Historia al azar: Muchacha de 15 años
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Slytherin´s en tiempos de guerra » Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"
Slytherin´s en tiempos de guerra (ATP)
Por Luna_Greyback
Escrita el Viernes 5 de Abril de 2019, 19:53
Actualizada el Sábado 1 de Agosto de 2020, 00:25
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Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"

Capítulos
  1. Capítulo 1 - Theodore "Él no era un monstruo"
  2. Capítulo 2 - Daphne "Lo que vale es que no lo somos"
  3. Capítulo 3 - Blaise "¿Entonces ya es definitivo?"
  4. Capítulo 4 - Draco "Eso jamás se lo perdonaría"
  5. Capítulo 5 - Pansy "Solo del de ellos dos"
  6. Capítulo 6 - Theodore "Intentó recordar un momento feliz"
  7. Capítulo 7 - Daphne "Lo necesito"
  8. Capítulo 8 - Blaise "¿En qué estaba metido Draco?"
  9. Capítulo 9 - Draco "¿Él era capaz de hacer eso?"
  10. Capítulo 10 - Pansy "Hay cosas que podemos aceptar"
  11. Capítulo 11 - Theodore "Ya tienes un espacio"
  12. Capítulo 12 - Daphne "Ella no quería irse"
  13. Capítulo 13 - Blaise "Tampoco era tan patán"
  14. Capítulo 14 - Draco "¡Soy uno de ellos!"
  15. Capítulo 15 - Pansy "En serio, mamá"
  16. Capítulo 16 - Theodore "Jamás me dejes"
  17. Capítulo 17 - Daphne "Bingo"
  18. Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"
  19. Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."
  20. Capítulo 20 - Pansy "Eso hace una familia"
  21. Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"
  22. Capítulo 22 - Daphne "Quedémonos así para siempre"
  23. Capítulo 23 - Blaise "Tracey, yo..."
  24. Capítulo 24 - Draco "Estaba viva"
  25. Capítulo 25 - Pansy "¿Lo recuerdas?"
  26. Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"
  27. Capítulo 27 - Daphne "Todo saldrá bien"
  28. Capítulo 28 - Blaise "¿Dónde está Draco?"
  29. Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"
  30. Capítulo 30 - Pansy "Con eso se quedaba"
  31. Capítulo 31 - Theodore "Ya era uno"
  32. Prueba

Se sentía mejor. Los días siguientes al velorio habían sido definitivamente los peores días de su vida. Felizmente, su padre lo había dejado en paz un par de días, los cuales los había pasado encerrado en su habitación, sin dejar pasar a nadie, a excepción de los elfos que le traían su comida que él ignoraba. Había comido una vez al día y eso, que ni siquiera el plato completo. Pero sus días de duelo propio terminaron una tarde donde Emmanuel le había pedido (o, mejor dicho, amenazado) en que saliera a declarar con unos Aurores que habían venido. Theodore no tenía ni idea cuando o cómo su padre había conseguido certificados médicos falsos, pero los tenía y eso encubrieron el asesinato. Si Theodore abría la boca, lo torturaría. Si Theodore abría la boca, lo haría sufrir aún más por el resto de su vida. Pero, de todas formas, Theodore Nott era demasiado cobarde como para decirle a esos Aurores que lo que en realidad había pasado era un asesinato.

Cuando le dejaron revisar, guardar y arreglar las cosas de su madre, sufrió una montaña rusa de emociones. Había llorado, pero también había sonreído. Al parecer en los últimos años, su madre se había dedicado a dedicar objetos a personas especiales para ella. Había encontrado muchas cosas, había guardado la mayoría de ellas y también había quemado varias de ellas, como el vestido de su boda. Quizás para su madre había sido especial, pero Theodore hasta ahora no comprendía como una mujer como ella, había sido capaz de amar a alguien como Emmanuel Nott. Había guardado todas las cosas importantes en un armario de su habitación con llave y mil hechizos, para que ese ser repugnante que le había tocado como padre ni se atreviera a tocarlas.

Habían pasado casi dos meses desde que su madre se había ido, y él, emocionalmente, estaba mucho mejor. Sus amigos, con el simple tiempo que le habían dedicado, lo habían ayudado mucho más de lo que podían imaginarse. Incluso Luna Lovegood, lo había escuchado y en ese momento su compañía le había hecho bien. No podía decir que estaba feliz, porque no lo estaba. Estaba bien. Solo Bien.

