Historia al azar: Historias de Maka Black
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La huesped » Preludio
La huesped (R15)
Por Cornamenta24
Escrita el Sábado 18 de Enero de 2020, 17:16
Actualizada el Martes 11 de Febrero de 2020, 23:14
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Preludio

Capítulos
  1. Preludio
  2. I
  3. II
Agnes

Sabia que estaba terminado. Estaba nerviosa en el salón, porque era conciente que me estaba jugando toda mi vida y mis becas si no apruebo el exámen. El profesor me miraba fijamente. Siento que, pese al frio que hace afuera en Chicago, sudo como si estuviera en el desierto.
- Aprobada señorita Monroe. Felicidades
Ya estaba, por fin era diseñadora. Al fin era alguien en el mundo.

Cuando salí de la sala, aún sin creer que era finalmente una diseñadora de interiores (aunque faltaba aún el reconocimiento oficial), estaba Matt esperándome.
- ¿Y?
- Aprobé- Matt me miraba con cara de si no lo pudiera creer- Ya no más instituto- Lo decía en el sentido de no tener que estudiar más, porque el Instituto de Artes de Chicago se había convertido en mi hogar.
- Eres brillante Agnes- Matt lo había conocido por medio de mi amiga Sarah, con quien vivía en una residencia para estudiantes. Sarah estudiaba leyes en la Universidad de Chicago, y le quedaba un semestre mas para estar lista- ¿Y ahora que quieres hacer?
- Dormir mil años... Quizás comer hog dogs
- Vamos a tu casa, pido algo para comer a domicilio y luego descansas- Matt tecleaba algo muy rápido, quizás ya estaba planificando lo que ibamos a pedir. A veces podía ser muy dulce, pero otras veces muy mezquino. Nos fuimos caminando a la residencia, ya que quedaba relativamente cerca de donde vivía. Afuera el frío era glacial, y al ser yo una mujer bastante delgada (Consideando que la nutrición en mi infancia no fue la óptima) lo sentía peor.

Luego de una caminata grata para entrar calor en mi diminuto organismo, llegamo a la residencia donde viviía. Lo que no me esperaba es que me estuvieran recibiendo cn una fiesta para mi. Eso era algo nuevo e incómodo.
- AGNES YEMIMA... ERES UNA GENIO- Sarah era una de las pocas que conocía mi vergonzoso segundo nombre. Nunca lo utilizaba, ya que fue usado para burlas en mi infancia.
- Oh my god- Fue lo único que pude expresar, mientras no salía de mi asombro y Sarah Shepard me estrangulaba. Ella era una mujer imponente, con su pelo rubio casi cobrizo, unos ojos marrones muy imponentes. Era un tanto más alta que yo, y muchas veces me pregunte si Matt estaba conmigo, solamente porque no le alcanzaba la valentía para estar con mi amiga.
- CAMBIA ESA CARA DE MUERTE... ESTAS TITULADA
- ¿Y es necesario que me lo grites?- Aún seguía pensando en mi plan de dormir eternamente.
- Perdón, es que estoy mas emocionada que tu que al fin lograste tu carrera- Su cara era como la de una vieja mandona que te reprochaba tu falta de entusiasmo. Dudo que recuerde ahora cuantas noches me desvelé armando mi proyecto y cuanto sueño me genera eso.
- Ok... Yey, me titule
- Arg, Vamos a celebrar.
La fiesta estaba bastante animada y no se de donde sacaron tanto alcohol, es como que hubiesen arrasado con todas las licorerías de la ciudad. Había mucha gente que no conocía en mi vida, pero suponía que estaba bien que estuviera ahí.
Las filas para el baño eran eternas, pero, cuando logré entrar, escuche (porque la musica estaba tan fuerte que la gente gritaba) algo realmente interesante:
- Tu amiga la festejada es bien rara Sarah
- Rara no, estúpida- No sabía si estaba escuchando bien- La huerfanita se logró titular de la Universidad, pero no es capaz de generar un sentimiento carnal en su propia pareja
- ¿Y como sabes tu eso?
- Lo que sucede en Las Vegas, se queda en Las Vegas- Matt había ido a Las Vegas, supuestamente con unos amigos, y Sarah habia ido a visitar a sus padres en Los Ángeles... Entonces los dos...
- ¿Te acostaste con Matt?
- Pfff.. Fue como una Luna de Miel... Llevamos años "acostándonos"- En ese minuto mi cerebro se apagó. No sabía que hacer, donde ir, si iba a vomitar (lo que realmente hice), era una verdadera pesadilla, no podía crees que mi vida se tratara de sufrir y solo sufrir eternamente. Si abría la puerta, sabía que Sarah me intentaría negar todo, y sólo vi una alternativa para salir. La ventana del baño.
Para mi fortura, la ventana del baño daba a un balcón largo que recorria los dos dormitorios. Logré bajarme con mucha dificultad,  viendo como unos muchachos muy borrachos trataban de ayudarme a no caerme. Mecánicamente, y aún con el cerebro apagado, entre a mi cuarto, donde logré tomar algo para abrigarme y mi cartera. Cruzó un pensamiento por mi cabeza, y por el mismo balcón que entré (maldiciendo no abrigarme por el frío que hacía en Chicago), entre al cuarto de Sarah, tan impoluto y pulcro, tome un labial rojo que tenía y escribi en su pared la unica palabra que tenía para denominarla: ZORRA.

