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Las tres etapas de una maldición » Segunda etapa
Historia terminada Las tres etapas de una maldición (ATP)
Por BocaDeSerpiente
Escrita el Jueves 5 de Septiembre de 2019, 16:00
Actualizada el Domingo 8 de Septiembre de 2019, 18:17
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Segunda etapa

Este capítulo transcurre desde el capítulo cinco de "Tesoro" hasta la línea de tiempo de "Para romper una maldición"


Segunda etapa:

Aceptación

(Sólo después de dar pelea)

—Nos vamos de aquí, Harry.

Al oírlo, observó el libro que acababa de dejar caer sobre su escritorio, a él, de vuelta al libro, y a él de nuevo. Parpadeó, despacio.

—¿Bien? —Vaciló, lo que lo hizo sonar más como una pregunta que una afirmación. Draco estrechó los ojos y procedió a explicarle cómo, exactamente, tenía pensado sacarlos de ahí. A los dos.

"Noviembre, 2009.

Merlín me libre de esto. Ahora yo soy el idiota.

Pero no me pienso ir sin él"


"Aunque tampoco pienso obligarlo, si no quisiera seguir conmigo"

—Tal vez sea muy tarde para decirlo —Le mencionó en una ocasión, tras un encuentro a la distancia con uno de los muchos, muchos, Weasley. Estaba recogiendo lo poco que sacaron de la Mansión, lo vital, lo que cabía en bolsos con encantamientos expansivos, e intentaba sonar como si no fuese a sentir que se desplomaba por la posible respuesta—, pero no tienes que venir conmigo.

Tenía una explicación bastante concisa sobre sus motivos y cómo entendería -tenía que entender- que se negase a ir más allá, cuando ya había hecho más de lo necesario, que se le olvidó cuando llegó el momento de usarla, porque la idea de lo dejase, en algún punto, se hizo peor que la idea de la Maldición misma.

Cuando Harry no contestó, hubo un instante en que ni siquiera estuvo seguro de cómo se respiraba. Luego lo sintió recargarse en su espalda, abrazándolo, y que apoyaba la barbilla en uno de sus hombros.

Draco pensó, casi con humor, que no podía ser normal sentir que amaba tanto a una persona.


—¿...es ahora cuando borras mi memoria?

A pesar de tener una taza de té en la mano y encontrarse en una de las pequeñas salas dispuestas para invitados de la finca, Draco estaba distraído con la vista a través de la ventana, que daba al patio. Harry se había sentado en un lado de la extensión de césped, hablaba con Dobby, como si fuese normal entablar conversaciones con una criatura mágica invisible. Probablemente sí, desde su punto de vista; a él todavía le perturbaba un poco esa presencia, aunque buena, siempre cerca y silenciosa.

Por ello, cuando Blaise le hizo la pregunta que ambos sabían que haría el último día que pasasen ahí, se centró en el momento y lugar. Bebió lo que le quedaba en la taza de a sorbos lentos, la devolvió al platillo en la mesa, para después fijarse en su viejo compañero de clases.

Él se encogió de hombros. Tenía una sonrisa de lado, que le decía que era perfectamente consciente de lo planeó desde antes de poner un pie en su residencia.

Draco tuvo que tragar con fuerza para pasar el nudo en la garganta. No sirvió para aminorar el sentimiento de culpa.

Lo siento.

Blaise parpadeó al percibir las palabras dentro de la cabeza, en lugar de oírlas. Le restó importancia con un gesto.

—Prométeme que estás seguro de lo que haces —Cabeceó en dirección a donde estaba Harry— y yo me quedaré tranquilo. Sólo intenta no borrar de más.

Él se inclinó hacia adelante, para verlo directo a los ojos al darle su respuesta. De otro modo, cualquiera que hubiese ido a Slytherin habría estado convencido de que le mentiría.

—No sé qué pase ahora conmigo —Aclaró, despacio; al repetir su gesto, también señaló al patio—. Pero estoy más que seguro acerca de él.

—Eso es suficiente, ¿cierto?