Pero lo odiaba. Lo odiaba con toda su alma.

-Son lo más tóxico que puedes imaginarte - siguió quejándose Pansy -. Incluso más de lo que éramos Draco y yo.

-Es bueno que bromees en ese aspecto - aceptó Theodore, escapándose de su boca una sonrisa de lado.

-He avanzado mucho en ese aspecto - dijo Pansy encogiéndose de hombros.

- ¿Ya estamos en fase superación

-Fotografía repetida no llena álbum.

Theodore lanzó una sincera carcajada mientras que Pansy sonreía al ver cómo había logrado hacerlo reír. 

- ¿Estás segura de que puedo entrar?

-Pensé que ya habías entrado a nuestra habitación - respondió Pansy, dirigiéndose al pasillo de las Mazmorras que los llevaría a sus dormitorios.

-Se supone que está prohibido.

Pansy había encargado una serie de libros que le gustaban tanto a ella como a él, y como eran bastantes y estaban en su habitación, le había pedido a su amigo que la ayudara a llevarse algunos. Como había dicho, jamás había entrado o asomado su cabeza para mirar el cuarto de sus compañeras de casa, ya que estaba prohibido y no le parecía algo correcto o prudente.

Pansy abrió la puerta y se dejó ver una habitación idéntica a la que compartía con Draco, Blaise, Vincent y Gregory; solo que más decorada y limpia. Pero los ojos celestes del castaño se quedaron pasmados al ver a Daphne tendida en la cama donde se retorcía, como si tuviera un ataque de pánico.

- ¿Qué…

La pelinegra intentó empujarlo afuera y cerrar la puerta, pero el chico se zafó con brusquedad, algo nada propio de él, y empezó a caminar hasta la cama.

-Theo - gimió la rubia.

Había gemido su nombre, pero con dolor, desesperación y miedo.

-Daph… - Theo empezó a zarandearla para que despertara -. Daphne.

La rubia se quedó quieta y empezó a traspirar agitada. Abrió los ojos de poco a poco, y cuando se dio cuenta que estaba en frente suyo, abrió los ojos como platos.

- ¿Qué haces aquí?

- ¿Qué… qué fue eso? - preguntó el chico, sintiéndose completamente estúpido.

- ¿Lo trajiste? - le preguntó Daphne a Pansy.

-Sí, pero no sabía que estabas aquí - se defendió la pelinegra.

-No es culpa de Pansy - dijo Theodore -. ¿Fue una pesadilla? ¿Qué estaba pasando?

-Nada, Theo, en serio. No es importante.

- ¿Cómo no va a ser importante? Ha sido de las peores cosas que he presenciado. 

Daphne miró un momento a su amiga, hasta que ella suspiró y se largó sin decir absolutamente nada más. Theodore la siguió mirando con atención, esperando a que ella se dignara a darle las explicaciones que él necesitaba para estar tranquilo. No le había hecho bien escuchar a Daphne decir su nombre en una pesadilla. Y también, al parecer Pansy ya sabía de esta situación y la rubia no quería que él se enterara.

- ¿Desde cuándo te pasa esto?

Daphne se sentó en el borde de la cama y miró el dobladillo de su camisón.

-Daphne - insistió Nott.

-No es importante - la chica había hablado firme.

-Mírame a los ojos y dime que no es importante - exigió el castaño.

Pero en el momento donde la chica subió la mirada para verlo a los ojos, se rompió. Se llevó ambas manos al rostro cubriendo sus lágrimas. Theodore cerró los ojos, si hubiera sabido que sus palabras directas la harían llorar, hubiera tratado de ser un poco más comprensivo.

-Merlín - masculló molesto -. Daph, ven.

Agarró sus ambas manos y las sacó de su rostro, mientras se ponía de cuclillas sin dejar de sostener sus manos. Estaban en la misma posición que el funeral, solo que con los papeles invertidos.

-Está bien - le secó las lágrimas que seguían en sus mejillas -. Perdón.

-No debiste verme así.

- ¿Qué es lo que sueñas? - inquirió el chico.

Daphne suspiró.

