Historia al azar: El Libro de las Sombras
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Slytherin´s en tiempos de guerra » Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"
Slytherin´s en tiempos de guerra (ATP)
Por Luna_Greyback
Escrita el Viernes 5 de Abril de 2019, 19:53
Actualizada el Sábado 1 de Agosto de 2020, 00:25
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Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"

Capítulos
  1. Capítulo 1 - Theodore "Él no era un monstruo"
  2. Capítulo 2 - Daphne "Lo que vale es que no lo somos"
  3. Capítulo 3 - Blaise "¿Entonces ya es definitivo?"
  4. Capítulo 4 - Draco "Eso jamás se lo perdonaría"
  5. Capítulo 5 - Pansy "Solo del de ellos dos"
  6. Capítulo 6 - Theodore "Intentó recordar un momento feliz"
  7. Capítulo 7 - Daphne "Lo necesito"
  8. Capítulo 8 - Blaise "¿En qué estaba metido Draco?"
  9. Capítulo 9 - Draco "¿Él era capaz de hacer eso?"
  10. Capítulo 10 - Pansy "Hay cosas que podemos aceptar"
  11. Capítulo 11 - Theodore "Ya tienes un espacio"
  12. Capítulo 12 - Daphne "Ella no quería irse"
  13. Capítulo 13 - Blaise "Tampoco era tan patán"
  14. Capítulo 14 - Draco "¡Soy uno de ellos!"
  15. Capítulo 15 - Pansy "En serio, mamá"
  16. Capítulo 16 - Theodore "Jamás me dejes"
  17. Capítulo 17 - Daphne "Bingo"
  18. Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"
  19. Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."
  20. Capítulo 20 - Pansy "Eso hace una familia"
  21. Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"
  22. Capítulo 22 - Daphne "Quedémonos así para siempre"
  23. Capítulo 23 - Blaise "Tracey, yo..."
  24. Capítulo 24 - Draco "Estaba viva"
  25. Capítulo 25 - Pansy "¿Lo recuerdas?"
  26. Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"
  27. Capítulo 27 - Daphne "Todo saldrá bien"
  28. Capítulo 28 - Blaise "¿Dónde está Draco?"
  29. Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"
  30. Capítulo 30 - Pansy "Con eso se quedaba"
  31. Capítulo 31 - Theodore "Ya era uno"
  32. Prueba

La última vez que se vieron a solas, Daphne tenía razón: hace tiempo no le demostraba que era un romántico empedernido. Después de esa noche, donde solamente habían dormido (en serio, Blaise Zabini estaba mal de la cabeza al pensar en barbaridades), recordó sus primeros tiempos totalmente enamorado de la rubia. Los poemas que le escribía, las flores que le mandaba… no le hacía esa clase de detalles desde antes de las navidades de quinto. Él sabía que a las mujeres le gustaban los hombres detallistas, y para la felicidad de Daphne, Theo era uno de ellos. Pero después de su charla hace como un mes se había preguntado ¿A Daphne le molestaba que haya dejado eso de lado? Cuando hablaron de eso, estaban bromeando y una parte fue sería la de su inspiración, y es que después de justamente esas navidades de quinto, los poemas del castaño eran de miedo y tristeza.

Esas vacaciones habían sido increíbles, a pesar de saber que su padre ya era un Mortífago, Theo había salido con sus amigos, incluso pasó fin de año con Draco y Blaise, donde terminaron tremendamente mal y a pesar de que fue algo vergonzoso, ya que uno: estaba borracho (algo que jamás pensó llegar a estar porque le parecía algo vulgar); había confesado un par de cosas que las había guardado en lo más profundo de su alma. Por suerte, a la mañana siguiente con los tres en resaca, se alivió al saber que sus amigos no se acordaban mucho de sus palabras, aunque claro, días después sí pudieron haberlo recordado, pero confiaba en el juramento que habían hecho, lo que había pasado en la mansión Zabini esa noche-madrugada, se lo llevarían a la tumba.

