Historia al azar: Los hombres de mi vida
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R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada » 17- EL NO BESO
R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada (R15)
Por alegna87
Escrita el Jueves 7 de Noviembre de 2019, 17:31
Actualizada el Domingo 16 de Febrero de 2020, 09:44
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17- EL NO BESO

Mil gracias por los comentarios y los nuevos seguidores que han añadido esta historia a sus favoritos!!!!
@legn@87



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Estaba amaneciendo y Remus Lupin se hallaba tirado en el sofá del salón de Grimmauld Place, tenía el torso desnudo ensangrentado con profundas y recientes heridas. El resto de su ropa estaba embarrada y hecha jirones.
Sirius apareció por la puerta trayendo varias vendas y un viejo frasco de pócima desinfectante. Estaba ligeramente nervioso e inquieto.

- Creo que esto te vendrá bien. ¿Cómo te encuentras?

El castaño apenas pudo abrir los ojos, se sentía mareado y muy débil. Le costó un día entero llegar al cuartel en aquellas condiciones. Su tez estaba pálida ya que había perdido sangre y tenía un sudor frío y constante que le caía por la frente.
Varios pasos se oyeron desde la entrada. Dos personas estaban entrando hablando animadamente. Los párpados de Remus parecieron reaccionar al oír una de las voces. Los recién llegados entraron en el salón y ambos pusieron expresión de asombro.

- Oh dios mío, Remus!!!, qué te ha pasado??? - la bruja se arrodilló al lado del sofá y comenzó a examinar las heridas.

- Acaba de llegar - explicó Sirius apesadumbrado - parece que esta vez no ha tenido tanta suerte en las profundidades de los bosques. Aún no sé lo que ha pasado, no tiene muchas fuerzas para hablar.

- Debería verlo un sanador!- exclamó Tonks

- No...- susurro una débil voz - he estado en peores situaciones,... me pondré bien en unos días solo necesito... - a Lupin le costaba hablar -... descansar...

- Deja de decir tonterías estás delirando! - le cortó la joven - Kinsgley ayúdame, nos lo llevamos...

- No... - volvió a repetir Lupin algo más fuerte con la poca energía que le quedaba - si me lleváis al hospital pueden descubrir que nos estamos infiltrando en el norte - Lupin tosió por el esfuerzo de hablar. Cuando se recuperó siguió - Solo necesito... descansar... - Parecía que el licántropo no tenía fuerza para seguir hablando.

- Tiene razón - apuntó el mago de piel oscura

- Pero necesita una poción revitalizante y una plastia cicatrizante como mínimo! -siguió Tonks con tono de preocupación en la voz- Sirius tienes algo de eso?

- Nada, la casa lleva mucho tiempo deshabitada

- Solo necesito... - la voz de Remus se quebró y el licántropo se desmayó

-  Mierda!!! ¡¡¡Lupin!!! - dijo con voz alterada Tonks poniéndole una de sus manos en la frente. Se giró luego hacia Kingsley y le miró con ojos suplicantes - puedes encargarte tú de conseguirlo?
 
- Volveré enseguida - digo el corpulento mago asintiendo. Cuando se fué, Tonks sacó su varita apuntando el torso del licántropo sin quitar su otra mano de la frente de éste.

- Sana Altum... Sana Altum...

Unas motas brillantes cayeron en el torso de Lupin. Las heridas del licántropo no cambiaron pero Sirius se dió cuenta de lo que la bruja estaba haciendo y abrió los ojos.

- Tonks, eso no es magia curativa ordinaria ¿cómo sabes...?

- Para ser Auror no basta con que sepas magia curativa ordinaria... - dijo Tonks sin pestañear y sin emoción en la voz - No soy una experta pero... parece que a nivel interno está sano ya que el hechizo no ha reaccionado así que... podemos esperar, simplemente se ha desmayado.

