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Slytherin´s en tiempos de guerra » Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"
Slytherin´s en tiempos de guerra (ATP)
Por Luna_Greyback
Escrita el Viernes 5 de Abril de 2019, 19:53
Actualizada el Sábado 1 de Agosto de 2020, 00:25
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Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"

Capítulos
  1. Capítulo 1 - Theodore "Él no era un monstruo"
  2. Capítulo 2 - Daphne "Lo que vale es que no lo somos"
  3. Capítulo 3 - Blaise "¿Entonces ya es definitivo?"
  4. Capítulo 4 - Draco "Eso jamás se lo perdonaría"
  5. Capítulo 5 - Pansy "Solo del de ellos dos"
  6. Capítulo 6 - Theodore "Intentó recordar un momento feliz"
  7. Capítulo 7 - Daphne "Lo necesito"
  8. Capítulo 8 - Blaise "¿En qué estaba metido Draco?"
  9. Capítulo 9 - Draco "¿Él era capaz de hacer eso?"
  10. Capítulo 10 - Pansy "Hay cosas que podemos aceptar"
  11. Capítulo 11 - Theodore "Ya tienes un espacio"
  12. Capítulo 12 - Daphne "Ella no quería irse"
  13. Capítulo 13 - Blaise "Tampoco era tan patán"
  14. Capítulo 14 - Draco "¡Soy uno de ellos!"
  15. Capítulo 15 - Pansy "En serio, mamá"
  16. Capítulo 16 - Theodore "Jamás me dejes"
  17. Capítulo 17 - Daphne "Bingo"
  18. Capítulo 18 - Blaise "Definitivamente extrañaba esa época"
  19. Capítulo 19 - Draco "¿Por qué al fantasma..."
  20. Capítulo 20 - Pansy "Eso hace una familia"
  21. Capítulo 21 - Theodore "Simplemente no podía"
  22. Capítulo 22 - Daphne "Quedémonos así para siempre"
  23. Capítulo 23 - Blaise "Tracey, yo..."
  24. Capítulo 24 - Draco "Estaba viva"
  25. Capítulo 25 - Pansy "¿Lo recuerdas?"
  26. Capítulo 26 - Theodore "Siempre lo vas a ser"
  27. Capítulo 27 - Daphne "Todo saldrá bien"
  28. Capítulo 28 - Blaise "¿Dónde está Draco?"
  29. Capítulo 29 - Draco "¡No tengo miedo!"
  30. Capítulo 30 - Pansy "Con eso se quedaba"
  31. Capítulo 31 - Theodore "Ya era uno"
  32. Prueba

Parecía que las navidades de todos habían sido malas. La verdad que, al llegar del funeral, lo único que quiso hacer Blaise fue echarse a dormir, eso de estar saludando a cómo mil personas y luego escuchar la ceremonia más lenta, lo había agotado. Aunque sabía perfectamente que tenía que ir porque Theo era su mejor amigo y al menos su presencia esperaba que haya significado algo para él. Obviamente que sus planes de año nuevo con Theo y los demás, habían desaparecido por completo. Ni siquiera le habían llegado cartas o regalos de navidad por parte de alguno, pero lo entendía. A pesar de que la muerte de la madre de Theo no tenía nada que ver con las circunstancias en las que estaba el mundo mágico, parecía que había sido un evento importante e influyente, porque estuvo en las portadas de los diarios y revistas por unos días, la señora Nott había muerto por razones desconocidas, pero en la casa de un posible Mortífago, por lo que algunas personas ya tenían demasiada imaginación, para el gusto de Blaise.

- ¿Tu hermano sigue en tu casa? - le preguntó Blaise a Pansy, que se habían encontrado afuera del despacho de Snape.

-Sí, se quedará con mis padres unas semanas y quizás venga a despedirse de mí en Hogsmeade, claro si es que hay visita - respondió la pelinegra.

-Lamento decirte, Pans, que no creo que haya una visita a Hogsmeade hasta que todo acabe. En la última visita, una chica terminó en San Mungo por una maldición…

- ¿Qué es de ella? ¿Sabes algo?

-Creo que sigue en San Mungo - respondió Blaise sin interés -. No sé absolutamente nada.

-De todas formas, ya me despedí de mi hermano, y me juró que vendría a mi graduación.