Pero, dos días después de inicio de año, y un día antes de volver a Hogwarts, su padre le había confesado los planes que tenía para él y eso le chocó tanto que ya no tenía inspiración para nada. Ni para pensar en cómo resolver un ejercicio de Runas Antiguas, y mucho peor como para encontrar las palabras correctas, juntarlas y que sea lo que Daphne merecía. Después de semanas ya pudo hacer sus deberes sin desvelarse pensando en cómo hacerlos, pero ya no tenía ganas ni fuerzas de crear poemas. Ni de buscar la flor correcta para la rubia. Y mucho menos de sentir que se merecía estar con ella y pasar un rato a solas. En la actualidad, lo único que había cambiado era lo último. Pero sentía que Daphne merecía algo más en su cumpleaños número 17.

Quizás no planearía una cena súper romántica porque no tenía ganas, pero al menos se le ocurrió que subir a una de las torres más altas del colegio con vista al cielo estrellado de primavera que tenían las montañas escocesas, una manta en el medio y los dos echados mirando el hermoso cielo con sus manos entrelazadas, sería el momento más hermoso después de tanto tiempo. ¿Nunca has pasado por esas noches donde las estrellas brillaban con fuerza, te daban paz interior y simplemente te sentías tan bien que no podías dejar de mirar el cielo? Esa era una de esas noches.

- ¿Qué son las estrellas? - preguntó Daphne sin dejar de mirarlas.

-Luz, esperanza - respondió el castaño, dándole un sentido más metafórico -, belleza, almas, personas.

-Siempre tan lindo - murmuró la rubia tan suavito que incluso a Theo se le dificultó escuchar, pero al lograrlos no pudo reprimir una sonrisa.

Se quedaron en silencio de nuevo hasta que Daphne habló:

-Esto es demasiado simple, pero demasiado hermoso.

-Ese es el significado de lo simple.

-Me alegra que sonrías - dijo ella volteando la cabeza para mirar su perfil -. Me alegra que vuelvas a sonreír con frecuencia.

-Yo también lo extrañaba - confesó Theo sin dejar de mirar el cielo -. Y es bueno dejar de sentirse culpable por hacerlo.

No es que pensara que Daphne era idiota porque no lo era, pero sabía que no entendía del todo lo que realmente sus palabras querían decir. Incluso Draco, que conocía un poco más esa historia, se le dificultaría. Al fin y al cabo, eso solo lo sabían a la perfección dos personas: su padre y él.

-Estoy segura de que a tu madre le hace feliz que vuelvas a sonreír como siempre lo hiciste con ella. No desearía que te sientas culpable.

-No es que no quiera, pero es tu cumpleaños, creo que deberíamos estar hablando de ti - no lo decía con mala intención, obviamente, pero no quería atormentar a Daphne con eso. Ya había pasado mucho tiempo, ella había estado para él en los momentos más duros para él, y ahora que como ella había dicho volvía a sonreír, no quería de pronto olvidarse de eso, otra vez.

-Pues doy el permiso para hablar sobre tu madre - dijo ella con simpleza -. Has pasado mucho internamente, ahora que estás un poco más sanado, es bueno que lo hables y saques eso que quieres decir. No te aseguro que te diga las palabras correctas, sabes perfectamente que no soy buena en eso, pero siempre escucho. Eso creo que podría ayudarte

Agradecía profundamente las intenciones de Daphne, siempre había estado en sus momentos en silencio, en su lucha interna, hablándole, tratando de distraerlo, como habían hecho los demás. Pero no creía que ese acontecimiento podría hablarlo y sacarlo, porque no. Era demasiado fuerte como para hacerlo. Había demasiados secretos como para hacerlo.

-No soy muy consiente de cómo pasó - eso era falso, pero no podía decir la verdad -. Pero después de que pasara, todas mis anteriores preocupaciones sobre cuando sería esa maldita ceremonia de iniciación, cuando recibiría mi marca o qué cosa me obligarían a hacer, se esfumaron de inmediato. Eso me hizo pensar que quizás le puse más atención y preocupación a eso que a… que a la salud de mi madre.

La salud de su madre si tenía que ver con toda la verdad. Tal vez su madre no tenía una enfermedad terminal, pero estar encerrada en esa habitación la había enfermado mental y psicológicamente.

- ¿Ya no te importa ser Mortífago?

-Sí, claro que sí - quizás se había esfumado su preocupación, pero no se había esfumado su deseo de no llegar a serlo -. Solo que ya no me preocupa. Sé que pasará y… aún no lo acepto por completo, pero estoy en ese proceso. ¿Me entiendes?

