Historia al azar: Un relato para recordar
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Versos hechos realidad (petición de song-fics) » 2; The rest of my life
Versos hechos realidad (petición de song-fics) (ATP)
Por mavifics
Escrita el Miércoles 27 de Noviembre de 2019, 02:24
Actualizada el Jueves 28 de Noviembre de 2019, 12:59
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2; The rest of my life

¡Hola gente!

Prometí que iba a subir capítulos viejos por acá, mientras las peticiones seguían. Estos capítulos son viejos -y muy, muy largos- así que si les agrada la extensión, así será mi forma de narrar, aunque quizá ya no tan descriptiva.

Este capítulo lo escribí hace 3 años, pero afortunadamente parece una continuación de la petición de ayer. Gracias a Hari Malfoy por comentar, que bueno que fue de tu agrado, espero que este capítulo también lo sea, ya anoté en mi calendario también tu petición de Bella y Edward!

La próxima semana tengo un pedido inusual, una canción de reguetón! será todo un reto escribirlo pero me parece una idea nueva y divertida, ni más ni menos para un Dramione 

Recuerden que si quieren pedir un song-fic, dejarlo en comentarios.
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Pareja: Ron y Hermione
Canción: The rest of my life
Artista: Bruno Mars
Canción traducida al españolhttps://www.youtube.com/watch?v=QWk_JEOjiEg

La canción en este capítulo se encuentra traducida al español


--------------------------------------- The rest of my life---------------------------------


Aquella proposición no era exactamente igual a la que ella había leído tantas veces en los cuentos de hadas, ni tampoco era la proposición que toda chica anhelaba tener…pero para ella era igual de importante.

Los dos estaban llenos de barro,  el traslador que Ron se había empeñado en hacer los había llevado al lugar equivocado, ella aún tenía pequeñas ramas en el complicado peinado que había tardado horas en hacer…  él, al querer confesarse en un restaurante muggle llevaba zapatos de negros, unos calcetines rojos, un short de verano y una camisa de vestir. 

 

Al inclinarse a ella y abrir la pequeña caja negra, la voz de su hermano mayor resonó en el lugar "Acéptame o dependeré de George para siempre". Tembloroso y apenado, confundió el largo discurso que se había querido aprender de memoria y solo había pronunciado " Yo..Hermione…anillo…boda" con la voz entrecortada. 

 

Cuando finalmente  le puso el reluciente anillo en el dedo anular, nuevamente la voz de su hermano se escuchó "Ronnie se casará y me dejará vivir en paz".

 

Cada día me levanto al lado de un ángel.

 

Sus ojos se abrieron lentamente con los rayos del sol dándole en el rostro. Sus orbes azules vagaron por un minuto antes de ser consciente que ya era de mañana. Se sienta en la cama para poder observar la hermosa puesta de sol.

 

La habitación era principalmente adornada por fotos del día en el que se habían convertido en marido y mujer. Algunas de ellas mostraban a una castaña vestida de blanco sonriente y a un pecoso pelirrojo a su lado, otras mostraban a más de una docena de cabelleras rojas  vestidas elegantemente frente a la cámara, George, con un sombrero de avestruz en su cabeza, embarrando de pastel al novio.  

Harry, Ginny, Luna y neviller en un abrazo grupal, Hermione lanzando el ramo de rosas, para ser recogido por la hermana del novio.  Una mujer mayor y su esposo bailando con el novio y la novia. La que más resaltaba en todas ellas era la del reciente esposo siendo atacado por un ejército de niños pequeños, Teddy,  el mayor y el jefe lo había derribado, para luego ser masacrado por una serie de turturosas cosquillas.

 

Pero la foto de la mesilla de noche era la más importante, porque en ella se encontraba el recuerdo más importante de su vida: Una Hermione  sonrojada pronunciaba una palabra en silencio, para después Ronald,, con todo el rostro más rojo que ella, la besara bajo el muérdago.

Era el beso que los había convertido en señor y señora Weasley.

 

Más bella que las palabras puedan decir

 

Él al ver de nuevo la fotografía cierra los ojos, para recordar ese momento de nuevo. Parece escuchar los vítores de la gente, los silbidos por parte de sus hermanos, el  estribillo de "a Weasley vamos a coronar" proveniente de los ex alumnos del castillo. 

Recuerda la sensación de la tela del vestido de novia que ella lucía ese día, el frío de la argolla al ser puesta por primera vez en su piel, el calor en su rostro cuando un "Acepto" proviene de su boca y el sabor a fresa del labial que ella había comprado para el evento.

