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La Cura de Pomfrey 2 » Capitulo 27
La Cura de Pomfrey 2 (R15)
Por noeschp
Escrita el Lunes 11 de Febrero de 2019, 21:06
Actualizada el Martes 16 de Julio de 2019, 15:23
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Capitulo 27

Sentirse miserable era parte de su ser natural. Lo tenía muy en claro. Ser infeliz, gruñón y amargado estaba en su naturaleza.

La mañana del viernes, un día antes de la fiesta de navidad, observó desde mucha distancia a Bengtsson y a Ulrik caminar juntos por los pasillos y a esa altura el monstruo de los celos ya se había apoderado de todo su cuerpo, como un veneno lento y doloroso. Bengtsson acercaba su rostro al de Ulrik y le susurraba algo al oído que lo hacía sonreír, y Sheron sentía un cuchillazo en el estómago al recordar como él lograba hacerlo reir hace una semanas atrás. ¿Cómo sería caminar con él por los pasillos? Agarrados de la mano o abrazados de aquella manera…

Al medio día, cuando llegó la hora de la clase de herbología, Ulrik se mantuvo distante, como el día que estuvieron peleados. Evitó su mirada todo el tiempo, y cuando la clase terminó, prácticamente desapareció. Sheron no se molestó en perseguirlo. Ulrik no necesitaba más de sus escenas de celos si no iba a poner las cartas sobre la mesa…

Era un cobarde.

La parte más característica de los Slytherin estaba saliendo a la luz, y la odiaba. No dudaba en lo absoluto que fuera su casa. Era egoísta, enojón y posesivo. No podía tener todo lo que quería a la fuerza, y eso lo atormentaba. Le habría encantado arrancar a Ulrik de las manos de Bengtsson, pero ¿Para qué?

-               No te vez muy animado.

Sheron, que estaba sentado en las escaleras que daban al exterior del castillo, se dio la vuelta y se encontró con el rostro angelical de Aneka.

-               Ah, hola - la saludó volviéndose otra vez para mirar sin mirar la nieve y las montañas.

-               ¿Puedo sentarme?

-               Si…  

-               ¿Tenía razón? - preguntó ocupando el lugar a su lado-  ¿Tu y Ulrik pelearon? - Sheron no le respondió. No sabía lo que ella pretendía y no le importaba. Aneka carraspeó y asintió - Supongo que te debo una disculpa, por lo del vaso con agua…

-               No, tú disculpa. Debí ser más amable…

-               ¿Quieres que vayamos juntos? - Sheron la miró con las cejas arqueadas - Al baile…

-               Yo no… lo siento, no iré…

-               Entonces dejarás que Bengtsson se lo quede… - Sheron frunció el entrecejo y Aneka le sonrió con complicidad - Debe ser difícil para ti… - dijo mirando a las montañas - Estar tan confundido…

-               ¿Se nota mucho?

Aneka asintió y él se sonrojo.

-               No deberías pensar tanto, Sheron. No pensaste tanto para darme un beso a mí, ¿Por qué él es diferente?

-               Porque es hombre…

-               ¿Y qué?

-               ¿Qué pasará cuando quiera algo más que besarme?

-               No te preocupes por eso… - respondió Aneka quitándole importancia - Crecerán juntos, como todo el mundo…

Sheron la miro y ella le sonrió, tranquilizándolo.

-               Eres buena, Aneka - le dijo a modo de agradecimiento. Ella se sonrojo y asintió, agradecida.

-               Ahora cuéntame de tu ojo - soltó sonriente y Sheron soltó una carcajada. Aneka se aferró a su brazo y apoyó su cabeza en su hombro - Podemos ser amigos si tu quieres…

-               Me agradaría. Verás que no tengo muchos amigos…

-               Ahora tienes una más…

 

Aneka no volvió a preguntar por su ojo, y lo acompaño a cenar. Cenaron juntos en la Sala Roja, ignorando los susurros a su alrededor. Cuando Ulrik y Bengtsson entraron, Aneka le dijo que no evitaba mirarlos. Que Bengtsson debía saber que pronto perdería.

-               ¿Ya sabes que usarás? - le preguntó para distraerlo.