-Ya no falta mucho, por lo menos.

-No te recomiendo que hables tan rápido - Blaise quiso soltar una risa casual, pero su amiga tenía razón. No era conveniente hablar muy rápido sobre los planes para el futuro.

Siguieron caminando hasta las Mazmorras, pero en el camino se encontraron con una Daphne sudada y con expresión asustada. Ambos la miraron dubitativos.

- ¿Daph? - parecía que, al escuchar la voz del moreno, la rubia había reaccionado y despertado.

-Hola, chicos - dijo Daphne abrazando a sus dos amigos.

- ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? - quiso saber Pansy sin dejar de mirar a su mejor amiga.

-Estoy bien, no se preocupen - le restó importancia la mayor de las Greengrass -. Vamos yendo.

Siguieron caminando, entre charlas sobre los últimos días de vacaciones. Al llegar a la abarrotada Sala Común decidieron buscar una mesa para sentarse y servirse algo de beber.

-Hola - la voz de Draco los sorprendió a los tres.

-Qué raro que te acerques a nosotros - comentó Blaise.

Draco lo miró mal.

-Ya, Zabini, ¿no tienes asuntos que arreglar?

Blaise volteó los ojos. Obviamente que con las pesadas y aburridas vacaciones que había tenido, se había olvidado por completo del asunto de Tracey y su pelea.

-Ya veré eso, Malfoy - respondió el moreno molesto -. ¿Nott?

-Ni idea - respondió el rubio -. Seguro ya está por llegar.

-Debería de llegar ya, creo que a Theo preferiría irse lo más rápido de esa casa llena de recuerdos - dijo Pansy con una mueca de lastima.

-Nunca pensé que estas vacaciones fueran tan tristes - confesó Blaise -. Pobre Theo.

-Debemos distraerlo… no sé, se nos ocurrirá algo.

-No creo que Theo lo permita, sabes lo Slytherin que puede llegar a ser - confesó Draco.

Los otros tres asintieron de acuerdo.

Tal vez Theo era un Slytherin poco común, como Astoria. Era sensible, tímido, callado y reservado, pero también tenía el defecto que sí o sí todas las serpientes poseían: No les gustaba que los vean vulnerables. No podían tolerarlo.

Draco caminó y jaló una silla hasta el costado de Daphne.

-Te ves mal - confesó el rubio mirándola.

La rubia rodó los ojos.

-Tú también - confesó la rubia.

Siendo francos, sus dos amigos tenían un aspecto horrible. Daphne que siempre iba bien peinada, limpia y vestida, ahora llevaba ropa común, muchos cabellos parados y la cara mojada, ya sea con agua o con algo por el estilo. Mientras que Draco, seguía teniendo el aspecto que el antiguo profesor Lupin caracterizaba, cansado, con ojeras y harto. Parecían acabados.

- ¿Quiénes se han inscrito a las clases de Aparición? - quiso saber Blaise en el desayuno.

-Yo.

-Yo.

-Creo que todos - dijo Astoria divertida -. Menos yo, que estoy en quinto.

-Será genial hacer algo interesante - mencionó Draco.

-Solo espero que no jales - rió Pansy.

- ¿Es tan difícil? - preguntó Daphne.

-Dicen que sí - respondió el moreno -. Puedes terminar partido en dos.

-A mi hermano le pasó eso, y peor aún, fue en el examen final.

- ¡Qué mala suerte!

-Sí, quería morirse, pero al mes siguiente lo volvió a hacer y lo consiguió.

- ¿Cuándo es el examen?

-Puedes darlo apenas cumplas diecisiete años - comentó Daphne -. Así que, en abril podré aparecerme y desaparecerme cuando quiera, sin un adulto al lado.

-Si es que lo apruebas - rió el moreno.

-Además, recuerda que no puedes aparecerte en Hogwarts.

-Theo ya podría aparecerse, tiene diecisiete - comentó Tori.

-Hablando de Theo ¿llegó ayer en la noche?

-No, acabo de llegar - dijo la conocida voz del castaño. La última vez que lo había visto había sido en el funeral de su madre, donde traía un aspecto totalmente destruido. Si bien, no sonreía, ya no tenía el aspecto de aquella vez. Tenía ojeras, por las noches en vela que había pasado y se veía más delgado, fruto del duelo. Al menos no parecía enfermo, y eso lo alivió tanto a él como a los otros -. Hola.