  Ve a su esposa durmiendo a su lado, las ojeras son visibles y lleva puesta aquel pijama café tejida que la madre de él le ha regalado, y no evita sonreír cuando ella abre sus ojos y lo encuentra observándola.

 

"Ron", ella llama con la voz aun adormilada, y sus cabello café está más enmarañado que lo normal, haciéndola ver como si aún fuera aquella adolescente de la cual se enamoró en Hogwarts.  

"Ron… ¿Me podrías decir la hora?" pregunta ella aun con los ojos entrecerrados, y él abre los ojos desmesuradamente, para después empezar a tartamudear por el nerviosismo que lo acaba de tomar por sorpresa.

 

"¡Se te ha olvidado!" y el grito que sale de la boca de la castaña resuena en toda la casa, no eran precisamente los buenos días que él había esperado. Ella se deshace de las sábanas que la cubren, para salir corriendo con la mayor velocidad que sus piernas le daban, 

Éll fija sus orbes azules en la puerta en que ella ha salido y segundos después una bola de pelo rojiza se arroja a sus brazos, maullando del susto, y en la cocina se escucha un sonido metálico chocando con el suelo y el sonido de la cafetera…

 

"¡ Ron ¿Dónde quedó mi uniforme?!" reclama ella lo bastante audible para que llegue a sus oídos y antes de que él pueda responder  una frase lo detiene "Sabias que hoy era la audiencia para aprobar la ley y no me has levantado… ¿Ya empezaste a hacer el desayuno?" y cuando el deja al viejo gato en la cama, escuchando los gruñidos desesperados de este y decide levantarse, el gran grito de ella lo apresura "Ron…  ¿Acomodaste ayer los papeles que te pedí?"

 

Y aunque él, que ayudó a derrotar al ser tenebroso, que había aguantado maldiciones imperdonables y que arriesgar su vida se había vuelto su profesión , siente que el miedo se apodera de su cuerpo cuando se da cuenta de las hojas regadas en el suelo y el maletín negro sin ordenar.

 

Dijeron que esto no funcionaria,

¿Pero que saben ellos?

 

"Ella…es especial…cuídala" eran las palabras que la mujer sentada enfrente suyo había pronunciado con lagrimas en los ojos. Estaba la pequeña sala de estar Granger, las luces brillantes de las elegantes lámparas hacían el sudor de su frente y el rojo de su rostro más visible. Y al encontrarse con la mirada de aquel señor castaño,  no supo cómo reaccionar.

Era como si pudiera  leer cada pensamiento enterrado en su mente, descifrando cada intención que él tenía con tan solo observar detenidamente sus facciones, aquella mirada, que aunque fuera del mismo color de la que ahora era su prometida, no era la misma, ya que esos ojos lo escudriñaban desde los zapatos negros hasta la última peca que se encontraba en su frente. 

Su corazón se aceleraba cada vez que aquel señor giraba su rostro para verlo, era como si lo estuviera desafiando silenciosamente.

Sus manos empezaron a sudar y su respiración se volvió difícil, era como si a habitación se volviera cada vez más pequeña, podía sentir la mirada penetrante aunque no lo estuviera viendo directamente, y cada vez que ella se acercaba para abrazarlo o besarlo o incluso darle de comer en la boca él trataba de alejarse,  ya que solo escuchaba pequeños comentarios sarcásticos por parte del que en algún futuro sería su suegro. Y al terminar aquella incómoda velada, una pregunta lo hizo casi desmayarse de la impresión.

 

"¿Tienen fecha para la boda?" y con una impecable sonrisa blanca y las arrugas en sus ojos, el señor Granger abraza repentinamente al pelirrojo, y este no puede más hacer que devolver aquel incómodo abrazo, con la sorpresa reflejada en su rostro. Y entonces sabe que él ya es parte de aquella pequeña familia.

 

"Tienes que contarme como te lo propuso querida…este anillo es hermoso" la voz de la ojimiel mayor llegó apenas a sus oídos.

"Bueno…todo empezó porque nos perdimos, él no sabe nada de nuestro mundo…¨¡Llevaba shorts de playa y zapatos de vestir" y ante tal contestación Ronald Weasley sintió que su rostro era más rojo que su cabello.

 

Años pasaron desde aquello.

Y todavía estamos aquí hoy.

 

"Feliz aniversario" rezaba aquel  pequeño regalo que se encontraba en las manos de ella.

