Historia al azar: Un Amor Silencioso
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Slytherin´s en tiempos de guerra » Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."
Slytherin´s en tiempos de guerra (ATP)
Por Luna_Greyback
Escrita el Viernes 5 de Abril de 2019, 19:53
Actualizada el Sábado 1 de Agosto de 2020, 00:25
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Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."

Capítulos
  1. Capítulo 1 - Theodore "Él no era un monstruo"
  2. Capítulo 2 - Daphne "Lo que vale es que no lo somos"
  3. Capítulo 3 - Blaise "¿Entonces ya es definitivo?"
  4. Capítulo 4 - Draco "Eso jamás se lo perdonaría"
  5. Capítulo 5 - Pansy "Solo del de ellos dos"
  6. Capítulo 6 - Theodore "Intentó recordar un momento feliz"
  7. Capítulo 7 - Daphne "Lo necesito"
  8. Capítulo 8 - Blaise "¿En qué estaba metido Draco?"
  9. Capítulo 9 - Draco "¿Él era capaz de hacer eso?"
  10. Capítulo 10 - Pansy "Hay cosas que podemos aceptar"
  11. Capítulo 11 - Theodore "Ya tienes un espacio"
  12. Capítulo 12 - Daphne "Ella no quería irse"
  13. Capítulo 13 - Blaise "Tampoco era tan patán"
  14. Capítulo 14 - Draco "¡Soy uno de ellos!"
  15. Capítulo 15 - Pansy "En serio, mamá"
  16. Capítulo 16 - Theodore "Jamás me dejes"
  17. Capítulo 17 - Daphne "Bingo"
  18. Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"
  19. Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."
  20. Capítulo 20 - Pansy "Eso hace una familia"
  21. Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"
  22. Capítulo 22 - Daphne "Quedémonos así para siempre"
  23. Capítulo 23 - Blaise "Tracey, yo..."
  24. Capítulo 24 - Draco "Estaba viva"
  25. Capítulo 25 - Pansy "¿Lo recuerdas?"
  26. Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"
  27. Capítulo 27 - Daphne "Todo saldrá bien"
  28. Capítulo 28 - Blaise "¿Dónde está Draco?"
  29. Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"
  30. Capítulo 30 - Pansy "Con eso se quedaba"
  31. Capítulo 31 - Theodore "Ya era uno"
  32. Prueba

Draco opinaba que durante ese tiempo en la biblioteca podría estar en la Sala de los Menesteres, intentando que ese armario funcione por completo. Pero sabía que lo correcto era sacar la parte que los magos y brujas no creían que los Slytherin poseían, por lo que estaba acompañando a Theo. Aunque Draco no sabía con certeza que era lo que había pasado en realidad con la muerte de la madre de su amigo, a comparación de muchas otras personas, él podía sacar una teoría. Una teoría muy fuerte y quizás nada creíble, pero él sabía que era lo que estaba pasando en esa casa desde hace meses. Él sabía que Celestine Nott no estaba enferma hace meses. Pero no iba a atreverse a preguntarle a Theo qué era lo que en realidad había pasado, porque su amigo ya tenía demasiado. Y si había pasado lo que creía, que Merlín no quisiese que sea así, sería demasiado fuerte como para soportarlo.

-Si tienes cosas que hacer, puedes irte - Draco tuvo miedo de que Theodore haya entrado a su mente y tenga el conocimiento de sus últimos pensamientos.

-No te preocupes - respondió Draco. De todas formas, estaba aprovechando de este tiempo para hacer los deberes.

-Lo digo en serio, Pansy vendrá cuando acabe su clase, ya queda poco - insistió él. Sabía que no lo hacía con la intención de botarlo, lo hacía con la intención de que él hiciera las cosas que le había encomendado hacer el Señor Tenebroso. Así era Theo.

-Tengo que terminar esto - le comentó el rubio.

-Bueno, ya que insistes - Theo decidió no continuar -. Hablando sobre esto ¿Cómo te va?

Bien. La verdad que le iba bien. Lento pero bien. Aún faltaban demasiadas cosas.

-Ahí - respondió él sin dar muchos detalles -. He avanzado algo.

