen físico completo, Miss Hunter y por tanto me temo que deberá retirarse de la habitación. _ Su tono era respetuoso pero evidentemente no dejaba lugar a réplicas. _Posteriormente llevaremos al señor Cullen a una toma de rayos x para comprobar el estado de los huesos en su pierna derecha. No debería tomar mucho tiempo. _Los ojos de Edward se dilataron de inmediato y lo observé moverse inquieto, sin embargo sabía que mi trabajo era tranquilizarlo.
_No hay problema, Doctor. Esperaré afuera. _ Aseguré, acercándome a Edward y tomando la mano que él me ofrecía.  
_Quédate. _ Pidió, su voz en un hilo. El Edward de antes no lo habría pedido, lo habría ordenado. Acaricié su mano y noté por primera vez que la piel de sus nudillos presentaba llagas. Me detuve de inmediato, ya que mi caricia seguro debía dolerle. Dios. No quería ni imaginar el infierno que había vivido.
_Estaré aquí cuando regreses, no voy a ir a ninguna parte. _ Prometí. Solté su mano y miré al doctor. _Lo dejo en sus manos, Doctor Callaway. _El hombre ocultó su expresión de sorpresa y asintió.
_Cuidaremos muy bien de él. _

 

Mi primera parada fue el baño. Nadie me lo había dicho pero estaba hecha un desastre. No quedaba rastro de la elaborada trenza que me había hecho para controlar mi cabello, y en su lugar, mechones desordenados me rodeaban la cara apuntando en todas direcciones, secos y duros debido a la sal marina. Mi atuendo, tan apto para recorrer la madera pulida del velero y remar hasta una isla desierta, cubierto de arena, desgastado por la sal y el sudor, era poco apropiado para el utilitario y limpio hospital en el que nos encontrábamos. Sin embargo, bajo las luces fluorescentes del baño de mujeres, mis ojos brillantes me devolvían la mirada desde el espejo. Mi rostro había cambiado, estaba bronceada y tenía pecas sobre las mejillas y la nariz, mis músculos lucían fuertes y tensos mientras me sostenía contra el lavabo. El brillo no solo era debido a las lágrimas que rápidamente empezaron a escurrirse por mis mejillas sino a la emoción que bullía en mi interior. Esto era real. Me encerré en uno de los cubículos y lloré hasta que mi cuerpo liberó todo lo que había embotellado durante horas. Nadie me interrumpió, lo cual agradezco infinitamente.

 

Al salir mis ojos estaban hinchados y mi garganta seca. Me lavé el rostro con agua fría y maniobré mi desordenado cabello en una cola de caballo. Respiré hondo y salí del baño, de vuelta a la habitación. Él ya no se encontraba allí por lo que asumí que lo habían llevado a la toma de rayos x. Suspiré mientras miraba por la ventana y sacaba el teléfono móvil del bolsillo de mi chaqueta. Era un milagro que tuviese carga…bueno, no un milagro, más bien había sido la prevención de Alec y su manía de mantener todos nuestros dispositivos listos para cualquier emergencia. Era un alivio no depender ya del teléfono satelital. Había tanto por lo cual debía agradecer a Alec.

Andrea contestó sorprendida al segundo tono.
_¿Miss Hunter? _

_Buenas tardes, Andrea._ Fue entonces cuando caí en cuenta que era domingo en la noche. Fruncí el ceño mientras me pasaba una mano por el rostro. _ Me disculpo por interrumpir tu domingo. _
_No hay ningún problema, Miss Hunter. ¿Qué puedo hacer por usted? _ Brillante y preparada para lo que viniese, inclusive sonaba feliz de recibir la llamada. Le debía a esta mujer un aumento. Tal vez ella hubiese improvisado mucho mejor todo esto. Agité la cabeza para borrar la idea de mi mente.
_Necesito que prepares el Gulfstream para mañana. Coordina un plan de vuelo desde Nueva York a Boca Ratón para el Doctor Cullen y su esposa. _Me froté la barbilla. Era evidente que mi solicitud la había tomado por sorpresa por la manera en la que había tomado aire abruptamente, sin embargo ella había trabajado para Anna Wintour y para Edward Cullen, solicitudes inesperadas no era algo que no supiera manejar. Además, yo no era ni la mitad de intimidante que mi predecesor, así que no debía temer mucho ante mi llamada.