 

La luz que emanaban las pequeñas velas frente a ellos hacía lucir su piel perla, sentían la brisa del viento en su cuerpo,   el sonido relajante de las olas del océano, el olor del champaña y el brillo de la luna haciendo resaltar el azul del mar…era la cena más romántica en la que uno puede estar

 

Hermione , con el vestido azul ceñido al cuerpo que había utilizado una noche hacía 5 años, llevaba el mismo peinado que había tardado horas en hacer, aún sentía la pequeña quemadura de la plancha en su mano. Llevaba las zapatillas plateadas que una pelirroja le había regalado en ya un pasado cumpleaños y el reluciente anillo de bodas en su dedo anular.

 

Ronald, con el smoking que su mejor amigo le había compadecido en prestar, los zapatos de vestir que aún llevaban el barro impregnado de la noche en la que le había propuesto matrimonio, los calcetines rojos de su equipo favorito de quidditch y una sonrisa impecable en el rostro…quería recrear lo que no había podido esa noche.

 

"Estoy embarazada" susurra sus labios apenas audiblemente. Su  rostro avergonzado se dirige hacia el suelo, y un brillo se hace presente en sus orbes. 

Él escucha  aquella confesión y todo se disuelve rápidamente, el murmullo de las voces distantes, el sonido de las copas brindando, de los cubiertos siendo utilizados, la brisa del mar que se encuentra debajo, las risas y las palabras que salen de la boca de su la mujer que se encuentra en el extremo de la mesa.

 

Todo deja de existir al escuchar esas pequeñas palabras, él no es consciente que en su cuerpo no reacciona, que su mirada no se dirige hacia ninguna parte fija, que su cara ha perdido absolutamente todo el color, que su boca no puede articular sonido. Solo siente  un pequeño hormigueo en su estómago y un calor que se extiende lentamente por todo su cuerpo.

 

"¿Ron? "Escucha muy lejanamente, y al recuperar el control de su cuerpo, puede mirar todo nuevamente, pero ahora su esposa no está  enfrente de él, si no agarrando su mano y un grupo de personas están a su alrededor…había quedado en shock en un instante. Pero aquél calor que sentía, era una sensación de alegría y emoción que jamás había experimentado, sus manos se vuelven temblorosas y no sabe cómo reaccionar, solo un grito sale de su voz.

 

"¡VOY A SER PAPÁ!" es lo primero que atina a decir, mientras que el grupo de desconocidas personas lo miran expectantes, su mujer, quien se encuentra  a su lado puede esbozar la radiante sonrisa de la que él se había enamorado. 

 

Ron  no puede evitar levantarse del lugar en el antes estaba sentado y recorrer el restaurante con las estridentes palabras en sus labios, y no se da cuenta del sonrojo que le ha provocado a en su esposa.  

La besa lentamente, probando los suaves labios esponjosos de ella, rodeado por los aplausos y las risas de los que se encuentran en aquel lugar. "SERÉ PAPÁ… ¡ESTA MUJER LLEVA DENTRO A UN PEQUEÑO PELIRROJO!" dice cuando se separa de ella para después cargarla en brazos.

 

"¿Cómo sabes que será pelirrojo?"Pregunta ella con deje divertido en su voz y ve de nuevo los ojos de su esposo, pero algo ha cambiado en ellos…tienen un brillo especial.

 

"No te salvarás de la maldición Weasley"

 

Nunca en mis sueños pensé que esto me sucedería a mi"

 

"Ahí está"

La voz del doctor inunda la blanca habitación en la que se encuentran.

 

Una mujer recostada en la amplia cama, con una bata que cubre su cuerpo, y un hombre hecho un manojo de nervios a su lado, ambos tomados de la mano y dirigiendo su vista a la pequeña pantalla que se encuentra frente a ellos.

 

Prestan atención  la figura que se proyecta, solo se ve la imagen en blanco y negro, y pequeños números anotados en las esquinas...pero algo pequeño se mueve entre el abismo  de sombra…algo demasiado pequeño.

 

Y ahí estaba su hija, tratando de acomodarse en el vientre de su madre y chupando su pequeño dedo pulgar, con una invisible sonrisa en sus labios

Era quizá lo más fascinante que ha visto…era su hija, era la pequeña que era el fruto del amor de su vida. Era como si todo el mundo se parara, que todo lo que  había conocido o vivido ya no importaba, solo miraba atentamente al pequeño ser que se movía en la pantalla, porque sentía como si todo careciera de importancia, como si todo lo que él pensara fuera vano e inútil, porque toda su vida se resumía en la niña que veía en esos momentos y la mano de su esposa en la suya.

 

"Es…ella" escucha decir por parte de su mujer, y al mirarla, reconoce las gruesas lágrimas en sus ojos, y hasta ese momento nota también sus orbes húmedos, entonces esboza una sonrisa...la sonrisa con más felicidad que haya esbozado en su vida.

