Historia al azar: Harry Potter y la traición
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La Cura de Pomfrey 2 » Capitulo 9 - Lena
La Cura de Pomfrey 2 (R15)
Por noeschp
Escrita el Lunes 11 de Febrero de 2019, 21:06
Actualizada el Lunes 22 de Julio de 2019, 10:39
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Capitulo 9 - Lena

  • Muy bien - dijo Margaret, la enfermera de Hogwarts, mientras le quitaba la venda para descubrir un hombro huesudo, pero sano otra vez. Lena le dedicó una dulce sonrisa de agradecimiento y se bajó de la camilla. Margaret guardó sus utensilios en un cajón a su espalda y Lena aprovechó para intercambiar una mirada con su padre.

Ewan le dedicó otra sonrisa, crispada y hacia un lado. Él sabía que Lena ya había entrado en un conflicto interno.

¿Qué haría su abuelo con Sheron? ¿De qué manera lo castigaría? La última  vez que intento lastimarse a sí mismo, Albus lo privó de sus manos durante un mes completo. Sheron, por medio de un hechizo, no podía tomar ningún elemento corto punzante con el que hacerse daño. Ni siquiera podía tomar los tenedores y cuchillos del Gran Comedor para poder comer. Lena tuvo que darle todo bien cortado para que él pudiera masticar.

Pero esta vez no era a si mismo al que había querido hacerle daño… Sino a ella ¿Por qué? Sheron era su hermano, y aunque era temperamental y poco controlable, ella lo quería… ¿Él no sentía lo mismo? Ni siquiera se había disculpado por lastimarla…

Lena sabía que todo lo que Sheron había hecho era para fastidiar a su abuelo Albus. Solía quejarse de él todo el tiempo, fulminarlo con la mirada y provocarlo. Sheron era duro y obstinado; orgulloso y bravucón… No tenía idea a quien había salido realmente… Cualquiera que lo veía no pensaría que era así… Cada vez que su nombre llegaba a la mente de Lena, ella no hacía más que recordar sus dulces y extraviados ojos verdes… La maldad, si es que existía en él, ella no podía verla.

Hasta ese día.

Sheron había cambiado, había intentado asesinar a su propio abuelo. Al abuelo más genial, dulce y amable de todos… Albus, que siempre estaba pendiente de sus cosas, de sus estudios, de su vida personal… Albus era la persona en la que Lena más confiaba (Además del cuadro de Ewan) y el pilar de toda su familia. ¿Cómo es que Sheron había llegado a esa situación? ¿Cómo no lo había previsto? Jamás lo había pensado, como jamás pensó que pudiera hacerle daño a ella…

  • ¿Crees que Sheron sea peligroso? - soltó Lena hacía su padre en el cuadro. El muchacho de cabello canela y ojos rojizos titubeó, pero asintió.

  • No es confiable.

  • Pero… es mi hermano…

  • E intentó hacerles daño…

  • ¿Crees que de verdad quiso hacerlo? ¿Atacar a Albus?

  • Si mi Obscurial no hubiera estado dentro suyo para protegerlo, y la magia de Sheron no fuera tan mediocre, Albus estaría muerto en este momento - respondió cortante y Lena tragó saliva con fuerza. Ewan tenía razón, y razones suficientes para declararlo como un enemigo mortal.

  • Quizás Sheron sabía que no podía hacerle daño…

  • Deja de buscar justificaciones, niña - la interrumpió Ewan con firmeza - Tu hermano esta mal de la cabeza. No pienses ni por un segundo que no volverá a intentarlo… El perro que muerde una vez, vuelve a morder…

  • Pero estoy segura de que él ni quiso…

  • ¿Estás segura, o es lo que quieres creer?

  • Padre… - comenzó a balbucear Lena con lágrimas en los ojos. Ewan era duro con las palabras, sobre todo si se trataba de Albus. Sheron había perdido la poca simpatía que él le tenía. No lo convencería de lo contrario, y quizás tampoco a su abuelo…

  • Lena, olvídate de Sheron. Ha intentado hacerles daño, no solo a Albus, también a ti… ¿Qué pasaba si te interponías entre los dos? ¿Él hubiera dudado? - Lena palideció - No se que es lo que ocurre dentro de su cabeza, pero te repito, no es confiable…


Lena regresó a la Sala Común de Hufflepuff cabizbaja, e ignorando las preguntas que sus compañeros deseaban hacerle. Todos querían saber qué le había ocurrido a su hombro; pero ella no deseaba revivirlo… No deseaba revivir nada de aquella irrepetible hora. Se encerró en el dormitorio a esperar alguna noticia de los dos, pero la noche llegó y cuando bajó al Gran Comedor, se dio cuenta de que su hermano no estaba allí. Sin embargo, su abuelo si. Ocupaba, como de costumbre, su asiento en el centro de la mesa de profesores, con una mirada distante en algún punto del techo mágico. Resistió el impulso de caminar hacía él y preguntarle por su hermano y se sentó en su mesa a esperar. Pero Sheron no apareció.