_Por supuesto, Miss Hunter. Programaré todo para que los recojan en Los Hamptons mañana en la mañana. _Le escuché dudar ligeramente. _¿Sabrán los señores Cullen que van a viajar? _Ah, temía que además parte de su trabajo fuese secuestrar al buen doctor y a su esposa, lo cual no parecía representar un problema para la proactiva asistente.
_Si. Lo sabrán. _ Suspiré. _¿Has recibido más llamadas del Doctor Cullen?_

_Si, señora. Como le comenté, estuvo insistiendo que requería comunicarse con usted durante los primeros días de su viaje. _Hizo una pausa. _Sonaba bastante disgustado._Suspiré de nuevo, preguntándome si conseguiría que Carlisle me contestara el teléfono después de esto.
_Tal y como esperaba ¿Ha hablado con Angela? _
_ No, señora. No ha solicitado hablar con Angela. Cada vez que llama solo requiere hablar con usted. _
_Por supuesto. _ Confirmé. _Gracias Andrea.
_Un placer, Miss Hunter. _

 

Ponderé detenidamente mi siguiente llamada, decidiendo que lo mejor sería llamar a Angela, la parte responsable de mí que tanto había ignorado durante las últimas horas necesitaba noticias de primera mano luego de diez días alejada de la civilización.


_¡Cameron Hunter, la mujer del momento! _Me saludó de manera efusiva, tomándome por sorpresa; tal vez fue eso lo que evitó que escuchara la silla de ruedas entrando a la habitación, y que mi mirada continuara clavada en la ventana. _Un día tendrás que explicarme qué clase de habilidades hay que poseer para poder estar de vacaciones y seguir siendo un éxito laboral. _ Fruncí el entrecejo, tal vez el cansancio me estaba afectando la audición.
_Hola Angela…yo…no se de qué hablas. _
_Acabo de salir de una cena con Francesca Volturi, quien me citó para confirmar que quiere que Masen & Co. se convierta en su firma de confianza. _Su emoción era palpable, el shock casi me hizo soltar el teléfono celular. _Quiere que atendamos todos sus asuntos. _
_¿Francesca Volturi? Pensé que estaba satisfecha con Pearson & Hardman. _ Dije, casi para mi misma.
_No se qué le has dicho, ni siquiera sabía que te habías reunido con ella, pero déjame decirte que ha dado resultado. Dice que si manejas la firma con la misma tenacidad y valentía que le aplicas a las metas de tu vida privada, es seguro que es la firma adecuada para Volturi Corporation. _Angela soltó una risa nerviosa.

_ Vaya. No me esperaba eso pero me alegra saber que todo marcha bien. Creo que este es un triunfo mas tuyo que mío. Felicitaciones, Angela_ Musité, mi mente en Alec y lo que podría haber conversado con su imponente hermana mayor.
_ Por favor, Cameron, he estado al borde de un colapso cuando Andrea me dijo que no estarías disponible, que únicamente podía contactarte para emergencias. Ha hablado de una especie de retiro espiritual. ¿Es verdad que no estás en Los Hamptons? _ Me mordí el labio ante su recriminación pero rápidamente fue lo ultimo en mi mente ya que al girarme encontré a una de las enfermeras acomodándolo de vuelta en la cama.

Lo observé boquiabierta pues solo quedaba un ligero rastro del naufrago que había traído hasta aquí en un helicóptero. Alguien lo había ayudado a darse un baño, también a afeitarse la barba y cortarse el cabello, por lo que de nuevo podía ver su tez pálida que hacía un contraste extraño con sus ojos ojerosos y hundidos, así como su frente y mejillas quemadas por el sol. Lucía agotado, su rostro delgado y demacrado, su expresión cuidadosa, como si estuviese a la defensiva, a la espera de una nueva calamidad. A pesar de ser una versión distinta, apenas una sombra del hombre, era Edward Cullen y verlo allí, a salvo, finalmente de carne y hueso, llenó el vacío y el horror que había venido soportando durante meses. De nuevo tuve que contener las lágrimas, esta vez de felicidad, pero no pude evitar la sonrisa que se dibujo en mi rostro al verlo.