-Hombre, que ya nos preocupábamos - dijo Draco dándole la mano.

Theo recibió el pequeño abrazo de las tres chicas y el apretón de brazos del moreno.

- ¿Acabas de llegar? - preguntó Pansy preocupada.

-Sí - respondió él -. He tenido un par de cosas que hacer.

- ¿Qué cosas? - la curiosidad mató la prudencia de Blaise.

Sus amigos lo miraron con cara de querer asesinarlo y el castaño simplemente soltó un suspiro.

-Han ido Aurores a mi casa, otra vez, aunque en esta vez fueron más forenses que los otros - contó él, un poco incómodo -. Como mi madre murió ahí, dicen que es parte de la investigación sobre su muerte y esa clase de cosas.

Theo tragó en seco y continuó:

-He estado… he estado recogiendo sus cosas - contó -, no sabía que tenía tantas, encontré muchas cosas, regalos, herencias... Mi padre pidió que me encargara, y eso he estado haciendo, ayer no pude terminar y le pedí que se contactara con el colegio para que me den permiso de llegar un día después y aquí estoy.

Theo terminó de relatar la razón de su demora y se quedó en silencio por un momento, dejó los cubiertos sobre el plato que se había preparado y suspiró.

-Theo - se dignó a hablar Pansy, sorprendiendo a los otros cuatro -. Aunque suene lo más trillado del mundo, recuerda que todos estamos aquí si nos necesitas.

Todos se quedaron en silencio por un momento. Sí, quizás era lo más trillado que alguien le podía decir a alguien que acababa de perder a un ser querido, pero eso no quería decir que esa persona no necesitara oírlo. Él lo sabía por experiencia propia.

Si bien no había conocido tanto a su padre como Theo había conocido a su madre, Blaise aún recordaba el día en que murió. Recordaba el velorio, recordaba a su madre llorar, recordaba cómo no quería salir de su cuarto. Él ya lo había superado, habían pasado más de diez años desde ese acontecimiento, pero recordaba como un amigo de la infancia, que no veía hace años, a pesar de tener su misma edad le había dicho las palabras que Pansy acababa de pronunciar, y de verdad lo hizo sentir mejor.

-Lo sé - asintió el chico -. Cambien de cara, por favor. Eso sí se los pido.

Todos intentaron y felizmente lograron relajar el rostro.

-Y gracias, Pans - Theo miró a la chica quien asintió -. Y a los demás, sé que viene por parte de todos.

-De nada - respondió Blaise -. Es la verdad.

-Tengo un par de cosas que darles, al parecer a mi madre le agradaban mucho - los chicos intentaron sonreír, a excepción de Theo -. Pero por ahora, no creo que sea bueno verlas, ya he tenido suficiente estos días revisando todo…

-No te preocupes, Theo - le dijo Daphne apretando su brazo en señal de apoyo -. No hay prisa.

-Gracias - dijo él apretando la mano de la chica. Daphne la bajó de ahí con torpeza.

-Te juro que no me agrada - dijo Blaise tirando el libro sobre una mesa de la biblioteca con fuerza.

-Blaise, estamos en la biblioteca - dijo Theo entre dientes, al ver como todo el mundo volteaba por el estruendoso ruido que había provocado el golpe.

- ¿Y qué? En la única materia donde realmente soy bueno, la profesora me pone mala calificación ¿qué se ha creído?

-Estudia para la próxima - le aconsejó su amigo.

-Sí estudié, Nott - se siguió quejando Blaise -. Lo hice perfectamente.

-Como digas - entendía que su amigo no estaba para sus caprichos -. Seguro a la próxima te irá mejor.

-Ni siquiera sé porque me estreso por esto - siguió quejándose el moreno -. Es solo una nota, no debería sufrir por esto.

-Que inspirador - se burló Theo que ya había comenzado con sus deberes.

-Es la verdad, al fin y al cabo - Zabini se encogió de hombros -. Tú siempre eres tranquilo, bueno, tu siempre sacas buenas notas ¿cómo se siente eso?

-Igual que cualquiera - respondió el castaño.

-Siempre respondes eso.