A la mañana siguiente, Lena se dirigió al Despacho antes de que la campana del desayuno sonora. No llamó a la puerta y entró. Se sorprendió al encontrar el despacho completamente vacío.

  • ¿Abuelo? - llamó sin éxito, despertando a dos o tres profesores de sus cuadros.

  • Albus ha salido, princesa - le respondió Dippet con cariño.

  • ¿Tiene idea a dónde, profesor? - preguntó pero él negó con la cabeza.

  • Sabes como es… Simplemente se esfuma.

Lena asintió, frustrada, y se acercó a su escritorio. Quizás, con suerte, Albus dejara allí alguna pista de adonde había ido. Comenzó a revolver los pergaminos sobre la mesa.

  • No debería hacer eso, señorita Albot…

  • Mi hermano no ha regresado de este despacho desde el día anterior… Estoy preocupada por él…

  • Puedes estar tranquila - le dijo Dumbledore y ella se volvió para observarlo con atención. Si alguien sabía algo sobre la ida de su abuelo seguramente sería él - Albus jamás le haría daño.

  • Pero… - balbuceó ella y Dumbledore arqueó una ceja - ¿Dónde está Sheron?

  • Quizás estén con tus padres en este momento - sugirió Severus Snape quitándole importancia - Después de todo, lo que ha hecho no es algo menor…

  • Lo sé… - respondió Lena cabizbaja. - ¿Qué fue lo que le dijo Albus?

  • Solo se lo llevó... - respondió Snape.

  • Pero… anoche estaba en el Gran Comedor, pero Sheron no…

  • Quizás no tenía apetito - sugirió Dumbledore mirándose las uñas.

Un fuerte estallido los interrumpió, y Albus apareció  con un grueso tapado de piel de oso marrón, que se quitó rápidamente y lo dejó caer sobre una silla. Se acercó con paso firme hasta su escritorio, observando rápidamente que Lena había estado hurgando en él, aunque decidió omitirlo.

  • Hola Lena. Veo que tu hombro está mejor.

  • ¿Dónde está Sheron? - le preguntó temiendo la respuesta. Sin embargo, la expresión de Albus no cambió, como si esperara aquella pregunta.  

  • En Durmstrang - respondió ocupando su asiento. Lena entreabrió la boca de sorpresa.

  • ¿Qué?

  • En Durmstrang - repitió como si fuera obvio, mirándola a los ojos sin inmutarse.

  • ¿Por qué? - preguntó frunciendo un poco el entrecejo, desconcertada.

  • No lo quiero aquí. - confesó y Lena compuso una mueca de dolor -  Y él tampoco quería estarlo… Durmstrang le enseñará modales, o eso espero - dijo ordenando sus pergaminos a como estaban antes.

  • Pero… No puedes enviarlo allí… - Albus arqueó una ceja -  No lo veré más…

  • En todo caso, tómatelo como unas vacaciones - Lena iba a protestar pero la mirada de Albus otra vez sobre ella la hizo arrepentirse - Podrás disfrutar de tu vida sin sus burlas o berrinches. Lo verás en verano - continuó volviendo a sus pergaminos otra vez - No es la muerte de nadie. Yo veía a tu abuela solo en vacaciones. Quizás, Durmstrang le enseñe a comportarse y cuando volvamos a verlo sea otro muchacho - dijo esperanzado.

