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R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada » 18 - HASTA QUE CREAS QUE PUEDES
R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada (R15)
Por alegna87
Escrita el Jueves 7 de Noviembre de 2019, 17:31
Actualizada el Miércoles 8 de Abril de 2020, 14:16
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18 - HASTA QUE CREAS QUE PUEDES

Capítulos
  1. 1- VOLDEMORT HA REGRESADO
  2. 2- RELEVOS EN LA GUARDIA
  3. 3- LA ESCENA AL DESCUBIERTO
  4. 4 -MISIONES
  5. 5- HAMBRE
  6. 6- GRYFFINDOR & HUFFLEPUFF
  7. 7- ¿TE GUSTA N.TONKS?
  8. 8- LA PRIMERA CONFESIÓN
  9. 9- NUEVOS PREFECTOS
  10. 10- DESARME
  11. 11- IMPROVISACIONES
  12. 12- CHOCOLATE
  13. 13- CONEXIÓN
  14. 14- REGALOS NAVIDEñOS
  15. 15- CAMALEÓN
  16. 16- ELLA TE AMA
  17. 17- EL NO BESO
  18. 18 - HASTA QUE CREAS QUE PUEDES
  19. 19- LA CIERVA
  20. 20- MUERTE Y MILAGRO
  21. 21- ROSA ROSA
  22. 22- NI UN TE QUIERO EN EL TINTERO
  23. 23- TRAS LA VENTANA
  24. 24- LA HISTORIA QUE NUNCA EMPEZÓ
  25. 25- CONFESIONES Y EVIDENCIAS
  26. 26- ÉL Y ELLA
  27. 27- EL ADIÓS
  28. 28- ENTRE LOBOS
  29. 29- REVELO
  30. 30- 5 MESES
  31. 31 A PESAR DEL TIEMPO
  32. 32- EMBOSCADA
  33. 33- ÉL ES NUESTRA ÚNICA ESPERANZA
  34. 34- LO ODIO
  35. 35- ETERNO, INMUTABLE Y PARTE DE UNO MISMO PARA SIEMPRE
  36. 36- BATALLA EN LA TORRE DE ASTRONOMÍA
  37. 37- NO LA DEJES IR
  38. 38- RENDICIÓN
  39. 39- COMO UN SUEÑO
Nymphadora subió deprisa las escaleras polvorientas del cuartel y asomó su cabeza tras llamar a la puerta del dormitorio de Remus Lupin. Frunció el ceño. No había nadie pero las sábanas de la cama estaban revueltas. ¿Porqué no estaba ahí?. El día anterior estuvo hasta muy pasada la hora de la cena pendiente de que despertara y le hizo prometer a Sirius antes de irse a la guardia que cuidaría de él por la noche.
Bajó al trote las escaleras y tuvo que agarrar la barandilla del final del rellano para no caerse. Oyó murmullos provenientes del sótano y fue directa hasta la cocina.

- ¡Sirius por qué diablos no está Remus en la cama te dije que necesitaba....!!! - Tonks frenó en seco y se tragó sus palabras. Tres pares de ojos la observaban entrar en la cocina, entre ellos los claros de Dumbledore.

- Buenos dias Nymphadora. - le saludó el anciano con una sonrisa - Espero hayas tenido una guardia sin sobresaltos.

Lupin se hallaba sentado en una de las sillas que rodeaban la mesa de la cocina, frente al director del colegio. Su torso desnudo y vendado estaba cubierto por una túnica tupida y cálida que parecía ser de Sirius. Parte de la palidez del licántropo se había desvanecido y tenía mejor aspecto. El Black por su parte se hallaba al lado de su amigo con su característica postura.

- Hola profesor... Guardia sin incidencias - contestó Tonks cortadamente.

- Excelente... Entonces tal y como me contabas Remus, no te descubrieron? 

- No, director. Fue por muy poco. Conseguí huir antes. Pero el ambiente es cada vez más delicado. No sé cuánto tiempo podré aguantar sin exponerme demasiado.

- Bien, bien de todas formas confío en ti Remus. Nadie mejor tú podría encargarse de esta misión. No obstante, debemos ser cada vez más cautos. 
Por otro lado, mi expulsión temporal de Hogwarts hace que tengáis que estar todavía más pendientes de Harry. Sé que intentará contactar con vosotros en caso de que ocurra cualquier incidente. Tengo que pediros que seáis consecuentes y no actuéis a la ligera -Dumbledore clavó brevemente sus ojos en Sirius.