-Theo, en serio…

-No, quiero saberlo. ¿Por eso tienes ese aspecto desde hace tiempo? Debí haberme dado cuenta, pensé que solo estabas preocupada, como todos.

-También lo estoy, pero súmale esto - ella volvió a suspirar. Para darle ánimos en que hablara y recordarle que confiara en él, le apretó las manos -. Son pesadillas. Suelen repetirse, pero siempre… estoy preocupada por ti, Theo, por eso es que las tengo. No, no te estoy echando la culpa, solo es la verdad.

Ahora fue el turno de él de suspirar. No podía creer que Daphne tuviera pesadillas por su culpa. No podía creer que no se haya dado cuenta de que su amiga tenía ese aspecto por lo que le estaba pasando a él.

-Sé que estás preocupada, pero debes de estar tranquila.

-Pero no puedo estarlo, corres peligro, acabas de perder a tu madre y… no Theo, no me puedes pedirme estar tranquila porque no puedo.

Pedirle que estuviera tranquila sería como si le pidieran a él que encontrara la forma de ser feliz, no podía. Simplemente no podía.

- ¿Desde cuándo te ocurre esto?

-Desde diciembre.

- ¿Lo dices en serio? - Theodore estaba demasiado sorprendido.

-Siempre te preocupas por mí, y sabía que si te lo contaba reaccionarías como lo estás haciendo ahora. Y eso era precisamente lo que no quería.

-Obviamente que me iba a preocupar por ti. Estoy preocupado. No me puedes pedir que no lo esté.

-Eso era exactamente lo que no quería - repitió ella -. No quería darte una carga más. Ya tienes suficiente.

La verdad era que, si tenía muchas cargas, pero Daphne no era una. ¿Cómo podía pensar que era una carga para él? Si se preocupaba por ella era porque la amaba y quería que estuviera bien.

-Tú no eres una carga - Theodore se levantó y besó su frente, aunque estuviera sudada.

-Me lo dijiste…

-No recuerdo exactamente qué fue lo que te dije, pero ese día estabas llorando por mí, y créeme, son lagrimas que no podía, ni puedo soportar. Pero ahora estamos hablando de ti, quiero que estés bien.

-Y también quiero que tú estés bien.

-Estoy bien - le confesó Theo -. O trato de estarlo. Pero lo mío está justificado. No puedes sufrir de esta manera.

-Me asusta que es lo que vaya a pasarte. No mereces nada de lo que estás viviendo.

Theo sonrió un poco y agradeció esas palabras en su mente.

-Yo también estoy asustado - confesó otra vez el castaño -. ¿Quién no? Pero lo peor que me podría pasar es perderte a ti.

Esa era la verdad. Durante este tiempo de duelo y aceptación, se había dado cuenta que había perdido mucho y había comenzado a aceptar de poco a poco, aunque lo odiara, su destino. Se convertiría en Mortífago… sí. Quizás la rubia pensaba que eso era lo peor que le podía pasar a Theodore, pero eso ya no era así. Lo peor era perderla a ella.

-No me voy a ir a ningún lado, eso tenlo por seguro - Theo se sentó a su lado y entrelazó sus dedos con los de ella -. No tienes que temer por eso.

Aunque sabía que la chica no le creía y seguiría con miedo, al menos esperaba que la tranquilizara un poco. Ella sabía que él no lo decía por que sí, él jamás le mentiría. Su padre le había dicho que lo necesitaba vivo, así fuera loco o inválido, lo necesitaba vivo.

- ¿De qué trata tu pesadilla?

-Siempre es una voz, como de serpiente, torturándote de cierta manera - la chica suspiró -. Como te dije, suele repetirse.

La voz de serpiente solo podía venir de alguien: Voldemort. Siendo honestos, Theodore se estaba empezando a sentir mal por causarle eso a Daphne. Su salud mental no estaba bien, y todo por su culpa. Sabía que ella no deseaba que se echara la culpa, pero él ya estaba demasiado vulnerable como para no sentirse así de inmediato.

-Deberías pedirle a Madame Pomfrey una poción para dormir - le recomendó Theo -. Lo mejor sería que vayas a un psiquiatra, pero no creo que tú quieras y también creo que la enfermera no te hará demasiadas preguntas.