-Por qué no encuentro la necesidad de estar preguntando cómo se siente tal cosa, para empezar, no tiene sentido porque nunca te ha podido haber pasado su paralelo, por lo que no podrías saber cómo se siente…

-Menos filosófico, por favor - bromeó Blaise haciendo que su amigo sonriera. En esta guerra interior que Theo sufría, eso era un gran triunfo. Y también se convertía en un triunfo para él.

-Nada, no es importante - Theo negó con la cabeza -. Algo importante sí es ¿Qué fue con Tracey?

- ¿En serio crees que eso es importante? - preguntó Blaise -. O sea, si lo es, pero no tanto, o eso creo. No le digas que dije esto.

-En estos tiempos, tu vida amorosa es muy importante y relajante - comentó el chico.

-Gracias - contestó con sarcasmo el otro -. Bueno, si realmente te importa, no he hablado con ella. Necesito un consejo del gran Theodore Nott.

- ¿Blaise Zabini me está pidiendo un consejo a mí? Jamás pensé que escucharía algo así.

-Pues, ya lo escuchaste - Blaise rodó los ojos -. No te acostumbres. Pero igual, hablas como si nunca me aconsejaras…

-Zabini, podré aconsejarte, pero jamás me escuchas y eso no lo puedes negar.

-Tienes razón, si te hubiera escuchado, muchas cosas no habrían pasado - aceptó el moreno -. Bueno, gran futuro psicólogo Nott ¿qué me recomiendas?

-Aceptar tus errores.

-Eso ya lo he hecho - se defendió el chico.

- ¿Ah sí?

-Sí.

-Bueno, reformularé mi pregunta ¿Ya aceptaste las cosas? ¿Ya aceptaste la realidad?

- ¿De qué estás hablando?

-El primer paso para afrontar una situación es aceptarla. A ver, Blaise, ¿por qué todo este problema te influye mucho? ¿Por qué te fastidia mucho no estar en buenos términos con Tracey? ¿Si fuera otra chica en vez de Tracey, te preocuparía tanto como lo estás haciendo ahora? ¿Por qué no eres el Blaise que todo el mundo conoce, y simplemente va y le pide perdón sin importarle si consigue algo o no? ¿Por qué no eres el Blaise de siempre?

Todas esas preguntas se las había formulado sin mirarlo a los ojos, con toda la atención en el pergamino que se iba llenando de tinta por las palabras que su amigo escribía en él.

Blaise intentó al menos entender alguna de las preguntas que le había hecho, pero hasta ya se había olvidado de ellas. Solo recordaba una en específico ¿Por qué no eres el Blaise que todo el mundo conoce y haces lo que ya sabes que tienes que hacer? No encontraba una respuesta, o sí, pero no la iba a aceptar tan rápido.

-Serás un buen psicólogo - fue la respuesta de Blaise.

- ¿Sabes? - Theo dejó de ver su pergamino para mirarlo a los ojos -. Eso que te dije al principio, de aceptar, fue algo que me dijo mi madre. Somos Slytherin, aunque quizás tú lo seas más que yo, pero de todas formas por algo nos pusieron aquí, y algo que tú y yo compartimos es que no nos gusta tener debilidades.

- ¿Debilidades?

-Sí, Blaise. Tu debilidad es tu madre, Zafiro y aunque no lo quieras aceptar, Tracey.

-Zafiro si es mi debilidad, porque mírala, es hermosa - Blaise recordó a su encantadora gata -. Y mi madre, no es una debilidad, más bien lo llamaría como una intimidación o algo por el estilo…

-Ese es el problema de las debilidades, no las aceptamos - señaló el castaño.

-De todas formas, Tracey no es mi debilidad - repitió por centésima vez en su vida Blaise Zabini.

-Eres imposible - negó su amigo.

Blaise decidió permanecer con la boca cerrada. No quería seguir hablando sobre el tema, mucho menos escuchar las tácticas que su amigo tenía, para hacerlo confesar lo que en lo más profundo de su corazón se desarrollaba.

Theo sacó otro libro y de casualidad dejó caer una fotografía que Blaise reconoció al instante. La agarró sin ningún permiso y la observó por unos segundos:

-No sabía que había foto de ese día - comentó.