-Su expulsión temporal? Qué me he perdido?- dijo Tonks sobresaltada

-Bueno, parece que Umbridge ha ganado la partida está vez pero, mientras Harry esté protegido no importa- dijo con voz pausada el anciano acercándose a la muchacha en dirección a la puerta de la cocina.

-Esa maldita arpía...- empezó Tonks apretando los puños -siempre he odiado como combina el rosa, no puede hacerlo peor... por no hablar de sus persecuciones a los grupos de gente que no considera normales... - la bruja dejó ver el resquemor en su voz. 
Sirius se dió cuenta de que Tonks se refería a los hombres lobo que estaban siendo aún más perseguidos en los últimos tiempos por las órdenes de Umbridge en el ministerio. El moreno miró a Lupin que tenía la vista fija en la mesa a sabiendas de que él también había leído entre líneas a Tonks

- Me alegro de que no ser el único que piense que la combinación de colores que usa en su estilo de vestir es bastante desagraciado  - siguió Dumbledore tranquilo sonriendo ampliamente a la joven - Gracias por cuidar tan bien de Remus Nymphadora, no creo que un sanador lo hubiera hecho mejor. Los que contamos contigo tenemos una gran suerte... - siguió el anciano apoyando una mano en el hombro de la joven y volviendo su mirada hacia Lupin que seguía con sus ojos fijos en la mesa. - Bien, tengo que irme a atender otros asuntos... que paséis buen día y Remus... Tómate el tiempo que necesites para recuperarte. Te necesitamos en perfectas condiciones.

- Sí señor - respondió el licántropo mirando por primera vez hacia la puerta de la cocina. Dumbledore dejó al salir unos segundos de silencio que Tonks interrumpió tropezando con la silla más cercana.

- No deberías haberte levantado todavía Remus, no estás bien - protestó la muchacha acercándose a ellos

- No te preocupes tanto Nymphadora es un hombre lobo, su capacidad de recuperación y cicatrización está muy por encima de las nuestras...

- NO ME LLAMES NYMPHADORA SIRIUS!!!- cortó Tonks con mirada penetrante 

- Oye a Dumbeldore le dejas que te llame por tu nombre, ¿por qué a mi no?

- Cuando seas el mago más poderoso de todos los tiempos podrás llamarme por mi nombre! - dijo Tonks alzando la barbilla resolutivamente

- No sabes lo que me recuerdas a tu madre cuando te pones así... Voy a ver a Buckbeak, el siempre aprecia mi compañía... - Sirius dejó a la pareja solos en la cocina y Tonks suspiró mirando a Lupin que seguía cabizbajo mirando al suelo. Se acercó a él y con voz suave preguntó:

- Cómo te encuentras Remus? - dijo la metamorfomaga sentándose frente a él. Lupin no pudo retrasar más el contacto visual y la miró. Sus iris color miel tenían todavía reflejos grises de su última transformación. Ya no estaba sudoroso pero todavía tenía una sombra ligeramente pálida.

- Mucho mejor... Gracias - dijo con voz suave el mago

- Y tus heridas? - Tonks apartó ligeramente la capa que le cubría el torso vendado.

- No es necesario que... - comenzó el licántropo, pero antes de poder acabar la frase Tonks ya había sacado su varita y con un toque las vendas descubrieron el pecho de Remus dejando ver unas imponentes heridas rosadas.

- Vaya! están realmente muy bien cicatrizadas! - exclamó Tonks con sorpresa- sabía que teníais una capacidad regenerativa más rápida pero no tanto!!- Tonks se arodilló frente a él y examinó las heridas. Inconscientemente paseó su dedo índice por la cicatriz más larga. Su cuerpo estaba cálido a pesar del frío que hacía en la cocina de la casa Black. - Te duele? - Inquirió Tonks un palmo por debajo del rostro de Lupin. 
Éste negó con la cabeza y sintió un escalofrío por donde el dedo de la muchacha pasaba. Notó su corazón acelerarse pero volvió a mirar el suelo. Sabía que no debía levantar la vista. No iba a caer de nuevo en esa trampa. Estaba demasiado cerca de ella para conseguir mirarla y sobreponerse a sus deseos. 

- Oye Tonks agradezco mucho todos los cuidados que me has dedicado pero... no te preocupes más - Lupin se intentó cubrir de nuevo con la capa caliente de Sirius y tapar su pecho. - No tardaré más de un par de días en estar totalmente recuperado.

- Pero deberías mantener las heridas cubiertas con la plastia un día más Remus, aún están rosadas y... - Tonks cogió con una mano la venda y con otra su varita para intentar cubrir de nuevo las heridas del licántropo pero él la cortó de inmediato.

