Historia al azar: AMORTENTIA
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada » 40- QUIERO QUE ME QUIERAS
R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada (R15)
Por alegna87
Escrita el Jueves 7 de Noviembre de 2019, 17:31
Actualizada el Viernes 16 de Octubre de 2020, 11:40
[ Más información ]

40- QUIERO QUE ME QUIERAS

Capítulos
  1. 1- VOLDEMORT HA REGRESADO
  2. 2- RELEVOS EN LA GUARDIA
  3. 3- LA ESCENA AL DESCUBIERTO
  4. 4 -MISIONES
  5. 5- HAMBRE
  6. 6- GRYFFINDOR & HUFFLEPUFF
  7. 7- ¿TE GUSTA N.TONKS?
  8. 8- LA PRIMERA CONFESIÓN
  9. 9- NUEVOS PREFECTOS
  10. 10- DESARME
  11. 11- IMPROVISACIONES
  12. 12- CHOCOLATE
  13. 13- CONEXIÓN
  14. 14- REGALOS NAVIDEñOS
  15. 15- CAMALEÓN
  16. 16- ELLA TE AMA
  17. 17- EL NO BESO
  18. 18 - HASTA QUE CREAS QUE PUEDES
  19. 19- LA CIERVA
  20. 20- MUERTE Y MILAGRO
  21. 21- ROSA ROSA
  22. 22- NI UN TE QUIERO EN EL TINTERO
  23. 23- TRAS LA VENTANA
  24. 24- LA HISTORIA QUE NUNCA EMPEZÓ
  25. 25- CONFESIONES Y EVIDENCIAS
  26. 26- ÉL Y ELLA
  27. 27- EL ADIÓS
  28. 28- ENTRE LOBOS
  29. 29- REVELO
  30. 30- 5 MESES
  31. 31 A PESAR DEL TIEMPO
  32. 32- EMBOSCADA
  33. 33- ÉL ES NUESTRA ÚNICA ESPERANZA
  34. 34- LO ODIO
  35. 35- ETERNO, INMUTABLE Y PARTE DE UNO MISMO PARA SIEMPRE
  36. 36- BATALLA EN LA TORRE DE ASTRONOMÍA
  37. 37- NO LA DEJES IR
  38. 38- RENDICIÓN
  39. 39- COMO UN SUEÑO
  40. 40- QUIERO QUE ME QUIERAS
  41. 41 UN NUEVO AMANECER
  42. 42 DORA LUPIN
  43. 43 - CENA Y PROMESA
Miles de gracias por haber colaborado en que este Fic haya llegado hasta aquí: 
Más de 8000 lecturas
Más de 80 comentarios
47 Favoritos
La historia está llegando a su fin pero quiero haceros partícipes de la importancia de cada una de las lecturas, comentarios y favoritos que me habéis regalado.
GRACIAS

PD: No es el ultimo capitulo pero el final no se demorara mucho, espero vuestro apoyo hasta que este llegue.

@LEGN@





Sólo existía una razón por la que Nymphadora Tonks llegara media hora antes al funeral de Dumbledore: ir acompañada de Remus Lupin.
A pesar de la prontitud, por los alrededores de Hogwarts había gente de todo tipo. 
Kingsley con la varita en la mano a vista, rondaba entre la multitud con mirada ausente. La pareja se acercó a él.

- Buenos días Kings.

- Buenos días Tonks. Lupin. - les saludó con la cabeza. Reparó un momento en sus manos entrelazadas pero no dijo nada. - parece mentira que el sol luzca en un día así... - dijo mirando al infinito

- Dumbledore nunca se caracterizó por ser del montón.- comentó Lupin mirando las sillas que se disponían en hileras muy cerca del lago ante unos arcos que daban majestuosidad. Kingsley asintió en silencio.

- ¿Vamos? - propuso la auror.

Los tres se acercaron al preparativo de la ceremonia. Los estudiantes empezaban a salir del castillo en grupos por Casas. Ojoloco apareció de la nada. 

- ¿A quién se le ha ocurrido dejar la entrada libre al funeral? Debería haber alguien que controlara el acceso, que apuntara el nombre de los asistentes para... - pero nadie pareció escucharlo. 

Fueron a tomar asiento juntos y Lupin paseó la mirada por la gente que los imitaba. No pudo evitar darse cuenta de que Scrimgeur miraba el pelo de Tonks con particular curiosidad y pasaba la vista de él a ella.

