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La Cura de Pomfrey 2 » Capitulo 30 - Ulrik
La Cura de Pomfrey 2 (R15)
Por noeschp
Escrita el Lunes 11 de Febrero de 2019, 21:06
Actualizada el Viernes 23 de Agosto de 2019, 09:10
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Capitulo 30 - Ulrik

Capítulos
  1. Capitulo 1 - Sheron
  2. Capitulo 2 - Albus
  3. Capitulo 3 - Sheron
  4. Capitulo 4
  5. Capitulo 5
  6. Capitulo 6
  7. Capitulo 7 - Albus
  8. Capitulo 8 - Sheron
  9. Capitulo 9 - Lena
  10. Capitulo 10 - Sheron
  11. Capitulo 11
  12. Capitulo 12 - Albus
  13. Capitulo 13 - Sheron
  14. Capitulo 14
  15. Capitulo 15
  16. Capitulo 16
  17. Capitulo 17
  18. Capitulo 18
  19. Capitulo 19
  20. Capitulo 20
  21. Capitulo 21 - Scorpius
  22. Capitulo 22 - Sheron
  23. Capitulo 23
  24. Capitulo 24
  25. Capitulo 25
  26. Capitulo 26
  27. Capitulo 27
  28. Capitulo 28
  29. Capitulo 29
  30. Capitulo 30 - Ulrik
  31. Capitulo 31 - Sheron
  32. Capitulo 32 - Ulrik
  33. Capitulo 33 - Sheron
  34. Capitulo 34 - Ulrik
  35. Capitulo 36 - Sheron
  36. Capitulo 37
  37. Capitulo 38
  38. Capitulo 39
  39. Capitulo 40 - Ulrik
  40. Capitulo 41 - Sheron
  41. Capitulo 42 - Ulrik
  42. Capitulo 43 - Sheron
  43. Capitulo 44
  44. Capitulo 45
  45. Capitulo 46
  46. Capitulo 46
  47. Capitulo 47
  48. Capitulo 48
  49. Capitulo 49 - Ulrik
  50. Capitulo 50 - Sheron
  51. Capitulo 51
  52. Capitulo 52
  53. Capitulo 53 - Albus
  54. Capitulo 54 - Sheron
  55. Capitulo 55
  56. Capitulo 56
  57. Capitulo 57
  58. Capitulo 58
  • ¿Sheron y tu? - le preguntó Albus a Ulrik una vez que aparecieron en el despacho de Hogwarts. Estaba sorprendido, pero no enfadado. Ulrik sin embargo miró hacia el suelo sonrojándose - ¿Cómo pasó?

  • Hoy…

  • ¿Y porque te fuiste si ustedes…? - intentó comprender.

Ulrik le había enviado a Albus la cinta roja, lo que indicaba la huida. Lo que indicaba sacar a la luz el ultimo recurso que tenían en sus manos: Estrid.

Estrid y Ulrik estaban en las manos de Albus ahora, viviendo en una casa vecina que él había conseguido comprar cerca de Aria y Byron, y a sus padres no les había gustado nada la idea. Cancelaron todas las cuentas bancarias a sus nombres, y prácticamente dejaron a sus hijos a la deriva. Era un plan arriesgado, sobre todo para un muchacho de quince y otro de trece abandonados a su suerte. Pero gracias a Ulrik, Sheron aún respiraba sin matarse a sí mismo, y lo menos que podía hacer Albus por él era ayudarlos un poco...

  • Tengo mucho que contarle… - le respondió Ulrik y Albus rodeó su escritorio, invitándolo a tomar asiento delante.

  • Cuéntame. Aquí estas seguro.

Ulrik miró por primera vez desde que llegó a su alrededor. Intercambio breves miradas con los cuadros de los profesores. Sus ojos destellaban emoción y tomó asiento volviéndose finalmente hacia Albus.

Ulrik le contó los hechos más recientes: sobre el rumor falso de Lena cortándolo en público, sobre la carta que pensaban enviar y sobre Bengtsson. También le contó que Sergey había enviado a llamar a Sheron y no a él, y que lo había manipulado...

  • ...Precisamente por eso me fui - explicó Ulrik, apenado - Conmigo ahí, Sheron es fácil de dominar… Le ha dicho todo lo que quería sobre usted…

  • ¿Qué interés tiene en mi? - se extraño Albus.

