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Lindsey Cooper, la hermana de Lily Evans » Un espía en el pasillo
Lindsey Cooper, la hermana de Lily Evans (ATP)
Por Hermaire
Escrita el Sábado 11 de Enero de 2020, 20:34
Actualizada el Jueves 29 de Octubre de 2020, 20:58
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Un espía en el pasillo

Capítulos
  1. El nacimiento
  2. Magia
  3. La verdad
  4. Lista para el viaje.
  5. Albus Dumbledore
  6. Hogwarts
  7. Conociendo a los Dursley
  8. Valle de Godric
  9. Severus Snape, ¿el amigo de Lily?
  10. ¡Hola, tía Lindsey!
  11. Conociendo un poco más
  12. Una visita nocturna
  13. La vista en el juzgado
  14. No eres ella
  15. Desahogo
  16. La llegada de Beauxbatons
  17. ¡No puede ser posible!
  18. Un pequeño enfrentamiento.
  19. La carta del abogado
  20. La primera prueba
  21. La vista en el juzgado
  22. Una contienda lejos del juzgado
  23. El anuncio de Dumbledore
  24. Una carta de tía Petunia
  25. ¿Irías conmigo al baile?
  26. El baile
  27. Un espía en el pasillo
  28. Incertidumbre
  29. Un nuevo artículo de Skeeter
  30. El paseo
  31. Amor
  32. Un intruso
  33. Gemelas.
  34. Revelación.
  35. Perdóname
  36. ¿Qué sucede con Lindsey?
  37. La segunda prueba del torneo
  38. ¿Ocurrió de nuevo?
  39. Antídoto
  40. Muerte en el castillo
  41. Cuidaré de ti
  42. La excursión a Hogsmeade.
  43. Una grata visita.
  44. El fantasma
  45. ¿Qué diantres está pasando?

Severus estaba atónito, no podía creer lo que estaba sucediendo con Lindsey en esos momentos. Unos minutos atrás estaban conversando tranquilamente aunque la conversación hubiese estado tomando un rumbo que lo incomodaba, pero de pronto ella cayó en sus brazos en un estado de agonía alarmante. Se veía aterrada, sangrando por la nariz y los oídos mientras se aferraba a sus brazos, suplicándole por Harry como si de pronto fuese consciente de que iba a morir...

Inmediatamente después del ataque, Severus escuchó ruido hacia su derecha e incluso observó cierto movimiento tras el rosal. Se asomó por encima de este y efectivamente pudo ver una silueta que se alejaba en mitad de la noche con dirección a la explanada, por donde estaban el huerto, la cabaña de Hagrid y el carruaje de Beauxbatons...

 No pudo precisar de quién se trataba, solo distinguió que usaba una capa con capucha, así que pudo haber sido cualquier persona...  

Lo primero que se le ocurrió fue ir en su búsqueda para devolver el ataque y develar la identidad de la misteriosa persona, pero después se lo pensó mejor debido a que le aterró la idea de dejar sola a Lindsey después del atentado sufrido. Así que decidió tomarla en brazos para alejarla del piso. Estaba comenzando a nevar y él podía sentirla temblar pues el chal se le rodó de los hombros. Severus lo tomó e intentó cubrirla con él. 

—Estarás bien, descuida. Voy a frenar la maldición —trató de tranquilizarla.

Ella estaba aterrada con la idea de morir y dejar a Harry. ¡La vida no podía ser tan injusta con ambos! No sabía quién la había atacado pero por los síntomas era consciente de que alguien le había arrojado una maldición degenerativa (quizá una especie fortísima de mal de ojo) cuya finalidad era la misma que el Avada Kedavra pero de una forma más siniestra pues se moría lenta y dolorosamente.

Le costaba respirar mientras un dolor agudo se esparcía por cada centímetro de ella, algunos pequeños vasos sanguíneos estallaban y cada vez se sentía más débil. Estaba muriendo lentamente sin poder hacer nada. Sabía que lo primero  que debía hacer era detener el efecto de la maldición oscura y posteriormente encargarse del daño ya sufrido pero no podía hacer nada por sí misma y casi no podía hablar para expresarse.