- Creo que al Ministro y antiguo jefe del Departamento de Aurores no le ha hecho mucha gracia que vayamos cogidos de la mano... - le susurró Remus al oído.

- Pues peor para él. Pero... ¿es lógico no crees? Soy la auror más interesante de todo el cuerpo, que esté ocupada será motivo de decepción para muchos...

- ¿Para muchos? ¿Para quienes? - dijo Lupin un tanto alarmado y alzando la ceja. Tonks le miró pícara, deleitándose con la reacción que había conseguido.

- No debes preocuparte por eso Remus - la chica le besó velozmente la mejilla sin que nadie se diera cuenta. Aunque un gruñido de Moody descubrió que él sí se había percatado.

El Funeral de Dumbledore avanzó triste y mágico. Nada de lo que no fuera merecedor el Director de Hogwarts más grande de todos los tiempos.


Tonks y Lupin permanecieron apartados mientras veían a lo lejos a Harry, Ron y Hermione bajo una gran haya casi al borde del lago. Remus recordó que era uno de sus árboles favoritos para intentar leer mientras Sirius y James hacían bromas y Peter les reía las gracias.

- ¿Qué voy a hacer con él? - preguntó a la nada el castaño apesadumbrado. Nymphadora apoyó la cabeza en su hombro si soltar su mano.- Primero sus padres, luego Sirius y ahora Dumbledore...

- ¿Qué quieres hacer? - el mago encogió sus hombros.

- Imagino que me gustaría poder reconfortarle de alguna manera... Poder cubrir alguno de los huecos vacíos de su corazón. En realidad no sé cómo hacerlo.

- Harry sabe en quién puede confiar. Sabe que tiene una familia, aunque no sea la común. Tiene a Ron y a Hermione, a Ginny, a todos los Weasley, a nosotros, al resto de la Orden... Él sabe que tiene a gente que le quiere Remus. Y si nos necesita, ahí estaremos.

Tonks le apretó fuerte la mano y lo impulsó a caminar bordeando el lago. 
Vieron como el trío de amigos se alejaban camino al castillo y sin pretenderlo, acabaron debajo de la misma haya en la que minutos antes habían estado los adolescentes.
Lupin apoyó su espalda contra el árbol y miró las tranquilas aguas que parecían no ir acorde con el ambiente.
Apenas quedaba algún asistente perdido del funeral y los estudiantes ya habían entrado al castillo para partir una hora más tarde hacia sus casas.

- Recuerdas nuestro primer beso hace... ¿casi dos años?-  Tonks recostó parte en su cuerpo y lo abrazó por la cintura. Lupin salió de su ensimismamiento y sonrió. Por supuesto que lo recordaba. Durante mucho tiempo, sin quererlo, había soñado las sensaciones vividas esos pocos segundos, reviviéndolas una y otra vez.

- Claro

- Fue... divertido... ¿no? - siguió la bruja sin mirarlo.

- Fue... muy Tonks- Remus la miró de reojo y a ella se le escapó una pequeña risa. 

Se mantuvieron callados varios minutos mirando el paisaje. 
El castillo, los jardines, el lago, el bosque, las montañas un poco más allá... Hogwarts lo tenía todo. Lupin siempre lo había pensado. Primero como estudiante, después como profesor y ahora... se vio rodeado por los brazos de Tonks... Ahora como enamorado. Este pensamiento le ruborizó y paso uno de sus brazos por encima de los hombros de ella estrechándola un poco más. De pronto sintió un impulso nacer desde su pecho, una necesidad tan fuerte que no pudo evitar transformarla en palabras.

-  Oye... ¿Puedo pedirte algo?- dijo Remus con timidez ella le miró con ojos brillantes.

- Por su puesto

- Quiero pasar la noche contigo.




Ella entró a la destartalada casa delante de él.
La reunión de la Orden y la cena improvisada en la Madriguera un par de horas atrás parecían muy lejanas en aquel momento.
Ambos deseaban fervientemente encontrarse solos y el ruido de la puerta al cerrarse, fue la señal que los dos estaban esperando.
Tonks notó las manos de él en su cintura, envolviéndola suavemente y sus labios justo detrás de la oreja. El bello se le erizó y se apretó mucho a él. 
Las manos de Lupin subieron hasta sus hombros, deslizándole la capa de viaje por ellos. La colgó en una desvencijada percha junto con la suya.
Se miraron y él pareció dudar.

- ¿Quieres...?

