Historia al azar: Principe azul...
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Slytherin´s en tiempos de guerra » Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"
Slytherin´s en tiempos de guerra (ATP)
Por Luna_Greyback
Escrita el Viernes 5 de Abril de 2019, 19:53
Actualizada el Sábado 1 de Agosto de 2020, 00:25
[ Más información ]

Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"

Capítulos
  1. Capítulo 1 - Theodore "Él no era un monstruo"
  2. Capítulo 2 - Daphne "Lo que vale es que no lo somos"
  3. Capítulo 3 - Blaise "¿Entonces ya es definitivo?"
  4. Capítulo 4 - Draco "Eso jamás se lo perdonaría"
  5. Capítulo 5 - Pansy "Solo del de ellos dos"
  6. Capítulo 6 - Theodore "Intentó recordar un momento feliz"
  7. Capítulo 7 - Daphne "Lo necesito"
  8. Capítulo 8 - Blaise "¿En qué estaba metido Draco?"
  9. Capítulo 9 - Draco "¿Él era capaz de hacer eso?"
  10. Capítulo 10 - Pansy "Hay cosas que podemos aceptar"
  11. Capítulo 11 - Theodore "Ya tienes un espacio"
  12. Capítulo 12 - Daphne "Ella no quería irse"
  13. Capítulo 13 - Blaise "Tampoco era tan patán"
  14. Capítulo 14 - Draco "¡Soy uno de ellos!"
  15. Capítulo 15 - Pansy "En serio, mamá"
  16. Capítulo 16 - Theodore "Jamás me dejes"
  17. Capítulo 17 - Daphne "Bingo"
  18. Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"
  19. Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."
  20. Capítulo 20 - Pansy "Eso hace una familia"
  21. Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"
  22. Capítulo 22 - Daphne "Quedémonos así para siempre"
  23. Capítulo 23 - Blaise "Tracey, yo..."
  24. Capítulo 24 - Draco "Estaba viva"
  25. Capítulo 25 - Pansy "¿Lo recuerdas?"
  26. Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"
  27. Capítulo 27 - Daphne "Todo saldrá bien"
  28. Capítulo 28 - Blaise "¿Dónde está Draco?"
  29. Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"
  30. Capítulo 30 - Pansy "Con eso se quedaba"
  31. Capítulo 31 - Theodore "Ya era uno"
  32. Prueba

Eres al primero al que escribo. Siendo honesto, ni sé por qué decidí hacer esto. Gracias por ser mi amigo todos estos años, Theo y yo necesitábamos de alguien con quien poder abrirnos y ser un poco más humanos.

-D.

 

No tienes por qué preocuparte, Daph. A Theodore le tendrán respeto, es el único razonable entre los de Voldemort. De todas formas, te hice una promesa, y te juro que la cumpliré.

-D.

 

Lo he logrado. No me estoy despidiendo, solo estoy preparándolo. No se los digas, por favor. Y no permitas que salgan, que todos se queden dentro de las Mazmorras. Sabes perfectamente que no se meterán con ellos, pero no quiero correr ese pequeño riesgo de que sí. A veces me hubiera gustado tener tu ayuda, pero lo he logrado. Abraza fuerte a Daphne, sabes todo lo que está por cambiar.

-D.

 

No sabes lo mucho que te quiero Pansy, siempre he tratado de demostrarlo, pero simplemente no puedo. Sé que he quedado como un idiota contigo, pero tú siempre has estado ahí. Gracias por eso, en este tiempo te necesité muchas veces.

-D.

 

Las cosas iban a cambiar. Estaban cambiando.

Lo había logrado, un día antes del último día de clases como alumno de sexto año, lo había logrado. Seis mortifagos habían pasado por ese armario como si fuera una simple puerta. Estaban adentro. Los había filtrado. Ya estaban aquí. Solo faltaba algo.

- ¿Lo has matado? - le preguntó Amycus Carrow mirando atentamente al rubio.

-No, estoy por hacerlo - respondió Draco -. Está por volver al castillo, irá a la Torre de Astronomía. Rosmerta me lo acaba de decir.

-Cuando salgamos de esta sala, se activarán las medidas de seguridad y se presentarán Aurores y miembros de la Orden del Fénix… nosotros nos encargamos de eso, tú ve a matar al viejo - dio la orden Alecto Carrow.

-Una vez que acaben con lo de abajo, subimos - dijo el estúpido del hombre lobo que nadie le había avisado que vendría.

-Si encuentran a Harry Potter, lo atrapan, pero no lo maten - dijo Gibbon mirando a todos -. Ese es el trabajo de nuestro Señor. Iré a lanzar la Marca Tenebrosa.