Severus también estaba consciente de que ella había sido atacada con magia muy oscura y que probablemente se trataba de una especie de mal de ojo. Cómo experto en artes oscuras sabía perfectamente que debía detener el avance de la maldición para que no terminara matándola pues ese tipo de conjuros solían destruir todo a su paso hasta llegar al corazón donde hacía estragos. Pero una vez que él frenara el avance no sabía como curar el daño que ya había estaba hecho en Lindsey. Lamentablemente no era medimago como ella.  

Cuando Snape alzó a la mujer notó espantado algunas gotas de sangre que habían caído sobre la delgada capa de nieve, entonces se dirigió raudamente con Lindsey hacia una banqueta donde se sentó con ella en el regazo para trabajar más cómodamente. Cientos de hadas luminosas que estaban revoloteando en el lugar se dispersaron para darles espacio. El profesor de Pociones sacó entonces la varita pero ella elevó la mano con torpeza para dirigirla hasta su pecho. 

—Finite... —susurró ella entre jadeos—. Finite inca...

—Lo sé, tranquila. Sé lo qué debo hacer —le dijo con voz tranquilizadora, tratando de que el pulso no le temblara por los nervios y luego exclamó—: ¡Finite incantatem!

Un rayo de luz blanca impactó sobre ella que inmediatamente dejó de sentir dolor y de sangrar aunque seguía costándole respirar. Aspiraba hondamente y solo entraba un pequeño flujo de aire, además se sentía demasiado débil.

—Gracias —susurró Lindsey—. Se... detuvo el dolor.

—Descuida, te llevaré adentro.

Severus volvió a tomarla en brazos para continuar el camino. Ya no se oía música dentro del castillo por lo que dedujo que el baile había terminado y de hecho era así porque el contingente de Beauxbatons y el de Durmstrang estaba regresando a su morada, por lo tanto cuando Madame Maxime vio a Severus con Lindsey en brazos en ese estado se alarmó muchísimo.

Bonté divine! (Por Dios bendito) —exclamó llevándose las manos al rostro—. ¿Qué le sucedió?

—No lo sé —respondió Snape sin detenerse a dar más explicaciones—. Voy a llevarla a la enfermería.

Pego debe seg examinada pog un medimago. Voy a buscag a Noah.

La mujer salió corriendo deprisa y casi atropella a Harry y a Ron que regresaban al castillo también. Cuando Harry se dio cuenta de lo que sucedía se asustó muchísimo. Desde lejos se veía que Snape llevaba a una mujer en brazos, así que ató cabos al ver la angustia reflejada en el rostro de Madame Maxime y los demás estudiantes.

—¡Es tía Lindsey, Ron!

Ambos salieron corriendo tan aprisa que alcanzaron a Snape. Cuando Harry vio la sangre que manchaba los orificios nasales y oídos de Lindsey se alarmó todavía más y sus ojos se llenaron de lágrimas por instinto. Su corazón comenzó a latir más rápido... ¿Por qué estaba en ese estado tan lamentable?

—¿Qué le sucedió? —espetó presuroso siguiendo el paso de Snape mientras entraban al vestíbulo.

—¡Por todos los cielos! ¿Qué diantres le sucedió a Lindsey? —preguntó Charity igual de atónita . Ella y Gerald se estaban despidiendo en la puerta del vestíbulo cuando los vieron llegar.

—No lo sé, Charity, solo sé que fue atacada —respondió Snape a las apuradas mientras se acercaba a las escaleras que conducían a los pisos superiores.

—Voy pog Noah —determinó Gerald pero Snape lo detuvo.

Madame Maxime dijo que le avisaría —respondió no muy convencido. Su mente estaba dando vueltas desde hace rato y no confiaba, por Dios que no confiaba...

—Entonces déjame ayudagte a subigla —se ofreció Gerald tomando a Lindsey en brazos. No le dio oportunidad al profesor de Pociones de negarse—. Vienes desde afuega con ella.

—¡Tía! ¡Tía! —la llamaba Harry desesperado.

—¿Qué sucedió? —se preguntaban algunos estudiantes que vieron la escena.

—Esta... estaré bien... cielo ¡No llores! —intentó calmarlo Lindsey aunque su voz sonaba cansada.

—¿Quién la atacó? —preguntó Harry tomando a Snape por el brazo.

—No lo sé, Potter. ¡Weasley!

—Diga, señor —respondió Ron igual de asustado que Harry.

—Ve por el director enseguida, búscalo donde esté.

—Sí, de acuerdo.