Asintió, sin pensarlo. Lo era. Claro que lo era.

"Harry siempre será más que suficiente.

Octubre, 2010"


—Harry.

—¿Hm?

—Esto es Alemania. ¿Qué hacemos en Alemania?

—¿Cómo sabes que...? —Por toda respuesta, Draco apuntó a un letrero en alemán detrás de él. La versión en inglés de la misma frase, por debajo de esta, daba la bienvenida a Berlín. Harry emitió un "oh" y asintió—. Sí, es Alemania.

"Cuando me dan ganas de maldecirlo, recuerdo que es Harry y al pobre le dieron con una maldición asesina en la cabeza de bebé. No es su culpa ser así.

PD: también está el hecho de que lo amo, pero ese es un detalle menor cuando en serio se merece una maldición"


—...a veces eras tan- tan-

—Te aseguro que tú eres mil veces peor de lo que sea que se te acabe de pasar por la cabeza —A Draco se le dibujó una expresión de indignación tan pronto como lo escuchó. Se cruzó de brazos y Harry lo imitó, aunque comenzaba a lucir más divertido que enfurruñado. Aquello no tenía nada de divertido, no cuando estaban sucios, cansados y escurrían agua, sin tener una idea de hacia dónde ir.

—Oigan, ¡oigan! —Harry se giró primero, por una milésima de segundo, intentando apartarse el flequillo húmedo de la cara. Su reacción instintiva, aún antes que darse la vuelta también, fue sujetar uno de sus brazos, por si tenía que sacarlo del camino para que no le hiciesen nada. Él, que debió imaginárselo en cuanto lo sintió, le dio un apretón a su mano para tranquilizarlo y que no le dirigiese una mirada tan desagradable a la mujer que se les acercaba—. Si no conocen la ciudad, se van a meter en problemas, magos.

Ambos se miraron, uno más horrorizado que el otro.

Deberíamos pedirle-

No —Draco se abstuvo de negar, porque habría sido demasiado obvio, y prefirió mantener la conversación entre su conexión—, es una mala idea que-

—¿Nos puedes ayudar? —Harry volvió a fijarse en ella y por poco no se quedó boquiabierto, por su forma de ignorar su advertencia.

¡Harry James Potter! Hey, ¡sé que puedes oírme!

¡El maldito había tenido el descaro de cortar la conexión mental!


La primera vez que vio el bastón con la cabeza de serpiente, llevaba un maletín con libros recién traídos desde algún pueblo olvidado en medio de la nada, conocido entre los peores magos por los interesantes usos que le daban a la magia oscura, y un mapa con nombres de países tachados, allí donde viajaron en busca de alguna cura.

La pieza estaba en exhibición, en una de esas tiendas del barrio mágico a las que no prestaba más atención de la justa, de camino al Inferno. No era idéntico, en la forma, en el tallado, el color. Pero la sensación de magia vibrante era la misma.

Casi podía ver a su padre frente a él, usando su bastón heredado de Abraxas, este heredado de su padre, y este de su padre.

—¿Draco? —Él parpadeó y se giró hacia Harry, que se había detenido cuando notó que no avanzaba más— ¿pasa algo?

Le dio otro vistazo al bastón, luego negó y siguió en dirección al Inferno. Nunca se lo comentó.

Cuando volvía del laboratorio esa misma noche, encontró el bastón sobre su escritorio, en el cuarto. Harry probaba unos anillos de runas, que tendrían que extenderse y formar una jaula invisible cuando los tiraba contra el suelo; fingió no saber por qué lo abrazaba y le besaba la mejilla.


"Poción nro. 28 para la Maldición.

Resultado: alergia.

Observación: menos crisopos, hervir un día extra"

"Poción nro. 47 para los cortes.

Resultado: picazón en las palmas de las manos.

Observación: trabajar más con los vapores inflamables del díctamo.

PD: si puedo embotellar el vapor inflamable, sacarlo y lanzarle un incendio, será un muro de fuego. Debería intentarlo un día"

"Poción nro. 35 para la Maldición.

