Historia al azar: Hermione, necesito decirte...
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La Cura de Pomfrey 2 » Capitulo 4
La Cura de Pomfrey 2 (R15)
Por noeschp
Escrita el Lunes 11 de Febrero de 2019, 21:06
Actualizada el Martes 16 de Julio de 2019, 15:23
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Capitulo 4

 

Su mano, del tamaño de una galleta, se acercó despacio al fuego. Sheron la acercó hasta que comenzó a sentir el cosquilleo del calor en las yemas de sus dedos. Los colores eran intensos, brillantes, increíblemente hermosos… Las llamas corretearon hacia él como movidas por una corriente de aire invisible, atraídas por una fuerza especial, la magia de Sheron; y estaba tan cerca…

-         ¡Maldita sea, Aira! - Unas manos con dedos muy finos y largos lo aferraron por la cintura, alejándolo de la chimenea. El niño berrinchó pero el hombre no lo soltó, no al menos hasta dejarlo del otro lado de la habitación.

Sheron fulminó al hombre con sus verdes y brillantes ojos. Su abuelo estaba otra vez en casa… ¿O era su tío? Realmente le costaba comprender, con tan solo tres años, como su abuelo tenía casi el mismo aspecto que su padre… Casi el mismo rostro de su madre, como si fuera en realidad su hermano apenas mayor.

-         ¿Qué sucede? - replicó Aira asomando su rostro por la puerta de la cocina.

-         Sheron casi se quema la mano - dijo su abuelo, sentándose en el sofá al lado de donde había dejado a Sheron en el suelo. Lo observó con sus ojos fríos en señal de advertencia, al leer en el rostro del niño sus intenciones de regresar hacia la chimenea.   

Albus era alto y delgado; extremadamente joven, con ojos fríos y ávidos. Siempre iba con ropa elegante, incluso los domingos. Su postura, no importara realmente la ocasión, siempre era de amo y señor; algo que a Sheron lo ponía nervioso.

Sabía que no importara lo que intentara hacer, jamás podría llevarlo a cabo si Albus estaba en la casa, porque jamás le apartaba la mirada, ni por un segundo. Era como si sospechara todo el tiempo de él...

Algo que no sucedía nunca con su hermana Lena, que correteaba por la casa y el jardín sin su supervisión.

Si, Lena quizás era más grande, y ya sabía cuáles eran los riesgos que no debía correr. Sin mencionar que Lena era una joven asustadiza y precavida. Jamás se metería en problemas por cuenta propia. Algo que a Sheron se le daba muy bien.

Le habría encantado ver que sucedía entre su mano, su magia y el fuego… Ver si se quemaba, o si lograría que el fuego lo siguiera sin dañarlo… Podría probarlo cuando su abuelo se haya ido, pero ya no sería tan divertido.

Miro una vez más el fuego, y cuando su abuelo desvió la mirada hacia un punto distante de la sala, Sheron comenzó a andar de regreso hacia la chimenea.

No llegó muy lejos.

Una pared invisible se materializó de repente entre la chimenea y las pequeñas manos de Sheron, y este no tuvo otra opción que gritar lo más fuerte que pudo. Quizás, si lanzaba un berrinche, su madre acudiría a ayudarlo…

Pero cuando ella se acercó a la sala, colocó su mano sobre el hombro de su abuelo y le preguntó qué deseaba cenar, ignorando rotundamente el llamado de su hijo.

-         Yo haré la cena - se ofreció poniéndose de pie. Sheron dejó asomar una pequeña sonrisa triunfante, pero la borró cuando vio que su abuelo se acercaba y lo tomaba en brazos. Lo pateó y gritó cuanto pudo, pero él fue firme y con un pequeño apretón en la cadera lo inmovilizó, pasó sus piernas por la de él y lo llevó hacia la cocina.

Dejo a Sheron en su silla de comer y distraídamente le quitó las lágrimas de una mejilla. Él niño no se dio cuenta, siguió llorando mientras lo veía alejarse arremangándose las mangas de su camisa para ponerse a trabajar…

 

La mesa estaba repleta de gente, y la habitación de ruido. Los cinco hermanos Cox estaban desperdigados entre el resto de la familia.

Noah y Gagnon compartían conversación animada con James Potter y su hijo Max; Erwin y Cassidy alardeaban sobre su hija en brazos frente a un gran grupo de Weasleys. Byron ayudaba a Aira a poner la mesa en el jardín, sobre la ex cancha de tenis, mientras Douglas admiraba los libros en la biblioteca de la sala.