-Bien, vamos.

Draco los guió hasta la salida de la Sala de Menesteres, y de inmediato noto que Granger, Weasley y Longbotton estaban en las esquinas del pasillo esperando a que él apareciera. Sacó de sus bolsillos el polvo peruano de la oscuridad, logrando que no los vieran salir por allí.

Todos se desviaron a sus respectivos puestos mientras que Draco fue en rumbo a la Torre de Astronomía. Solo quedaba matar a Dumbledore y todo esto habría acabado. Esperaba que Voldemort ya no le dejara otra misión difícil por hacer.

Empezó a subir todos los peldaños para llegar a la torre más alta de la escuela, mientras que escuchaba unas voces. Una de ellas era Dumbledore, la otra no la reconoció. Abrió la puerta de par en par y gritó:

- ¡Expelliarmus!

El anciano se veía destrozado, pero con una fuerza inimaginable estaba de pie, y su rostro no mostraba preocupación y mucho menos miedo.

-Buenas noches, Draco - dijo tranquilamente el anciano.

Draco miró a todos lados buscando a la otra persona, pero no había ningún rastro más que una vieja escoba.

- ¿Hay alguien más aquí?

-Yo también podría hacerte esa pregunta ¿O has venido solo?

El rubio dejó de mirar por todos lados y se fijó en el anciano, sin dejar de apuntarlo con la varita.

-No, no estoy solo - respondió, su actuación de valiente le estaba saliendo realmente excelente -. Por si no lo sabía, esta noche hay Mortífagos en su colegio.

-Vaya, vaya - dijo tranquilamente el anciano -. Muy astuto. Has encontrado una forma de introducirlos ¿no?

-Sí - ahora su respiración era nerviosa, ya no podía ocultar más que odiaba ese momento -. ¡En sus propias narices y usted no se ha enterado de absolutamente nada!

-Muy ingenioso. Sin embargo… Perdóname, pero ¿dónde están? No veo que traigas refuerzos. 

-Se han encontrado con algunos miembros de su guardia. Están abajo, peleando. No tardarán en llegar. Yo me he adelantado. Tengo… tengo que hacer un trabajo.

-En ese caso, debes hacerlo, muchacho.

Vamos, Draco se animó.

Trató de dejar todos los sentimientos de miedo y tristeza de lado, y se armó de valor.

-Draco, tú no eres ningún asesino.

Con toda la fuerza y orgullo que alguna vez sintió, no bajó la mirada.

- ¿Cómo lo sabe? - fue su infantil respuesta acompañado de un tono de voz que demostraba miedo -. Usted no sabe de lo que soy capaz - cambió su tono - ¡ni sabe lo que ya he hecho!

-Sí, sí lo sé - respondió el descarado anciano -. Estuviste a punto de matar a Katie Bell y a Ronald Weasley y llevas todo el curso intentando matarme; ya no sabías que hacer. Perdóname, Draco, pero han sido unas torpes tentativas. Tan pobres de verdad, que me pregunto si realmente ponías interés en ellas.

 Draco no era un asesino. Draco no era un asesino.

- ¡Claro que le ponía interés! - mintió el rubio -. Es cierto que he estado todo el año intentándolo, pero esta noche…

-Hay alguien que se está defendiendo a uñas y dientes - dijo Dumbledore -. Pero dices que… ah, sí, que has conseguido introducir Mortífagos a mi colegio, algo que yo, lo admito, consideraba imposible ¿Cómo lo has logrado?

Draco no le respondió, sino que siguió escuchando todos los gritos que venían de abajo.

-Quizás tengas que terminar con el trabajo tu solo. Tal vez mi guardia haya complicado tus planes. Como quizás has observado, esta noche también hay miembros de la Orden del Fénix en el castillo. Pero bueno, en realidad no necesitas ayuda, me he quedado sin varita y sin manera de defenderme - Draco seguí mirándolo a los ojos -. Entiendo, temes actuar antes de que ellos lleguen.

Tenía que matarlo en ese momento. Era su misión, a él se lo habían encargado. Lo tenía que hacer por su familia, por su padre y por él. Tenía que hacerlo, así no quisiera.

- ¡No tengo miedo! - gritó Malfoy -. ¡Usted es el que debería de tenerlo!

- ¿Por qué iba a tenerlo? - preguntó el anciano -.  No creo que vayas a matarme, Draco. Matar no es fácil como creen los inocentes. Pero dime, mientras esperamos a tus amigos ¿cómo has conseguido traerlos aquí? Veo que has tardado mucho en lograrlo.