Ron salió corriendo hacia adentro del gran comedor para ver si lo encontraba allí, los demás desfilaron hacia la enfermería detrás de Gerald. Lindsey no se veía nada bien a pesar de que ya no sufría el terrible dolor del que había sido presa.

—Harry... ci... cielo... no te preocupes...

—¡Tía!... —musitó Harry con un hilo de voz—. ¿Cómo fue, profesor?

—Todo fue muy rápido, ni siquiera pude ver con precisión al atacante, Potter... ¡Es ahí! —dijo para indicarle el camino a Gerald, señalando la puerta de la enfermería.

—¡No puedo creerlo! —comentó Charity—. Estaba bien hacía unos minutos. Nos retratamos con banda... ¿Qué rayos?

Severus se apresuró a abrir la puerta de la enfermería y Gerald depositó con cuidado a Lindsey sobre una de las camas. En seguida Harry se apostó al lado de su tía mientras le tomaba una mano. El rostro del muchacho estaba surcado por las lágrimas y al verlo Lindsey sintió que se le encogía el corazón. No podía dejarlo solo, tenía que luchar por su vida y encontrar aire para sus pulmones así fuese desde su fuerza de voluntad.

—¿Qué tienes, tía? ¿Cómo puedo ayudarte? —preguntó Harry sintiéndose aterrado e impotente a la misma vez—. ¡Dime qué hago!

—No... te asustes... Harry —intentó tranquilizarlo su tía pero el esfuerzo de hablar le restaba fuerzas y aire así que volvía a inhalar con fuerza.

—¡Dios mío! —musitó Harry pasándose las manos por el rostro.

—Tranquila, Lindsey, no te dejaremos sola —dijo Charity tomando un pañuelo que Gerald le ofreció para limpiarle la sangre del rostro.

Severus llamó a la señora Pomfrey golpeando la puerta de su habitación con los nudillos y la mujer salió todavía con el traje de noche, no se había cambiado.

—¿Qué sucede? Escuché el alboroto e intuí que algo pasaba —dijo la sanadora.

—Fue atacada con magia oscura —explicó Snape señalando a Lindsey en la cama—. Es un mal de ojo terriblemente fuerte.

La mujer abrió los ojos al límite al mirarla y enseguida procedió a evaluar sus signos vitales, comprobando que su pulso estaba bastante débil.

—¿Cómo la atacaron? —preguntó la señora Pomfrey—. En efecto esto parece un conjuro destructivo muy fuerte. ¡Sí! Usaron magia terriblemente oscura.

—No lo sé... estamos conversando y de pronto, de la nada vi un rayo de luz que la impactó desde detrás del rosal... —explicó Snape rememorando el momento en su mente....

Al momento del ataque el rosal se movió y al asomarse por encima vio a la extraña persona que vestía capa alejarse hacia la explanada... ¿Huiría hacia el bosque o se refugiaría en la morada de los Beauxbatons?

Tampoco pudo evitar recordar la reacción de Noah y Colette mientras estaban en pleno baile. Ambos estaban furiosos al ver a Lindsey: el primero estaba muerto de celos, y tanto fue que no soportó verla bailando con él que terminó marchándose intempestivamente del lugar. La segunda casi explota de ira al comprobar que precisamente debido a los celos, sus encantos no surtieron efecto en su pareja de baile y para colmo atrajo la atención de Karkarov. Por si fuera poco Vertonghen la había dejado a merced del director búlgaro lo que provocó la risa de Lindsey... Tenía que haber sido uno de los dos el que decidió vengarse de ella atacándola cobardemente. ¿Quién más podría haberlo hecho? ¿Quién más podría haberse sentido humillado de alguna forma por ella?

Justo en ese momento la puerta de la enfermería se abrió y Noah Vertonghen entró acompañado de Dumbledore y Ron. Severus no pudo soportarlo y tomó al medimago belga por las solapas del piyama.

—¿Qué demonios le hiciste? ¡DIME! —espetó desafiándolo con la mirada—. Fuiste tu, ¿no?

—¿Qué te pasa? ¡Suéltame!

—¡Severus! —exclamó Dumbledore sorprendido.

—¡Profesor Snape suéltelo! Necesitamos de su ayuda para atenderla —dijo la Señora Pomfrey alarmada.

—Es que no estoy seguro de... Muy probablemente fue él quien la atacó.