- Quiero... - cortó al instante la joven sin importarle la propuesta que él iba a hacerle - ... que me quieras Remus Lupin. Y Remus Lupin escuchó lo que necesitaba oír.

Acopló la palma de su mano al rostro de ella y se acercó para besarla tiernamente. 
La auror enredó las manos en su pelo atrayéndole más, provocando que sus cuerpos se juntaran.
Un beso, dos, tres... perdieron la cuenta. 
Las manos subían y bajaban recorriendo cada curva, cada línea que delimitaba sus cuerpos.
Pronto empezaron a sentir que les sobraba la ropa y la americana de Remus cayó al suelo. 
Eso despertó al ex profesor del sensual trance en el que se hallaba y enfocó a la bruja queriendo adivinar quizás, el siguiente paso a seguir. 
Unos ojos negros y brillantes lo miraban con decisión y entonces entendió que para ese momento no había manual de instrucciones.
Siguió sus instintos y con un movimiento rápido la cogió en volandas tomándola por la espalda y las piernas. Tonks se aferró en su cuello gratamente sorprendida. 
El castaño avanzó, comenzando a subir las escaleras con ligereza. La auror sabía que no pesaba demasiado pero le sorprendió la agilidad con la que Remus se movía cargando su peso. 
Se dejó llevar hasta la habitación que ya la había visto dormir la noche anterior y Lupin la bajó con delicadeza, dejándola de pie justo en el borde de la cama. 

Fue ella entonces la que cogió la iniciativa y besando su barbilla fue desabrochando uno a uno los botones de su camisa, despacio. Cuando pasó las manos por su torso desnudo el mago se estremeció pero esa sensación fue mejorada cuando sintió cómo la camisa resbalaba por su espalda mientras ella seguía con sus labios suavemente la línea de la clavícula. 
Los dedos de Tonks pasaban y traspasaban por el torso de Lupin hasta que de pronto cambiaron de dirección y un segundo más tarde la metamorfomaga se había desprendido de parte de su ropa, tirando a un lado su jersey y camiseta quedando en sujetador. 

Remus buscó su cintura ahora descubierta con desesperación, mordió su cuello con pasión y se deleitó de la magia surgente del contacto con su piel. 
La cintura, la espalda, el pecho, recorría cada rincón de su torso mientras la besaba con un ritmo cada vez más desesperado.
La oyó gemir entre besos y un pico de excitación le hizo detenerse. 
Descubrió su casi jadeante respiración y una nota de cordura sobrevoló su borrosa mente.
La miró muy intensamente con una nota de prudencia.

- ¿Estás segura de esto Tonks?- ella le rodeó el cuello y lo atrajo hasta que las puntas de sus narices se tocaron.

- Estoy más que segura Remus - el mago exaló el aire que estaba conteniendo con tensión porque una parte de él todavía pensaba que aquello que estaba ocurriendo no era real y podía desvanecerse en cualquier momento.

- Si seguimos ahora yo... no creo que pueda... parar. - balbuceó. Vió como le sonreía ampliamente.

- No quiero que pares.

Un segundo más tarde el piloto automático del instinto se encendió y la auror notó la lengua del castaño profundizar en su boca más allá de lo que nunca lo había hecho. 
Ella se echó hacia atrás sorprendida, perdiendo el equilibrio y amarrándolo del cuello, hizo que cayeran sobre el colchón uno sobre el otro. 
Las piernas se movieron de forma desordenada hasta que las botas y los zapatos se repartieron por el suelo.
Las caricias iban y venían y los besos empezaron a recorrer terreno desconocido. 
Lupin besó su abdomen justo hasta el borde del pantalón provocando que el cuerpo de Tonks recibiera placenteras descargas eléctricas. Cuando los labios de él desandaron lo andado y subieron, encontró los pechos de ella descubiertos y con un punto de locura se perdió en ellos de todas las formas posibles.
Si las uñas de la bruja iban a dejar cicatrices en su espalda era algo que a Remus no le importaba en absoluto a pesar de notar el dolor agudo de éstas hundiéndose en su piel.
Una mano de ella guió la suya hasta la cremallera de su pantalón y entre los dos, consiguieron que los vaqueros de la bruja fueran en pocos segundos un enredijo de tela precipitándose por el borde de la cama.