 

Mientras estoy aquí…

 

 "Ron" el pequeño quejido de la mujer se escucha en la oscuridad de la habitación, el hombre a su lado la abraza con el sueño aun en su cuerpo, puede abrazar el abultado vientre de su esposa entre las sábanas.

"Ron" vuelve a ella decir entre sueños, su esposo la estrecha más contra su pecho y tararea aquella  canción de cuna muggle que ella le ha enseñado.

"Ron…se me ha roto la fuente" dice ella,  lo más calmada posible, pero él siente un mareo y un repentino jalón en su estómago…

"¿Qué fuente?" pregunta él inocentemente, mientras trata de ver el rostro de su esposa en la cama…

"Ron…voy a dar a luz" y tras esa frase, siente que su mundo se viene abajo.

"¿Quieres que prenda la luz?" vuelve a preguntar torpemente, no dándole crédito a lo que sus oídos escuchan…porque él aún no está preparado para recibir a aquella pequeña criatura.

"Ron…estoy en trabajo de parto"

 

Delante de mi mujer

 

Sus pies no pueden dejar de moverse entre el corredor del hospital.

Separa y une sus manos en un movimiento rápido y desesperado, trata de acomodar su despeinado cabello, sus ojeras son visibles y no puede parar de morder su labio inferior.

 

Su hermana, con el vientre igual de abultado que su esposa, tomada de la mano de Harry y de la pequeña réplica de este último se dirige hacia él, con la preocupación en su rostro.  Y él trata de explicarles con las pocas palabras qué puede decir. 

Sus hermanos mayores, que acompañados con sus esposas e hijos  lo abrazan o lo tranquilizan, los señores Weasley y el matrimonio Granger  les dan palabras de ánimo y él, no hace más que tratar de quitar los malos pensamientos de su cabeza, los pequeños niños que se encuentran adormilados o inquietos lo hacen sentir más nervioso, porque desea conocer a la pequeña niña que está naciendo.

 

"Ron…" escucha detrás de él, y se encuentra con su anciano padre  y él trata de no abalanzarse, quizá ese señor de gafas remendadas era la seguridad que necesita.

"No lo haré bien…yo" apenas puede articular, pero solo se sorprende cuando se ve en un abrazo y escuchas las palabras que ha necesitado escuchar por largo tiempo.

"Lo harás bien…solo piensa en esto como si fuera la mayor aventura de tu vida, Ron…ninguno de tus hermanos vino con un manual de uso, hubiera sido perfecto si los gemelos hubieran venido con uno, si tienes suerte esa niña será igual de inteligente como Hermione."

Pero la tranquilidad se esfuma cuando una mujer mayor con una túnica blanca se acerca a todos los presentes "¿Quién es el padre de la niña?" y trata de no desmayarse cuando más de una decena de manos lo apuntan a él

 

 

No puedo contener las lágrimas en mis ojos.

¡Oh ¡ cómo puedo ser tan afortunado

Debo haber hecho algo bien

 

Ve a su esposa cansada y agotada, su respiración aún es entrecortada, su cabello está más despeinado que de costumbre,  no le quedan suficientes fuerzas, pero sostiene un pequeño bulto entre sus débiles brazos…un pequeña melena roja se asoma entre la tela rosada que la protege.

 

Se acerca con pasos lentos hacia ella, su corazón se acelera  cuando se encuentra cada vez a menor distancia, siente de nuevo aquel calor abrasador, pero no se detiene hasta que llega hasta la cama en donde la castaña se encuentra con una sonrisa de satisfacción en sus labios, y entonces, ocurre lo que esperó durante meses.

 

Siente el pequeño y cálido cuerpo en sus manos, y cuando ve su rostro por primera vez, siente que ya nada es importante. Aquel bebé, con pecas desde los dedos de los pies hasta su frente,  con los ojos cerrados, con aquella cabellera roja como el fuego le había robado completamente el corazón. Escucha sus pequeños latidos y su respiración que emana tranquilidad, pero cuando la pequeña lo ve por primera vez, él sabe que no será el mismo nunca más.

 

Porque son los mismos ojos que le habían robado el corazón una vez, y eran los mismos que esa noche le robaban el alma, los mismos orbes chocolate que seguro habían heredado de la mujer de quien era su madre. Era la misma dulzura, la misma paz y fascinación, la misma mirada. Y la pequeña niña sonríe, sonríe para su padre, quien la carga en brazos, y con su diminuta manita abraza el pulgar de su padre, para volver a quedarse dormida entre el compás de latidos de quien ahora en adelante, sería su protector.