Resultado: un desmayo y un Harry preocupado.

Observación: el azarrollo es perfecto. La combinación azarrollo-valeriana no.

PD: la valeriana puede funcionar para el polvo somnífero de los otros experimentos"

"Poción nro. 50 para los cortes.

Resultado: vomité el asqueroso jugo de horklump.

Observación: EL JUGO DE HORKLUMP SABE HORRIBLE, OPACA LOS DEMÁS SABORES Y NI SIQUIERA EL SABORIZANTE ARTIFICIAL MÁGICO LO MEJORA. HORRIBLE, HORRIBLE, HORRIBLE. NO ME VUELVO A TOMAR ESA COSA EN LO QUE ME QUEDA DE VIDA.

PD: si un día voy a decirle a Marco que lo envenenaré por fastidiarme tanto, sólo le pondré jugo de horklump en la bebida y dejaré que se retuerza solo y quiera morir.

PD2: tus panqueques de la semana pasada sabían peor (att: H)

PD3: el jugo de horklump puede dar fiebre, ingerido en grandes cantidades. Como lo que Draco le dio a Harry de beber para que dejase de reírse de él (att: M)"

"Poción nro. 58 para los cortes.

Resultado: cosquilleos en las extremidades. Pareció que se cerraban por unos segundos.

Observación: el aguijón de billywing es lo único diferente entre la receta nro. 58 y la nro. 57. Se utiliza para venenos comunes.

PD: investigar sobre sangre envenenada/contaminada

PD2: prueba la baba del aguijón, extrayéndolo por un costado en lugar de la punta. Corte horizontal, curvo, y aplasta con el cuchillo para que salga solo (att: M)"

"Poción nro. 61 para los cortes.

Resultado: calmante. No basta para dejarlos cerrados.

Observación: el amor de hortelano (azotalenguas) calma el dolor de los cortes con una dosis doble de la recomendada.

PD: y que te ponga la nariz y cara amarilla, son la razón de que tenga una dosis recomendada, mon amour (att: M)"

"Poción nro. 43 para la Maldición.

Resultado: indescriptible.

Observación: NO MÁS Sb. NUNCA. JAMÁS. EN. LA. VIDA.

PD: no se tuvo en cuenta que Draco fuese más sensible a la exposición elemento letal-antitóxico mágico que yo. La dosis incorrecta fue mi culpa (att: M)

PD2: cuando creí que me iba a morir envenenado sin haberle dicho a Harry que estaba haciendo otro experimento, la Maldición me curó. Investigar sobre sistemas inmuno-defensivos mágicos y maldiciones que pueden afectarlos/mejorarlos"

"Poción nro. 76 para la Maldición.

Resultado: buena reacción durante medio minuto.

Observación: el cuerno de bicornio molido es necesario para que la Maldición no me dañe a mí, físicamente, al salir.

PD: el cuerno machado a mano guarda más propiedades anti-magia negra (att: M)

PD2: el cuerno de bicornio no puede juntarse a ingredientes de propiedades venenosas, la corteza de wiggenbush sí."

Draco tenía una nueva pila de pergaminos de experimentos fallidos que añadir a los estantes del laboratorio y ninguna idea para agregar a la lista de ingredientes frente de él; muchos se encontraban tachados, otros con notas a un lado.


"Cuando me estresa demasiado no encontrar nada, recuerdo las dos noches que me pasé en vela para hacer insignias cambiantes cuando tenía catorce años. Sólo para molestar a Harry.

Él siempre se ríe cuando se lo menciono. Dice que he sido así de insoportable desde joven y yo le contesto que, probablemente, sabía que iba a terminar siendo mi novio, muy en el fondo, e intentaba llamar su atención. Eso hace que se ría todavía más, el muy tonto.

Lo que me desestresa no es el recuerdo.

Es su risa"


"Diciembre, 2015.

Investigaciones recientes me han dejado en claro que las maldiciones comunes atentan contra el sistema inmunológico mágico, no lo potencian. La mía no es una maldición común. Para sostenerse, necesita un cuerpo (el mío, está de más añadir), y siendo su único recipiente, debe mantenerme con vida.