Daphne asintió sin muchas ganas. No tenía más ideas o recomendaciones que darle, pero al verla indefensa, porque así se veía, Theodore pensó que lo que mejor podía ofrecerle en ese momento era su apoyo y compañía.

Pasó un brazo por sus hombros y dejó que se acurrucara en él.

-Estoy demasiado sudada.

-Eso no es importante, sigues pareciéndome la mujer más hermosa.

Theodore sintió como los hombros de la chica dejaban de estar tan tensos, si sus palabras la habían hecho sentir un poco mejor, no tendría problemas en repetirlas.

-Tus palabras siempre me tranquilizan - comentó ella -. Quizás vaya donde la señora Pomfrey.

-Así como tú quieres que esté bien, yo también quiero que estés bien. Es un trabajo mutuo, y de los trabajos más hermosos. Eso hacen las personas que se quieren.

Felizmente, Daphne y Pansy no se habían peleado por el despiste de su amiga. Obviamente que Pansy se sentía un poco mal ya que, por su culpa, Theodore se había enterado de las frecuentes pesadillas de la rubia, pero tampoco ella podía negar que ahora se sentía más tranquila.

-En serio, aunque quizás a Daphne le molestó, agradezco que me haya enterado de lo que estaba ocurriendo- confesó Theodore en medio de una clase de Snape.

-Siempre le dije que tenía que decirte - respondió su amiga.

-Gracias - asintió Theo -. Solo quiero que esté bien.

-Lo sé - fue el turno de asentir de ella -. Siempre quieres que esté bien.

Theo movió la cabeza en forma de aceptación.

-Ahora me dice que yo tenía razón - Pansy miró un segundo a su mejor amiga que estaba en el otro lado del salón de clases junto a Blaise haciendo un trabajo -. Que debió haberte dicho desde antes. En serio, tienes un poder sobre las personas para que se sientan bien después de hablar contigo.

Theodore sonrió ante el cumplido, y se sintió bien por las palabras dichas por la pelinegra.

-Es todo por hoy - anunció Snape faltando cinco minutos para que termine la clase -. Pueden retirarse.

Todos los alumnos empezaron a recoger sus cosas, decididos a irse al Gran Comedor, ya que tocaba la hora del almuerzo.

- ¿Todos tienen libre?

- ¿Dónde está Draco?

- ¿En serio recién preguntas eso? - Daphne se aguantó una carcajada sarcástica.

Después de la pelea que había tenido con Draco, ninguno de los dos había vuelto a hablarse, a excepción de los saludos de la mañana que eran pura educación. Ya se había peleado con su amigo muchas veces, y sabía que era cuestión de tiempo que al rubio se le pasara el capricho. Tanto como Draco, sus amigos o él, eran ambiciosos, por algo habían quedado en Slytherin. Cada uno tenía una ambición en común, pero muchas más diferentes, y la de Draco era ser un Mortífago, ya sea influenciado o por decisión propia. Suponía que toda esa ambición se debía a la clase de educación que específicamente su padre le había dado. Cuando Emmanuel le decía que esperaba y deseaba que él fuera como Draco, Theo solo podía pensar que pudo haber sido como Draco, pero su madre intervino plenamente en su educación y lo hizo con valores totalmente éticos, a su parecer. Entendía la presión y la ambición de Draco, así que no estaba preocupado en "perder su amistad", ya que en serio le importaba. Sabía que solo era parte de esa fase de él.

-Quizás cuando salgamos de aquí podremos decirle que seguimos existiendo - comentó Pansy en voz baja.

-Esperemos que se acuerde - siguió el juego Blaise -. Me muero de hambre, así que vámonos.

-Nott - justo cuando Theo iba a salir tras sus amigos, la voz fría y peligrosa de Snape lo azotó de golpe. El castaño volteó y asintió ante el gesto que le hizo el profesor para que se quedara.

-Los alcanzo en un rato - le dijo específicamente a Daphne que se había quedado parada al ver que no avanzaba.

-Te guardaré postre antes de que Blaise arrase con todo.

Theo le dedicó media sonrisa y asintió.

-Nott, acércate - pidió el profesor de pelo grasiento.