Esos libros casi no se tocaban, y estaban llenos de polvos. Casi todos le pertenecieron una vez a Ewan Albot, cuando él vivía allí.

Aira insistía en que aun los tuvieran, podrían serle útiles a su hija algún día…

Sheron se acercó a su tío Douglas y se detuvo a su lado, observando el libro que este tomaba en sus manos. Observó con curiosidad la portada, ansioso por comenzar a leerlos algún día. Sus padres insistían en que era demasiado joven, y que no eran libros para un niño de siete años…

La portada decía "Vínculos de sangre y familias mágicas".

Douglas se percató de que Sheron lo observaba, y le dedicó una suave y fría sonrisa. A pesar de lo conservador que era, Sheron lo consideraba su tio favorito. El trabajaba en el Ministerio, en la oficina de desinformación mágica; pero a pesar de tener tanto contacto con muggles, era el que menos afinidad tenía hacia ellos.

"Mentirles me encanta" le había confesado un día. "Decirles que todo lo que creyeron ver era mentira, y ver sus caras de tontos… es invaluable".

Sheron tenía el presentimiento de que podría haber sido más grande, si el mundo no estuviera tan limitado. ¿Acaso inventar historias y excusas no era peor que desmemorizar a los muggles? ¿No hubiera sido más sencillo hacerlo de una vez? Pero cuando se lo preguntó a Douglas, el fue muy claro explicándole las reglas del Ministerio, y de la comunidad mágica en general. La desmemorización no es un juego, y los muggles son personas después de todo…

Sheron se decepciono un poco, pero después de todo ¿Douglas no había crecido bajo la enseñanza de su abuelo Albus Potter? El fiel defensor de los Squibs… Squibs como su abuela materna…

Su abuela Emma, la que le tenía miedo…

Emma nunca se le acercaba estando sola, y aunque estuviera acompañada, trataba de evitarlo también. No porque se sintiera realmente amenazada, sino porque Sheron era un poco inestable. Su humor era una montaña rusa, con subidas y bajadas. Ella nunca prevenía cuando él perdería el control o la paciencia. Y muchas veces que eso ocurría, su magia también...

El primer día en que Sheron se canso de que Lena lloriqueara por ver  sangre ajena; sangre de él que ni siquiera era suya, había tomado la decisión de profundizar su corte para fastidiarla.

Tomó la roca con la que se había cortado la rodilla en el parque, la que bajo su tacto y su magia se transformó en una piedra puntiaguda que utilizó como cuchillo, y se lastimó a sí mismo un poco más, pensando que si Lena se cansaba de llorar y sufrir por él, actuaría; pero siempre se equivocaba...

Desde entonces Emma se mantenía alejada. No quería tener mucho que ver con él, a pesar de que también era su nieto… Pues ella no podía controlarlo. Lo había intentado, por supuesto. Pero ella no era mágica y él sí… Dejaba que se ocuparan del problema los demás; Aira, Byron o Albus casi siempre…

-         ¿Qué edad tienes Sheron? - le preguntó Douglas frunciendo el entrecejo.

-         Siete Tío…

-         Siete… - repitió pensativo, pasando las hojas del libro lentamente - Teníamos siete cuando el abuelo murió…

-         ¿Tu abuelo?

-   Mi abuelo Zac Cox. Él nos crió a los cinco… Nuestro padre trabajaba para mantenernos, hasta que el abuelo falleció. Ya estábamos en Inglaterra entonces…

-         ¿Estaban en Inglaterra? - le preguntó Sheron. Jamás había preguntado por la historia de la familia de su padre.

-         Somos irlandeses - le explicó dejando el libro en su lugar. - Tu abuelo y el mío se vinieron a Inglaterra después de que mi madre desapareciera… Supongo que buscaban un nuevo comienzo - dijo mirando alrededor, a su familia. Una tibia sonrisa apareció en su rostro y luego se volvió hacia Sheron. Le colocó una mano en la cabeza - Deberías buscar en la biblioteca. Los Cox somos antiguos sangre pura… - le dijo y se escabulló hacia el jardín.

 

 

Tres golpes en la puerta lo hicieron fruncir el entrecejo. Solo había alguien que golpeaba de aquella manera. Y siempre, luego de golpear y sin esperar una respuesta, irrumpía en su habitación como si no supiera leer el cartel de "No pasar".

Era inútil decirle que no quería verlo. Albus entraba siempre, no importaba cuantas veces le dijera que quería estar solo. ¿Acaso un niño de nueve años no podía tener su privacidad?