De esta teoría, Draco L. Black (Malfoy) saca las siguientes conclusiones:

1. La Maldición no puede matarme. Vamos a esclarecer esto; de poder, puede. Difícilmente lo hará porque quedarse sin mí, la dejaría sin una conexión con este mundo. Necesitaría otra para no regresar al lugar que está entre los vivos y los muertos.

2. La Maldición puede dañarme físicamente para generar un trauma que me haga retroceder lo suficiente como para recuperar el control sobre mí. Aún no sé si el sujeto controla la Maldición o es una derivación aparte, tal vez ambos funcionen a la vez. Me queda en claro, también, que el 'otro' Draco que existía antes de que recuperase mis recuerdos de los años que no estuve presente, no la controlaba.

3. La Maldición puede mantenerse bajo un relativo control. Todavía produce pesadillas, pide sangre y matar cuando se le permite demasiada libertad, pero no ha intentado suplantarme otra vez.

4. La Maldición es un ente con la suficiente inteligencia como para reconocerme, saber qué hago y comprobar mi estado físico, reaccionando a cambios importantes. Posee capacidad de raciocinio, al menos a un nivel básico y animal. No puedo saber si lo ha sacado de mí, se generó así o es un resultado de los experimentos que hicieron conmigo cuando me tenían secuestrado.

Notas para continuar investigando:

La Maldición me fortalece cuando estoy en problemas. Sana mis heridas más rápido, incrementa la intensidad de la magia que puedo usar sin varita y sin hechizos.

La Maldición posee capa sobre capa de magia, que requieren más examinación a fondo y un desentrañamiento mayor al que ya llevo; no es sólo lo que me colocaron (lo que ya sé), sino también cómo reacciona cada capa a la remoción o modificación de las que le siguen o vienen antes.

La Maldición necesita un recipiente.

La Maldición persiste en su debilidad hacia Harry."


"Febrero, 2016.

Si se puede pasar una maldición, del taumaturgo a un objeto, convirtiéndolo en un objeto maldito, ¿también se puede del afectado a un objeto?

¿Cómo?"


"Observación: ciertos tipos de veneno son capaces de eliminar los componentes contaminantes en el torrente sanguíneo. Antes de matarte lenta y dolorosamente.

Pero no morirías si consigues que un agente interno ataque el veneno. Se eliminarían al mismo tiempo.

PD: última opción. Hay buenos motivos por los que no fui a Gryffindor, falta de ganas de envenenarme a mí mismo está incluido en la lista."


"Marzo, 2016.

Se me acaba de presentar un problema que no había considerado y que sé que tendrá mayores consecuencias a largo plazo.

No puedo contar con Harry.

No puede ayudarme, no puede ni siquiera estar cerca de mí si se me ocurre un modo de sacarla de mi cuerpo.

La magia de Harry es irrefrenable. Escondida, su carácter es lo único que la mantiene bajo control. Siempre tendrá rastros de esa conexión con Voldemort de hace años.

La observación del día es:

Harry es un foco de magia oscura andante. La absorbe, la convierte, la adapta. La utiliza. No creo que él se dé cuenta, pero sólo estando aquí me parece que se ha vuelto más fuerte. Es una vibración en el aire cada vez que entra a un lugar, sólo rozarlo da cosquilleos en los dedos.

Harry correría peligro allí donde una Maldición como la mía se libere, porque iría directo hacia él. Y lo peor es que su cuerpo no sólo la resistiría, sino que la convertiría.

No quiero saber qué podría llegar a resultar de esa combinación"


"¿La Maldición es un animal siguiendo su instinto, o un ser pensante? No es lo mismo.

Harry me contó que el Basilisco de la Cámara de los Secretos también podía hablar. Pedía sangre, muerte, matar. Es la experiencia más similar que he encontrado, a cómo se siente tener esa presencia atrás todos los días.

