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La huesped » I
La huesped (R15)
Por Cornamenta24
Escrita el Sábado 18 de Enero de 2020, 17:16
Actualizada el Martes 11 de Febrero de 2020, 23:14
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I

Capítulos
  1. Preludio
  2. I
  3. II
Mina

Desde que mi marido Stephen había muerto hace dos años por un maldito cangrejo en su vesícula, me enfocado mucho más en ayudar a gente que tanto lo necesita en Indiana. Aunque mi hijo Drew (que es lo mas similar a un viejo chico cascarrabias) me dice que soy muy corazón noble y que habrá gente que se aprovechará de esa condición. Claramente yo, no haciendole caso porque no es ni mi padre ni nadie a quien rendir cuentas, ejecutava iniciativas que ayudaban a distintas organizaciones: Animalistas, de adopcion de perro, adopcion de niños, cuidado de adultos mayores, apoyando causas de personas afroamericanas.
Joe, mi otro hijo gemelo, es quien siempre me apoya en mis causas al igual que el pequeño Sean, que nacio cuando los chicos tenían 16 años.
Ese día había ido a conversar a la panadería para unas donaciones, cuando desde el baño de ella (Lo se, el frio me hace ir al baño constantemente), escuche una dulce voz tratando de hacerse notar ante la señora Brenda. La notaba algo angustiada, y la señora solo le decía que saliera de su local, que ella no recibia a "Sin hogar". Decir que me dio impotencia fue poco.
- Señora Brenda, esa chica necesitaba ayuda
- Pero no le sintió el olor señora Silver, quizás es una drogadicta que quier robar
- Me decepciona... Dice usted querer ayudar a la gente, pero no lo hizo con ella... Gracias por el baño- Salí algo enfurecida al frio de Indianápolis, Hasta que la vi, con una chaqueta, con su pelo castaño medio ya bastante sucio, pero no se notaba una sin hogar normal.
- ¿Que sicede Pequeña?- La mire y su cara no era la de una sin hogar. Era una belleza, que verdaderamente olía muy mal, pero necesitaba saber que le paso. Parecía una niña, bastante escualida
- Perdí mi vida- La chica comenzó a llorar desconsoladamente y sabía exactamente que estaba en un aprieto grande y que no era una sin hogar. Le acaricie la espalda, porque sospechaba que sólo tenía mugre en su cuerpo.
- Yo aún te noto viva...Cariño, tranquila... Necesitas una buena ducha, comida y que alguien te escuche. Soy Mina Silver
- Agnes Monroe- Me contesto la chica, era realmente preciosa. Tenía una delicada piel palida, pecas tenues que le cubrian parte de su pomulo y una muy cercana a su ojo derecho. Sus ojos eran cafes, pero con toques de tono miel. Realmente una belleza en apuros. Le tendí la mano y noté que se levantó con mucha debilidad. La ayude a subirse a mi auto, mientras trabajaba mi mente a mil por hora, pensando que le pudo haber ocurrido a la chica para que quedara en ese estado en la calle. La noté realmente cansada, sin ganas de charlar mucho.
Llegamos en tiempo record a mi casa, que fue una de las pocas cosas en las que toda la familia tomamos la decisión de comprar.
- Bienvenida a casa pequeña- Noté como miraba maravillada nuestra casa. Quizás nunca había vivido en condiciones óptimas. La hice pasar y se dio cuenta de la luminosidad y del blanco de la casa. Quedó en la puerta, con la boca abierta, admirando lo que para mi es algo normal (la fuerza de la costumbre de vivir unos 10 años en la misma casa).
- ¿Te gusta?
- Es... Preciosa... Simple... Limpia- Se percató de la escalera en forma de caracol de roble, que se encontraba al lado izquierdo de la casa, donde habian fotos de la familia. Mi familia.
- Ellos son mi familia... El mas pequeño es Sean, tiene 10 años... Esta mi marido...
- Su marido la quiere mucho
- Quería... Falleció hace dos años...
- Cuanto lo siento- Me dijo, pero noté que se quedó egada en la foto de mis muchachos. Los miraba con mucho interés, y me percaté que había cambiado su expresión.
- Y ellos son mis muchachos: Drew y Joe
- Oh...
- ¿Te gustaría ducharte?- Era evidente que si, porque asintió con mucha energía- Ok, iremos a mi cuarto que está en la segunda planta, te buscaré ropa para colocarte y te cocinaré... ¿Te gusta algo en especial?
- No, como casi cualquier cosa, salvo maní.. No se si quiere nuevamente llevarme a urgencias en este estado- Era una muchacha con una voz muy suave, tímida y extremadamente educada.
- Perfecto... Nada de mantequilla de maní.

Luego de ayudarla a ducharse y que me dijera que sólo quería salvar su chaqueta ( que la mandaría a la tintorería), fui al cuarto de Drew a buscar algo de ropa para que pudiese dormir. No creo que mi hijo extrañe esa ropa, siendo que tiene mucha y de una manera ridículamente ordenada. Tomé una camisa de algodón celeste y unos pantalones de deporte gris, que supondré que le quedarán bien a la pequeña muchacha. Necsitaba saber más de ella, pero probablemente quería dormir antes de charlar. Me esperaba con la toalla puesta en su cuerpo. Le entregué la ropa y le dije que podía usar el secador de pelo y dormir un rato antes de bajar a cenar.

