Historia al azar: Un amor que no pudo ser....
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Si tres son multitud... » ¿Extraños?
Si tres son multitud... (R15)
Por Mabel Pines
Escrita el Lunes 5 de Agosto de 2019, 15:42
Actualizada el Jueves 7 de Noviembre de 2019, 17:16
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¿Extraños?

Capítulo cuatro: ¿Extraños?

              Salir a pasear con Theo, regresar a la granja en busca de abrigo, salir a la granja para realizar actividades con su tío, regresar para escribir una carta a Erla, James y Arlo, salir al pueblo con su tía en días de sol, regresar a descansar y asearse, salir a recorrer los alrededores y regresar para comer. Así iban los días para Jolene hasta que hicieron planes con Theo para visitar un sitio bastante asombroso. Ese día ambos se levantaron dos horas antes de lo habitual y se apresuraron a vestirse y cargar sus mochilas con comida y aquello que pudieran necesitar, esa vez no llevarían las guitarras, debían encontrarse en el medio del camino para emprender su recorrido y ambos estaban casi listos cuando una misma pregunta se pasó por sus cabezas ¿Sería adecuado llevar sus varitas por las dudas? Ambos decidieron que si y las camuflaron, Theo en su mochila, Joe entre su ropa. Al encontrarse en medio del camino ambos estaban emocionados y listos para su recorrido.

_Tú eres el guía - le ofreció unos bizcochos que se había robado de la alacena de sus tíos y él le agradeció intercambiándolos por una botellita con jugo.

_Pues vamos - Theo comenzó a caminar y le explicó que si bien mientras "desayunaban" podían caminar despacio, para conocer el lugar y regresar con tiempo a pie, debían caminar rápido y atravesar un bosque en un pequeño trecho, con suerte regresarían con suficiente tiempo para la cena.

              El chico no le había dado demasiadas explicaciones, si bien siempre que visitaban algún sitio, él le había contado todo sobre el lugar a Jolene con anticipación y habían escogido el día para ir, esta vez Theo había insistido en que valía la pena ir sin que ella conociera demasiados detalles, y como su propósito de recorrer lo más que pudiera de Inglaterra se estaba logrando en gran parte gracias a Theo, no lo pensó dos veces antes de irse a dormir bien temprano la noche anterior para realizar su travesía. Era domingo por la mañana y sus tíos se levantarían más tarde ese día, todas las granjas cercanas iban a pasar la tarde en familia, y a ninguno de los dos se les pasó por la cabeza avisar a dónde se dirigían.

              Cuando Sophie Dunne se despertó esa mañana, se sorprendió al encontrar la cama de Jolene vacía, pero se detuvo a observar con regocijo lo que la joven había hecho con el cuarto que le habían dado, y se sorprendió a si misma deseando que esa habitación pudiera lucir así por siempre. La chica había colocado unas bonitas cortinas color crema que había conseguido de oferta en el pueblo en su última visita, y la luz que se filtraba por la ventana a través de éstas le daba un toque cálido al sitio, su tío le había obsequiado un edredón de lana, de todos colores, que había sido pasado de generación en generación en la familia de Jerry, el cuál ahora sobresalía debajo del edredón, y Jolene había hecho una especie de mueble con estantes, fabricado a base de madera y metales que había recogido en la granja, a los cuales había dado una mejor vida mediante un par de encantamientos, el mismo ahora contenía algunos frascos de perfume, un par de libros de pociones y novelas muggle, y a un costado se encontraba afirmada la guitarra, a los pies de la cama había un viejo baúl que Jolene y Theodore habían pintado de blanco y barnizado, donde ahora ella guardaba su ropa, y fue entonces que Sophie regresó su vista, la muchacha había dejado su guitarra en casa, y siempre que visitaba a los vecinos se la llevaba consigo, se preguntó a dónde se habrían metido esos jovencitos ahora.

              Theo iba silbando una melodía alegre mientras Jolene se las arreglaba para atarse el cabello en una especie de trenza, ya llevaban buena parte del camino y el paisaje se hacía cada vez más desconocido para ella, estaba segura de que fuera donde fuera que Theo la llevara, el sitio le resultaría agradable, pero no se alcanzaba a acostumbrar a la incertidumbre.

_ ¿No puedes darme ni una pista?

_No.

_ ¿Una pequeñita?

_No.

_Sabes que quieres darme una pista - a Theo le dio risa.