Y prometo amarla.

Por el resto de mi vida.

 

"Papá…Mamá nos cuenta una historia antes de dormir" la voz del pequeño pelirrojo se escucha antes de que él salga de la habitación.

 

Un pequeño niño, que apenas puede hablar correctamente, atrapa su atención. Un niño, igual de pecoso que él, con el mismo cabello enredado y los mismos ojos azules…era imposible dudar que ese niño sea su hijo, la miniatura abraza al oso de peluche que se encuentra en sus brazos.

 

"Bien, que tal el viejo libro de Beddle el Bardo" propone al acercarse a las dos camas, una de ellas con la vieja sábana naranja que reza "Chudley Cannons" y antes de que él empiece a relatar, la voz de una niña lo interrumpe.

 

"Mamá prometió que hoy nos contaría la cenicienta" y entonces, toma el libro polvoriento que la niña le ofrece y empieza a narrar y muestra las imágenes del libro Muggle,

 

"Esto no tiene sentido…. ¿Porqué los ratones hablan si no son animagos?, además…¡Sólo McGonagall puede convertir una calabaza en carruaje!" exclama ante la mirada reprobatoria de Rose y las risas de su hijo.

 

"Papá…déjame leerlo" y cuando observa a su hija empezar a hablar, y a su pequeño hijo escuchar atentamente la historia, se le figura a dos niños que se conocieron en el tren rojo escarlata hacia más de 15 años.

 

Parece que fue ayer cuando por primera vez dijo hola

Es curioso cómo vuela el tiempo cuando estás enamorado

 

Recuerda vagamente pequeña niña con los incisivos demasiado grandes y el cabello castaño enmarañado, "' ¿Han visto un sapo?" fue la primera frase que había escuchado provenir de su boca.  Quizá para ese entonces, solo era una molestia para él y para Harry .

 

Hasta que se dio cuenta que ese día de halloween de primer año que ella le importaba, quizá para él fue necesario que un Trol de tres metros de altura intentara matarla para que se diera cuenta que necesitaba sus constantes regaños y peleas.

 

Nos costó una vida para encontrarnos el uno al otro

 

Sonríe cuando recuerda cuando se había puesto celoso porque su estrella de quidditch favorita bailaba con ella alegremente, y ella mostraba esa sonrisa característica, le molestaba el hecho que alguien más podía sacar esa parte de ella…le molestaba que otro la viera "como a una chica".

 

Cuando se besó con Lavender, no fue exactamente un recuerdo gracioso, porque ella había pasado el curso entre los pasillos y los baños, con los ojos hinchados y rojos, se dio cuenta que la amaba cuando aquel idiota de Mclaggen la había besado bajo el muérdago en  Navidad y se enteró que Krum también la había besado…se percató que no quería que ella viera otra persona más que a él.

 

Y finalmente, cuando la beso en la cámara de los secretos, fue lo mejor que le había sucedido. Porque aquellos labios eran de la insufrible sabelotodo  de la casa Gryffindor, era de la persona que lo había hecho mejorar…era de la castaña que poco a poco se había ganado su corazón.

 

Valió la pena la espera…

Porque nos hizo encontrarnos que finalmente la encontrara

 

Y ahora, que la ve al lado de su cama, con el pijama café que su madre le ha tejido especialmente para ella, con su rostro de arrugas de la risa, con su cabello con una que otra cana perdida, y sus manos tersas, se vuelve a enamorar, porque escuchar su respiración en la oscuridad, y las palabras que entre sueños dice, siente que no puede pasarle nada si ella se queda con él.

 

Y prometo amarla por el resto de mi vida

 

Y mientras ve el tren escarlata alejarse rápidamente, una sonrisa cruza sus labios. Era el mismo tren en la que conoció y en la que él había encontrado la mayor aventura de su vida.

 

La abraza, porque ella tiene las lágrimas asomándose en su rostro…han pasado 26 años exactos desde que ellos cruzaran sus primeras miradas. Ella, ya no es la niña come libros y él ya no era "El sexto Weasley que va  Hogwarts". Son marido y mujer, madre y padre dejando a su pequeña niña en la estación King Cross. Saborea sus labios queriendo probar esa sensación de bienestar que ella le brinda, pero una voz los separa y a la vez los hace sonreír.

 

"¡No hagan eso enfrente de mí!... ¡Jamás besaría  a un chica!" el pequeño pelirrojo se adelanta, y ellos vuelven a unir sus labios en aquel lugar en el que se habían conocido.








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