  • Con Sheron, sospechamos que tiene que ver con su longevidad… - insinuó. Albus se recostó en su respaldo, dubitativo - Le ha preguntado sobre su piel, y sobre el ojo de Sheron… la marca de lo que…

  • Si… - lo interrumpió Albus, desviando la mirada con fastidio hacia un rincón. Aún no lograba superar aquel momento… Se llevó una mano a los labios, mientras meditaba observando el fuego.

Ulrik lo había visto pocas veces en el pasado: dos mientras ayudaba a Estrid; tres en los juicios contra sus padres y tres veces más en las afueras de los terrenos del castillo de Durmstrang. Verlo sentado cómodamente detrás de aquel enorme y laqueado escritorio le hacía pensar que se trataba de otro tipo de persona: Uno con mucha más autoridad...

Observó alrededor. Aquel despacho era al menos cinco veces más grande que el de Sergey, y estaba mucho más abarrotado de cosas brillantes. Y Albus no era una mera persona más sentada en aquella silla… Era otro diamante formando parte. Se movía con la desenvoltura de quien llama a ese lugar hogar, y su despacho era su casa. Lo decían sus objetos desperdigados a lo largo del despacho, y su forma de inclinar levemente la silla hacia atrás como un adolescente, empujándose con uno de sus largos pies contra la pata del escritorio. Ahí las reglas las ponía él, y Ulrik no pudo evitar pensar en cómo debió sentirse Sheron al respecto…

  • Profesor… - Albus carraspeó indicándole que continuara - ¿No abandonará a Sheron, verdad? - los ojos verdes de Albus se clavaron en él. Eran tan distintos a los de su nieto… - No fue su intención hablar…

  • ¿Tengo cara de querer olvidarlo? - le preguntó y se acomodó hacia adelante sobre el escritorio, juntando las manos. Era alto, y largo, y sus brazos en jarras habrían ocupado más de la mitad de la madera - Es mi nieto - respondió como si fuera suficiente. Luego volvió a su posición inicial y a fijar la mirada perdida en el fuego otra vez. - Sheron siempre ha sido difícil… - confesó - Me sorprende el afecto que se tienen… Me intriga, la verdad - confesó cruzándole la mirada y Ulrik se sonrojó levemente, pero trato de disimularlo o al menos ignorarlo. - Una vez Sheron hizo explotar a Fawkes - le dijo señalando al fénix, quien por su serio semblante parecía recordarlo. - Le puso una pastilla explosiva de Sortilegios Weasley en la comida… Estuve los ocho meses restantes controlando mi propio almuerzo… - confesó, paranoico. - Pensaba… "¿Qué tal si me lo hace a mi?". Debí expulsar a Sheron desde el primer intento… Pero no pude hacerlo… Cuando él… - hizo señas en su cuerpo como tratando de explicar el momento en el que Sheron lo había atacado - No me sorprendí, realmente… Sabía que me odiaba… Sabía que lo intentaría algún día…

  • Él no lo odia, señor Potter…

  • No te atrevas a defenderlo - le advirtió con la mirada dura.

  • Es que yo no lo creo… Al menos no ahora… Sheron estaba realmente dolido por lo que Sergey le hizo decir… y lo dijo por mi, no porque lo odie a usted… - Ulrik miró a Fawkes unos segundos - Estoy seguro que cuando era niño era terrible. - volvió a mirar a Albus - Pero él cambió, creame…

  • ¿Por qué lo dices? ¿Por ti? ¿Cambió por ti? - Albus sonrió y negó con la cabeza. - No… Sheron siempre ha manipulado a la gente… No tardarás en darte cuenta…

  • Creo que sigue equivocándose… - se atrevió a decir Ulrik. Albus lo observó con curiosidad - Y él confía en usted, confía en que lo sacara de allí…

Albus se puso de pie sorpresivamente y caminó hacia la estantería derecha de su despacho. Estiró una mano en el aire y desde un alto pedestal descendió ligeramente levitando un sombrero marrón, viejo y andrajoso. Albus regresó y se lo extendió a Ulrik.

  • Póntelo. - Ulrik arrugó la nariz, observando al sucio y remendado sombrero - Si vas a estudiar aquí, necesitas entrar a una casa… Póntelo, por favor… - le pidió sosteniendole la mirada inquisidoramente.