Theo creía que sus últimas oraciones habían sido un enredo total que ni siquiera el mismo se había entendido, pero la chica solo asintió con la cabeza como si sí lo hubiera hecho.

- ¿Theo?

-Dime.

- ¿Me puedes hacer una promesa?

-Sí, claro - respondió él con sinceridad. Ella le había hecho una, así que no había inconveniente en que él le hiciera una.

- ¿Me puedes decir cuando eso pase?

El día de la muerte de su madre, Emmanuel Nott le había soltado muchos comentarios, entre ellos uno claro en el cual implícitamente decía que él se convertiría en Mortífago muy pronto, que ya estaba confirmado. Theo ya sabía que no podía correr o escapar, y ya estaba empezando a aceptar su futuro (o lo pensaba, sin tomar mucha acción, pero ya lo lograría), así que sería uno dentro de poco. Ya habían pasado cinco meses desde la muerte de Celestine Nott, pero Theo no había vuelto a casa, por lo que no podría haber sucedido ya su ceremonia. Lo más probable es que terminando su sexto curso, al llegar a casa, lo esperaban para que suceda. Era lo que él pensada. Y estaba casi seguro que eso sucedería.

¿Se lo contaría a Daphne? ¿A Blaise? ¿A Pansy? Si la rubia no le preguntaba eso, nunca lo hubiera pensado porque se había olvidado de ese detalle por completo.

Draco obviamente que lo sabría, pero ¿a sus otros amigos? Draco había tenido una razón para no contárselos, y Theo estaba de acuerdo con su razón, era lo mejor para ellos. Pero él… él era mucho más cobarde que Draco, así que ni borracho sería capaz de mirar a los ojos mieles de Daphne y confesarle que era un Mortífago.

-Ya veremos - no quería decirle no, pero esperaba que ella lo entendiese.

-Te estoy pidiendo que hagamos una promesa - insistió ella -. Por favor.

Theo finalmente volteó la cabeza y la miró a los ojos.

-Jamás te haría daño - su mano se posó en su mentón -. Eso te lo aseguro.

-Theo…

-Pídeme cualquier cosa Daph, pero tu promesa es muy comprometedora.

La rubia movió su cabeza logrando que la mano de él quedara en el aire. Él lo entendió. No creía que estaba molesta por completo, pero si se sentía en disgusto por no conseguir lo que quería.

No podía simplemente prometerle algo así. Era imposible. Y ahora, no quería pensar en eso. Ya tendría tiempo para pensarlo. Bueno… en verdad no. Abril acababa de un par de días y ya solo le quedaban mayo y junio antes de tener que volver a su casa y todo ocurriese. Pero ahora no.

-Hey - Theo intentó aligerar el ambiente y cambiar de tema -. Aún no te doy tu regalo.

Se sentó y esperó a que ella también lo hiciera. Una vez que lo hizo, sacó del bolsillo de su túnica un pequeño cofre brillante que tenía un lazo hecho por el mismo en la parte de arriba.

-Felices 17 - dijo sonriendo el castaño.

Daphne le sonrió, y pareció olvidarse de cómo Theodore no había querido prometerle algo muy importante para ella. La chica lo cogió con cuidado y lo abrió.

-Guau - la chica realmente parecía sorprendida. Theo no entendía por qué, no era el brazalete más hermoso ni el más costoso, él mismo había presenciado el joyero de la chica. Pero ella realmente estaba sorprendida y agradecida -. Gracias.

-No hay de qué - respondió él de forma cortés -. Me alegra que te haya gustado.

-Es precioso - ella se lo puso y lo miró de varios ángulos. Esa era su Daphne, tan concentrada en su ropa, en sus accesorios, en cómo se veía. Había una gran diferencia entre ella y otras chicas que había conocido, ella no lo hacía por necesidad, lo hacía porque quería. Eso le faltaba distinguir a la gente.

Theo se dedicó a mirarla por mucho tiempo, ella estaba tan concentrada en su regalo que no se convirtió en algo incómodo. Solo disfrutó de verla, hace tiempo no se dedicaba a solo mirarla y darse cuenta una vez más realmente cuanto la amaba y necesitaba.

- ¿Theo? - preguntó ella en voz baja, sacándolo de sus pensamientos.

-Dime.