 

Angela continuó hablando, reclamándome por haber tardado tanto en ponerme en contacto con ella.
_Por favor, Ang, sabía que estarías más cómoda sin mis llamadas y presión constante. Sé que yo lo estaría. Tener a tu jefe respirándote en la nuca es perjudicial, se que yo no lo soportaría. _ Edward no me despegaba la mirada, sus ojos me hacían perder el hilo de lo que estaba diciendo pero no podía dejar de mirarlo.

_No digas tonterías. Has hecho mucha falta aquí en la oficina, pero ahora entiendo mejor tu decisión de tomar un tiempo para descansar. El aire fresco te sienta bien, lo oigo en tu voz. El caribe te sienta. _
_¿Te lo ha dicho Andrea? _
_No culpes a la pobre chica, ha hecho una labor fantástica en tu ausencia. ¿Has conocido a alguien? _ Y de nuevo el afán de todos de conseguirme un interés amoroso.
_No. Definitivamente no es eso. _ Murmuré sintiéndome enrojecer. Si tan solo supiera. _Pero gracias. Ya te contaré todo sobre mi viaje. _ La enfermera me miró ceñuda y cruzándose de brazos al ver que aún continuaba en el teléfono móvil. _ Debo colgar. Te llamo luego. _
_Adios, Cam. Nos vemos pronto. _

 

Me acerqué a la cama y tomé la mano de Edward, observándolo atentamente. Aun no hablaba y eso me tenía totalmente descolocada.
_No está permitido el uso de aparatos electrónicos en las habitaciones de los pacientes. _Me sermoneó la enfermera.
_Lo lamento, no volverá a ocurrir. _Declaré sin mirarla.

_El Doctor Callaway pasará en una hora con los resultados de imágenes diagnósticas. El Doctor Chang subirá en breve a entrevistar al paciente. Es un test psicológico y por tanto una entrevista privada _Explicó la enfermera mientras acomodaba el liquido intravenoso de Edward. _Cualquier cosa que necesite no dude en llamarme utilizando el botón de aquí, Mr. Cullen. _ Edward solo asintió como respuesta y la enfermera dejó la habitación.

 

Anochecía afuera de la ventana de la habitación, me era difícil creer que tan solo esta madrugada había remado más de dos millas hasta una isla desierta para encontrarme con mi destino, con él. Podía notar que él también estaba agotado, los párpados se le caían mientras intentaba mantenerse despierto. Me dolían los brazos pero me encontraba satisfecha conmigo misma, a pesar de lo apurado del asunto, nunca me había sentido tan capaz como me sentía en esos momentos.
_Deberías descansar. Espero que el Doctor Chang no tarde mucho. _Susurré, acercando una mano tentativa a su cabello, que de nuevo lucía brillante, limpio y aún un poco húmedo. Edward se mantuvo inmóvil mientras mi mano tocaba su rostro con cuidado, la piel amoratada debajo de sus ojos, sus facciones afiladas por la falta de peso, estaba en los huesos. Detuve mis movimientos. ¿Qué estaba pasando conmigo? Esto no era muy prudente, en especial si lo hacía sentir incómodo.

El Doctor Chang, quien no tardó en aparecer, era joven y bien parecido, me recordaba a Hong-Li Huang en sus modales, sin embargo a pesar de usar mis argumentos más convincentes e inclusive mis encantos, hizo que saliera de la habitación para poder entrevistar a Edward en privado. Edward no lucía nada complacido con ello, pero se resignó ante la insistencia del doctor, no sin antes obtener de mi parte la promesa de que regresaría.

