Historia al azar: ¡The story of Miley Cullen!
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R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada » 12- CHOCOLATE
R. LUPIN & N. TONKS: la historia no contada (R15)
Por alegna87
Escrita el Jueves 7 de Noviembre de 2019, 17:31
Actualizada el Domingo 16 de Febrero de 2020, 09:44
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12- CHOCOLATE

Aparecieron en un callejón ya casi en penumbra que daba a una iluminada calle. Antes de salir a la luz, Lupin susurró:

-          Debemos intentar pasar desapercibidos. Es terreno muggle. Creo que te gustará.

Lupin salió del sombrío callejón seguido por Tonks y comenzó a andar hacia la derecha. Se detuvo ante un local cercano de madera nueva que tenía pintado en letras doradas algunas de sus especialidades: Chocolate, Capuccino, Plum Cake…

Entraron y Remus recorrió el local hasta una mesa pequeña para dos que estaba apartada y hacía esquina. Tomaron asiento. La chica no paraba de mirar por todos lados. Él parecía conocer el sitio a la perfección. Se quitaron la capa de viaje, el ambiente era cálido y agradable. -Ahora vuelvo. Remus dejó a Tonks en la mesa y se acercó a la barra. El local estaba muy concurrido. La estructura de madera se combinaba con cuadros de postres y tazas de té y café. Era una chocolatería muggle acogedora y agradable. Cuando el mago volvió la chica no pudo esconder su asombro.

-          Cómo es que conoces este sitio?

-          Es una historia muy larga… estuve trabajando un corto tiempo por aquí.

-          Trabajando? - Tonks abrió mucho los ojos

-          Verás… el ser de mi condición hace que no sea fácil encontrar un trabajo. Hubo una temporada especialmente dura que hizo que tuviera que salir de las fronteras mágicas. Necesitaba dinero. Me pagaban en dinero muggle y luego lo cambiaba en Gringotts. Los muggles tienen unos contratos laborales bastante variados y aquí me permitían librar todos los festivos del mes seguidos si el resto trabajaba. Así que me guardaba esos días para mis transformaciones  y el resto del tiempo… servía cafés y chocolates. No hacían muchas preguntas.

-          Y por qué dejaste de trabajar aquí?

-          Renuncié. Nunca he querido mantenerme mucho en un trabajo. Al cabo del tiempo la gente de mí alrededor sospecha que hay  algo fuera de lo normal en mí. - Lupin sonrió amargamente - Y tienen razón. Tras las transformaciones siempre palidezco, adelgazo y tengo heridas recientes, parece que me busque palizas una vez al mes. Y antes de las transformaciones estoy más irascible de lo normal. Este era un trabajo muy tranquilo pero mi vocación nunca ha sido servir té y chocolate. Lo hacía durante todo el día a familias, grupos de amigos y ancianas. Fueron meses de tranquilidad pero acabó siendo aburrido.

Una muchacha joven con trenzas les dejó dos tazas de chocolate caliente en la mesa. Se quedaron en silencio. Tonks parecía pensativa y tenía el entrecejo arrugado.

-          Qué ocurre Tonks?

-          Nada solo pensaba… - dijo mirando su chocolate - es injusto!. Es injusto que te traten así! Eres un hombre lobo, un día al mes te transformas… y qué? Hay personas que actúan haciendo daño a otros cada día de su vida… Es injusto que no puedas acceder a un trabajo estable por tu condición! Tú eres muy válido!

-          Los hombres lobo estamos catalogados como peligrosos. La comunidad nos tiene miedo y con razón, hemos causado muertes y otras tragedias en el pasado

-          Pero no todos sois así!

-          Cuando te transformas, no sabes quién eres Tonks. Sólo la poción matalobos permite que conserves tu conciencia y disminuye parte del dolor de la transformación. Pero cuando te transformas sientes tal necesidad de arañar y morder que si no puedes hacerlo al final acabas autolesionándote - Lupin puso gesto de dolor.

-          Pero deberías tener el derecho de poder llevar una vida normal!

-          No somos normales, eso está claro, pero además no es algo que podamos decidir tú o yo - respondió Remus apesadumbrado. - Oye no te he traído aquí para hablar del injusto juicio de los hombres lobo. Prueba el chocolate.

Tonks se aguantó las ganas de seguir indignada con la sociedad y bebió. Casi al instante su ceño fruncido desapareció a la vez que el trago bajaba por su garganta extendiéndose al resto del cuerpo haciéndola entrar en calor.

-          Está delicioso…

-          Sí, lo está - coincidió Lupin - Bueno y qué hay de ti? Qué oscuro pasado vas a descubrirme? -Tonks recuperó su rostro alegre y se ruborizó ligeramente

-          Bueno, qué quieres saber?

-          Pensaba que tenías interesantes historias preparadas para contarme.

-          Bueno veamos... tengo uan anécdota particularmente divertida. En mi quinto año ideé una broma que creo me hizo ganar el título de la máxima desesperación de Filch, al menos hasta que llegaron los gemelos Weasley. Todo empezó cuando fui a Zonko y compré….

Ambos perdieron la noción del tiempo. Rieron, hablaron y recordaron cosas de su época escolar. El ambiente entre ellos era tan agradable que Remus se dejó llevar y no sintió en ningún momento esa parte represiva que le obligaba a apartarse. En ese momento era como si su licantropía no existiera. El local empezó a vaciarse. Lupin no quería que la tarde se acabara pero como el chocolate de sus tazas, estaba llegando a su fin. Sin querer una idea le vino a la cabeza. Era algo que hacía tiempo que quería preguntarle a Tonks pero no lo encontraba apropiado. Y como si el chocolate hubiera llevado unas gotas de veritaserum se oyó decir:

-          Y qué pasó con Bill? Fuisteis pareja en Hogwarts? -Tonks casi se atragantó

-          Bill y yo???  No, no para nada! - contestó la bruja muy rápido y abrumada - Qué te hace pensar eso?