—¡Esa es una acusación muy fuegte, pgofesor y usted no tiene pguebas en mi contga! —espetó el medimago palmeando las manos de Snape para que lo liberara.

—Severus, por favor —intervino Dumbledore con autoridad—. Lindsey necesita de su ayuda, después veremos qué sucede.

—¡Suéltelo, profesor Snape! —suplicó Harry sin comprender por qué razón el ex esposo de su tía podía haberla atacado de esa manera. Solo quería que la atendiera.

—Son demasiados aquí, necesito que salgan y solo se queden el profesor Dumbledore y el medimago Vertonghen —ordenó la señora Pomfrey mirando a Lindsey, comenzando a asustarse al ver el tono azulado de su piel.

Severus comprendió que era cierto, la prioridad era que atendiera a Lindsey así que lo soltó bruscamente pero no pensaba salir del lugar, de todos modos y para su sorpresa, Noah le pidió que se quedara ya que necesitaba información que le sirviera y que tal vez solo él podía ofrecer.

—Vamos, Harry —lo apremió Ron jalándolo del brazo—. Ella estará bien.

El muchacho salió acompañado de su amigo, Charity y Gerald pero se quedó apostado en la puerta de la enfermería.

—¡Lindsey! —exclamó Noah al mirarla, colocándole una mano en la frente—. Ya estoy aquí, cariño —dijo por inercia pero sus palabras sacaron de quicio al profesor de Pociones que las tomaba como una burla. No obstante se contuvo.

—Tiene el pulso bajo —comenzó a reportar la señora Pomfrey—. Presenta dificultad para respirar y aparentemente sufrió sangrado. Sospecho que fue un embrujo destructivo ejecutado con mucha intensidad.

Noah estaba analizando las pupilas de Lindsey comprobando que su mirada estaba un poco desenfocada.

—Fue mal de ojo —respondió Snape cerrando los puños con rabia. 

—Sí, eso es pero al menos se detuvo el avance del mismo. ¿Qué sucedió?

—Usé un Finite incantatem —explicó el profesor de Pociones—. Lo dirigí sobre su corazón. 

El medimago asintió mientras hurgaba en su maletín de primeros auxilios.

—Sí, es el método que usamos paga mayog efectividad en estos casos. Las maldiciones y conjugos degenegativos gueecogen el cuegpo pego su fuerza se acumula en el cogazón paga intentag deteneglo lentamente—. Hiciste bien —comentó sin mirarlo—. ¿Loggaste veg al atacante?

—Sí —respondió Snape y de pronto a Noah se le cayó de las manos un frasco de vidrio que se hizo añicos al impactar contra el suelo de piedra. Dumbledore intercambió una mirada con Snape y se apresuró a reparar el frasco. 

¡Reparo! —exclamó.

Severus estaba atento a cada uno de los movimientos del medimago así que no pasó desapercibido el temblor de sus manos. 

—¡No puedo creerlo! ¿Y quién fue? —preguntó la señora Pomfrey.

—En realidad solo vi a una persona encapuchada que se alejaba en dirección a la explanada, justo por donde está el carruaje de... Beauxbatons —explicó Snape sin dejar de observar al medimago belga—. El ataque consistió en un rayo de luz que la impactó por la espalda. Ella Parecía tener mucho dolor y comenzó a sangrar pero esto se detuvo cuando arrojé el contrahechizo.

—¿Guecuegdas el colog del conjugo? —se apresuró a preguntar Noah.

—Era púrpura —respondió sin vacilaciones.

Noah susurró algo ininteligible.

—¿Qué dices? —preguntó Snape pero la voz de la señora Pomfrey le dio la respuesta.

oculus malus ad —expresó la señora Pomfrey sorprendida—. Tenía razón, es una de las más fuertes maldiciones de mal de ojo que existen. Acaba con la vida de la víctima lentamente y con mucho sufrimiento. Hizo bien en aplicar el contrahechizo, profesor.

Pego aún así algunos efectos quedan y es pog eso que debo actuag enseguida —dijo Noah tomando la cabeza de Lindsey para echarla ligeramente hacia atrás—. Sujétela de esa forma, señoga Pomfrey, pog favog. Necesito despejag sus vías gueespigatogias.

Noah apuntó al rostro de Lindsey con mucha precisión y exclamó.

¡Anapneo!

En seguida la mujer comenzó a respirar mejor y su rostro empezó a adoptar un color saludable.