-               Tengo un traje azul…

-               Rojo.

-               ¿Qué?

-               El rojo es tu color. Tu piel se ve hermosa con el rojo.

-               Está bien… Intentaré conseguir alguno.

-               El rojo te hace intenso. Iremos los dos de rojo…

Sheron se fue a dormir temprano, tratando de ignorar que Ulrik también lo hizo. Descubrió un poco la capa de invisibilidad debajo de su almohada y comenzó a enrollarla en sus dedos, como hacía siempre antes de dormir desde que la tenía. Prefería dormirse aferrándola, y así saber que nadie podría quitársela.

Al día siguiente, el castillo desbordaba de decoraciones navideñas. Aun así, eran muy distintas a Hogwarts. Era difícil recordar muchos detalles ya, pero había cosas que extrañaba, como los cánticos del coro en el Gran Salón; o el violín sonando de su primo Cooper que resonaba en los pasillos… La risa de Lena, encantando las velas que flotarían y decorarían la noche…

Que tonto había sido al no disfrutar aquello. El año pasado, se la había pasado enojado por tener que quedarse en Hogwarts con su abuelo. Tener que ayudarlos a armar los decorativos. Se había pasado toda una semana tejiendo guirnaldas mágicas y ayudando a Hagrid…

Hoy simplemente se levantó y Durmstrang estaba más nevada que nunca. Las chimeneas rebosaban en todos los rincones y las puertas se mantenían cerradas. Allí no había fantasmas cantando villancicos, o cierto poltergeist haciendo travesuras re significando sus cantos…

Durmstrang era dura, como el pedazo de cemento que era; y la gente también lo era. La navidad no parecía ser un gran festín, no parecía merecer demasiadas decoraciones. Brillaba el rojo y el dorado por todas partes, y Sheron no podía evitar pensar que con su nuevo traje de esa noche, se camuflaría entre ellas. Sin embargo, cuando entró en la Sala Roja, las decoraciones eran blancas para resaltar. Muérdagos colgaban aquí y allá. Respiró aliviado sabiendo que no todo sería rojo como Aneka y  él. 

-               ¿En Hogwarts se ve tan espléndido? - le preguntó Aneka aferrándose a su brazo izquierdo. Cuando él giró su rostro hacia ella, ella desvió la mirada. No todo el mundo era capaz de verlo a su ojo negro con detenimiento y sin temerle como lo hacía Ulrik.

-               Es mucho más hermoso. Te gustaría…

-               ¿Lo es? - preguntó mirando alrededor - Pero si esto es precioso…

-               ¿Has oído del techo encantado del Gran Salón? La nieve cae desde el cielo… y las velas brillan iluminándolo todo… Las mesas son largas, y nos sentamos uno al lado del otro. En navidad las casas no importan - dijo con cierta nostalgia, recordando que podía sentarse con su hermana. Allí las mesas eran chicas, para cinco o seis personas - Rebosan de comida y decoraciones… Los elfos trabajan todo el año para prepararlo todo… Mi abuelo… - guardó silencio unos minutos. - Él se sentaba en la mesa con nosotros a disfrutar el banquete. A mi me molestaba que lo hiciera, ya que es el director… Ahora veo que solo quería estar con nosotros…

Ulrik y Bengtsson pasaron a su lado sin mirarlos, pero Sheron estaba seguro de que lo habían oído. No le importaba.

-               Dicen que tu abuelo no envejece… - Sheron frunció el entrecejo. No iba a responderle eso. No confiaba tanto en ella aun. - Debe ser terrible - continuó ella - Ver a tus alumnos crecer… a tu familia…

-               Suena como una maldición…- dijo Sheron distraído y dirigiéndose a ocupar una mesa para desayunar. Aneka lo siguió.

-               ¿Cómo es él? - preguntó entusiasmada e inocente. Sheron la miró con cautela. - Dicen que es grandioso. Que es mejor que Sergey…

-               No lo sé - Aneka levantó la mirada - No deberían decir eso. Nadie sabe eso… - le cortó la conversación. Ulrik siempre le había insistido que ese tipo de conversaciones eran peligrosas. Si Aneka lo sabía o no, no le importaba, pero él no se arriesgaría.

