Historia al azar: Con el alma gastada de amor
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Cura de Pomfrey 2 » Capitulo 37
La Cura de Pomfrey 2 (R15)
Por noeschp
Escrita el Lunes 11 de Febrero de 2019, 21:06
Actualizada el Viernes 19 de Julio de 2019, 17:06
[ Más información ]

Capitulo 37

¿Por qué lo hizo?

Por que que bien se sentía volver a sentir el calor humano en sus manos otra vez. Volver a poner en movimiento sus labios y su lengua. Ser acariciado, abrazado, deseado… Sylvain lo besaba con desesperación, como si hubiera querido hacerlo desde hace mucho tiempo y eso le agradaba. Lo hacía sentirse único, lo hacía sentirse especial... Lo hacía sentir que no lo habían olvidado, que alguien podía quererlo… que no era invisible, ni un objeto de burla. Y porque Sylvain lo atraía de una forma nueva, distinta a la atracción que sentía por Ulrik.

A Ulrik lo amaba, pero a Sylvain lo deseaba…

  • No sabes cuanto hace que vengo persiguiendote… - confesó él abrazándolo. Sheron se sentía como si tuviera la cabeza dentro de un balde de agua caliente.

  • ¿Por qué? - balbuceó Sheron tratando de ordenar sus ideas. Acorde lo hacía, iba soltando la cintura de Sylvain poco a poco, cayendo lentamente en la cuenta de lo que había hecho. Sentía que le costaba entender que pasaba, como si todo fluyera a la velocidad de la miel.

Sylvain lo miró a los ojos, sosteniéndolo de ambas mejillas. Sheron estaba tan embotado que ni siquiera pudo hacer un esfuerzo para quitar la que le rozaba la cicatriz.

  • Siempre estabas con Oland… y si no era Oland, era Bengtsson…

  • Oland es mi novio - le aclaró un poco más cuerdo, alejando por fin la mano que tocaba su cicatriz. - Alejate de mi… - le dijo empujándolo para separarse. Sylvain borró su coqueta sonrisa, entristecido de repente.

  • Oye… - intentó besarlo de nuevo pero Sheron lo esquivo - Nadie tiene que saber de esto si tu no quieres - le dijo. - Solo quiero divertirme ¿Tu no? Me encantas, y por lo que veo sientes lo mismo…

  • Yo no siento nada - le aclaró aunque Sylvain ni él creían que fuera verdad - Amo a Ulrik.

  • Pero, si él no está aquí… Además he oído que son muy unidos con tu primo Malfoy…

  • ¡CIERRA LA BOCA! - espetó Sheron de pronto nervioso y queriendo salir de allí - ¡No sabes nada, así que cierra tu boca!

  • Si te arrepientes, buscame entonces - le ofreció alejándose saludándolo con movimientos suaves de sus largos dedos. El traje de Quidditch se le ceñía a la espalda y la cintura, mostrando su elegante delgadez. Sheron se obligó costosamente a virar hacia el otro lado y alejarse.

Miró a su alrededor paranoico. Sylvain se había atrevido a besarlo en la entrada del castillo, sin embargo todos parecían seguir en el campo. De pronto tenía miedo de los rumores, de que Ulrik supiera…

Se sintió sucio y traicionero. Se encerró en un aula vacía y descubrió su foto. Lo extrañaba muchísimo, pero ahora surgia otra duda en su interior. ¿Lo deseaba como deseaba a Sylvain?

Sylvain lo había hecho sentir poderoso, deseado, único. Le atraía su cuerpo y su boca. Había algo en su intrépido atrevimiento que a Sheron lo atraía muchísimo. Le gustaba que lo veneraran, que le dijera lo que él le hacía sentir. Le gustaba que alguien dependiera de él; que quisiera perseguirlo, arrinconarlo y besarlo. El no temor, el no pudor que Ulrik sí tenía… Aunque eso era lo que le atraía de él también...

La timidez de Ulrik era dulce; era necesaria para que lo amara y extrañara tanto. Extrañaba sus palabras medidas y cautelosas, con aquel temor de que Sheron descubriera la verdad de sus sentimientos… También lo hacía sentir necesario y deseado, pero era una forma totalmente distinta…

Sylvain era mucho más atractivo que el joven y delgado Ulrik, pero Sheron estaba seguro a quien quería más… En la foto lo veía pequeño, y casi no podía divisar el color de sus ojos, pero recordaba que eran marrones café y que se movían de un lado a otro calculadores y observadores. Recordaban que temblaban levemente cuando Sheron lo besaba… y que brillaban… Para Sylvain quizás Sheron era solo un juego de placer, pero para Ulrik él era importante… Siempre había sido importante…

¿Entonces por qué no le escribía más?  