  • Pero el necesita estar con nosotros - se quejó Lena, sintiendo que perdía todo argumento convincente. La verdad era que Sheron era un conflicto. No lo habían podido domar desde que era un niño, y cada año que pasaba era peor… Quizás la distancia lo ablandara, lo hicieron extrañar a su familia… o lo volvería más terrible… - La distancia nos partirá en pedazos, abuelo - le advirtió. Albus la miró a los ojos pero ella no cedió. No podía ceder… Sheron era su hermano… - Harás que te odie…

  • ¿No me odia lo suficiente, ya? - preguntó cortante. Lena cerró la boca y sus ojos amenazaron con humedecerse. - Le he dado todo, y nunca quiso nada de mi... - confesó apenado y ausente - Traté de ver en él más allá de su locura y de su odio… Intenté acercarme incontables veces, pero Lena… Ya no más… Ya no sé qué más puedo hacer - admitió volviéndose hacía ella. - Le he dado lo que quería. Estudiará en Durmstrang, y con suerte, será alguien que él quiera ser… Intente, por años, encontrar la razón por la que nunca le he caído bien, y fallé… Evidentemente lo hice…

Lena no ocultó las lágrimas de sus ojos. Sentía la pena de su abuelo como suya. Si bien Albus tenía el aspecto de un joven apenas adulto, ahora; frágil y dolido como estaba, parecía haber ganado unos años más. Él era como el joven de aquel cuento muggle, "el retrato de Dorian gray", eternamente joven, pero Lena sabía que por dentro llevaba sus años y mucho peso sobre sus hombros… Quizá no podía verle las arrugas debajo de los ojos, pero si en ellos; inteligentes y vivaces, como quien ha vivido más de lo que quisiera. Si él, con su sabiduría y paciencia, no había podido domar a Sheron… dudaba mucho que alguien en Durmstrang pudiera hacerlo…

  • Entiendo… - dijo finalmente, secándose las lágrimas - Siento todo esto, abuelo… No es tu culpa…

  • No lo sé, y tú tampoco… Quizás algún día nos diga que es lo que le ocurre… Escribele si quieres - dijo volviéndose hacia su escritorio - Quizás está esperando que lo hagas…

  • De acuerdo… - dijo bajando los escalones, y antes de dirigirse al Gran Comedor para desayunar, se volvió otra vez. Su abuelo levantó la mirada, expectante - Por favor, no lo abandones… - le pidió, sin saber si él la escucharía o no y lo dejó solo con sus pergaminos.

Era muy difícil aceptar que lo vería una sola vez cada año. Ella solo podía presentir riesgo en ello. ¿Qué pensaría Sheron de que lo hayan aislado a otra escuela, en otro país, con otra cultura e idioma? Su hermano jamás había sido una persona carismática y sociable; incluso, no conocía a nadie que fuera tan fiel a la casa Slytherin como él. Era venenoso, con sus palabras hirientes, como una serpiente… no sabía cuando podía tirar a morder… ¿Cómo haría amigos? En Hogwarts casi siempre había estado solo, ¿Lo estaría también allí? O quizás Albus no estaba tan confundido, y Durmstrang estaba lleno de personas como él… Después de todo, allí se practicaban las Artes Oscuras… Quizás sus notas subieran, y su autoestima también…

Albus siempre había temido llevarlo a Durmstrang. Desde el momento en que Sheron lo sugirió durante un almuerzo en su casa, Albus se había negado rotundamente. Incluso le había ofrecido ir a Ibearmoney o a Beauxbatons… pero Sheron solo quería Durmstrang… Su abuelo sabía que Sheron, con magia oscura permitida en sus manos, era un bomba a punto de estallar. ¿Cómo podría ser beneficioso para él ahora que estaba en su peor momento?

Quizás su abuelo solo se había agotado, y se le habían acabado las opciones… Quizás ya se hubiera dado por vencido, dejando todo a la suerte…

Aunque ello le parecía poco probable. Albus Potter jamás se daba por vencido.

Incluso una vez, cuando Lena estaba operando a un hombre de un tumor al borde de la muerte; todos en el quirófano, incluso ella, lo daban por perdido… pero Albus le insistió; la hizo luchar, la hizo sudar y obligarla a ser más fuerte… Lena, tras dejar un mar de llantos y sus manos temblorosas, logró salvarlo… por Albus, por su inquebrantable decisión a no rendirse. El "No puedo" no lo definía en absoluto. Incluso distaba completamente. Estaba convencida de que, quizás oculta en algún lugar en su interior Albus aún mantenía una esperanza, por pequeña que fuera, para Sheron...



Perdon la demora, esta tan lindo el clima aqui en Argentina que es imposible ponerme a escribir. Prometo hacerlo igualmente!!!
Besos hermosas, Felices pascuas! ♥


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