Tenía la cena lista en una hora y media y la chica aún no daba signos de querer despertar. Probablemente lo pasó pésimo antes de venir a mi hogar. Necesitaba descubrir que haría con ella. Aunque deseaba que se quedara el tiempo que fuese necesario, la sentia ya como mi hija. Oí voces llegar.
- ¿Mamá? ¿Por qué huele como si hicieras un buffet para un elefante?- Joe podía ser muy ocurrente, lo que siempre hacía reir a Sean y rabiar a veces a Drew.
- ¿Cómo les fué en beisbol?
- Nos patearon el culo- Esa era la consecuencia de que Sean estuviera algunas horas junto a Joe
- Modales
- Lo lamento... Probablemente lo escuchó de mi- Joe se dio la vuelta en la cocina y notó en la puerta de ella a la pequeña conejito ( será mi expresión de cariño hacia ella). Su cara era de sorpresa y de interés por conejito.
- ¿Tenemos visitas que no conocemos?
- Señora Silver, mi intención no es generar molestias para ustedes... Si quiere busco algún albergue donde dormir...
- Hola, soy Sean, el único chico guapo de esta casa de quien te puedes enamorar- Esa frase causo una carcajada en Joe y en mi- ¿Cúal es tu nombre?
- Agnes... Un gusto guapo Sean- Noté una sonrisa muy dulce a mi hijo. La chica era realmente preciosa
- Mi hermano es un mentiroso, porque sabe que yo soy el hermano guapo... Joe Silver, encantado de conocerte Agnes... Aunque no sé de donde...
- Siéntense y podemos escuchar a conejito contarnos su historia- Agnes me miro con cara de sospresa por mi apodo, mientras que Sean intentaba disimular muy mal su sonrisa. Todos se sentaron y les serví un plato de pavo asado, patatas asadas y guarniciones. Conejito realmente tenía mucho apetito.
- Bien señorita Conejito- Joe iba a comenzar su interrogatorio, aunque leía que habian otras intenciones en él- ¿Que la trae por estos aposentos? ¿Buscas marido?
- JOE
- No se preocupe señora Silver...
- Dime Mina... La señora Silver es mi suegra y...
- Es lenta como un chiste contado por un tartamudo- Joe, para sus chistes, no tenía límites.
- Bueno... Uf, es un poco difícil de empezar... Pero yo soy de Chicago
- ¿Chicago? ¿Y cómo es que llegastes acá?- Joe seguía su interrogatorio, ignorándonos
- Bueno... Llegué acá por una traición...- Se le estaban llenando los ojos de lágrimas
- ¿Y no tienes familia allá?- Preguntó Sean. A veces mi cabecita de zanahoria es un niño muy maduro
- No... Llegue a los 4 años a un Orfanato, mi madre no tengo idea quién es, mi padre menos, mi única familia eran dos amigas, una me traicionó con mi pareja y la otra falleció cuando teniamos 11 años en un río
- Oh por Dios
- Solo tome el poco dinero que siempre tuve, tome un bus de manera mecánica hasta acá y fue asaltada mientras me quedé dormida en una banca en la Plaza de los Toros... Sólo sé que quería ser alguien... No la huérfana que nunca adoptaron por ser fea, estudie diseño de interior en el Instituto de Artes de Chicago, y mi única alegría me la arruinaron mi ex pareja y mi mejor amiga- Todos nos quedamos mudos. Nuestra vida era de absoluto privilegio al lado de conejito- Necesitaba trabajar, pero todos me decían que era una maldita sin hogar... Ahra sólo quiero cambiarme el nombre y volver a comenzar denuevo. Quiero trabajar, para no ser una carga para usted Señora Silver... Perdón, Mina...
- No eres una carga...- Estaba llorando, mientras que Joe estaba abrazando de la cintura a la pequeña, con sinceridad. Joe era verdaderamente muy alto al lado de ella- Para mi es un encanto tenerte acá... Sabía que no eres una sin hogar, eres muy educada para ser una... Quieres cambiar el nombre... ¿Cómo te llamarías?
- Probablemente Ellie... Como mi amiga Ellie...
- Ellie te llamarás par mi entonces... Y para estos tres cabezas de alcornoque... Bienvenida a mi hogar
- Bienvenida Ellie Conejito- Joe la miraba con mucho cariño... Sabía que la chica iba a ser su plan de conquista- Pero no nos dijiste cuanto tienes
- 21
- Hola Familia, llegue a cenar- Mi hijo Drew entró por la cocina y se nos quedó mirando a todos, hasta que notó la presencia de Ellie Conejito y se quedó totalmente estático. La chica quedó de la misma manera, como si fuera un conejo a punto de ser cazado por su depredador, aunque notaba que ambos se miraban de una manera muy particular.

Esto iba a ser algo interesante de presenciar.


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