Theo sacó la vista de sus apuntes y lo miró.

-Si necesitas ayuda…

-No - lo cortó Draco. No quería la ayuda de nadie -. No, Theo, está bien.

-Pero tal vez la necesitas - dijo el castaño -. Podría ayudarte.

A diferencia de Snape, Draco si confiaba en Theo. Sabía que Theo no le estaba ofreciendo su ayuda para arrebatarle un puesto o para que Lord Voldemort lo alabe.

-Pensé que no querías formar parte de esto - confesó Draco también mirándolo.

-Ya no tengo nada que perder - respondió.

Tenía razón. Con su madre viva, Theo tenía la pequeña esperanza de que esa mujer ayudara y convenciera a su marido de alejarse de ese mundo, de esas personas, de ese bando; porque a él solo no le haría caso. Y ahora que su madre había muerto, en el futuro más próximo Theodore se convertiría en Mortífago, formaría parte de esa vida, sino también lo asesinarían.

Pero ese no era el Theo que conocía.

-Mira Theo, siento que esto es una especie de crisis…

-Sí, quizás, pero quiero ayudarte. Draco necesitas ayuda, no creo que puedas lograrlo solo.

Draco entendía, o trataba de entender a su amigo, sabía que estaba pasando por la etapa más horrible y triste de su vida, pero tampoco iba a permitir que le hable así, como si fuera un cobarde. Como su madre lo había tratado.

-Ya he logrado algo, sé que estoy avanzando lento, pero sé que lo voy a lograr.

-Draco es demasiado difícil, solo te estoy ofreciendo mi ayuda…

- ¡Pues no la necesito! - respondió impulsivamente -. Voldemort me dio esta tarea a mí y yo la haré, no necesito la ayuda de nadie, así me beneficiará al menos un poco. A ti te dijo que inventaras alguna forma para que los Mortífagos entren al colegio, bien, tu idea fue perfecta y lo hiciste, ahora es mi turno…

-Ya, tranquilízate - le pidió Theodore frunciendo un ceño -. Solo te estaba ofreciendo mi ayuda.

-Cómo te dije, no la necesito - repitió el rubio -. Lo voy a lograr.

-Nadie te lo ha negado - contestó el castaño -. Pero tienes que aceptar que hay veces en las que la ayuda no está de más, nadie quiere quitarte el trabajo o nada, solo es ayuda…

-Claro que no siempre es así…

-Pues ese es mi caso, solo te estaba ofreciendo mi ayuda no tienes por qué ponerte así, Merlín - el chico resopló -. Sé que eres ambicioso, como yo, pero no puedes dejar que eso siempre te sobrepase a ti.

- ¿De qué estás hablando? - inquirió el rubio demasiado confundido.

-Te has preguntado ¿cómo estás tú? Pero no hablo del Draco que me acaba de gritar por ofrecerle mi ayuda, hablo del Draco que conocí hace más de diez años.

Esto se estaba convirtiendo en la cosa favorita de Theodore: una charla de psicología.

-No tengo cabeza para tus momentos de filósofo psicólogo…

-Solo te estoy diciendo que también te preocupes por ti, te ves enfermo…

-Tú también - respondió de impulso Malfoy.

Theodore suspiró y asintió.

-Sí, lo sé, acabo de perder a mi madre Malfoy, creo que mi estado tiene justificación. En cambio, tú estás así por una misión de Voldemort…

-Porque tengo que cumplirla - repitió Draco -. Todo mi cabeza se centra en eso. 

-Ya me quedó claro - asintió el otro -. A mí y a los demás.

-Maldición - murmuró el rubio dando un manotazo al armario.

Draco no entendía que era lo que había pasado. Antes de irse a su casa por vacaciones de Navidad, ese armario funcionaba, al menos había logrado transportar una manzana del colegio hasta Borgin & Burkes y viceversa, pero ahora la manzana no se movía. No entendía qué era lo que estaba pasando, el armario estaba completamente igual a como lo había dejado, y el de la tienda del Callejón Diagon, mucho mejor. Nadie podía haber entrado a esa habitación, porque nadie sabía que era lo que le pedía a la Sala para que se convirtiera. Ni siquiera Potter, que andaba mirándolo cada segundo con intenciones de seguirlo, lo podría adivinar.