-Mis papás querían mandarme lejos, igual que a Tori. Por todo lo que está pasando - confesó. A Theo lo inundó un miedo profundo en el pecho -. Pero no tienes por qué preocuparte - al parecer la chica entendió su expresión -, ya está arreglado.

- ¿Eso era lo que no querías contarme?

-Ajá - asintió la rubia -. Sé que es una tontería…

-No es una tontería - negó él -. Si me dijeras que no está arreglado, estaría preocupado.

-Precisamente por eso nunca te lo conté, porque no quería preocuparte.

-Deberías dejar de preocuparte mucho sobre la preocupación que me puedes causar - comentó Theo -. Tú eres más importante, no deberías de cargar con todo tú sola.

-Tú también te preocupabas por mí y de la preocupación que podía sentir por ti cuando no me contaste que tu madre estaba enferma - dijo rápido. Theo levantó una ceja inconscientemente -. Perdón, no… no quise decir eso. Solo que… nada, solo dejemos todo eso. Y no lo estaba cargando yo sola, Pansy sabía todo.

-Si no te conté lo de mi madre fue por qué era algo demasiado fuerte - Theo maldijo en voz baja. Y porque no te podía decir que estaba secuestrada en mi casa, pensó -. Y…

-Sabía que algo te ocurría, solo esperaba a que me lo dijeras.

- ¿En serio?

-Sí - asintió ella jugueteando con las cuentas del brazalete -. Sé leer tus gestos.

Eso lo sabía. Daphne era de las pocas personas que podía hacerlo y no sabía si eso lo molestaba o no; o sea ella sabía que él sentía cosas por ella y que era su debilidad, y que ella entendiera el lenguaje más usado por Theo a veces lo hacía sentir vulnerable. Y como digno Slytherin que era, no le agrada mucho.

-Ya me he dado cuenta de eso - respondió -. Siendo honesto, decirte que si pudiera volver las cosas como eran hace unos meses te lo diría, no lo haría. A veces contar las cosas se hacen más dolorosas, así la mayoría de la humanidad diga lo contrario.

- ¿Eso está comprobado? - Daphne bromeó, imitando todas las veces donde Theodore explicaba un comportamiento humano que había sido comprobado por fuentes expertas.

-No, es parte de mi psicología - comentó él sonriendo de lado -. Daph ¿te quedarás acá?

-Claro - ella asintió y tomó su mano. Agradeció con la mirada ese gesto -. Claro que lo haré.

-Gracias - contestó él -. No sé qué haría si te fueras.

Daphne se acercó y posó sus manos en las ambas mejillas del castaño. Lo miró a los ojos un momento, antes de juntar sus frentes. Theo cerró los ojos para sentir paz interior, algo que necesitaba.

-Nadie se merece esto, hablo de la guerra. Sé que allá están tus sueños - dijo abriendo los ojos.

-Tengo varios sueños - la chica se separó, pero siguió con las manos en su rostro -. Muchos. Tú también.

Un sueño que todos sus amigos sabían: quería irse de la Mansión Nott.

 Un sueño que él solo sabía: retroceder el tiempo, muchos años antes de que incluso él existiera.

Un sueño que Daphne sabía: que ella sería la futura señora Nott.

Un sueño que él quería: ser psicólogo y escribir libros.

Un sueño que necesitaba que se cumpliera en este momento: que todo esto se acabe y ser feliz con sus amigos.

-Sí - Theo asintió, finalmente abriendo los ojos.

-Y ¿sabes? Ninguno de esos sueños tienen un lugar, solo tienen personas y a ti mismo.

- ¿Podríamos irnos los dos a Nueva York…? - pensó el castaño haciendo reír a la rubia.

- ¿Te he dicho que eres lo más puro y bueno de este mundo? - Esta fase de Daphne romántica le gustaba demasiado -. Nadie te merece, Theo. Pero volviendo a lo otro, no me importa donde cumplo mis sueños, solo quiero cumplirlos. 

-Lo harás.

-Lo sé - dijo -. Tú también.

Le dio un suave beso. Que se fue convirtiendo el algo más profundo, como siempre ocurría. Pero sin razón, ella lo paró para decirle algo más:

-Escúchame - murmuró la rubia -. Como te lo dije antes de irnos de vacaciones el año pasado y cómo te he dicho durante toda la vida que te llevo conociendo: Tú eres Theo. Siempre lo vas a ser. Nada te puede cambiar eso. 

 



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