Ulrik, que no quería discutir con él, obedeció. El sombrero apenas le tocó las pestañas.

  • Gryffindor. - dijo el sombrero y Ulrik no pudo más que reír mientras se lo quitaba.

  • ¿Qué es tan gracioso? - preguntó Albus con una ligera sonrisa, más relajado y amigable.

  • Sheron me dijo que yo debía ser un Gryffindor… - Ulrik le devolvió el sombrero.  - Creo que le alegrará saber que tenía razón…

Minutos después, Albus lo dirigió a traves del castillo, que era diez veces más grande que Durmstrang, y lo acompañó hasta "Su casa", detrás de un curioso retrato de "La Dama Gorda". Dejo que se detuviera en todo lo que quisiera ver y que preguntara todo lo que deseaba preguntar, pero Ulrik no deseaba incomodarlo, así que se guardó su asombro y sus infinitas preguntas.

Al entrar en "La Sala Común", que era cálida y hogareña, varias personas giraron sus rostros hacia ellos, sorprendidos.

  • No estuviste en el banquete - le dijo un muchacho de aproximadamente diesiseis años a Albus, como si estuviera hablando con un compañero de clases. Albus le sonrió.

  • Tenía algunos asuntos que atender. ¿Cómo estuvo?

Muchos alumnos asintieron, conformes, somnolientos y contentos con sus panzas llenas. Algunos comenzaron a fijarse en Ulrik con interés, pero claramente no deseaban hacer preguntas indebidas a su director.

  • Espero que me hayan dejado las sobras, al menos - se burló Albus animado, mientras comenzaba a subir las escaleras hacia los dormitorios. Ulrik trató de seguirlo, sonrojado, ignorando las intrigadas miradas de sus nuevos compañeros. Subieron unos seis pisos y se detuvo finalmente. Albus golpeó dos veces seguidas y aguardó. Cuando la puerta se abrió, por ella se asomó un muchacho alto, desgarbado y pelirrojo.

  • ¿Señor Potter?

  • ¿Puedo pasar? - le preguntó y el muchacho asintió y le abrió la puerta, un poco sorprendido por la intromisión. - Buenas noches - saludó a los otros dos chicos desperdigados por la habitación circular. Dos camas más estaban vacías y en el centro brillaba un fuego cálido que les iluminaba los rostros.

  • Perdonen la interrupción… ¿Les molestaría ajustarse un poco para dejar dormir a un compañero más?

  • No.

  • No, claro que no.

  • Adelante...

Albus sonrió y agitó su varita. Una cama extra apreció, y las demás se corrieron para dejarle el lugar. Los dos muchachos que estaban sentados en ellas rieron por el movimiento.

  • Adelante - lo invitó a instalarse Albus. Ulrik vio su baúl aparecer de la nada al pie del colchón. - Él es Ulrik Oland, y continuará con nosotros a partir de ahora… Viene de Durmstrang. Por favor, llevense bien…

Albus posó levemente su mano en el hombro de Ulrik antes de salir otra vez y cerrar la puerta detrás de sí. Ulrik se acercó a su cama, deseoso de ocultarse detrás de las cortinas, pero el muchacho pelirrojo se sentó en su colchón, sonriente.

  • Hola, soy Omar. - le dijo extendiendole una mano. Ulrik la estrechó. - Ellos son Francis y Martin… Florence y Ronald están de vacaciones - le informó - ¿Vienes de Durmstrang?¿Por que?

  • Mis padres se divorciaron - mintió.

  • Hablas bien inglés - se sorprendió el tal Martín y Ulrik asintió, sonriente.

  • Genial…

  • Si no les molesta… - se disculpó fingiendo timidez y cansancio - Llegué hace una hora y… Quisiera intentar dormir un poco… Prometo que se los compensaré mañana. Podrán hacer las preguntas que quieran… - imploró. No tardaron en asentir y dejarlo solo.

Ulrik se enredó entre las sábanas y cuando cerró los ojos, en lo único que pudo pensar era en Sheron…


A la mañana siguiente siguió a Omar y a los otros dos muchachos hasta el Gran Comedor, donde quedó maravillado, no solo por su inmensidad sino por su cielo descubierto. Estaba mirándolo boquiabierto cuando una figura delgada le sostuvo el brazo de repente.