_ ¿Estás acostumbrada a obtener lo que quieres?

_Si… - ella se lo pensó - o me las arreglo para obtenerlo, así que tarde o temprano me darás una pista.

_ ¿O sino qué?

_Pues yo estoy a cargo de la comida - le señaló su morral color marrón y Theo comenzó a reírse nuevamente.

_ ¿Me harías pasar hambre para que te diga? - No hubo respuesta - ¿Sabes que eso puede ser considerado un método de tortura? - Silencio nuevamente - ¿Estamos en la inquisición acaso? - sin respuesta, y Jolene mantenía su sonrisa afectada - de acuerdo… pues tendremos que caminar un pequeño trecho atravesando una especie de bosquecito, no es mucho ni muy grande, pero habiendo pasado eso ya estaremos lo más cercano a nuestro destino, espero que te gusten los bosques.

_Me gustan los árboles y el aroma de los pinos, así que… si tendrás comida - esta vez ambos reían.

_No sabía que los pinos tuvieran un olor - jamás se había parado a pensar aquello.

_Es broma ¿Verdad? Todos los árboles… la naturaleza es sabia, cada elemento tiene una esencia, que puede destacarse más en su aroma o color, incluso puede depender del sitio en que se encuentre. O al menos así lo veo yo - se encogió en hombros.

_Tengo la impresión de que te agradará el sitio al que vamos.

              Ya había pasado el medio día cuando Theo y Jolene se pararon a almorzar, se ubicaron en unas enormes rocas a costado del camino por el que iban y repartieron lo que habían cargado, mientras conversaban y Theo le daba recomendaciones sobre abrigo que tal vez necesitaran más tarde y le explicaba que el bosquecito no se encontraba muy lejos, el cuál de hecho dejaba ver sus árboles bastante cerca, a ninguno se le pasó por la cabeza preguntarle al otro si había avisado a su familia sobre el pequeño recorrido de ese día. Las cosas en sus respectivas granjas eran un poco más movidas sin embargo.

_ ¿Crees que les pasara algo? - Jerry puso los ojos en blanco.

_Querida, estoy casi seguro de que la invitaron a compartir el almuerzo, seguro se les hizo tarde tonteando por ahí y Luella simplemente la invitó a comer con ellos.

_Pero nunca se ha quedado a comer con ellos.

_Pero el muchacho si se ha quedado aquí ¿Sería muy extraño acaso que por una vez hicieran las cosas al revés?

_Supongo que no - sirvió la comida con el seño fruncido, intentando tranquilizarse con el pensamiento lógico de su esposo.

              Ni bien terminaron de comer emprendieron el corto trecho que les faltaba hacia el bosquecito y caminaron hacia el tan esperado destino. Jolene no sabía que Theo había decidido llevarla por ahí para que no descubriera antes de tiempo su destino, después de todo, los acantilados no eran algo pequeño que se pudiera ocultar fácilmente, el bosquecito era una gran ayuda, además al terminar este se encontrarían con una de las mejores orillas sin que ningún muggle los hiciera retirarse. Al comenzar la travesía en el bosque, Theo prestó atención a aquello que Joe le había dicho, y logró sentir el aroma de los pinos que lo rodeaban, estaba fascinado, tanto que casi olvida por completo las advertencias de su padre sobre el camino del bosquecito y el peligro de que los enfrentara alguna creatura mágica, pues ese camino estaba inexplorado por muggles, era ese el motivo de que llevara su varita bien camuflada en la mochila. Por suerte no tuvo que utilizarla y cuando alcanzaron su destino, el sol estaba en su punto más alto.

_Bien Joe, llegamos - no hubo respuesta y cuando Theo se volteó a verla, le pareció que ella tuviera los ojos llorosos, pero no tuvo tiempo de preguntarle, pues la chica salió corriendo hacia la orilla del acantilado - ¡Con cuidado! - la siguió de cerca.

_Theo, esto es perfecto - respiró el aire puro que llegaba hacia el punto en el que se encontraba - ¿Cómo es que no los vi durante el camino?

_Es que por eso vinimos por el bosque - él se sostuvo el gorrito rojo de lana que le había hecho su tía con miedo de que se volara, sus rizos color café se habían hecho amigos del viento y luchaban por liberarse, Jolene lo vio y comenzó a reírse por lo bajo, hasta que él lo notó - oh vamos, si tú estás peor - era cierto, el cabello que ella no había logrado capturar en la trenza ahora flameaba para todos lados.