Salir del edificio fue la odisea más grande. Traté de que no me viera Matt (el traidor) y la asquerosa de mi "amiga" Sarah. Cuando logré estar al aire libre, simplemente corrí sin parar, casi quedando sin aliento, hasta llegar a la Estación de buses. De manera robot, compré (Con el poco dinero que siempre manejaba) un ticket para viajar a Indianapólis, abordé el bus que saldría en 5 minutos. Al sentarme, me desplome: Lloré como nunca, y una señora a mi lado se preocupó, ya que lloraba como si me faltara la respiración. Fueron las tres horas más eternas de viaje, donde sólo lograba pestañear algo.

Cuando uno, desde pequeño ha sufrido de hambre y abandono, estas situaciones deberian ser fáciles de superar. Pero no me sentía así.
Recordaba este mismo sentimiento cuando fue dejada en el Mercy Home for Boys and Girls con 4 años. Sentí ese mismo sentimiento cuando me daba cuenta que no era una menor sujeta a adopción por algúna familia. Sentí este mismo abandono, cuando mi hermana del alma del orfanato, Ellie, murió ahogada en un río, al ir de campamento, sólo porque no sabía nadar y los Tios no hicieron nada por ayudarla. Mi mente trabajaba todo esto mientras dormía en una banca en la plaza de toros de Indianápolis. Había amanecido y mi estomago rugía sin cesar. Miré a mi lado y mis pertenencias no estaba. Había sido robada mientras domía.

Tratar de convencer, al tercer día, a una señora de una cafeteria que no era una sin hogar y que necesitaba trabajar como toda persona medianamente decente. Salí totalmente rendida, y me senté a la orilla de la calle a llorar. No sabía que más hacer, ya que no tenía dinero para comer, mi cuerpo olía a jaula de león y lo único que pensaba es porque yo había huido y dejado mi vida de Chicago atrás. Aunque estaba clara que mi mente me decía que Chicago solo era miserias para mi.
Sentí una mano suave y cálida posarse en mi hombro y la vi: Era un Ángel. Y declare, en ese minuto, que mi mente estaba loca.
- ¿ Que sucede pequeña?
- Perdí mi vida- Fue lo unico que pude decir, porque no podía parar de llorar. Vi unos cabellos rojos, una piel blanca y unos ojos azules inmensos
- Yo aún te noto viva... Cariño, tranquila... Necesitas unas buena ducha, comida y que alguin te escuche. Soy Mina Silver
- Agnes Monroe- Mina, el ángel, me tendió su mano y me levante, con las pocas fueras que me quedaban. Me llevó en su auto hasta su hogar, accion que encontré muy valiente, pese al olor a zoologico que llevaba en mi cuerpo. El hogar era muy amplio por fuera, como de alguien que si sabe de estilos de casas.
- Bienvenida a casa pequeña- El Ángel me devolvió a la vida.


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