—¿Cómo sucedió? —susurró Dumbledore apartando a Snape de los demás mientras ellos trabajaban.

—Todo fue muy rápido, Albus. Estábamos conversando y de pronto alguien la atacó pero es muy posible que hayan sido él o esa mujer... la profesora de artes escénicas de Beauxbatons. Ambos estaban furiosos con Lindsey durante el baile. Él detesta verla conmigo y esa mujer, la mitad veela...  muere de rabia cuando el medimago tiene su atención puesta en Lindsey. Son un par de inmaduros pero las consecuencias de sus actos son serias —aunque su voz susurraba para no interferir en el proceso de sanación de Lindsey, usaba un tono intenso. Se sentía impotente y furioso.

—Es posible pero no puedes simplemente acusarlos así, sin pruebas. De todos modos sospecho más de la muchacha francesa —susurró Dumbledore—. Tuve oportunidad de observarla durante el baile y estaba en verdad furiosa, incluso vi que cuando Karkarov insistió en bailar con ella nuevamente ella lo trató con rudeza como si se hubiese estado conteniendo pero terminó explotando, posteriormente le explicó lo sucedido a su amiga, recalcando lo mucho que odiaba el hecho de que Lindsey se hubiese burlado de ella pero lo que me dejó un poco inquieto fue que oí claramente que dijo: ¡Siento tantas ganas de maldecirla! Su amiga se escandalizó y trató de persuadirla pero luego no escuché más porque las dos salieron del castillo rumbo a su carruaje. Es una suerte que yo pueda hablar francés porque de lo contrario no me habría enterado de nada.

—Entonces fue ella.

—No estamos seguros —razonó Dumbledore—. Solo te estoy diciendo lo que escuché pero en ningún momento la viste a ella atacar a Lindsey. 

—¿Por qué no me dijiste nada de esa conversación que escuchaste? ¿Por qué no advertiste a Lindsey en ese momento?

—Pensaba hacerlo mañana o al terminar el baile. La muchacha de Beauxbatons se había retirado del castillo y Lindsey estaba contigo. Además, honestamente pensé que la mujer solo hablaba desde la rabia que sentía. Ella es o fue la amante del medimago Vertonghen así que supongo que le molesta que él siga interesado en su ex esposa...


Más allá, en la cama de Lindsey, Noah volvió a apuntar a la mujer con la varita pero esta vez subía y bajaba el brazo mientras recitaba un encantamiento. Al terminar, Lindsey se sintió evidentemente mejor, incluso pudo hablar para agradecerle a sus salvadores.

—Me alegra que ya estés bien, Lindsey —comentó Noah, acariciándole el rostro.

—¿Cómo está? —preguntó Severus acercándose al ver que el medimago había terminado su labor.

—Acabo de terminag de depugagla, deshaciéndome de los efectos que dejó el embgujo. Se pondgá bien pego tiene que descansag paga guecuperag fuegzas.

—Afortunadamente contábamos en el castillo con más medimagos que ella —dijo la Sra Pomfrey—, porque yo soy solo una sanadora y en materia de magia terriblemente oscura no soy precisamente experta.

—Usted ha sido de muchísima ayuda, Señora Pomfrey —agradeció mientras sonreía.

—En cuanto Madame Maxime me avisó no dudé en venig. Qué bueno que yo estaba aquí pogque de lo contragio...

—Habríamos contado con el medimago de Durmstrang —intervino Snape como impulsado por un resorte.

—Muchas gracias por ayudarme, Severus —expresó Lindsey estirando la mano para tomar la suya—. Fue él quien me ayudó en primera instancia —dijo mirando a los demás—. Fue quien detuvo la maldición.

—Me indicaste como hacerlo.

—Pero tú ya lo sabías y lo realizaste estupendamente a pesar de que ese contrahechizo requiere de una gran concentración.

—Severus es un gran mago como ya te habrás dado cuenta —añadió Dumbledore con orgullo, colocándole una mano en el hombro al profesor.

—Desde luego que sí —respondió Lindsey regalándole una sonrisa al director—. Además del experto pocionista que es podría ser un gran medimago.

—Yo, me quedagué contigo esta noche paga cuidag de ti —intervino Noah en tono pétreo—. Después de lo sucedido sería un peligro que te quedaras sola. 