_Pero a mí no me interesa - soltó el morral y comenzó a girar en el sitio con los brazos abiertos, ese lugar le producía una sensación de libertad que jamás había sentido y su emoción era contagiosa, tanto que Theo dejó su mochila a un lado y la imitó, parecían un par de bobos dando vueltas en el lugar sin sentido, hasta que estuvieron demasiado mareados y tuvieron que parar, aún riéndose, Theo era feliz pasando el rato con ella, haciendo boberías y cosas sencillas, sin pensar en todos los problemas en los que estaba su familia ni en el mundo mágico, al que tarde o temprano tendría que volver para sumergirse hasta el cuello.

_Veo que escogí un buen lugar - comentó entre risas mientras Jolene intentaba arreglarse el cabello y las arrugas de la camiseta rosa que llevaba, todo al mismo tiempo - ya déjalo, es inútil - el viento no iba a parar y ella lo aceptó, pero al verlo se sobresaltó.

_ Theo ¿Y tu gorrito?

_Tranquila, lo guardé en mi mochila antes de ponernos a girar como bobos - comenzaron a reír nuevamente.

_ ¿Qué es este lugar? - la chica miró hacia abajo hasta donde se atrevió.

_Este es el Acantilado de las Siete Hermanas, vinimos hasta este punto porque si no íbamos a toparnos con muchos mu… muchos espacios en blanco e ibas a descubrirlo antes de tiempo - había estado a punto de decir muggles ¿Qué era lo que le pasaba?

_Es hermoso - se lo pensó - ¿Qué tan lejos estamos de las granjas?

_Pues volviendo por otro sitio que no sea el bosque no muy lejos, es decir… ya no tengo la necesidad de ocultarte el destino - se rascó la nuca.

_Oh pero me gusta ir por el bosque ¿Se hace muy largo el camino por allí?

_Deberíamos emprender el camino de regreso un poco antes de lo que yo había previsto para que no se nos haga de noche tan lejos de las granjas, sin luz todo se dificulta un poco, pero supongo que siempre podemos regresar a este sitio… si tu quieres claro.

_Lo entiendo… si se nos hace de noche podemos perdernos - "a menos que yo pudiera utilizar mi varita", ambos pensaron lo mismo pero sólo le sonrieron al otro - supongo que podemos volver un poco antes, digo… si podemos venir aquí otra vez algún día.

_Claro que si - Theo se sentó, colocando las mochilas a su lado y luego ella se sentó a su lado para contemplar aquel paisaje tan imponente.

              Pasaron un tiempo más, disfrutando la vista bajo el rayo del sol que impedía que el viento frío los hiciera temblar, hablando sobre lo que aquel lugar les inspiraba y diciendo la primera cosa que se les viniera a la cabeza, ojos azules y celestes estaban perdidos en la inmensidad de los acantilados y cuando se creó un agradable silencio, ambos supieron apreciarlo. Jolene definitivamente les escribiría una carta a Erla, James y Arlo contándoles su aventura de aquel día. En casa de cada uno las cosas estaban un poco más agitadas ahora, Sophie había supuesto que ambos vendrían a tomar el té con ella y Jerry por haber almorzado en la granja de Luella, pero los jóvenes brillaron por su ausencia, y ella regresó con sus preocupaciones a su esposo.

_ ¿Y si realmente les pasó algo?

_Cariño, son jóvenes y están creciendo, estoy seguro de que perdieron la noción del tiempo y andan tonteando por ahí, si estaban cerca de la granja de Luella, deben haber tomado el té allí.

_Pero Jerry, no podría perdonarme que algo le pasara a Jolene, si ella no regresara sana y salva a su casa…

_Sus padres ni lo notarían, mi hermano y tu hermana no son como nosotros.

_Ellos y sus frivolidades y frías personalidades no me interesan, pero si algo le sucediera a Jo, jamás me lo perdonaría, ella depende de mí ahora, al menos durante el verano, y espero cumplir con mi rol de la manera adecuada.

_Y te aseguro que con el poco tiempo que lleva aquí, ya somos mucho mejores que sus padres, pero debes dejarla ser ella misma, recuerda lo acostumbrada que está a su libertad… mira, si para la cena no han regresado, o al menos ella, personalmente iré a la granja vecina a buscarla ¿Qué te parece?

_Iré contigo.