Esa pregunta le dolía. Se instalaba en su cabeza y lo ponía de mal humor.

Hubo un momento en que pensó que las lechuzas se estaban perdiendo, pero cuando vio la suya en la lechucería sin ninguna carta atada a la pata, no supo qué pensar. ¿Habían decidido ignorarlo? ¿Lena no se atrevía a confesarle la verdad? ¿Cooper y Ulrik estarían saliendo?

Se los imaginaba paseando por Hogsmeade aferrados de la mano; o a Ulrik escuchando atentamente y fascinado a Cooper tocar el violín… y a Lena espectadora, que siempre había preferido a sus primos antes que a su rebelde hermano…

Sheron hizo girar el espejo roto en sus dedos, pensando en la posibilidad de llamar otra vez a su abuelo y preguntarle… pero este le había prometido mantenerlo al tanto… Sin embargo, si todo lo que pensaba estaba ocurriendo realmente, ¿Albus se lo diría? ¿Por qué lo haría? Sheron intentó matarlo… Quizás todos estaban mejor sin él… Quizás estaban festejando no tenerlo más en su camino… Ulrik y Cooper sería muy felices juntos sin él interrumpiéndolos; su abuelo estaría descansando, ignorando que alguna vez tuvo un nieto al que tuvo que enviar lejos; y Lena seguiría con sus mentiras, sus temblores y sus dudas en paz, sin temor a que Sheron la avergonzara. Todos ganaban algo sin su presencia. Todos estarían más felices sin él…

Guardó el espejo en su bolsillo interior junto a la fotografía de Ulrik y decidió ir a despejar sus ideas a la Sala Blanca.

Subió al cuarto piso y rodeo los pasillos buscando algo interesante en lo que ocupar su tiempo libre. Ya no se perdía entre las hileras y ya casi había olvidado cómo era la biblioteca de Hogwarts… casi…

Si encontraba por casualidad un libro un poco polvoriento, inevitablemente se pasaba la mano por el uniforme pensando que era una atrocidad; algo que en Hogwarts no habría notado. Tampoco le incomodaba más ver a sus compañeros semidesnudos ingresando en las termas con libros, cosa que hace unos meses atrás le habría parecido indebido. Durmstrang se estaba adueñando de él, de sus costumbres diarias. Desde la forma de hablar, hasta de desenvolverse.

La mano izquierda estaba llena de cortes y finas líneas sin cicatrizar del todo, producto de la simpatía; y ahora incluso era más exquisito en sus comidas. Allí no abundaban banquetes como en Hogwarts, donde comer pollo o carne era común; allí había pescado, calamares y caviar… Notaba el paladar más exquisito, más refinado…

Sheron miró a un alumno que pasaba a su lado distraído, y se dio cuenta que se estaba convirtiendo en uno de ellos. Y quizás no fuera tan malo…

Cuando llegó, envidió a Ulrik por su forma de desenvolverse, caminar, hablar y hasta respirar. Allí desbordaban elegancia: espaldas rectas, movimientos y palabras educadas, todo muy correcto… Quizás era la principal razón por la que Sheron robaba demasiadas miradas desde que llegó. Era considerado rudo y hasta rozaba la mala educación…

  • Siempre con ese entrecejo tan fruncido - escuchó y luego vio a Sylvain asomarse detrás de unos libros, al otro lado de la estantería.

  • No sabía que tenías acceso al tercer piso - espetó Sheron colocando un libro para bloquear su visión. No sirvió de mucho, ya que Sylvain giro hasta quedar a su lado.

  • Si, hace tiempo… - respondió - ¿Ya pensaste?

  • ¿Qué cosa?

  • Sobre nosotros…

  • ¿Qué "nosotros"? - le preguntó de mala gana.

  • Nosotros… - repitió él insinuante. Sheron se sonrojo otra vez involuntariamente y desviando la mirada hacia cualquier libro, negó con la cabeza.

  • No hay un "nosotros". Lo siento - se disculpó - Pero amo a Ulrik...

  • Aun así, me besaste… - dijo y luego riendo, se acercó más - Tu me besaste, y no puedes negarlo… - le susurró. Sheron trató de fulminarlo con la mirada - Nadie tiene que saberlo… Nos veremos cuando y donde quieras... - continuó acercándose un poco más. Sheron miró alrededor con nerviosismo y Sylvain, comprendiendo, volvió a mantener la distancia - Solo lo sabremos tu y yo…

  • ¿Eres sordo? No. - volvió a responderle Sheron.  