Sirius sonrió ligeramente mientras la bruja se sentaba en el suelo apoyando la espalda en el sofá y con la cabeza girada hacia Lupin.
- Eres una gran bruja sabes? Me acabas de sorprender... - siguió Sirius sentándose en la butaca más cercana. Una tímida sonrisa se dibujó en la cara de Tonks.

- Bueno, no soy mejor que ninguno de mis compañeros aurores...

- Por lo que sé hace tres años que no aceptan a nadie... Tú fuiste la última en entrar y eres realmente buena! Seguro que superas a muchos de tus compañeros cuando ellos tenían tú edad.

- No tiene importancia.

- No te quites mérito!... no hagas como Remus - reprochó Sirius

-  Y qué es lo que hace? - preguntó Tonks sin dejar de mirar al castaño que parecía dormido.

- Siempre se ha dado de menos... desde el colegio....No suele reconocer sus virtudes, lo que es capaz de hacer, lo que vale... - Tonks no quitaba los ojos al herido mientras Sirius hablaba.

- Y no se lo decías?

- Claro, pero James y yo nunca tuvimos mucha credibilidad para él en ciertas cosas... a veces sólo escuchaba a Lily.

- Lily? - Tonks pareció despertar de un sueño e hizo un respingo. Sirius sonrió por dentro al ver la reacción de la muchacha.

- Sí, Lily... la madre de Harry

- Oh.. - dijo Tonks tímidamente sin atreverse a preguntar. Sirius vió inquietud en ella y siguió hablando.

- Nosotros: James Potter y yo, nos metíamos en muchos problemas en el colegio. Lupin era nuestra conciencia pero muchas veces nos dejaba de lado y se refugiaba en Lily. A veces le superábamos... - Sirius sonrió ampliamente y miró al techo -Lily era inteligente, comprensiva y empática. Se enteró de que Remus era un hombre lobo bastante pronto y nunca le importó. Miraba a Remus como uno más. El tiempo que no estaba con nosotros, estaba con ella. Ambos fueron prefectos.

- Pero James y Lily.... - empezó Tonks intentando encajar las piezas en su cabeza.

- James y Lily se casaron tras el colegio. No empezaron a salir juntos hasta séptimo año.

-  Entonces antes Remus y Lily... - Sirius no escondió su sonrisa.

- No, por supuesto que no. Mira, Lily Evans nos gustaba a todos. Como he dicho era guapísima, inteligente, cariñosa, amable, empática amiga de sus amigos.... era extraordinaria... siempre opiné que podría haber encajado en cualquier casa de Hogwarts, excepto en Slytherin claro... Pero nosotros sabíamos que James se quedó prendado  incluso antes de hablar con ella y eso era algo que siempre respetamos. James era un descerebrado en los primeros años del colegio, como yo, pero Lily le hacía recuperar casi siempre la cordura. Además Rem nunca... - Sirius dudó si seguir hablando pero los ojos brillantes de Tonks le confirmaron lo que ya pensaba: que la bruja no quería que dejara de hablar- Nunca estuvo con ninguna chica en serio. Siempre estuvo mucho más pendiente de su condición, de los libros... y se apartaba de ese tipo de cosas. Aunque no le faltaban ofertas...

Tonks se ruborizó ligeramente y volvió a mirarlo. Aún con el rostro pálido y sus arrugas prematuras a Tonks le parecía increíblemente atractivo. La mirada de Tonks fue de tal intensidad que incluso Sirius tuvo la sensación de que sobraba.
- Oye... - empezó el moreno- Remus no es fácil pero... merece mucho la pena...

- Qué? - Tonks volvío a dar un respingo y se quedo muy quieta mirando a Sirius.

- Oh, vamos no hagas lo mismo que el inmaduro de mi amigo. No me niegues que te gusta!
Tonks miró al suelo y sintió como el rubor le inundaba la cara.

- Él... niega que le gusto?

- Por supuesto que lo hace!. Él no ha admitido en su vida que le gustara ninguna mujer - dijo el animago divertido. 

- Pero... - siguió Tonks sin mirar a ningún lado poniendo toda la intención en preguntarle a Sirius a través del silencio.