Observación: si la Maldición es capaz de sostener pensamientos medianamente razonables, más allá de sus instintos, se le puede hablar. Hablar de verdad"


Harry estaba tendido de lado en la cama cuando lo intentó por primera vez. Había sido bastante cuidadoso al respecto; se aseguró de que dormía profundamente, lo arropó y se quedó quieto unos instantes, a la espera de que reaccionase. En el fondo, quería que lo hiciera, que espabilase un poco, lo buscase tanteando el colchón, para tener una excusa para no hacerlo y darle una explicación sobre esa idea a la que estaba dándole vueltas.

Él no lo hizo. Giró, balbuceó, se abrazó a la almohada, y Draco tuvo esa absurda sensación inundándole el pecho, que le recordó que lo amaba más de lo que las palabras podían describir y no se merecía el riesgo, tomado a consciencia, de permanecer cerca de él.

Si un día perdía el control, Harry sería la primera persona en pagar las consecuencias. La idea lo aterraba, el pánico creciente acentuaba el efecto de la Maldición. Era un círculo repitiéndose día y noche.

Así que tenía que hacerlo.

Le besó un lado de la cabeza despeinada y murmuró que siguiese durmiendo, cuando volvió a balbucear. Comprobó que lo hiciese y fue al laboratorio.

Le había pedido a Dobby un espejo, que flotaba, inmóvil, junto al mesón, y que pusiese uno de los banquillos cerca. Él ya lo había visto en los peores momentos y sabría reaccionar, al menos; le había dado la orden directa de que, si llegaba a dar cualquier señal de problemas, lo primero que tenía que hacer era alejar a Harry. Igual que en la Mansión.

Sólo no esperaba que fuese tan sencillo.

Cuando se sentó frente al espejo, cruzó las piernas y aguardó un rato que pudo convertirse en eterno. La Maldición se veía como una línea oscura rodeándolo, a sus ojos. No siempre la hallaba ahí; algunos días, la presencia era más fuerte que en otros.

Apretó los párpados cuando un escalofrío le recorrió la espalda. El reflejo le mostraba una silueta humana, oscura, medio gaseosa, detrás de él. Lo sentía, pero sabía que si se daba la vuelta, jamás lo encontraría. Tampoco necesitaba hacerlo.

—Necesito hablar contigo —Hablar, bien. Buena palabra. Hablar sonaba al curso de acción de un Slytherin, lo que era, después de todo. Los viejos instintos de serpiente incluso salieron a flote, cuando agregó, con más suavidad:—. Como dos personas que buscan llegar a un acuerdo.

Le pareció que el que ladease la cabeza era una mínima muestra de entendimiento.


"Abril, 2016.

Última entrada sobre la investigación antes del viaje a Egipto. Buscaremos una reliquia para hacer de nuevo recipiente y algo que me ayude a conectar más con el sujeto.

He llegado a un par de nuevas conclusiones estos días:

1. El sujeto es parte de la Maldición, no su fuente. La fuente es esa cosa salvaje que está dentro, en alguna parte, escondiéndose y extendiéndose entre capa y capa de magia. Sin embargo, el sujeto tiene una consciencia y puede frenarla cuando ha llegado a ciertos límites. No la controla, pareciera que no siempre están de acuerdo.

¿Puede destruirse a sí misma, poniéndolos uno contra el otro? Lo dudo.

2. A la Maldición le atrae la idea de un recipiente único para sostenerla, sin consciencia, sin capacidad de oponerse. Un muñeco, una marioneta. No me deja ir porque no tiene otro, no porque le agrade estar conmigo. No le gusta mi resistencia.

3. El sujeto parece dispuesto a considerarlo.

¿Necesito que ambos se pongan de acuerdo en esto también?

Es difícil hablar con el sujeto sin palabras. Sus mensajes son gestos de la silueta oscura, sensaciones que desliza en mi mente, como aceptación sin decir sí y refutar sin decir no.

Observación: ¿la barrera que lo retiene la hice yo, sin saberlo?"


"Abril, 2016. De regreso de Egipto.