Draco tomo aire muchas veces, tenía ganas de gritar y vomitar, pero no pudo contenerse y le contó:

-Tuve que arreglar ese armario Evanescente roto que nadie utiliza hace años.

-Ahh - entendió el director -. Muy inteligente, supongo que debe de tener un gemelo ¿no?

Draco le explicó todo el caso de Montague, el Mortífago que se había perdido y estuvo a punto de suicidarse, haciendo que el viejo se quede realmente sorprendido.

- ¡Vaya astucia! Así es como han venido los Mortifagos desde Borgin & Burkes, un plan muy ingenioso, sí señor, muy ingenioso. Y como dices: ¡en mis propias narices!

- ¡Sí! ¡Era un plan muy inteligente!

-Pero ha debido de haber momentos donde pensaste que no iba a funcionar y recurriste a tomar métodos rudimentarios ¿verdad? Como enviarme un collar maldito que tenía muchas de probabilidades de nunca llegar hasta mí o envenenar un hidromiel que quizás nunca llegara a tomar…

-Sí, pero usted jamás descubrió quien iba detrás de esas acciones.

-La verdad es que sí, estaba seguro que eras tú.

Draco se aguantó abrir la boca, perplejo. Eso jamás lo había pensado. Sabía que juraban que era un alumno de Slytherin, pero no era el único posible Mortífago de ese grupo.

-Entonces ¿por qué no me lo impidió?

-Lo intenté, Draco. El profesor Snape tenía órdenes de vigilarte.

-Snape no obedecía sus órdenes, le juró a mi madre…

-Eso fue lo que te dijo a ti.

- ¿No se da cuenta, viejo estúpido que Snape es un espía doble? ¡No trabaja para usted como lo cree!

Había algo que no encajaba ahí. Su propia madre le había confirmado que ella había hecho un juramento con su profesor ¿es que acaso su madre también trabajaba con Dumbledore? No entendía nada, pero ya estaba harto de Snape. Quería que desapareciera y que nunca más se cruzara en su vida. Lo único que quería era que deje de meterse en su vida ¿es que acaso nadie le tenía fe?

-En ese punto es lógico que discrepamos, Draco. Yo confío en el profesor Snape.

- ¡Está perdiendo la razón! Snape me ha ofrecido su ayuda. Claro, él quería llevarse toda la gloria: "¿Qué estás haciendo? ¿Has sido tú el del collar? Eso ha sido una locura, pudiste estropearlo todo" Incluso fue con Theodore e intentó sacarle información. Pero nunca le dije que era lo que hacía en la Sala de los Menesteres, así que mañana cuando se despierte, verá que todo ha terminado y dejará de ser el favorito de Lord Voldemort. ¡Comparado conmigo, no será nada!

-My gratificante - asintió el director -. A todos nos gusta que los demás reconozcan nuestro trabajo. No obstante, debiste de haber tenido un cómplice, alguien en Hogsmeade… Claro ¡Rosmerta! ¿Desde hace cuánto está bajo la maldición Imperius!

-Por fin se ha dado cuenta ¿no? - se burló el rubio.

Albus Dumbledore siguió razonando y relatando su plan como si fuera el de él. Draco le contó cómo se comunicaba con ella, como se había inspirado en el método que utilizaba su estúpido ejército.

-Ellos me dieron la idea - esbozó una siniestra sonrisa -. Y la idea de envenenar el hidromiel me la dio la sangre sucia de Granger, escuché como decía que Filch no reconocía las pociones.

-Te agradecería que delante de mí no digas esa clase de comentarios despectivos.

- ¿Le molesta que diga "sangre sucia" cuando estoy a punto de matarlo? - Draco soltó una carcajada.

-Sí me molesta. Pero respecto a eso de que estás a punto de matarme, Draco, has tenido tiempo de sobra para hacerlo. Estamos completamente solos. Ni siquiera has podido soñar en encontrarme tan indefenso y, sin embargo, aún no lo haces.

No necesita que el anciano le dijera que era un cobarde, él ya lo sabía. Intentó seguir con la varita en alto.

-Hablemos de esta noche, ¿cómo sabías que me había ido? Rosmerta te dijo por medio de tus ingeniosas monedas.

-Así es, pero ella solo me dijo que había salido a tomar unas copas y que volvería enseguida.

-La tomé, la tomé y más de una, y he vuelto. Así que preparaste una trampa ¿no?