El licántropo se atrevió a recorrer centímetro a centímetro los muslos de la joven y supo que había sido una buena elección cuando ella le respondió con suspiros entrecortados.
La auror enroscó las piernas en su cintura y lo obligó a caer a un lado consiguiendo sentarse a horcajadas sobre él. 
Puso mucha atención en desabrochar el raído pantalón con una mano mientras la otra paseaba por su abdominal surcado de cicatrices en círculos, haciendo que él cerrara los ojos con la única intención de maximizar sus sensaciones.
Que sus cuerpos quedaran en ropa interior provocó el contacto total de sus pieles y la temperatura de ambos siguió subiendo peligrosamente. 
Sus manos habían dejado la prudencia a un lado hacía mucho y se deleitaban acariciando sus zonas más íntimas para conseguir más gemidos, más calor, más placer.
Se pegaron tanto que la necesidad de la fusión pasó a ser inaplazable así que ella intentó bajar con una mano la última prenda que escondía la desnudez de él y entonces Lupin la amarró fuertemente para voltearla y en un solo movimiento, dejarla debajo de él nuevamente, aliento con aliento.

- Tonks...-  dijo con un hilo de voz sobre ella. Necesitaba estar seguro, era la última oportunidad de parar aquello, de poderse echar atrás. La bruja le miró.

- Remus... - le respondió rodeándole la cara con las manos- hazme el amor.

Lupin se entregó a la perdición del placer, y se amaron.
Muy lentamente, se fusionaron experimentando sensaciones completamente distintas a las que habían tenido hasta el momento.
Se perdieron en ellos, moviéndose al unísono, aumentando el ritmo del roce de sus cuerpos al compás del latir de sus corazones.
El contacto los llevó a otra dimensión, una de la que sólo ambos formaban parte. 
La cadencia imparable de su vaivén provocó que la inconsciencia fuera dueña de todo.  
Y como el tren que al final del viaje pita al entrar en la estación anunciando el final del trayecto, sus instintos se re-alimentaron por sus gemidos crecientes hasta que se unieron al final, en un grito de placer.

Cayó encima de ella exhausto, con los corazones queriéndose salir del pecho, con el sudor pegando los torsos, las cinturas, las caderas y las piernas entrelazadas.
Notó un cosquilleo cuando los dedos de la bruja se perdieron entre su castaño canoso. Quiso separarse, pero ella no le dejó y perdió la conciencia del tiempo en que siguieron siendo uno. 

La habitación polvorienta de la destartalada casa fue un oasis salvador que los aislaba de la realidad. 
Olvidaron la guerra, las muertes y la oscuridad. 
La luz que emanaban juntos abría un espacio ficticio en lo que todo era posible, hasta su amor.

El castaño no supo en qué momento abrió los ojos. La oscuridad los envolvía y se las arregló para recostarse en el colchón sin soltar su enredo de brazos y piernas.
Volvió a acariciar todas sus curvas, aquellas que se habían retorcido debajo de él convirtiéndose en suyas. 
La vio con los ojos cerrados pero sabía que no dormía porque sus dedos recorrían las cicatrices de su torso de manera incansable.

- ¿Tonks...???

- ¿Mmm...???

- ¿Estás bien? - ella por fin abrió los párpados y con un rostro angelical le miró.

- Nunca he estado mejor-  Lupin respiró y se quedó mirando al techo largos segundo en silencio.

- ¿Te ha....??? - fue incapaz de acabar. Notó cómo la muchacha se removía a su lado incorporándose de lado lo justo para poder mirarle profundamente.

- Sinceramente Remus... pensaba que te lo había dejado claro después de que me oyeras gemirte al oído- le sonrió pícaramente. Él se ruborizó y siguió mirando al techo estrechándola fuerte contra él. Había tenido relaciones antes como una demanda únicamente física pero aquello, había sido muy diferente. 
Había hecho el amor por primera vez en su vida, a sus 37 años. Se sentía distinto. 
Se sentía más humano que nunca.

Esa noche, Remus Lupin dejó de ser un licántropo pobre y repudiado para convertirse en un mago sin etiquetas que quería amar y ser amado.
Esa noche, Nymphadora Tonks dejó de ser la auror que hacía lo que debía hacer, para convertirse en la mujer que hacía lo que quería hacer: amar al hombre del que estaba enamorada.
Esa noche, fueron simplemente un mago y una bruja que brindaron por su amor con sus cuerpos, bebiendo el uno del otro hasta perderse en la locura del placer.


« 39- COMO UN SUEÑO Comenta este capítulo | Ir arriba 41 UN NUEVO AMANECER »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.