-         Hola… - Sheron no le respondió, ni se dio vuelta para mirarlo. Siguió con la cabeza hundida en su dibujo como si le fuera la vida en ello. - ¿Un fénix? - le preguntó asomándose por detrás. Sintió su mano en su hombro y contuvo el impulso de quitársela de encima, pero sabía que luego debería oír un extenso discurso de abuelo a nieto, y era preferible guardar silencio.

Sheron, dispuesto a llevarle siempre la contraria, comenzó a dibujar líneas oscuras dentro de su ave.

-         ¿Un Auguri?

-         ¿Qué quieres?

Pudo sentir la exasperación en la exhalación de su abuelo y contuvo una sonrisa.

-         ¿Alguna vez oíste de Fawkes? - le preguntó sorprendentemente con el mismo tono amable que había empleado hasta el momento. Sheron no le respondió. Claro que sabía de Fawkes, todo el mundo sabía que era "el fenix del gran director, el fénix de Albus Potter".

Sheron arrugó el dibujo y lo tiró con un gran lanzamiento al tacho que estaba en la esquina de su habitación, luego comenzó a garabatear en una nueva hoja.

-         Por Merlín, Sheron… - por fin aquel tono exasperado que hacía música en los oídos de Sheron. Ocultó su sonrisa de satisfacción - Me es realmente difícil llegar a ti… ¿Por qué eres así?

-         Solo déjame tranquilo… No eres mi padre para andar molestándome todo el tiempo - le respondió sin volverse. Su abuelo no se movió, pero si retiró su mano de su hombro - Ve a molestar a Lena…

-         Lena no está aquí…

Esa si era una noticia para Sheron, pues la había visto esa mañana.

Se volvió para mirar a los ojos a su abuelo. Éste tenía cara de pocos amigos, como casi siempre…

A Sheron le hubiera encantado preguntarle a donde había ido su hermana, pero su mal genio fue mucho más fuerte al ver el ceño fruncido de su abuelo.

-         Y porque ella no está aquí, vienes a verme a mí…

Sheron se asustó al comenzo. Pensó que su abuelo esta vez sí lo golpearía...

Pero Albus no movió ni un músculo. Sin embargo; sus ojos abandonaron repentinamente su brillo, volviéndose verdes oscuros y opacos; y un humo negro comenzó a corretear dentro de su piel, cubriéndolo por completo.

Sheron jamás lo había visto así, jamás había visto a "esa cosa" tan agitada.

El aire se vicio alrededor, y las cosas que ocupaban las estanterías de Sheron temblaron violentamente y algunas cayeron al suelo y sobre la cama. Sheron se aferró a su escritorio, tratando de no demostrarle que en realidad estaba aterrado. El saco de Albus se mecía como si hubiera entrado una repentina corriente de aire por la ventana pero no era así; era su magia.

Por primera vez Sheron sintió la fuerza de la que tantos hablaban. Aquella cantidad de poder le puso el vello de los brazos de punta y se le erizó hasta la nuca.

Pero no fue temor lo que sintió realmente, sino admiración… y quizás un poco de envidia…

¿Cómo podía ser un mago tan fuerte? ¿Cómo podía correr tanta magia por las venas de una sola persona? ¿Qué clase de egoísta tenía todo ese poder para sí solo?

Sheron se dio cuenta de que sonreía cuando vio la confusión y el dilema en el rostro de Albus.

Pareció ser la señal que Albus necesitaba para volver a mantener la calma, y todo, como había surgido tan repentinamente, se apagó. El aire volvió a los pulmones de ambos, la habitación dejó de temblar, y el saco de Albus cayó inerte como si el viento repentinamente hubiera amainado.

Se miraron a los ojos largo rato. Albus lo estudiaba a él, y él viceversa. Hasta que repentinamente su abuelo giró sobre sus talones y salió de la habitación, cerrando la puerta detrás. Su piel aún estaba un poco cubierta por aquel humo...

Quizá fue entonces cuando Albus debió comprender la verdadera naturaleza de Sheron… Ese día le había demostrado que el poder existía, y podía ser de un solo hombre… 



Perdonen que he demorado. Esta historia esta en proceso, me cuesta ver que la dirección en la que quiero explicar las cosas todavía. (De ahi los tres sucesos desordenados jajaja) Me cuesta hacer a Sheron malo, ciertamente es difícil con una familia tan hermosa como la de Albus, pero ¡Paciencia! jajajaja. Estos flashback pronto van a recobrar sentido
Espero me escriban a ver que piensan. 
Besos enormes! Feliz carnaval. Me voy de vacaciones así que nos leemos después del 15 de marzo!


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