-Hemos decidido poner la Marca Tenebrosa encima de la Torre para hacerlo regresar al castillo. Usted querría saber a quién hemos matado ¡Y ha venido!

-Bueno, sí y no… Pero ¿significa que no hay víctimas mortales?

-Sí las hay, he pasado sobre uno de los suyos. No sé quién era porque estaba oscuro, pero he cruzado un cadáver.

Draco escuchó demasiados pasos acercándose. Ellos ya habían llegado. Tenía que hacerlo en ese momento, tenía que demostrar que él podía hacerlo…

-Sea como sea, no nos queda mucho tiempo. Es hora de que hablemos de nuestras opciones, Draco.

La pregunta dejó desconcertado al rubio.

- ¿Opciones? ¿Qué opciones? - gritó Malfoy -. Tengo mi varita y estoy a punto de matarlo…

-Amigo mío, no tiene sentido que sigamos fingiendo. Si pensaras matarme lo habrías hecho en cuanto me desarmaste, en vez de entablar una agradable conversación sobre los métodos que dispones para hacerlo.

- ¡Yo no tengo opciones! - chilló Malfoy con dolor -. ¡Tengo que liquidarlo! ¡Si no lo hago, él me matará! ¡Matará a mi familia!

Solo quería salir de esto. Quería que esta pesadilla acabase para siempre. Quería escaparse. Quería ir al baño a llorar como el cobarde que era.

-Me hago cargo de lo comprometido de tu situación. ¿Por qué, si no, crees que no te enfrenté antes? Porque sabía que Lord Voldemort te mataría si se daba cuenta que sospechaba de ti. No me atreví a hablar contigo de la misión que te había asignado, por si utilizaba la Legeremancia contra ti - continuó -. Pero ahora por fin podemos hablar, tranquilos. Todavía no has cometido ningún crimen, ni le has causado un daño irreparable a nadie, tienes suerte de que tus victimas indirectas hayan sobrevivo. Yo puedo ayudarte, Draco.

Quería que se callara en ese momento. No quería seguir escuchándolo, no tenía opciones, no tenía un plan b. Era su deber. Su madre lo esperaba. Su padre lo esperaba. Tenía que hacerlo, así no quisiese.

-No, no puede - Draco empezó a temblar descontroladamente mientras controlaba las lágrimas que en cualquier momento lo traicionarían -. Nadie puede ayudarme. Él me dijo que, si no lo hacía, me mataría.

-Pásate a nuestro bando, Draco, y nosotros nos encargaremos de esconderte. Es más, esta misma noche puedo mandar a miembros de la Orden a tu casa para esconder a tu madre también. Tú padre por ahora está en Azkaban, pero cuando salga también podemos esconderlo. También podemos esconder a Theodore, si es que lo deseas. Sé la gran estima que le tienes y sé que él también está solo. Pásate a nuestro bando, Draco. Tú no eres ningún asesino.

Solo quería asentir y aceptar su oferta. Quería que lo escondieran, junto a su madre y junto a Theo. Quería estar a salvo, raspar su brazo hasta que esa marca desapareciera y no tener que verla nunca más. Quería aceptar, quería irse con él.

Pero no podía.

-He llegado hasta aquí ¿no? - Draco tomó aire logrando que las lágrimas no cayeran -. Ellos pensaron que moriría en el intento, pero aquí estoy. Y su vida depende de mí… Soy yo el que tiene la varita… Su suerte está en mis manos.

-No, Draco. Soy yo el que tiene la suerte en mis manos.

Cuatro de los Mortifagos habían llegado, apartándolo del miedo.

- ¡Ha acorralado a Dumbledore! - gritó entusiasmado Amycus, como sí él lo hubiera hecho -. ¡Lo ha desarmado! ¡Dumbledore está solo! ¡Te felicito Draco!

Al que dio ganas de matar a Draco, fue a él.

-Buenas noches, Amycus - dijo el director con voz pacifica -. Veo que también has traído a Alecto…

- ¿Acaso crees que tus estúpidas bromitas te van a ayudar en tu lecho de muerte? - la mujer lanzó una carcajada.

-Esas no son bromitas, son buenos modales.

- ¡Hazlo! - dijo la voz áspera de Greyback.

- ¿Eres tú, Fenrir?

-Exacto ¿a ti también te alegra verme, Dumbledore?

-No, la verdad que no.

Sus manos, al igual que su boca estaban llenos de sangre. Esperaba que sus amigos estuvieran encerrados en las Mazmorras, como le había pedido a Theo. De todas maneras, había una gran probabilidad de que no les hicieran nada, al fin y al cabo, eran de Slytherin y todos los Mortifagos pertenecían a esa casa y la respetaban. Pero, de todas formas, no quería que les pasara nada. Eso nunca se lo perdonaría.