—No se preocupe, medimago Vertonghen que para eso tenemos a nuestra querida Pomfrey —añadió Dumbledore—, pero descuide que en caso de que lo necesitemos no dudaremos en llamarlo.

—No hace falta, ya puedo valerme por mí misma. Gracias a todos ustedes —dijo Lindsey—, pero será mejor que le avisen a Harry que su tía está bien. El pobre estaba tan preocupado.

—Sí, no te preocupes que así será —la tranquilizó Dumbledore—. Después analizaremos con calma los hechos.

—Desde luego porque es absolutamente necesario saber quién te atacó —añadió Severus antes de lanzar una mirada furibunda sobre Noah. Definitivamente no confiaba en él, por mucho que ahora le hubiese salvado la vida a su ex esposa.

—No lo entiendo. Estábamos ahí y de pronto...

—¿Quién sabe? —Noah interrumpió a Lindsey, mirando a Snape con sorna—. Pudo habegte atacado cualquieg pegsona. Estabas sola con el pgofesor Snape, ¿no? Y que cuguioso que supo como guealizag el contgahechizo.... Muy conveniente, ahoga egues su hegoe, ¿vegdad, Snape? 

—¿Qué estás insinuando? —preguntó Snape en tono amenazante. ¡Qué cínico era!

—Nada, Pgofesor. Solo estaba tgatando de guepasag los hechos. No me haga caso. 

—De todos modos aquí nadie es experto en derecho mágico, ni auror, ni investigador así que será mejor que paremos de dilucidar por los momentos y dejemos a Lindsey con su sobrino antes de descansar. Muchas gracias, medimago Vertonghen, Severus, Señora Pomfrey. ¡Hasta mañana! —se despidió Dumbledore señalando la puerta.

El director salió acompañado de los demás.

—¿Cómo está ella? —preguntaron Charity y Harry al mismo tiempo.

—¿Qué le pasó? —preguntó Madame Maxime que también estaba aguardando fuera de la enfermería. La mujer estaba bastante asustada. 

—Se pondgá bien —respondió Noah—. Pog ahoga tendgá que descansag. Potteg, tu tía quiegue vegte. Los demás podgran vegla mañana —dijo el medimago antes de marcharse con un semblante hosco.

—¡Espégame, Noah! —espetó Gerald aunque el medimago no se detuvo.

—A mí también —añadió Madame Maxime caminando rápido para alcanzarlo, lo que no le costó gran esfuerzo debido a su tamaño—. No me dijiste qué le sucedió. Ella estaba perdiendo sangre.

Ambos se alejaron hablando en Francés. Dumbledore se despidió y siguió el camino hacia su despacho mientras su mente trabajaba en busca e respuestas.  

—Nos vemos mañana, Chaguity —se despidió Gerald para ir tras la directora y el medimago—. Fue un placeg asistig al baile contigo y me siento feliz de que tu amiga esté mucho mejog —dijo antes de besar la mano de la profesora de Estudios Muggles y finalmente añadió—: Au revoir précieux!

Cuando el mago se marchó, finalmente alcanzando a sus compañeros de Beauxbatons a lo lejos, Charity entonces se giró hacia Severus con una expresión de felicidad infinita.

—¿Qué dijo? —preguntó con una sonrisa y mirada soñadora.

—No tengo idea. Ya sabes que no hablo francés.

—Tampoco yo pero sonó hermoso —respondió con un suspiro que provocó que Snape rodara los ojos con fastidio.

—Me voy a descansar, ha sido un largo día —se despidió Severus.

—Yo también, finalmente Lindsey está bien gracias a ti.

—Fue ese medimago belga el que la atendió.

—Pero tú la trajiste, estaba contigo. Tú la salvaste.... Pero dime una cosa ¿Cómo fue que la atacaron?

—Mañana, Charity, ahora estoy cansado.

—De acuerdo, yo también pero lo que sucedió hoy fue muy grave, terriblemente grave. Significa que ella corre peligro —dijo antes de marcharse. 


En cuanto Harry y Ron entraron en la enfermería, Lindsey estiró los brazos para recibir a su sobrino cuyas lágrimas comenzaron a brotar de nuevo. Ella las secó con sus manos y le dio un gran abrazo, posteriormente estiró el otro para incluir a Ron en el mimo.

—No se preocupen que ya estoy en óptimas condiciones —dijo con una sonrisa.