  • ¡Oh, vamos! ¿Cuánto tiempo estuviste con Oland? ¿Un día? Ni siquiera sabes si realmente lo quieres tanto...

Sheron lo tomó del cuello de la camisa y casi pego sus frentes, desafiante.

  • Si alguien más sabe que fue lo que paso hoy, me encargaré personalmente de romperte las muñecas para que no puedas volver a volar en tu estúpida escoba.

  • Amo ese carácter que tienes… - respondió él sonriente y Sheron, sintiéndose otra vez atraído hacia él, lo soltó para separarse - Eres fuerte. No le tienes miedo a nada...

Evidentemente eso no era verdad. Sheron tenía miedo a muchas cosas, pero en ese momento temía que Sylvain se chiflara y comenzará a querer besarlo en público o divulgara la verdad. Tenía miedo de que Ulrik supiera, de lastimarlo… Tenía miedo de lo que la distancia podría estar haciéndoles a ambos.  

Se miraron a los ojos como dos antiguos rivales del antiguo oeste, hasta que Sheron comenzó a sentir calor en su cuerpo otra vez. Sylvain era atractivo, y su media sonrisa relajada hacía que inconscientemente quisiera volver a besarlo.

Sheron parpadeó apartando aquellas insólitas ideas y se dispuso a salir de la biblioteca.

  • Si me sigues, te romperé las muñecas hoy - le advirtió y dejó a Sylvain allí que lo observaba bajar con una sonrisa y mirada de deseo intenso.  

¿Cómo demonios haría para alejarlo de él? Era peligroso. Lo ponía en una situación difícil. Si trastabillaba, el colegio sabría y si sabían Hogwarts también… Debía encontrar algo para evitar su atracción, algún poción, algún encantamiento…

Entró en la Sala Roja y comenzó a buscar allí. Si no encuentra algo volvería a la blanca pero realmente no quería hacerlo sabiendo que Sylvain estaba allí.

  • Debes de sentirte muy especial, ya que le gustas a Sylvain Hagopian - soltó Bengtsson sentándose en la silla extra de su mesa. Sheron levantó la mirada para fulminarlo.

  • ¿Te rechazó también? - se burló Sheron con una pícara sonrisa llena de odio.

  • Yo quería a Ulrik, Cox. Si me entero que lo lastimas…

  • ¿Lo querías? Por Merlín… que idiota eres…  

  • Yo lo quería mucho. Pero él me dejó por ti… Si le haces daño me encargaré de joderte…

  • ¿Lo querías antes o después de invitarme a salir? - Bengtsson se sonrojo, avergonzado. - A mi no me amenaces - le advirtió.

  • Ulrik es un gran chico, y yo se que lo arruinaras, porque así eres tu ¿No? Arruinas todo lo que tocas...

Sheron se levantó tan violentamente que la mesa cayó hacia un lado y la silla en la que estaba sentado hacia atrás. Los libros se desperdigaron sobre el suelo y el tintero comenzó a chorrear. Sheron agarró del cuello a Bengtsson con más violencia del que había agarrado el de Sylvain y lo miró con tal odio, que Bengtsson parecía un conejo asustado. A Sheron le agradaba su temor, le habría encantado tragárselo entero.

  • Escúchame bien. Será la última vez que te cruzo en el camino, porque sino me encargaré de desplumarte, pollito… - dijo soltándolo. Bengtsson volvió a caer sobre el respaldo de su silla, con cara de perplejidad. - A todos aquí - comenzó Sheron devolviéndole la mirada desafiante a los curiosos de la Sala Roja - El próximo que me joda la vida no querrá saber nunca más de mi… porque no descansaré hasta devolver una por una las mierdas que me arrojan. - dijo mirando con odio a Aneka que los observaba en una mesa distante con sus amigas. Luego fulminó con la mirada a los hermanos de Ulrik y luego se volvió hacia Bengtsson otra vez - ¿Entendido? Me canse de sus amenazas, sus burlas, sus insinuaciones. Tu Bengtsson eres el peor de todos aquí, pero en algo tienes razón ¿No? Arruino todo lo que toco… así que más te vale alejarte de mi…

  • ¿Crees que te tengo miedo? Estás solo aquí dentro, Cox… - le recordó Bengtsson acomodándose el traje rojo. - Tu deberías tener miedo…

  • Pues ya ves que no - le espetó y con un movimiento de su varita regreso la mesa y la silla a su lugar, los libros y el tintero (vacío). Removió la tinta en el suelo y volvió a sentarse - Largo de mi mesa.

Bengtsson se puso de pie, acomodándose mejor el traje y se alejó. Sheron fulminó con la mirada a los curiosos, que desviaron los ojos hacia otros lados, asustados.