- Ah! ... ¿Si tú le gustas? - dijo Sirius como si estuviera hablando del tiempo que hacía - Pues... creo que así es. Y por lo que veo es recíproco así que... - la muchacha volvió a apartar la mirada de Sirius. Pensaba que sus mejillas no podían estar más coloradas-  Tonks, te voy a pedir un favor. Ten mucha paciencia con él. No está acostumbrado a que le quieran. Y mucho menos a dejarse querer.

A Tonks se le encogió el corazón. ¡¡¡Se arrepintió tanto en ese momento de haberse enfadado con él hacía tres días y de haberle gritado!!!

Kingsley llegó a los diez minutos y entró al salón con una caja de varias botellitas de pócimas revitalizantes y un paquete cerrado de gasa. La bruja se levantó de forma eléctrica mientras comenzaba a hablar.
- Mil gracias Kings... - dijo quitándole al brujo todo lo que llevaba en las manos. Comenzó a organizarlo delante de ella y volvió a mirar a su compañero - me puedes hacer otro favor??? Puedes avisar de que hoy no voy a trabajar??? Diles que me encuentro... Indispuesta

- Claro - contestó Kingsley de manera cómplice - si necesitáis algo más avisarme. Yo me encargo también de hablar con Dumbledore...

- Te adoro, lo sabes verdad?- dijo Tonks con su habitual tono aniñado y una amplia sonrisa. El auror le sonrió y se fue de nuevo.

Tonks tardó apenas dos minutos en machacar mediante magia las hierbas que había traído Shacklebolt en el paquete de gasa y untó las vendas que había traído Sirius. Mientras tanto el merodeador se encargó de quitarle los zapatos a su amigo le limpió el torso con la pócima desinfectante y todas la heridas visibles que tenía.
- Creo que es mejor que lo llevemos al dormitorio - dijo el animago - Levicorpus!

Un instante más tarde Lupin estaba en la cama. Tonks se encargó de colocarle las vendas con la plastia de hierbas y pidió a Sirius que le trajera paños húmedos para ponérselos en la frente. Estaba claro que las heridas estaban infectadas porque tenía fiebre. 
Fue entonces cuando la muchacha se sentó en la cama, al lado de donde Remus descansaba. Suspiró y cogió una de sus manos entre las suyas. Estaba frío. Le apartó el cabello de la cara e intentó peinarselo hacia atrás. Tuvo tiempo entonces para fijarse en sus vetas de pelo canosas, en como sus cejas castañas claras enmarcaban sus ojos cerrados. No se había fijado nunca en lo largas que tenía las pestañas. Contorneó con sus dedos su rostro cruzándose con varios rasguños y viejas cicatrices ya cerradas. Le acarició la cara con el dorso de la mano y de repente se fijó en sus labios. Eran finos, pero rosados a pesar de la palidez de la piel y tuvo el impulso de acercarse más y besarle. El licántropo le encantaba, pero nunca había deseado besarle como en ese momento. Acercó su rostro al de él, poco a poco, pudiendo ver así cada detalle y cada poro de su piel. Cuando estaba sólo a unos centímetro de su boca, subió hasta su frente aún sudorosa y depositó allí un beso tierno y suave. 
Definitivamente no quería otro beso robado. No quería sentir sus labios paralizados por la sorpresa como aquel beso furtivo y de mentira que se dieron en la primera guardia. Y tampoco quería besar sus labios inertes. Deseaba besarlo, sí, pero deseba besarlo mirando sus iris. Deseaba besarlo sin prisas, mientras acariciaba su cuello y olía ese dulzor que la volvía loca. Volvió a apartarse lentamente de él justo a tiempo porque los pasos de Sirius, acababan de subir la escalera y a los segundos el moreno apareció con varios paños húmedos.

- Sabes Tonks?, es una pena que lunático esté desmayado. Me hubiera gustado reirme de su cara de circunstancias cuando le cambiaras los paños de la frente - anunció Sirius con una sonrisa radiante.


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