  • ¿Ulrik? - le preguntó Lena, sorprendida de verlo. Ulrik le sonrió, complacido de que lo haya reconocido. Después de todo, la última vez que la había visto él tenía solo cinco años…

  • Hola Lena.

Ella miró a su alrededor, impaciente. Ulrik ya sabía a quién buscaba…

  • ¿Y Sheron?

  • Aun en Durmstrang - le dijo con pesar.

  • ¿Y qué haces tú aquí? - Ella parpadeó, absorta y lo abandonó sin esperar respuesta dirigiéndose con paso decidido hasta la mesa larga del fondo, la de profesores. La rodeó y le susurró algo a su abuelo Albus, quien negó con la cabeza y la despacho rápidamente. Lena, enfurruñada, fue a sentarse a la mesa de la casa amarilla sin decir nada más. Ulrik frunció el entrecejo por ello. La recordaba más dulce y más amable…

Ulrik ocupó asiento en su mesa correspondiente y aguardó. El Gran Comedor no estaba completamente lleno. Solo un porcentaje chico se habían quedado en vacaciones. Sin embargo, estaba seguro de que la cantidad de presentes en ese momento superaba en número a la cantidad anual de alumnos en Durmstrang.

  • Tu debes ser el amigo de Sheron - lo sorprendió un muchacho pelirrojo mayor que él, con rostro agradable bañado de pecas. Se le sentó al lado empujándolo un poco y lo rodeó con el brazo. Eso a Ulrik le molestó e intentó separarse. - Soy Max, Maximilian Potter.

  • Se quien eres… - le dijo escapando de su abrazo. Max pareció no percibirlo - Lena le envió una fotografía a Sheron hace unos meses…

  • ¡Ah! Si, la recuerdo - dijo animado, señalando la puerta - Afuera, en el Sauce Boxeador - Ulrik asintió. - Si, le dije a Lena que no era buena idea, pero viste como es ella ¿No? ¡Vaah! digo - dijo hablando muy rápido - Sheron la habrá hecho trozitos ¿No?... Pobre Lena... - continuó sin que Ulrik pudiera responderle - Aún alberga esperanzas con él, pero yo le aposté que ni el frío invierno en Durmstrang podrá cambiarlo…

  • Sheron la guarda en el cajón de su mesa de noche… - le respondió por fin y Max pareció sorprenderse.

  • ¿Enserio? - se extrañó - Te burlas de mí - le dijo empujándolo amistosamente. Ulrik resistió el impulso de devolverle una bofetada, ya que en Durmstrang no acostumbraban el contacto físico.

  • ¿Tu te estás burlando? - preguntó Ulrik, desconfiando.

Max y él se miraron confundidos unos instantes, luego el pelirrojo se echó a reír.

  • No, no me burlo… ¡Vaya! - exclamó sacudiendo su cabello, distraído - Hubiera apostado que la haría añicos…

  • ¿Por qué haría eso? - preguntó Ulrik tratando de recordar la expresión de Sheron en aquel momento. Él le había dicho que nunca se había sentido parte de la familia… - Son su familia, él lo sabe… y los extraña…

  • ¿Estamos hablando del mismo Sheron? - Ulrik arqueó las cejas y asintió - ¿El Sheron que incendió mi almohada a los ocho años? - le preguntó con seriedad - ¿El mismo que estrelló el violín de mi primo contra el Sauce Boxeador? Naaaa... - Max se puso de pie, dispuesto a marcharse - Nos vemos, niño Durmstrang.

Parecía repentinamente molesto por haber tenido esa conversación. Se sentó en la otra punta de la mesa, con otros tres muchachos de su edad, y mientras hablaba en un momento, señaló sin disimulo a Ulrik.

Éste intentó ignorarlo. Intento ignorarlos a todos.

Miró su plato rebosante de comida. Todo un festín y prácticamente gratis… La cuota de estadía de Durmstrang era millonaria…

  • ¿Ulrik Oland?

Ulrik levantó la cabeza, ya enfurecido por las constantes interrupciones. Cooper, el mayor de los Malfoy, aguardaba frente a él. Su nuevo violín colgaba de su espalda dentro de su estuche.

  • ¿Quieres sentarte? - le preguntó Ulrik resignado, y el rubio lo hizo.