—Pero fue aterrador —comentó Ron—. Estabas muy pálida y sangrabas.

—Fue una especie de mal de ojo terriblemente oscuro cuya finalidad es ir consumiendo a la víctima de a poco hasta...

—¡Alguien quería asesinarte! —exclamó Harry alarmado.

—Todos opinan eso y dadas las circunstancias me temo que tienen razón pero... afortunadamente Severus estaba conmigo y...

—¿El profesor Snape estaba junto a ti cuando sucedió? —preguntó Harry—. Vi cuando él te llevaba en brazos pero no sabía que estaba junto a ti en el momento del ataque.

—Sí, lo estaba pero yo no puede ver quien fue. Me atacaron por la espalda.

—Pero ¿por qué no pudiste ver al atacante? ¿Estaría usando una capa invisible? —aventuró Ron.

—No, es que el hechizo vino desde detrás del rosal. Había alguien oculto ahí.

—Tía, ¿Estás segura de que Snape no tuvo alguna posibilidad de...?

—¡No, Harry! Es imposible que él... Me atacaron por la espalda y Severus estaba frente a mí. No tiene nada que ver además, él sí vio el atacante, solo que no distinguió de quién se trataba. Dice que solo vio su silueta, que llevaba puesta una capa con capucha y que se dirigió hacia la explanada. Él me ayudó, de no haber sido por su pronta intervención la historia hubiera sido más trágica, cariño.

—No entiendo por qué fuiste al baile acompañada por él.

—Pues porque ambos necesitábamos una pareja y ninguno de los dos teníamos con quien ir.

Harry guardó silencio por unos segundos mientras meditaba hasta que se decidió a hablar nuevamente.

—Que irónico, ¿no? Hace un tiempo tú temías por mi vida y ahora yo temo por la tuya.

—No tienes nada que temer, mi cielo —respondió Lindsey antes de besar su frente—. Yo voy a estar bien, a tu lado y siempre lista para protegerte. Vayan a dormir los dos que ha sido un largo día para todos.

Harry y Ron salieron de la enfermería rumbo a su sala común... 

Unos minutos más tarde, la señora Norris, la gata de Filch merodeaba por la zona de la enfermería y se crispó entera cuando vio a alguien salir de repente desde detrás de las armaduras ornamentales, alguien que había permanecido oculto para que Potter y Weasley no lo advirtieran. 



Nota de autora: ¡Hola a todos! Muchas gracias por todos sus votos y comentarios (me alegra mucho recibirlos y los respondo con todo el cariño que les tengo) Me alegra que les esté gustando la historia. 

En esta ocasión vengo a pedirles su apoyo para una nueva historia original que estoy escribiendo y que lleva por nombre "La Rosa de Auschwitz". ¡Denme una oportunidad con ella y no se arrepentirán! Jamás dejaré de escribir mis fanfics en tanto Dios lo permita pero también amo escribir novelas que son de mi invención en su totalidad. 

Les dejaré la sinopsis y el link por si desean apoyarme. (Publicada en la plataforma Wattpad)

Altamente recomendada para todos a los que les llama la atención el tema del holocausto y la segunda guerra mundial. 

Sinopsis:   

Los Eisenberg, una familia judía que, despojada de sus bienes entre los que destacan lo que había sido una próspera floristería y desesperados por el exterminio que ha estado sufriendo su pueblo durante la guerra, tratan de sobrevivir en pleno Berlín y se ven en la necesidad de aceptar el ofrecimiento de la familia Müller de esconderse en su casa; después de todo Benjamin Eisenberg y Hanna Müller estaban comprometidos y planeaban casarse cuando acabara la guerra. Desgraciadamente son descubiertos por Dedrick Schneider, un Standartenführer ambicioso, recién nombrado comandante de Auschwitz - Birkenau. 

Herr Schneider, que había estado terriblemente obsesionado con Hanna Müller, decide llevarla junto con la familia judía a Auschwitz en calidad de prisionera como castigo por haber protegido a una etnia considerada por los nazis como una de las mayores amenazas para el tercer Reich. 

A causa de los acontecimientos Hanna y Benjamin ven cada vez más lejano el día de su boda y en cambio tendrán que aprender a sobrevivir dentro de uno de los peores campos de concentración y exterminio del holocausto tratando de no perder la esperanza.


Link: https://www.wattpad.com/story/229161821-la-rosa-de-auschwitz




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