Eran los últimos días de enero, le quedaban solo cinco meses para lograr que esos Mortífagos entren y matar a Dumbledore. ¿lo lograría? Aunque faltaban aún meses, sentía que no estaba haciendo nada, y peor aún ahora, que su único avance parecía haber dejado de funcionar.

Confiaba en qué lo haría, o eso quería creer o esperaba creer. Tenía que hacerlo, si lo hacía Voldemort volvería a confiar en su familia y serían privilegiados… hasta quizás ayudara a su padre a salir de la cárcel, eso necesitaba su madre.

Theodore podía ser buena ayuda, pero no la quería. Él quería demostrar que podía hacerlo, él quería demostrar que se sentía orgulloso de ser un Mortífago, porque así era. Theodore no era un Mortífago, y tampoco quería serlo, es más, estaba en contra de todo y simplemente había usado su cabeza para crear el plan porque su padre le había lanzado un par de Crucios y lo había puesto sobre la maldición Imperius un par de días. Él en realidad no quería ser parte de eso, solo era una parte de su duelo.

-De todas formas, Filch lo hubiera revisado y probablemente el collar no hubiera entrado o a él le habría caído la maldición - había escuchado decir a Granger en la biblioteca hace un par de días -. Es un plan mal ejecutado, lo único que quizás Filch deje pasar son las pociones ya que no sabe reconocerlas.

Para empezar, le había molestado que Granger dijera que su plan estaba mal ejecutado, su plan había sido excelente, solo que había fallado, algo que solía ocurrir en cualquier plan, había opción de salir bien o mal. Y segundo, esa sangre sucia le había dado una genial idea.

Volvió a tapar el armario, sin dejar de sentirse frustrado por su retroceso, y caminó hasta la salida de la Sala de los Menesteres. Esperó la señal de alguno de esos dos idiotas, y al recibirla, salió apurado, sin dirigirles ni una palabra, directo a su dormitorio.

Caminó por los corredizos oscuros en las Mazmorras que lo llevaban hasta la habitación que compartía con sus compañeros de año, pero no pudo ignorar a Daphne parada afuera de la puerta de su habitación, con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en la pared.

-Daphne - dijo Draco caminando hasta ella.

La rubia se sobresaltó y se llevó una mano al pecho.

-Me has asustado - murmuró.

Sus amigos siempre le decían que se veía enfermo, Draco no entendía por qué le decían eso si él se miraba al espejo y se veía normal, como siempre se había visto. A comparación del aspecto de Theo, que se notaban horas sin dormir o simplemente perdido, pero su aspecto tenía justificación; y ahora que la veía mejor, Daphne también se veía mal. Daphne siempre le había parecido guapa, porque lo era, aunque en su propia opinión Pansy era más guapa, probablemente lo veía así porque prefería a las morenas, pero ese no era el punto, el punto era que Daphne (como todas las Stytherin´s que había conocido, menos Astoria tal vez) siempre se preocupaban en verse bien, en estar arregladas, peinadas, con buena ropa y con joyas costosas, y la que más se preocupaba por eso era Daphne porque además eso le apasionada, pero últimamente estaba despeinada, se olvidaba de ponerse sus joyas, a excepción del anillo familiar que uno siempre debía llevar. Lo hacía sentir bien que sus amigos se preocuparan, pero los que realmente se veían mal eran esos dos.

- ¿Qué es lo que te sucede?

-Nada - respondió ella negando con la cabeza -. Solo estaba un poco perdida.

Recogió su mochila del suelo y se la puso en el hombro.

- ¿Así vas a ir a clase? - preguntó el rubio señalando su cabeza.

Su amiga la miró confundida, al cabo de un rato logró comprender, buscó en su mochila un espejo y al verse en el espejo, se llevó los dedos a la cabeza para tratar de peinar su cabello.

- ¿Estás segura que todo está bien?