Si mal no recordaba, la foto se situaba en el verano de 1992, antes de empezar su segundo año en el colegio. Estaban los cinco: Draco, Theo, Daphne, Pansy y él sentados en una mesa al aire libre de la Heladería del señor Florean Fortescue en el Callejón Diagon. Si te ponías a pensar en esas épocas y en las de ahora, todo era tan diferente. No solo Blaise había crecido más de veinte centímetros, sino que con el simple ambiente que transmitía la foto. No sabía si esa clase de momentos los volvería a vivir con sus amigos… Draco en sus asuntos, Daphne asustada, Pansy preocupada y Theodore destruido: esa era la situación actual. En esos momentos, a Draco solo le importaban las pruebas de Quidditch, a Daphne que sus padres le habían regalado una máquina de coser, a Pansy sus próximas vacaciones y a Theo ir a la biblioteca con su madre. Definitivamente extrañaba esa época.

- ¿Recuerdas que les conté que estuve revisando las cosas de mi madre? Pues encontré esa foto. Yo tampoco sabía de su existencia.

Blaise no podía quitar la vista de la foto.

-Le gustaban mucho las fotos - empezó a contar Theo -. Encontré demasiadas fotos, de sus padres, de ella, con mi padre, de mí, de sus amigas y amigos, y de nosotros. No sabía que tenía tantas.

- ¿Encontraste más de nosotros?

-Sí, pero no las tengo aquí - respondió el chico -. Esa me hizo sentir algo.

-A mí también - confesó Blaise -. ¿Cómo lo hiciste?

Blaise no sabía si su amigo había entendido su pregunta, pero probablemente sí lo había hecho, era una persona que entendía las palabras.

-Todo a pasado muy rápido - confesó el castaño -. Y mientras revisaba las cosas… revisarlas me estaba destruyendo aún más. Pero quería hacerlo, me hacía acordarme a ella. Y ese es mi objetivo.

-No creo que tu madre quiera verte sufrir, sé que lo haces, no soy idiota, aunque tú no lo demuestres.

-Yo también lo sé, pero es algo que no puedes impedir - respondió él -. No puedo impedir dar un salto a la realidad y no darme cuenta que la única familia de sangre que me quedaba, ya no está.

Theodore se mordió el labio y apretó los puños.

-A ella le caías muy bien, decía que siempre sabías animar a la gente, aunque su mundo no tenía ni cabeza para pensarlo - Blaise no pudo evitar sonreír.

-Tu madre era lo mejor. Y amaba sus galletas de calabaza.

-Lo sé - Theo asintió con un intento de media sonrisa -. ¿Recuerdas que te dije que les había dejado cosas? Pues, te dejó la receta.

- ¡No fastidies! - Blaise desbordaba felicidad -. ¡Es lo mejor que me pudo haber dejado!

-Te la daré cuando vuelva a… a mi casa - respondió él.

-Genial, gracias - Blaise sonrió y esperó a que su mejor amigo también lo hiciera, pero no fue así -. ¿Qué les dejó a los demás?

-Libros, objetos, tenían nombres inscritos así que supongo que planeaba dárselos en algún momento - respondió él - A Daphne le dejó algo que usó en su boda.

Por el gesto que su amigo había hecho al terminar de decir eso, pudo darse cuenta que se arrepentía de haberlo dicho.

- ¿Sabes? Creo que siempre hablamos de ti y jamás hablamos de ti. Siempre estamos "Blaise esto, Blaise lo otro", pero tú y yo somos iguales - Parecía que a su amigo le había indignado que dijera que eran iguales, pero el moreno no le tomó mucha importancia -. Así que todas las veces que me dices que debería aceptar lo que siento, tú también deberías hacerlo. Eres un hipócrita, Nott.

La cara de indignación de su amigo se hizo más grande.

- ¿Sabes la definición de la palabra hipócrita?

-Sí, o algo así - respondió con sinceridad -. Pero eso no es lo importante, lo importante es que a tu madre le hubiese encantando que hablemos sobre esto.

Theodore enarcó ambas cejas.

-Tu madre amaba a Daphne y amaba tu relación con Daphne…

-Daphne y yo no tenemos una relación.

-Bueno, no sé cómo denominar lo que sea que tengan, pero ya Theo, ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Seis años? ¿Cinco años? Pero ya, deberías dejar tu timidez de lado y hacer lo que todo el mundo espera que hagas. Créeme, a tu madre le encantaría. Y porque no mentir, a mí también.



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