-          Bueno os lleváis muy bien. Pensé que quizás…

-          No, no, de ningún modo - le cortó Tonks.- Bill es dos años mayor y coincidió que cuando fue prefecto en Hogwarts… bueno… tuvo que vérselas conmigo en algunas de mis bromas. Lo cierto es que cuando nos conocimos bien dejó de quitarle puntos a mi casa en alguna ocasión a cambio de que yo maquinara alguna broma que él por su condición de prefecto no podía ejecutar - Tonks sonrió ampliamente al recordar esos días - fue una época muy divertida.

-          Entonces solo fuisteis buenos amigos.

-          Sólo muy buenos amigos, a pesar de estar en diferente casa. Igual que con su hermano Charlie que éramos del mismo curso. La verdad es que podría decirse que tuve buena relación con todo aquel estudiante de Hogwarts que tuviera un poco de humor…Y… - Tonks ladeó su cara con interés y dudó en acabar la pregunta que tenía preparada - hay algún motivo por el que hayas preguntado sobre esto?

-          Curiosidad - Lupin se las arregló para no mirar a Tonks a la cara

-          Cuántas novias tuviste tú en Hogwarts?

-          Yo? - se sobresaltó Lupin - Yo no tuve ninguna novia. No quería arriesgarme a que nadie más que el resto de merodeadores se enteraran de mi condición y tener novia hubiera sido una temeridad.

-          Oh! Vamos, seguro que hubo alguien!!!

-          Eres igual de testaruda que Sirius… él se empeñó durante largo tiempo en conseguirme alguna que otra cita pero definitivamente ninguna de ellas prosperaron así que… - Lupin se revolvió en la silla e intentó cambiar de tema- Voy a pagar los chocolates.

-          Tienes dinero muggle?

-          Cogí la costumbre de llevar algo en el bolsillo más hondo de mi capa cuando trabajé por aquí. Ahora vuelvo.

Tonks se quedó pensativa mientras Remus Lupin se dirigía hacia la barra. Siempre había pensado que aquel hombre era valiente, amable, caballeroso… Pero esa tarde había descubierto además que poseía una bondad y humildad infinitas. Había sido capaz de sobrevivir en una sociedad totalmente opuesta y contraria a lo que él era y no parecía guardar rencor. Cualquier otra persona se habría revelado y él sin embargo seguía jugándose la vida por personas que le repudiaban. El ministerio, la sociedad… Tonks apretó fuerte el puño. Estaba segura que en su situación, ella se hubiera rebelado para sobrevivir y él sin embargo se apartaba de todo aquello que no lo aceptaba para no hacer daño. Era un ángel. 

A esas alturas, Tonks ya sabía que Lupin le gustaba. Pero esa tarde había algo más que había aflorado en su corazón. Había respeto y una profunda admiración. Por haber vivido la vida que le había tocado de la manera que lo había hecho. Por ser como era. En ese mismo momento Lupin volvió a la mesa y sintió la necesidad de abrazarle. Pero no de una forma rápida, ni precipitada. Quería abrazarlo y olerle, contagiarse de su calor, de su bondad, de él.

-          Tonks! - la chica despertó de sus pensamientos -  Creo que nos deberíamos ir ya. Tienes la cara colmada de cansancio y mañana de nuevo te espera un día como el de hoy.

La chica asintió sin hablar. Seguía estando descolocada por dentro. Sentía muchas cosas distintas y apenas identificaba dos o tres. Salieron juntos del local y volvieron al callejón donde aterrizaron que ya se encontraba totalmente a oscuras.

-          Lo has pasado bien? - inquirió Lupin. Tonks volvió a asentir sin hablar. Remus se extrañó. No estaba acostumbrado a que Nymphadora Tonks callara más de medio minuto. - Estás bien?

A cámara lenta la muchacha se le acercó sin mirarle. Apoyó la frente en su pecho, le rodeó el torso y le abrazó. Le abrazó muy suave, muy delicademente. Lupin se quedó petrificado. No entendía que pasaba. Inconscientemente entrelazó sus brazos por detrás de la bruja y correspondió un abrazo tan tierno que Remus no supo si alguien le había abrazado alguna vez igual. Tonks ladeó su cabeza y apoyó uno de sus oídos en el pecho del licántropo. A pesar de la ropa oía latir su corazón y pensó que iba igual de rápido que el suyo. No supieron cuantos segundos pasaron si 5, 10 o 30. Fue ella la que tan lentamente como se había acercado deshizo el abrazo y entonces sí le miró a los ojos. Ella sonrió. Él solo pudo mirarla asombrado.

-          Eres una persona extraordinaria Remus Lupin. Sí, lo he pasado muy bien - La metamorfomaga empezó a tomar conciencia de lo que había pasado y sintió un calor aparecer en las puntas de sus pies e irse extendiendo hasta su cabeza. Cuando se sintió colorada, aprovechando que el licántropo no articulaba palabra, empezó a hablar rápido. - Esto…. Pues sí que se ha hecho tarde… eh… tú vas al cuartel? - Lupin asintió en silencio, como en trance - … vale… yo voy a casa… eh… entonces nos despedimos aquí… - la chica se separó un poco de él y con vértigo en el estómago decidió salir de allí cuanto antes - ha sido una gran tarde Remus, gracias por el chocolate!!!. Nos vemos pronto. Le sonrió. Justo antes de desaparecerse le pareció oír la voz del mago murmurando un desconcertado "Adiós"



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