_Lo que prefieras cariño, ahora disfrutemos el resto del domingo ¿Qué te parece?

              Cuando Theodore determinó que era tiempo de regresar, Jolene no puso objeciones, se agarraba a su promesa de que podrían regresar a aquel lugar otro día. Luego de colocarse los abrigos que habían llevado y cargar nuevamente con sus mochilas, se encaminaron de regreso, por el caminito del bosque que a Jolene tanto le gustaba.

_ ¿Viste lo que te dije de los pinos?

_Estabas en lo cierto - pateó una piedrita - se ve que disfrutas la naturaleza.

_No en vano visito la granja de mi tía en verano, donde yo vivo mis padres tienen un enorme huerto e incluso tenemos una especie de jardín con laberinto detrás de la casa, pero de todas formas no es lo mismo, esto no se compara, es mucho más…

_Peligroso - Theo de repente había cambiado el tono relajado de la conversación por uno alerta y protectorio, se había colocado delante de Jolene rápidamente y había comenzado a buscar ansioso su varita en la mochila, luego podría eliminar ese recuerdo de su memoria con ayuda de su padre, aunque seguro lo regañaban, pero en ese momento su mayor preocupación eran el par de ojitos negros tenebrosos que los observaban y debía…

_ ¡Un Nogtail! ¡Flipendo! - el Nogtail salió disparado un par de metros, pero volvió la carga, y cuando Theo estuvo a punto de lanzar un hechizo, Jolene se le adelantó nuevamente - ¡Expecto Patronum! - un labrador albino se materializó frente a ellos y comenzó a perseguir al Nogtail hasta que este los dejó atrás.

_Eres… - ella se volteó pensando en qué momento debería pedirle ayuda a sus tíos para borrar la memoria de Theodore, cuando se volteó y lo vio con su propia varita en la mano.

_Y tú también - ambos se analizaron arrugando la frente.

_Pero yo pensé que… todo este tiempo… yo trataba de… estuvimos - hablaban al mismo tiempo.

_Pero que ironía - Theo se relajó primero - y todo este tiempo estuve evitando meter la pata pensando que eras una muggle.

_ ¿Una qué?

_Muggle, ya sabes… ¿Cómo le dices tú a las personas que no pueden hacer magia?

_Pues no magos - él se rió.

_ ¿En serio? ¿Eso es todo?

_Pues si - ella se encogió en hombros y luego repitió en un murmuro - muggles…

_Supongo que ya tenemos una novedad para contarles a nuestros tíos cuando regresemos.

_Y no sólo eso - ya habían retomado la caminata - debemos advertirles del Nogtail, mi patronus es lo que es, pero no creo que lo mantenga alejado por mucho tiempo.

_Si, y casi todas las granjas son muggles, debemos decirles para que el Ministerio de Magia se ocupe de ello… entonces ¿No ibas a una escuela muggle ni nada de las mentiras que me dijiste?

_Oh vamos, tu también me dijiste que ibas a un colegio no mágico - comenzaron a bromear y a decir la verdad sobre varias cosas, incluso a tocar temas que antes ambos habían evitado de manera intencional.

              Cuando se hizo la hora de cenar y los chicos no aparecieron, ambas familias salieron de sus respectivas granjas en dirección a la vecina para buscar una explicación o algo que les diera un motivo para la prolongada ausencia de sus jóvenes, pero a esa hora del día, las cabezas de todos habían comenzado a vagar en direcciones no muy positivas.

_ El apellido del chico era Nott ¿No es así?

_No creo que eso signifique algo Sophie, no debemos adelantarnos a nuestras propias cabezas, además ya sabes que Luella el muggle - ella de todas formas arrugó la frente.

_Los Nott eran grandes servidores de… bueno, hay un motivo por el que mi madre envió a mi hermana a vivir al otro lado del océano, digo… ¿Y si Luella no es tan buena como creíamos?

_Pero vamos tranquilos, no podemos llegar a la granja de los Carney y empezar a hacer acusaciones.

_Recuerda que ellos desaparecieron de todo, y si son los mismos Carney que yo sé, tienen motivos de sobra para intentar algo en nuestra contra.

_Tienen el mismo problema que tienes tú, y no los veo por aquí acusándote de nada hermano.

_Ya Luella, primero tú no eres un problema, pero seamos sinceros, desaparecieron de la faz de la tierra, y ahora que está todo revuelto justo…

En aquel momento los cuatro se encontraron de frente.