  • ¿Qué tal el cambio?

  • Está bien… - dijo mirando alrededor. Se miraron un rato en silencio. Sus ojos eran increíblemente amables y verdes como los de Sheron; pero carecían de su rudeza y rebeldía… eso que tanto le atraía a Ulrik.

  • ¿Cómo estaba Sheron? - preguntó - ¿Cuando lo dejaste?

  • ¿Cómo sabes...?

  • Mi padre y Albus son mejores amigos…

  • No lo sé… - respondió con sinceridad - Tuve que irme… tuve que dejarlo - dijo con profundo dolor.

  • No te sientas mal por ello. Él estará bien - Ulrik asintió. Luego se dio cuenta de que Malfoy quería decirle algo más así que aguardó a que continuara - Encontrarás que aquí mi primo no tiene muchos amigos… - le advirtió Cooper. Ulrik lo miró confundido - Cuando él estaba en Hogwarts… Bueno, oirás muchas cosas…

  • ¿Qué quieres decirme? - se impacientó Ulrik.

  • Supe que tú y él… ¿Salen juntos? - preguntó en un susurro y Ulrik no le respondió - Bien… - Cooper carraspeó, nervioso - Debes de ser muy especial porque Sheron nunca ha sido dócil. Nunca ha querido, ni se ha acercado a nadie… Su hermana era lo más cercano que tenía, y aún así… - Volvió a carraspear, entendiendo que sus comentarios no mejoraban la empatía de Ulrik - Lo que quiero decir es que no les hagas caso a lo que dicen… Si bien muchas cosas son ciertas… - titubeó - Otras no, y no quiero que dejes de pensar en Sheron como lo haces…

  • Si no querías que lo haga no me hubieras dicho nada. Ahora gracias a esto, estaré pendiente de dichas historias. Gracias - dijo Ulrik de mala gana y Cooper se sonrojo, nervioso.

  • Es que… Inevitablemente las oirás… - susurró mirando alrededor con disimulo - Sheron fue terrible. Todo el mundo lo recuerda…

  • Se lo malhumorado que puede llegar a ser, pero creo que estas exagerando…

  • No… Sheron es mi primo. Crecí con él. No lo conoces como yo… No como nosotros… Muchos desean que no regrese…

  • ¿Y tu? ¿Deseas que regrese? - le preguntó entornando los ojos.

  • No lo sé - confesó. - Si te soy sincero, me da igual… - Ulrik trago saliva, conteniendo un insulto - Sheron jamás fue amable conmigo… Pero no puedo dormir sabiendo que está allí solo, bajo amenazas… Crecí con él. Somos prácticamente hermanastros… Sheron tiene que volver…

  • ¿No crees que eres un poco hipócrita? - le preguntó Ulrik y Cooper se movió incómodo en su lugar - ¿Por que crecieron juntos necesitas que regrese? Sospecho que muy pocos de ustedes conocieron realmente a Sheron… Jamás ha sido terrible conmigo… Incluso es dulce, y gracioso…

  • Porque eres especial para él - Ulrik se sonrojo levemente - Pero aquí, Sheron no era nada de eso… Aquí era "el nieto maldito de Albus"...

Sheron resultó, sólo en su primer año; haber colocado un pantano portátil de sortilegios Weasley del tamaño de una cama de dos plazas en la entrada del Gran Salón; cambiado las grageas de unos alumnos por unas vomitivas; lanzado un polvo de oscuridad instantánea en los vestuarios de los jugadores de Quidditch de Gryffindor y otro dentro del despacho de profesor Malfoy. Colocado detonadores trampa en el despacho de Neville Longbottom; soltado a los boggart del tercer piso; y muchas cosas más… Pero lo que más le interesó saber si era verdad a Ulrik, eran sus episodios de locura extrema, donde decían que se lastimaba a sí mismo.

Muchos decían que él quería ser expulsado, y de eso Ulrik no tenía dudas. Sheron le había confesado haber hecho muchas cosas para lograrlo, pero nunca lo había oído decir que le gustara lastimarse…

  • Solía hacerlo cuando Lena se iba a sus excursiones. Aprovechaba sus salidas para lastimarse, y muchas veces obligaba a Albus a volver… Nadie podía controlarlo… Mi padre lo golpeó más de una vez - respondió Cooper con pesar - Y mi padre jamás me ha golpeado, ni a mi, ni a mis hermanos… Sheron era tremendo.  