-               Pero… es tu abuelo… Tú debes saber si es mejor que…

-               Ya para - le advirtió y Aneka guardó silencio, sorprendida - No conozco tanto a mi abuelo. No conozco a Sergey. No lo sé…

-               Está bien… - respondió ella asintiendo. - Solo era curiosidad… No quería molestarte. - Sheron asintió, aflojando el semblante - He oído historias increíbles de él… Y luego de ti - dijo con cierta cautela. Sheron se sonrojo - ...Que nadie sabía nada…

-               No te entrometas con mi familia... - le advirtió, tratando de ser amable pero por su naturaleza no le salía muy bien. Aneka asintió, un poco asustada, tratando de no mirar su ojo negro y su cicatriz. Sheron le tomó la mano y se acercó a ella. Ella trato de verlo solo a su ojo verde - No hables de los Potter, ni conmigo ni con nadie…

-               Pero es que…

-               No. Deja esas preguntas para el otro lado del río… - Aneka asintió y él volvió a erguirse. - Lo siento. - Aneka volvió a asentir, aún intranquila - Mi abuelo es solo un hombre…

-               No lo es… - afirmó Aneka en un susurro - Dicen que intentaron cortarlo y… - Sheron se sorprendió por ello. ¿Quién lo había intentando? ¿Cuándo? - Su piel se… - Sheron la hizo callar negando con la cabeza. Estaba aterrado. Sabía perfectamente que le sucedía a la piel de su abuelo cuando se cortaba: se regeneraba. Pero él siempre había sido cuidadoso y siempre había sido un secreto familiar. Era imposible que alguien pudiera cortarlo… Albus era el hombre más fuerte que jamás conocido. ¿Cómo podía ser eso posible?

-               ¿Quien quiso cortarlo?

-               Tú hermana. Lena…

-               ¿Dónde escuchaste esa mierda? - se enfureció Sheron, poniéndose de pie. Aneka se estremeció.

-               Es un rumor… Dicen que pelearon y que Lena lo cortó frente a muchas personas…

-               Eso es ridículo. Lena no podría lastimar a una mosca… Eso te lo aseguro. No tocaría a mi abuelo ni aunque él la golpeara.

-               ¿Pero es verdad? Que su piel...

Sheron salió de la Sala Roja dejándola sola. Debía escribirle a Lena y preguntarle qué había sucedido…

-               ¡Sheron!

Ulrik corrió hacia él y se detuvo a pocos centímetros.

-               ¿Sabías de Lena?

-               ¿Qué pasó con Lena? - se extraño. Sheron se volvió hacia él.

-               ¿Sabías que cortó a mi abuelo en público? - Ulrik estaba perplejo y negó.

-               Debe ser una mentira. Lena nunca lastimaría a tu abuelo…

-               ¿Y que si no lo es? - Ulrik negó, y se encogió de hombros.

-               Lo averiguaremos…

-               ¿Sabes lo que sucede con la piel de mi abuelo cuando se corta? - le preguntó bajando la voz y acercándose. Ulrik frunció el entrecejo, y negó otra vez - ¿Sabes o no?

-               No, Sheron. ¿Qué tiene que ver la piel de tu abuelo...?

-               Se regenera... - le confesó. Ulrik mudó la expresión, perplejo - Se cierra, se cura sola… Nadie sabe eso… - confesó asustado - ¿Porque mi hermana lo divulgaría?

-               ¿Por qué Aneka te lo preguntaría? - se extraño Ulrik, pensativo.

-               Dice que es un rumor…

-               ¿Un rumor? ¿Un rumor del que no he oído? - se extraño Ulrik, negando con la cabeza - No, Sheron… ella quiso ver tu reacción… ¿Qué le dijiste?

-               Diablos… - maldijo recordando su reacción. No le había dicho que no era verdad. - No puedo confiar en nadie… - soltó mientras tomaba aire, nervioso.

-               Ni siquiera en mi -dijo Ulrik dolido. Sheron lo miro a los ojos, confundido. - Rompí la única promesa que te hice… - Sus ojos cafés se humedecieron: "No me enamoraré de ti" - Y esto paso porque no estuve contigo hoy...