 

No había comido nada en todo el día excepto la barra de granola que había devorado mientras caminaba por la playa en busca de señales de vida, pero era apenas entendible, no había habido tiempo para sentir apetito ni pensar en comida. Más por compromiso y porque era el único lugar en el que podría estar sin tener a empleados del hospital mirándome de manera sospechosa, me dirigí a la cafetería. Compré una hamburguesa, agua con gas y papas fritas, agradeciendo a mi yo del pasado el haber tenido suficiente previsión de empacar mi billetera con todas las tarjetas y mis identificaciones, así como mi pasaporte. Llamé al móvil de Alec, pero aún aparecía fuera de servicio. Intenté al teléfono satelital pero tampoco contestó. Imaginé que estaría ocupado, surcando el océano de vuelta.

 

Siendo honesta conmigo misma y mientras removía mi mayonesa con una papa frita, había estado evitando la llamada que seguía, la que había solicitado el doctor de emergencias en cuanto habíamos llegado en helicóptero, la que me emocionaba y aterraba hacer. Su contacto de emergencia. Antes de hacerlo, volví a hablar con Andrea para asegurarme de que el avión estaba listo, de que el plan de vuelo no presentaba inconvenientes y que la activa asistente había enviado el coche a recoger a los señores Cullen. Finalmente, y luego de armarme de valor, marqué el número de teléfono del padre de Edward.

 

Mientras el tono repiqueteaba en la línea no pude evitar pensar con angustia que tal vez no respondería, que no quería hablar conmigo, que mis acciones habían traído como consecuencia mi exilio de la familia Cullen. Cerré los ojos con fuerza mientras esperaba. ¿Cómo iba a lidiar con esto? Las palabras de Rose no sonaban tan reconfortantes ahora.  Tal vez mi mejor amiga se había equivocado, tal vez debía llamarla a ella para rogarle que convenciera a Carlisle de atender mi llamada. Luego de unos segundos que parecieron una eternidad, Carlisle contestó.
_¿Cameron? _ Su voz, que conservaba un ligero acento inglés cuando estaba preocupado, resonó en el auricular. Me mordí el labio sintiéndome terrible mientras.
_Hola, Carlisle. _ Susurré.
_Cameron Blair Hunter, estoy muy decepcionado. _ Inició con su voz seria y estricta. Era algo nuevo para mi, nunca antes había tenido un padre que me reprendiera. _¿Cómo pudiste hacernos esto? Esme ha llorado todos los días, preocupada por ti...Ninguna de tus asistentes nos daba información tuya, ¡solo para oir de nadie más que Aro Volturi que estabas con su hijo de vacaciones por las Bahamas en un catamarán! Cameron, esto definitivamente…_

_Lo siento, Carlisle, de veras lo siento. _Susurré, mi corazón estrujándose mientras apretaba el auricular contra mi oído.
_No me interrumpas, señorita. ¿Crees que porque tienes veintidós años puedes hacer lo que quieras? ¿Crees que puedes abandonar a tu familia así? Es lo más irresponsable que uno de mis hijos ha hecho y... _ Lo dejé continuar, después de todo merecía completamente su disgusto, sentirme como la peor de las hijas adoptivas, haber hecho llorar a Esme debía ser un crimen, uno que gastaría la vida intentando compensar.

 

Solo cuando pausó para tomar aire y sin más preámbulos ordenarme que debía regresar de inmediato de donde quisiera que estuviese, me atreví a hablar nuevamente.
_Se que lo que hizo estuvo mal, se que debí hablarles de esto…Lo lamento mucho. _
_Y es por eso que vas a venir de inmediato a pedirle disculpas a tu madre. _Decretó Carlisle, y solo por lo culpable que me sentía no le corregí. Era un honor que me consideraran como hija suya, una confianza que había defraudado sin importar que las excusas que valientemente le había soltado a Rosalie por teléfono.