Mejor así, que le temieran. Algo le decía que tampoco lograrían expulsarlo de esa escuela, sin importar lo que hiciera… Sergey no quería dejarlo ir… bueno… tendría que tolerarlo. Tendría que hacer la vista gorda si a él se le ocurría devolver los golpes que le daban. No le haría el camino llano. No se los dejaría fácil…


  • Que rudeza... - dijo Sylvain debajo del traje hermético al día siguiente. El cielo volvía a estar gris oscuro y amenazaba con una terrible tormenta, larga y helada otra vez. El invernadero estaba oscuro y frío, y las plantas se retorcían dentro de sus macetas.

Sheron le había escrito a su abuelo pidiéndole que le diera la baja al invernadero, y también preguntándole como estaba Ulrik. También había decidido preguntarle a él, y a Lena que es lo que estaba pasando que no respondían sus cartas. Esperaba poder tener alguna respuesta coherente, y buenas noticias…

  • No quiero hablar contigo, Hagopian - le aclaró Sheron de mala gana sin volverse hacia él.

  • zzzhhh - siseó como una serpiente - Estas tremendo ¿Qué pasa?

  • Que no quiero hablar contigo. - repitió, mordaz.

  • ¡Oye! Yo no te hice nada…

  • Me dejaste en ridículo en el campo de Quidditch. Ahora todos creen que salimos juntos. Bengtsson vino a acusarme por tu culpa… ¿No es nada?

  • Bengtsson es un imbécil reprimido. Además, tu lo dejaste en claro, ¿No? - dijo en voz un poquito más alta que de costumbre, evidentemente para que lo oyeran los demás, que aunque no los miraban, Sheron sabía que los estaban escuchando con atención. allí eran todos chismosos. - Eres de Oland. Muy dulce de tu parte…

  • Así es, así que déjame tranquilo… - le susurró malhumorado.

  • Eso no nos impide ser amigos... - sugirió entonces y Sheron llevó los ojos al techo, exasperado.

  • ¿Para qué quieres ser mi amigo? Yo no quiero ser el tuyo - le aclaró tratando de alejarse.

  • Me caes bien. Y todos deberían tener al menos un amigo en quien…

  • No te necesito. No necesito a nadie. Son todos mentirosos - le espetó - Embusteros y conflictivos. No necesito falsas amistades, gracias…

  • ¿Y qué harás? ¿Refunfuñar todos los días de tu mala suerte? ¿Por qué no vuelves a tu preciada escuela? - Sheron no respondió - ¿Qué diablos sigues haciendo aquí dentro? A menos que quieras algo… - sugirió acusadoramente.

  • Estoy aquí porque mi abuelo no me quiere en Hogwarts… Me expulsaron… - le recordó.

  • Cierto… Bueno pero, tu conducta aquí también deja que desear…

  • Silencio ustedes dos - les dijo el profesor harto de sus parloteos en clase - Presten atención.

  • Esto es estúpido. - declaró por fin Sheron lo que pensaba. El profesor lo observó perplejo - Ha hablado treinta veces de la misma estúpida planta, y ni siquiera se puede utilizar para hacer pociones. Crece como una plaga - dijo señalando la garganta de diablo que crecía sin reparos hasta el techo, asomándose hasta las ventanas del cuarto piso cerca de donde se juntaban con Ulrik. La pobre se retorcía sobre sí misma, incapaz de ocupar más espacio a su alrededor. La maceta le quedaba pequeña, y pedía a gritos que la podaran. Sin embargo, como era la única especie, dejaban que creciera a sus anchas - Me largo - declaró saliendo del invernadero.

Escuchó que Sylvain se disculpaba y lo seguía. Una vez fuera, lo detuvo del brazo, quitándose con la otra mano el casco, dejando su angelical rostro al descubierto. Sheron se soltó de un tirón.

  • ¡Oye! Solo actuaba… De verdad me gustaría que fuéramos amigos…

  • ¿Que todos están mal de la cabeza aquí? ¿No escuchan? ¿No entienden? ¿Sigo hablando en inglés? - Sheron se acercó a él quitándose también el casco - Tú y yo no podemos ser amigos, y lo sabes - le susurró mirándolo a los ojos. Sylvain le sonrió.

  • Por supuesto que lo se…

  • Entonces déjame tranquilo…

  • No puedo. Es inevitable. Me gustas…

  • Cállate - le interrumpió, más molesto de lo que quería demostrarle realmente. El "me gustas" salir de su boca le encantaba, y eso lo desestabilizaba y lo ponía nervioso.