  • ¿Pero, porque? - preguntó Ulrik tratando de recordar a Sheron en sus primeros días en Durmstrang.

  • No lo sé… - se encogió de hombros - Nadie sabe… Más de una vez Albus encantó sus manos para que no pudiera agarrar nada cortante… Lo enviaron a San Mungo un verano, pero dio lo mismo… Los medimagos psiquiatras decían que estaba bien, que no tenía nada malo. Te dije que es un gran manipulador…  

  • Jamás intentó lastimarse en Durmstrang…

  • Creo que lo hacía para enfurecer a Albus, pero quien sabe… - volvió a encogerse de hombros - Algo que se que odiaba era la falta de atención. Siempre lo creí un chico celoso… ¿Jamás fue celoso contigo?

Ulrik se sonrojo, recordando el día cuando se apareció semidesnudo en la Sala Blanca… El enojo y la fuerza bruta eran su empujón y no le gustaba ser ignorado, eso era seguro. "Es jueves", recordó que le dijo con furia, como si Ulrik tuviera un deber que cumplir. ¿Celoso? Si, era celoso…  Ulrik asintió.

  • Sheron odiaba que todos halagaran a Lena todo el tiempo… Quería que Albus lo llevará también a sus excursiones. No le gustaba quedar fuera… Pero Albus no quería llevarlo; no sabiendo cómo era él… Creo que eso le molestaba. El día que arrojó mi violín… - titubeó, apenado por aquel doloroso recuerdo - Yo estaba emocionado porque tendría mi primer concierto aquí, en Hogwarts, y todos hablaban de eso… Ese mismo día él también audicionaría para jugar al Quidditch en Slytherin, pero… Lena, Max y mis hermanos fueron a verme ensayar cerca del lago… Ninguno quiso ir a ver a Sheron. Ni siquiera Lena, porque dos días antes se había cortado la mano para fastidiarla…

  • ¿Por qué lo hacía? No entiendo… - preguntó Ulrik confundido. Sheron siempre había sido tan dulce…

  • Sabes que Lena tiene el don que tenía Ewan - él asintió - Bueno… Lena es un poco impresionable… Odia ver sangre, por muy ridículo que suene.. Que su hermano se corte a propósito la hacía sentirse mal y Sheron se aprovechaba un poco de eso… Lo hacía desde pequeño - dijo - Y creo que era su manera de llamar la atención… Todas las demás travesuras eran dulces en Sheron… pero cuando se ponía en aquella situación, todos corrían detrás de él… Eso le encantaba…

Ulrik trato de procesar toda esa nueva información en silencio, mientras Cooper lo guiaba a su primera clase del dia.

  • Se que es difícil de entender. Pero quería contarte todo esto, antes que cualquier imbécil rumoree cosas que te hagan cambiar de opinión respecto a él.

  • Tu ya te has encargado de ello, gracias… - le espetó con desgana.

  • Al menos puedo decirte que de verdad debes ser importante para Sheron… Jamás ha sido afectivo… Siempre intentamos incluirlo en nuestros juegos, e incluso hablar más de una vez, pero… - se encogió de hombros - Creo que siempre le resulte un chico aburrido...

  • Le gusta bromear mucho… - recordó Ulrik con una suave sonrisa. - Decía que podía soplar y romperme… - de pronto entristeció, sabiendo que hoy Sheron estaría completamente solo…  - Me encantaría escribirle…

  • ¿Albus te lo ha prohibido? - Ulrik negó.

  • No puedo escribirle ahora. Sergey estará muy pendiente de él hoy.

  • Jamás pensé que él… - Cooper soltó una pequeña risa, pero Ulrik ya sabía a lo que se refería.