-Sí, no te preocupes, solo estoy cansada - intentó sonreír -. ¿Has visto a Theo?

-No sé, estaba haciendo deberes - mintió el chico -. Seguro tiene clases, recuerdo que los miércoles los tenía llenos.

-Oh, bueno, entonces buscaré a Pansy - respondió -. Nos vemos.

-Nos vemos.

Draco la miró irse a paso apresurado y al perderla, siguió su camino.

- ¡Merlín! - decidió voltearse al ver lo que acababa de presenciar.

-Hombre, no es nada - dijo Blaise levantándose de la cama.

Draco decidió voltear y ahorrarse sus comentarios, hasta que Tracey saliera de su habitación. A esos dos los había pillado en mil lugares, pero jamás en su habitación. Cuando la chica salió, sin decir muchas palabras, Draco miró al moreno confundido:

- ¿No que estaban peleados?

-Digamos que una chica no puede estar tanto tiempo molesta conmigo - respondió con arrogancia.

-Ajá - se burló el otro -. ¿Qué pasó?

-Ya lo arreglamos - respondió Zabini sin darle mucha importancia -. Capítulo volteado, seguimos como siempre.

-Sabía que esto iba a pasar - suspiró el rubio -. Como siempre dejas tus problemas de lado, en vez de querer confrontarlos.

-Malfoy eso fue un golpe bajo - señaló el moreno con una mirada asesina.

Draco se rió y empezó a buscar entre sus cosas lo que necesitaba.

-Oye ¿siempre la has traído aquí y ninguno de nosotros se ha dado cuenta?

-Sí - respondió el otro encogiéndose de hombros -. Igual no hacemos nada.

-Solo vienen aquí a ¿besarse?

-Sí, ¿qué más vamos a hacer? - preguntó Blaise enarcando las cejas -. Estamos hablando de una princesa más, la han criado para que llegue virgen al matrimonio y bla, bla, bla…

-Y también la han criado para que sea una señorita que no anda con diez hombres al mismo tiempo - señaló el rubio -, y no es algo que creo que haya cumplido.

-Son cosas diferentes… ¿acaso tú hiciste algo con Pansy?

-No - respondió Draco -. ¿Y eso que tiene que ver aquí?

-Nada, solo quería saber - se rió el moreno, Draco volteó los ojos -. Nunca hemos hablado sobre eso.

-Porque no te interesa mi vida sexual…

-O la falta de esta…

- ¿Acaso tú has hecho algo?

-He hecho cosas - aceptó el moreno.

- ¿Con traidoras a la sangre o mestizas?

-Eso a ti no te incumbe - respondió el moreno. Se levantó de su cama, buscó su mochila y empezó a caminar hasta la puerta -. Nos vemos.

Draco agradeció de que su amigo se fuera solo, en vez de botarlo a la fuerza y verse sospechoso. A veces se preguntaba si la curiosidad de Blaise lo había hecho descubrir ciertas cosas que estaba haciendo, pero no podía asegurar esa suposición a no ser que el mismo se lo confirmara.

Buscó la moneda que usaba para comunicarse con Madame Rosmerta, se había robado la idea del Ejército de Dumbledore, sin embargo, él lo había hecho mucho mejor. Había combinado el hechizo del Ejército, con el hechizo que usaba para comunicarse entre chimeneas con Theo y le había dado una moneda a la mujer bajo la maldición Imperius, y otra se la había quedado.

-Sí, señor Malfoy - dijo la señora, su rostro apareció en el aire.

-Tengo un segundo plan que tendrá que hacer.

Le empezó a comentar sobre su segunda idea para asesinar a Dumbledore, que la sangre sucia de Granger lo había inspirado en crear. Solo necesitaría que le entregase a Slughorn una botella con una bebida conocida y deliciosa del mundo mágico, pero además tendría veneno, que haría morir a Dumbledore en un instante. Filch dejaría pasar cualquier botella que le manaba Madame Rosmerta y aparte como había dicho Granger, si es que el squib la revisaba, pasaría por alto si tuviera veneno ya que no reconocía las pociones.

-Te comentaré cuando tenga todo y realices el plan.