  • Deja de sentir culpa, Sheron - susurró Sylvain con la mirada encendida otra vez de deseo. Sus ojos grises recorrieron la boca de Sheron, poniéndolo otra vez incómodo - No le debes nada a Oland… Él se fue, te dejo aquí solo, rodeado de toda esta peste… Le eres fiel a un fantasma…

  • Es mi fantasma… - le respondió obligándose a desviar la mirada. - Ulrik es mio, y yo soy de él. "Tu y yo" no existe. - le aclaró otra vez, pero cometió el error de mirarlo a los ojos luego y vio que Sylvain no se inmutaba y seguía sonriendo plácidamente, poco convencido de sus palabras. Él sabía de la confusión de Sheron, y de que no era tan fuerte como decía serlo. Sabía que tarde o temprano sucumbiría ante sus encantos, y por la intensidad de su mirada, se daba cuenta que Sylvain no lo olvidaría tan fácil… No se daría por vencido.

Sheron continuó su caminata hacia el castillo y Sylvain volvió al invernadero. Pero cuando pasaba cerca de los setos de rosas, escuchó voces, y curioso, abandonó su plan. Descubrió la capa de invisibilidad que tenía enredada en su cazadora debajo del traje hermético, y dejó el casco escondido detrás de unas rocas. Se cubrió con la capa y se acercó a las voces.

Bengtsson estaba arrinconado por dos muchachos, ambos mayores. No lucía valiente ni atrevido como el día anterior, y al parecer, lo estaban advirtiendo o amenazando de algo. Sheron se atrevió a acercarse un poco más, fijándose de no remover mucho la nieve debajo de sus pies, donde aparecían sus pisadas involuntariamente.

  • Tu calladito... - le dijo uno acercándose demasiado a él. Sheron frunció el entrecejo - Te crees tan hombre…

  • ¿Sabes qué les pasa a los conflictivos? - Bengtsson asintió, asustado - Bien… - los jóvenes lo soltaron, pero Bengtsson seguirá retraído y temeroso - No vuelvas a entrometerte… - Bengtsson asintió rápidamente.

Los muchachos se fueron, pero antes uno de ellos empujó a Bengtsson contra los setos, y este cayó sobre ellos y la nieve, enterrándose. Se alejaron riendo y Sheron volvió a guardar rápidamente la capa y no supo bien porqué, pero se acercó para ayudarlo a incorporarse.

Bengtsson abrió mucho los ojos al verlo, y miró hacia donde se habían marchado los jóvenes rápidamente, asustado.

  • Ya se fueron… ¿Qué pasó? - preguntó aún ofreciéndole la mano. Bengtsson sin embargo, no la tomó y se incorporó por sus medios con un poco de dificultad, resbalando. La nieve debajo repentinamente estaba cubierta de un líquido oscuro, espeso y rojo… similar a la sangre… - ¿Es tuya? - le preguntó señalándola. Bengtsson se sorprendió y negó, acomodándose el traje, que también estaba un poco manchado por aquella sustancia roja. Ambos miraron la nieve, confundidos.

Sheron se agachó para tocarla; la acercó a su nariz y olía a óxido. Efectivamente parecía ser sangre.

  • ¿Si no es tuya, de quién es? - preguntó pero Bengtsson negó.

  • Que se yo. Adiós. - le respondió queriendo escabullirse pero Sheron se apresuró a tomarlo del brazo. Bengtsson lo miró entre enfadado y sorprendido.

  • ¿Qué fue lo que pasó?

Bengtsson se soltó de un tirón.

  • ¿Que te importa? Dije adiós. - le respondió y mientras se marchaba, se quitó la camisa color rojo de encajes del uniforme y observaba con desconcierto las manchas de sangre en ella.

Sheron se internó entre los setos, curioso. La sangre no parecía provenir de nada que al menos estuviera allí todavía. Solo había unos cuantas rosas sobre las plantas y varios pétalos sueltos en el suelo dañados por el impacto de Bengtsson y nada más. Una rama de espinas colgaba sola y se tambaleaba con el viento. Estaba bañada de sangre también, y una única rosa se sostenía de ella. Los pétalos caídos parecían ser suyos, pues le faltaban algunos. Sheron pasó sus dedos por los que aún tenía y un pétalo se soltó. Era grueso, firme y pesaba como una galeón… No era fanático de las rosas, pero no recordaba un pétalo tan pesado. Se lo guardó en el bolsillo.




Perdon la tardanza, recien llegó a mi casa. Espero que disfruten el capitulo y nos leemos pronto!! Buen fin de semana!


« Capitulo 36 - Sheron Comenta este capítulo | Ir arriba Capitulo 38 »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.