  • Yo tampoco… - confesó sonrojándose y desviando la mirada hacia el suelo. Parecía mentira que hacía solo un día Sheron le había implorado que lo besara…

  • Aquí es - le dijo indicando el aula donde los alumnos ya estaban haciendo fila. - Si te interesa, hoy a las siete hay entrenamiento en las clases extracurriculares… Mi consejo es que vayas, te despejarás un poco. - Ulrik asintió - Paso por ti, si quieres - Ulrik titubeó pero Cooper no tenía maldad, así que asintió. - Y si te sirve de consuelo. Puedo escribirle a Sheron por ti. Si quieres enviarle algo. Suelo escribirle seguido, aunque nunca me responda - dijo riendo - La última vez le mandé una canción… Supongo que ni la leyó. - Se encogió de hombros y Ulrik frunció el entrecejo, extrañado - Mi madre me obliga ha hacerlo… - confesó con una mueca - Dice que Sheron no debería estar solo, y en eso creo que tiene razón, así que lo sigo haciendo…

  • Gracias Cooper…

  • Lo que necesites - le dijo despidiéndose.


Ulrik, a pesar de su pensamientos y recuerdos de Sheron, no podía dejar de pensar en todo lo que se había perdido por haber nacido en el lugar equivocado. Hogwarts era asombrosa. En la clase de Herbología quedó tan exhausto de cortar, plantar y regar plantas, que ni siquiera tuvo tiempo de maravillarse con ello. Bastó un día solo para darse cuenta todo el conocimiento que ni la Sala Blanca pudo brindarle en esos años.

En Defensa Contra las Artes Oscuras, Scorpius Malfoy se lució haciéndolos practicar el hechizo de desarme contra ciertos objetos de gran tamaño. Ulrik lo había hecho sorpresivamente mal, porque la magia defensiva sin utilizar simpatía le costaba horrores… Se sentía cansado, y el cuerpo agotado… Había resistido más de una vez la tentación de hacerse un pequeño e imperceptible corte en la mano, pero si iba a estudiar allí, debía adaptarse a sus reglas como Sheron tuvo que adaptarse rápidamente a las suyas…

En cuanto a la inmensidad del castillo, todavía no podía creerlo. Si no fuera porque seguía a sus compañeros casi pisándole los talones, se hubiera perdido más de una vez. Los cuadros en las paredes lo seguían con la mirada, y los fantasmas pasaban a través de las paredes saludandolos como su fuera lo más común del mundo…

También tuvo Cuidado de Criaturas Mágicas con el legendario Hagrid. Eran un hombre más alto de lo común, semi gigante, de barba plateada y enredada. Era muy simpático, y lo reconoció de inmediato. Lo saludo, felicito por ingresar a Hogwarts, y le preguntó por su relación de amistad con Sheron.

La gran mayoría de las personas lo reconocieron por él… por que recordaban muy bien a Sheron, y es que Cooper no le había mentido… El muchacho había fastidiado a la mitad del castillo, y no encontró a una sola persona además de Cooper y Lena que demostraran interés y preocupación por él…

En su última clase tuvo Transformaciones, y la piel se le puso de gallina al ver entrar a Albus tan despreocupado. Éste llegó hasta su escritorio y se dio la vuelta, recostandose sobre él y recorriéndolos con la mirada.

  • Bien chicos, comiencen - dijo solamente y sus alumnos ya sabían exactamente qué hacer. Omar, su compañero de dormitorio, lo ayudó cuanto pudo, explicándole que debía transformar su caja de cartón (colocada en su escritorio) en otra cosa de mayor tamaño y densidad.

  • ¿Cómo te estás adaptando? - lo sorprendió Albus deteniéndose a su lado.

  • Bien… Profesor ¿Después podríamos hablar? - le preguntó mirándolo a los ojos para ver si en ellos encontraba alguna noticia de Sheron, pero eran dos puntos verdes de agua clara.

  • Por supuesto, Ulrik. Cuando quieras. - se inclinó para acomodar sus dedos sobre su varita - Más ligera… - le aclaró aflojándole la mano. Ulrik frunció el entrecejo, sin comprender - Con suavidad, no se caerá de tu mano - le dijo irguiéndose nuevamente - ¿Asistirás a las extracurriculares? - le preguntó ansioso.

  • Sí, iré con Cooper Malfoy…

Albus se sorprendió un poco y asintió.

  • Te espero entonces - le dijo señalando la caja que aún Ulrik no había conseguido transformar, y se adelantó hasta su escritorio nuevamente.

Ulrik suspiró aliviado. si Albus estaba tan tranquilo, Sheron debía de estar bien...



Bueno me voy a trabajar. Espero poder seguir escribiendo a la tarde. Besos chicas. Buen viernes!!!! ♥


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