-Correcto.

Finalizó el hechizo, guardó la moneda y empezó a ponerse manos a la obra.

Querido Draco:

Lamento informarte que no puedo ofrecerte mi ayuda, son órdenes de nuestro señor. Se ha enterado que no has logrado mucho de tu plan y se ha enfurecido, dice que espera que te apures y termines con éxito tu misión de una vez por todas.

Yo te recomiendo que de una vez lo asesines y él te lo recompensará. No es tan difícil.

Bellatrix.

Draco arrugó la estúpida carta y sin pensarlo se metió al baño que se encontraba a su costado. Ni siquiera sabía en qué piso estaba o si era un baño de chicos, simplemente entró a despedazar el pergamino, pedazo a pedazo y a tirarlo en un tacho de basura.

Se lavó la cara con fuerza y se miró al espejo unos segundos.

- ¿Cómo se enteró? - murmuró para sí mismo.

- ¿Quién se enteró sobre qué? - preguntó una voz chillona detrás suyo.

Draco no vio nada detrás suyo por el espejo, así que decidió darse media vuelta. Frente a él se encontraba un fantasma. Era una niña, menor que él, con dos coletas, cabello negro y gafas negras y gruesas. Después de quedarse mirándola un momento, se dio cuenta a quien tenía enfrente. Recordaba que Pansy se había quejado sobre un fantasma que habitaba en el baño de chicas del segundo piso, que no paraba de llorar y fastidiar, y por eso, nadie entraba ahí.

- ¿Qué haces aquí? - le preguntó la niña fantasma -. Siempre que entran chicos aquí, es para hacer cosas malas…

- ¿De qué chicos hablas?

-Chicos que no cumplen sus promesas - gruñó ella -. ¿Quién eres?

- ¿Quién eres tú?

-Myrtle.

- ¿Myrtle la llorona?

-Sí, Myrtle la llorona - respondió ella con una sonrisa.

Draco se quedó en silencio un momento sin saber que decir, no es que esperaba tener una conversación con un fantasma.

-Entonces, chico ¿qué es lo que te inquita?

-No te incumbe - respondió Draco.

-Claro que sí me incumbe, porque yo podría ayudarte.

- ¿Por qué podrías ayudarme?

-Porque escucho muchas cosas, sé muchas cosas… - respondió la niña -. Los baños son los lugares donde la gente va a conversar secretos, a llorar en silencio… y yo siempre estoy en los baños.

Draco enarcó ambas cejas.

- ¿Cómo te llamas?

-Malfoy.

- ¡Malfoy! - chilló la chica -. Eres un Mortífago.

Draco volteó los ojos, hasta el fantasma creía eso…

- ¿Por eso estás así? - preguntó ella -. ¿Te arrepientes de haber elegido ese bando?

Draco se quedó sin palabras. Era la primera persona (o bueno, lo que sea) que le había preguntado eso. Quizás era por qué no le había dicho a nadie que lo era, solo lo sabían los Mortífagos, su madre y Theo, que solo se dedicaba a preguntarle cómo estaba él o si necesitaba de su ayuda.

-Tengo que irme - dijo Draco sin querer responder. No sabía que responder ¿se arrepentía de ser Mortífago? La verdad es que no había tenido muchas opciones.

-No, Malfoy, espera - el fantasma se puso delante suyo -. Puedes confiar en mí, nadie nos está escuchando, nadie se enterará de esto…

- ¿Por qué le expresaría mis sentimientos a un fantasma?

-Porque quizás te resulta más fácil decírmelos a mí que a una persona.

Jamás había estado de acuerdo tanto en algo en su vida. Pero igual no se sentía tan seguro ¿por qué al fantasma… ¿por qué al fantasma le preocupaban sus sentimientos? Pero sabía que necesitaba desahogarse de alguna manera, al saber que no podía hacerlo frente a Theo, a Pansy o frente a cualquier persona.

-Sé que se siente estar solo - le dijo el fantasma.

Y esas palabras fueron lo que necesitaba. Ni una palabra más, ni una palabra menos. Un fantasma entendía perfectamente que se sentía estar solo.



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