_Nott - Sophie no miraba a Luella, sino a su hermano directamente a los ojos.

_Carney - el papá de Theo había clavado su vista en Jerry.

_Esperen un momento - Luella fue la voz de la razón en ese momento - si todos estamos de camino a la granja vecina…

_ ¿Quiere decir eso que los niños no están en ninguna de las dos granjas? - Jerry hizo alusión a lo obvio.

_En nuestra casa no están - se apresuró a explicar Luella, fijando su vista en Jerry quién parecía ser la única otra persona con actitud conciliadora.

_ ¿Por qué no vienen y… lo hablamos más tranquilos? - esta vez vio a su esposa y al señor Nott - si me permiten ofrecerles una taza de té.

_Vamos Robbie - Luella apeló al lado tranquilo de su hermano - tal vez podamos resolver y aclarar un par de cosas.

              Una vez que los cuatro se ubicaron frente a frente en la mesa de los Carney, con una taza de té entre manos, la conversación parecía ser lo más difícil de iniciar, ninguno sabía si los otros era parte de la familia Nott y parte de la familia Carney de la que ellos habían escuchado, ninguno estaba completamente seguro de que los otros fueran muggles o magos, y lo más importante, ninguno sabía dónde estaban los niños y si estaban a salvo, tampoco si eso dependía de las personas sentadas frente a ellos, y era sumamente difícil hacer alguna pregunta sin revelar demasiado sobre sí mismos, por lo que las frases banales y los monosílabos se habían encargado de romper el silencio por el momento, y más allá de Luella y Sophie expresando lo preocupadas que se encontraban por Theodore y Jolene, nadie había dicho más de dos palabras en todo ese tiempo. Fue entonces que escucharon un estrépito en la puerta y las respiraciones agitadas de los chicos, al parecer habían venido corriendo, Sophie no tardó nada en abalanzarse sobre la puerta para exigir una explicación, pero en cuanto la abrió, el primero en hablar fue Theo.

_ ¿Papá? ¿Tía Luella? ¿Qué hacen aquí?

_Creo que la pregunta, jovencito, es dónde diablos se encontraban ustedes dos ¡Por Merlín!

_Lo siento, es que fuimos a los acantilados y se nos hizo un poco tarde porque…

_Vimos un Nogtail, deben avisarles a las demás granjas vecinas, o como se regulen estas cosas en Inglaterra, pues no creo que se haya alejado por mucho - la mención del Nogtail despejó las dudas de todos, si ambos niños sabían de eso, entonces, efectivamente, esos eran los Carney con aquella historia… y esos los Nott con ésta otra.

_De acuerdo - Jerry estudió con atención a Robert y Luella Nott antes de hablar nuevamente - niños, nosotros nos ocuparemos de resolver lo del Nogtail, por ahora creo que es necesario y apropiado que nos dejen hablar a nosotros cuatro - ambos estaban confundidos, lo primero que pensaron fue que los iban a regañar por llegar tarde, o que se iban a alegrar por saber que el otro también podía hacer magia, pero nunca se les habría pasado por la cabeza que les pidieran que se retiraran nuevamente luego de un minuto de haber regresado.

_Y no Theo, cuento con que ninguno de los cuatro ha pasado por alto darles un castigo, que esta sea la última vez que desaparecen por tanto tiempo sin avisar a dónde se dirigían - Robert habló firme, volviendo a sentarse en su lugar - pero de eso nos ocuparemos más tarde…

_Por ahora porque no suben a tu habitación… o salen al jardín trasero unos minutos - Sophie le indicó a Jolene con la vista de que se trataba de un asunto serio y ambos jóvenes obedecieron, llevándose consigo un bol con la cena cada uno y un poco de pan.

              Esa noche fue más larga de lo que cualquiera de los seis se hubiera imaginado, pero incluso sin proponérselo había resultado ser bastante fructífera. Sin saberlo, el hecho de confirmar que la otra familia era efectivamente aquella de la que ambos habían escuchado, resultó siendo algo útil y una especie de bálsamo para ambos, resultaba que ambas familias tenían problemas o historias parecidos, y que aquel encuentro casual entre sus niños, había servido para que ambas encontraran en la otra un aliado que jamás habrían soñado con tener. Aunque claro, esta situación les era completamente ajena a los dos jóvenes, cuya mayor preocupación en ese momento era el regaño que les esperaba a ambos.


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