A una parte de mí, no le agrada nada el Ojo de Horus, pero no necesito que me agrade. El Imperio que ejerce no es tan fuerte como el de la Maldición, sólo más sutil; se cuela en pensamientos y emociones, se siente como propio, y luego vuelve la sensación de que no es mío y está mal, y el Imperio se retira solo.

Descubrí que el Ojo se usa para 'ver más allá'. Colocándolo bajo mi almohada al dormir, nos deja una vía libre, paralela a mi mente (¿como otro camino? Observación: investigar más), y me deja hablarle con facilidad, como a otra persona. Sin derribar mis barreras. Ni siquiera las debilita.

Pero no confío en que siempre resulte así"


"El veneno de Saaghi no es mortal, la parálisis dolerá.

PD: hacer más pruebas"


"Casi pierdo el control hoy.

No le dije a Harry, él no estaba para verlo.

No fue el Ojo, no fue el sujeto. No fue la Maldición. Soy yo.

No recuerdo lo que hice para tirar abajo uno de mis estantes completos, sólo que Dobby estaba asustado mientras lo acomodaba y me dolía la cabeza después"


"Dobby dice que estoy volviendo a cambiar. No quiero esperar para averiguar a qué.

Tengo que sacarla en los próximos días"


"Mayo, 2016.

Estos días he pensado mucho en un recuerdo que no sabía que tenía.

Todavía soy un niño y madre está ahí, en una de las salas pequeñas para té de la Mansión. No estaba cerca de la edad para asistir a Hogwarts y todo se ve grande, brillante y maravilloso. No existe la guerra para mí entonces, más que en los cuentos de los héroes.

Hay unas fotos y reconozco los nombres. Bellatrix. Walburga.

Madre me amaba, nunca lo he dudado. Pero, viéndolo bien, me pregunto si no habrá cuidado de mí de la forma tan exagerada en que lo hizo, porque la locura Black estaba en alguna parte de mis venas, como en las suyas. Como en las de mi tía Bella. Como en las de Walburga.

Uno no puede heredar sólo las cosas buenas, escuché que decía Severus una vez.

Si la Maldición está dentro de mi cuerpo, ¿por qué siento que es mi cabeza la que se está quebrando?"


"Odio ser un peligro para Harry"


"Cuando me estoy mareando, el collar curativo de Cleopatra me ayuda a enfocarme. Espero mantenga mi cabeza en su sitio cuando yo no esté seguro de poder hacerlo.

Dos días. Es el tiempo límite que me puse"


"¿Qué haces cuando duele?"

"Me oblivio. No te lo recomiendo"

"¿Te has dado cuenta de que te romperás la cabeza un día de estos?"

"He considerado quebrármela yo mismo para no tener que pensar"

Draco le frunció el ceño, por encima de la nota recién desplegada, que tuvo la forma de un dragón cuando voló hacia él. Lunática estaba distraída (Lunática siempre estaba distraída, según su perspectiva) y no notó que Marco se encogía de hombros, desde la cama contraria. Tomaba otro trozo de papel y enviaba una nota más larga, sin esperar su contestación a la anterior.

"El problema de la magia negra es que cuando no te consume, tú la consumes a ella.

Deja de pelear y te tragará, y a veces dolerá. Pero no se pondrá contra ti. Un día, te vas a dar cuenta de que la magia que odiabas es tuya y sólo responde a ti. Las personas somos los seres más adaptables que existen.

Si te consuela, nunca he podido controlar tu magia. La de Ze es intensa, brusca, y la de Harry amable cuando está de buenas y un estallido fugaz cuando no. La Maldición era escalofriante, temperamental; podía tratarme muy bien o asustarme.

Tu magia, la que nace en ti, la que absorbió por años la Maldición, no es salvaje. Tiene ese tipo de docilidad que sólo responde a una persona.

¿Y no habla eso de lo fuerte que eres?"


"Junio, 2016.

Mutación. Esa es la palabra que he estado buscando los últimos días.

Muta, cambia, transforma.

Reconstruye desde las cenizas.

Mi propia magia me está sanando lo que pensé que no podía ser sanado"



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