Theo enarcó ambas cejas confundido, pero de todas formas se acercó. Snape era de esos profesores que mostraba un gran apoyo a los alumnos de su casa, pero no lo demostraba mucho. Al menos en su caso, Snape no había hecho muchas cosas por él como las había hecho por Draco. Tampoco es que le molestara, él solo cumplía su deber de aprender y el profesor de enseñarle, no era necesario una relación profesor-alumno estrecha como con la que tenía con el rubio. Aunque tampoco iba a negar que le guardaba un poco de rencor a ese profesor por no nombrarlo prefecto cuando él era el que realmente merecía ese puesto.

- ¿Sí, señor? - preguntó él una vez parado frente a él.

-Nott ¿preparado para ser fiel al Señor Tenebroso?

La pregunta de Snape lo golpeó bruscamente. No solo porque había dejado de pensar en eso, sino porque estaban en un salón de clases con el riesgo a que cualquiera escuchara y con el hecho de que mencionara esa faceta de él. Snape siempre había ignorado a Theodore en el sentido de su relación con los mortífagos.

Theodore lo miró directamente sin decir ninguna palabra ni hacer ningún gesto.

-Me imagino que ya habrás dado ese salto a la realidad.

-Siempre he sido una persona realista, señor - contestó el castaño sin bajar la mirada.

-Entonces ¿por qué siempre actuabas como si en el futuro todo acabaría? Me refiero a las reuniones del Señor Tenebroso que asististe.

Su nerviosismo, sus pocas palabras y su miedo: esas eran las características que Theo tenía en una reunión de Mortífagos, precisamente transmitiendo lo que Snape acababa de decir.

- ¿Le eres fiel a tu Señor? - insistió el profesor de cabello grasiento.

No, claro que no. Pero decir eso en voz alta le costaría.

- ¿A qué quiere llegar, profesor?

Snape se dio media vuelta y empezó a caminar de izquierda a derecha.

-Nott, el alumno más inteligente de mi clase - empezó a decir Snape -. El más ingenioso, el más creativo…

Theo levantó una ceja sorprendido, definitivamente no esperaba que de alguna forma el profesor empezara a alabarlo.

-El joven Mortífago que probablemente Lord Voldemort necesitaba.

Snape volteó completamente hacía él.

-El cerebro que la bola de papanatas no podría tener, ni si quiera cuando estuvieran todos juntos - siguió el profesor cada vez acercándose más y más -. Él te quiere en su bando.

Theo optó por cerrar su mente en ese momento, tenía el presentimiento de que Snape quería entrar en ella desde hace rato.

-Pero ya estás en su bando - Theo frunció los labios -. Ya eres un cómplice.

Ya estaba en ese bando, involuntariamente. Porque él había tenido la idea del Armario Evanescente, él había creado el plan para que los Mortífagos ingresaran al colegio. Podía no tener la marca, pero ya estaba en ese bando.

-Y si estás ayudando a Malfoy, lo eres aún más.

En ese momento el castaño entendió todo. Snape no le estaba haciendo un cuestionario sobre su fidelidad o un monólogo sobre que ya era un Mortífago, solo quería información.

Cuando se había peleado con su amigo, se había dado cuenta de toda la furia que sus palabras transmitían, eso quería decir que algo o alguien le había hecho algo a Draco. Ahora ya sabía que era lo que había pasado: Snape había querido meterse en sus asuntos, y obviamente el orgullo de Draco no lo había permitido.

- ¿Tu ingenioso plan le está funcionando a tu amigo?

Theo solo podía responder con la verdad.

-No lo sé - respondió Theodore -. ¿Usted cree que Draco se sienta a contarme cada uno de sus pasos?

Snape lo miró mal.

-Draco no quiere ayuda, si no quiso la mía, mucho menos va a querer la suya - dijo fríamente.

-Cincuenta…

- Profesor, le tengo una pregunta - Theo no le tenía miedo Snape, sabía demasiadas cosas de él, a su padre le gustaba hablar mal de su profesor, así que podía jugar sucio con eso. Esto no era algo propio de él, pero quería irse a almorzar con sus amigos. No iba a conseguir que delatara a Draco -. ¿Usted le es fiel a Voldemort?

- ¿Dónde quedó el correcto y prudente de Nott?

-Él no se ha ido - negó Theo -. Sigo siendo el mismo, por eso mismo, no pienso delatar a mis amigos.    

 



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