_Carlisle, en realidad no puedo…_

_Cameron…_Su voz era una advertencia, tomé aire para llenarme de valor.
_Un auto los recogerá mañana en la mañana para llevarlos al aeropuerto. El Gulfstream los traerá aquí, a Boca. _Hice una pausa pero continué antes de que pudiese interrumpirme. _De veras quisiera poder regresar de inmediato pero no puedo, es mi única forma de compensarlos por lo que sucedió sin salir del hospital en el que… _
_¿Estas herida? _Su acento se intensificó de nuevo, todo su disgusto olvidado por ahora. _¿Les ha sucedido algo? _
_No, no, todo está bien. _ Aseguré, pasándome una mano por el cabello. _La razón por la que deben venir aquí no soy yo. Es mucho mas importante que yo. Carlisle, creo que deberías sentarte. _

 

 

Cuando regresé a la habitación no había ningún médico, solo Edward descansando plácidamente en su cama. Su rostro estaba relajado, en paz, realmente parecido al Edward que recordaba. Me pasé de nuevo una mano por el rostro para intentar aclarar mis ideas, y el cansancio que sentía. Había tenido que luchar un rato para que hicieran una excepción, permitiéndome dormir en el hospital esta noche. Aunque los médicos habían aceptado, se me había informado que no había camas disponibles y que por tanto mi única opción era el sofá que estaba en la habitación.

 

Uno de los residentes me había conseguido una cobija y sábanas, a las cuales di buen uso, adecuando el sofá como el sustituto de mi cama. Me enrosqué en el limitado espacio, haciendo una almohada con mi chaqueta, mi rostro en dirección de la cama de Edward y lo observé dormir. La verdad es que temía que si me iba a dormir, después de todo lo que había sucedido, él desapareciera. Mientras estaba despierta podía asegurarme de que era real, podía levantarme y pasar mi mano por su cabello si eso quería. ¿Quién lo vigilaría cuando me fuera a dormir? ¿Quién se aseguraría de que no desapareciera? El cansancio me venció finalmente, así que sin importar lo incómodo del sofá y el constante movimiento del hospital, mi cerebro se desconectó con la imagen de Edward Cullen, sano y salvo en una cama de hospital, grabada en mi memoria.

 

Desperté ante la mirada reprobatoria de la enfermera, quien se disponía a acompañar a Edward al baño. Me estiré ostentosamente, sintiendo un poco de dolor en la espalda baja para luego ponerme de pie y doblar las sábanas y cobijas que el personal del hospital me había facilitado.

Aproveché que Edward estaba entretenido para comprar un croissant y un café en la cafetería, llamar a Andrea y asegurarme de que todo se encontraba en orden en Nueva York. A mi regreso, el paciente se encontraba limpio, con una nueva bata, y con su desayuno frente a él. Sus ojos parecieron iluminarse cuando entré pero su rostro se mantuvo impasible, así que supe que era solo mi impresión.
_¿Cómo has dormido? _ Inquirí, mientras me acercaba a él, ojeando su nada apetitoso desayuno. Por un par de instantes pensé que no me respondería.
_Mejor. _ Sus ojos pasaron al sofá y noté que estaba observando las sábanas. _Lo siento. _

_No tienes nada por qué disculparte. _ Murmuré, sus ojos verdes se posaron en los míos y sentí mariposas revolotear en mi estómago como hacía años no lo hacían. Súbitamente era su asistente, novata e inexperta, con una libreta en una mano y esperando su larga lista de ordenes.
_Cameron…_Su voz sonaba extraña, suplicante, sin embargo guardó silencio de inmediato cuando el Doctor Callaway entró a la habitación, seguido de dos residentes. Siempre olvidaba que este era un hospital universitario. Me dispuse a separarme de él sin embargo su mano atrapó la mía y me mantuvo en mi lugar.
_Buenos días Mr. Cullen, Miss Hunter. _
_Buenos días Doctor Callaway. _ Respondí de inmediato, Edward solo asintió con una expresión inescrutable en el rostro.