- Tonks! Ya te he dicho que no es necesario de verdad, es suficiente! - dijo Lupin secamente apartándose de la bruja y levantándose de la silla mientras se abrazaba con la capa de Sirius. Se dio cuenta de que su comentario había sonado demasiado duro porque la metamorfomaga lo miró con cara de desconcierto y asombro. ¿Había sido muy evidente que no quería que ella se acercara más a él?

- Oh!... muy bien... - le respondió muy seria poniéndose en pie frente a él.

Ambos quedaron en silencio y Remus se encontró extremadamente incómodo. Estaba ante la mujer que le quitaba el sueño, la que había dedicado un día entero a cuidarle, a estar pendiente de él y lo mejor que podía decirle era que sus cuidados habían sido ya suficientes. 
Se odió así mismo. Odió su licantropía. Odió no poder abrazarla en ese momento. Odió no poder decirle al oído que cuando estaba herido en el sofá, su voz había hecho que tuviera energía para abrir los ojos. Porque pasara lo que pasara, quería tener su rostro en forma de corazón como última imagen de su retina. 
"Mierda" se dijo así mismo. En su interior notaba como cada día que pasaba tenía que luchar más fervientemente con esa parte de él que quería tocar a Tonks, que quería abrazarla y acunarla entre sus brazos horas infinitas, que quería enredar sus dedos en su pelo rosa y quería contagiarse de la alegría que sólo ella conseguía hacer florecer en su pecho.
La muchacha giró sobre sus talones, comenzó a andar hacia las escaleras y Lupin despertó de sus pensamientos. Se odiaba tanto que actuó enfadado, por impulso y con un sutil golpe de varita, Tonks por arte de magia, retrocedió hasta que la espalda de la muchacha se topó con el pecho del licántropo.
Lupin la rodeó con el otro brazo por la cintura, sujetándola desde atrás y apoyó su frente en el pelo de ella. Durante un segundo respiró profundamente su cuero cabelludo y se embriagó.

Tonks se quedó congelada, ¿A qué había venido eso? hacía dos segundos que la había apartado de él y ahora... Ahora notaba su pecho latir en su espalda y la respiración de Remus en su coronilla. Las palabras de Sirius resonaron de pronto en la cabeza de la chica: "Ten mucha paciencia con él. No está acostumbrado a que le quieran. Y mucho menos a dejarse querer". Conteniendo la respiración Nymphadora aguardó alguna señal del licántropo. No sabía qué esperar.

- Lo siento mucho. - dijo Lupin suavemente desde atrás dejando a Tonks todavía más petrificada. - No quiero apartarte de mí pero no tengo otra opción. -  Cogió aire y siguió hablando muy despacio y muy suave para que sólo ella pudiera oírlo - Agradezco todos y cada uno de los detalles que tienes conmigo, lo agradezco de corazón Nymph pero... no puedo... tienes que entender que no... - la voz de Remus iba bajando de volumen hasta que con sus últimas palabras se extinguió: - No puedo...

Tonks sintió la mano de Lupin cerrarse en su cintura y asirla hacia él fuertemente como si no quisiera que nadie se la quitara, como si no quisiera jamás dejarla ir. El mago apoyó sus labios en su cabello y la beso suavemente, lleno de cariño y de deseo contenido. 
Tras unos segundos, Remus comenzó a tener conciencia de que agarraba a Tonks hacia él con desesperación pero antes de que le diera tiempo a maldecirse así mismo, notó que una mano de Tonks cogía la suya que estaba fuertemente anclada en la cintura de la muchacha. La bruja pasó el brazo que tenía libre por encima del de Lupin apretándose más hacia él y giró el cuello para apoyar parte de su rostro en el pecho del licántropo. 

Fue Remus entonces, el que se quedó congelado. No había esperado una reacción como aquella, de hecho esperaba que ella se enfadara con él por su comportamiento bipolar e incomprensible. Pero lejos de toda suposición. Nymphadora estaba respondiendo a su abrazo de miedo y desesperación con cariño y dulzura. 

- Estaré aquí hasta que creas que puedes Remus.- respondió con voz muy suave y cálida.

Tonks entrelazó su mano con la de Lupin con fuerza, la quitó de su cintura acompañándola hacia su boca y la besó. Sin darse la vuelta Nymphadora se acabó de deshacer del abrazo de hombre lobo y justo antes de desaparecer por el hueco de la puerta se detuvo para volverse y ver a un Lupin con cara de sorpresa y abatimiento. Lo miró a los ojos, sus iris volvían a ser totalmente dorados y brillaban de una manera especial. 

- Hasta que creas que puedes. - repitió la muchacha antes de empezar a subir por las escaleras.


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