-Pero sabes cómo me gustan los niños, Dumbledore.

- ¿Significa que ahora atacas así no sea luna llena? ¿Tanto te gusta la sangre humana que no tienes para saciarte una vez al mes?

-Así es ¿te asusta?

-No voy a negar que me disgusta un poco. Y debo admitir que me sorprende que Draco te haya invitado precisamente a ti a venir al colegio donde viven sus amigos.

-Yo no lo invité, ni siquiera sabía que iba a venir.

-No me perdería de un viaje a Hogwarts por nada del mundo. Con la cantidad de gargantas que hay aquí para morder, como la de tus amigas, Malfoy - el hombre lobo lo miró -. ¿Cuál de las dos es la afortunada? ¿La rubia o la morena? Las dos se ven deliciosas.

-Cállate - le exigió Malfoy ahora apuntándolo con la varita a él.

-Me las he encontrado hace rato - comentó Rowle dejando a Draco atónico -. Nott las ha defendido.

¿Qué? No, no, no. ¿Qué era lo que había pasado? Necesitaba saber si sus amigos están bien en ese momento. ¿Cómo se habían encontrado con Daphne y Pansy? ¿Y Theo se había enfrentado a uno? Merlín, no. No.

-Pero mejor tú eres el postre, Dumbledore.

- ¡No! - dijo Yaxley -. Tenemos órdenes. Draco tiene que hacerlo. ¡Ahora Draco y deprisa!

Malfoy volvió a apuntar a Dumbledore que estaba casi en el suelo.

- ¡Bah! ¡Si ya está prácticamente muerto! ¿Qué te ha pasado, Dumby?

-Ya no tengo tanta resistencia, ni tantos reflejos. Es la edad. Algún día te pasará a ti, si es que tienes suerte.

- ¿Qué has dicho? ¿Qué es lo que tratas de decir? - el hombre parecía realmente molesto -. Siembre igual ¿no, Dumby? Hablas mucho y no sabes nada. Ni siquiera entiendo porque Voldemort se molesta en matarte ¡Hazlo ya, Draco!

Se escucharon gritos y cosas caídas. Los Mortifagos empezaron a conjurar hechizos y Draco no comprendía que era lo que estaba pasando. Le pidieron que lo hiciera de una vez, pero el rubio temblaba tanto que no podía ni sostener la varita. Greyback salió volando hacía un lado, estaban acorralados, alguien los había encontrado. Le siguieron exigiendo que lo haga, pero él no lo iba a hacer.

Él no era un asesino.

No le importaba. Quedaría como un cobarde o lo que sea, pero él no se atrevía a hacerlo. Jamás creyó que podía hacerlo, solo fingió que sí, porque estaba asustado y presionado. Seguía estando asustado y presionado, pero al menos se había dado cuenta que no podía hacerlo. Pudo arreglar ese estúpido armario, pudo meter a Mortifagos a Hogwarts, pero no podía matar a Dumbledore. Ya lo había aceptado.

Snape entró y en ese momento Draco le agradeció que lo hiciera. Le importó nada su orgullo y con la mirada le suplicó que lo hiciera. Necesitaba su ayuda, quizás siempre la había necesitado y realmente era molesto tener que llegar a este punto para pedirla.

-Severus…

El anciano que ya estaba en el suelo, dijo el nombre del profesor de manera suplicante. Ahora sí.

-Por favor… Severus…

- ¡Avada Kedavra!

La luz verde se dirigió al corazón del director de Hogwarts que cayó hacía las alamedas perdiéndose de vista.

Estaba muerto.

-Fuera de aquí, rápido - dijo Snape mientras lo agarraba por la nuca y lo sacaba de la torre.

Bajaron hasta el castillo donde había mucha gente peleando. Draco no distinguió a ninguno de sus amigos, por lo que pidió a Merlín que estuvieran a salvo. Snape lo llevó hacía los jardines, lo más rápido posible hasta la verja donde podrían desaparecerse.

- ¡Desmaius! - el hechizo rozó la cabeza del profesor, que paró y le gritó:

- ¡Corre, Draco! 

Draco corrió hacía las verjas que daban con el límite de la escuela, las abrió con la varita y se desapareció. 



« Capítulo 28 - Blaise "¿Dónde está Draco?" Comenta este capítulo | Ir arriba Capítulo 30 - Pansy "Con eso se quedaba" »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.