_¿Cómo ha estado todo, Mr. Cullen? ¿Qué tal noche? _

_Bien. _ Su respuesta parca no descolocó al médico, quien se encontraba ojeando la historia clínica que le alcanzaba uno de los residentes mientras la otra residente se encargaba de revisar que todo estuviera en orden con el medicamento que le suministraban a Edward via intravenosa.
_Veo que interrumpo el desayuno, así que seré breve. Tengo los resultados de los exámenes de ayer. _Vi como me dedicó una mirada, momento en el cual Edward decidió aclararse la garganta, haciendo que todos nos sobresaltáramos.
_Cualquier cosa que requiera decir sobre mi salud puede decirla delante de Miss Hunter. _ Declaró en ese tono de voz tenue que le había escuchado usar desde que nos habíamos encontrado en la playa. Sus ojos centellearon con la orden, y por un instante reconocí al dueño de Masen & Co. en su mirada, aunque nada más me recordase a él.
_Por supuesto…yo… Como usted lo desee, Mr. Cullen. _ Tartamudeó el Doctor Callaway, claramente descolocado ante la orden. Me mordí el labio para no reirme, imaginando el manojo de nervios que sería este lugar si el Edward Cullen que reinaba en Masen & Co. estuviera aquí. _Me complace informarle que no hay rastro de infección en la herida de su pierna derecha, por lo que los antibióticos que hemos recetado serán más que todo una prevención. Sin embargo, me temo que las radiografías de su pierna nos muestran múltiples fracturas en la tibia y peroné que no han sanado apropiadamente. _ Explicó mientras ponía las tres radiografías de las que hablaba en una pizarra luminosa, como si pudiésemos ver lo que el veía en las imágenes en blanco y negro. _Aquí, aquí y aquí detectamos fisuras graves, los huesos han sanado un poco pero su estado es la razón por la cual no puede caminar correctamente, eso, por supuesto, sin hablar del dolor significativo que en este momento deben estar causando. _ Mi mirada se posó de inmediato en Edward quien mantenía su expresión inescrutable.
_ No es nada. _ Dijo él escuetamente al ver mi mirada preocupada.
_Requerirán cirugía. La Doctora Wallace está muy interesada en su caso, es una de los mejores cirujanas ortopédicas, es probable que se necesiten sesiones de terapia posterior a la cirugía, para asegurarnos de que recupere completamente la movilidad de su pierna derecha. _ La información me dejó devastada, miré a Edward con angustia pero su expresión continuó siendo impasible.
_Esta bien. _ Murmuró, en cuanto fue evidente que estábamos esperando una respuesta suya.
_Tendremos que esperar a que su estado de salud mejore para la cirugía, la Doctora Wallace le dará una explicación más completa en la tarde. _Planteó Callaway the forma profesional. _ Los dejaremos para que termine su desayuno. _
_Gracias, Doctor Callaway. _Dije, ya que era evidente que Edward no lo haría.
_Un placer, Miss Hunter. _ Hizo una pausa. _ ¿Tiene un minuto? Es sobre un tema relacionado con el seguro médico de Mr. Cullen. _
_Por supuesto. _Acepté de inmediato, mirando a Edward quien expresó su consentimiento con un asentimiento de su cabeza. _Disfruta tu desayuno. No tardaré. _

 

Afuera de la habitación, la expresión del Doctor Callaway se oscureció. Me giré para asegurarme que Edward no podía vernos claramente a través de los cristales de la habitación.
_¿Qué sucede? He hablado con personal de la aseguradora y me confirmaron que …_ Inicié, preocupada.
_Mis disculpas, Miss Hunter, en realidad no se trata de eso. _Otra pausa. _ Necesitaba hablar con usted a solas sobre Mr. Cullen. Verá, ha pasado una experiencia realmente traumatica, solo hemos tenido un par de pacientes con casos semejantes pero ninguno tan grave como el suyo. El Doctor Chang está realmente preocupado porque Mr. Cullen se niega a hablar sobre el tema o a aceptar ayuda sicológica. Esperaba que usted pudiese convencerlo de una decisión diferente. Su bienestar físico es de cuidado, sus lesiones no deben ser tomadas a la ligera, pero es su estado sicológico el que más nos inquieta. _ Edward el estoico, el fuerte, el que no necesita ayuda para resolver sus problemas. No me sorprendía que se negara a hablar con ellos, era un tema de confianza y en este momento Edward Cullen no confiaba en nadie más que en sí mismo.
_Hablaré con él sobre esto. Llamaré a su terapeuta de confianza, el Doctor James Parker, estoy segura de que él lo convencerá de cooperar. _ Expliqué, ante lo cual el doctor asintió.

_Gracias, Miss Hunter. Él tiene razón, usted es una salvavidas. _



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