-               Ulrik… - lo llamó Bengtsson desde la entrada. Ulrik ni se volvió.

-               Ahora no, Ek. Enseguida voy…

-               Ulrik. - insistió como quien llama a su perro para que entre a la casa. Sheron lo ignoró, y miró con fijeza a Ulrik.

-               Debo hablar con mi hermana… - le dijo y Ulrik asintió, sollozando - Ven conmigo… - le pidió mirándolo con fijeza. Ulrik sollozó.

-               Ulrik, ven…

-               Ven conmigo… - repitió Sheron sin parpadear. No quería perderse ninguno de sus gestos, ninguna caída de sus hermosas pestañas.

Finalmente Ulrik asintió y lo siguió. Bengtsson parecía que iba a hechizarlos pero Sheron, ni bien doblaron la esquina del pasillo, descubrió la capa de invisibilidad y los envolvió. Le sostuvo la boca cerrada a Ulrik, que no salía de su desconcierto, y vieron como Bengtsson seguía corriendo por el pasillo dejándolos atrás. Ulrik tomó la tela en sus dedos.

-               ¿Qué es esto?

-               Es de mi tátara abuelo, Harry Potter… Debo regresarla… Andando - le dijo tirando de su mano.

Casi corrieron debajo de la capa hasta la lechucería, y una vez allí, tomaron lo necesario.

-               No la escribas aquí, Ek  sabía que vendrías a la lechucería…

-               No puede vernos - se burló Sheron mojando la pluma en el tintero. Pero cuando comenzó la primera línea escribiendo el nombre de su hermana, Ulrik le quitó la pluma de la mano. Arrojó al fuego la hoja y tomó una nueva.

-               Déjamelo a mí. Te dije que interceptan todas tus cartas, tonto...

Sheron sonrió y se mordió el labio inferior. Lo había extrañado muchísimo.

 

"Tío,

Estas navidades son más frías que nunca. Jamás sentí el viento tan violento. Corre por los pasillos y se entremezcla con los susurros de la gente… Se mete por las ventanas y nos azota de frente. He encendido las velas en mi alcoba, quizás me den calor. Envíame algún recuerdo de tus aventuras. He oído que una sirena te ha lastimado, espero que no haya sido un corte duro. Dicen que son mentirosas y crueles, quizás tu tengas otra historia para contarme.

Saludos, tu sobrino favorito.

Ulrik"

 

-               ¿Qué demonios es eso? - se extraño Sheron y Ulrik sonrió.

-               Así hablo con Cooper - se burló Ulrik sonriéndole. Inconscientemente estaban los dos inclinados sobre el pergamino, y sus rostros muy cerca… Ambos se irguieron de pronto sonrojados y desviando la mirada hacia lados opuestos.

Entonces Sheron tomó aire y se volvió hacía él.

-               Ulrik… - él se giró también, sonrojado.

-               Lo siento… Sé que te lo había prometido, pero… - sonrió - Me gustas. No puedo evitarlo. Si no quieres ser más mi amigo, lo entenderé…

-               Tú también me gustas - le confesó y jamás se sintió tan acalorado. Sentía las mejillas arder a fuego intenso, a pesar de que en la lechuceria hacia mas frio que en ningún lado. Ulrik abrió mucho los ojos, sorprendido.

-               No… Solo crees que te gusto, pero...

Sheron se acercó más a él y lo miró fijo a los ojos. Temblaba y estaba sonrojado, y sus ojos comenzaron a humedecerse otra vez.

-               Me vuelves loco… - le confesó sollozando - Me gustas, todo de ti me gusta… - Ulrik se sonrojo muchísimo también - Pero no puedo… yo solo no… - dijo mirando sus labios y luego a sus ojos - No puedo dar el salto. Necesito que lo des primero…

-               Sheron… - dijo con condescendencia - No eres gay…

-               No lo sé… - confesó mientras las lágrimas seguían cayendo. - Solo sé que me gustas… Por favor, hazlo… bésame…

Ulrik suspiro temblando y colocó su mano en su mejilla, en la que tenía la cicatriz. Sheron no lo apartó, no a él. Él que conocía su origen, y que no tenía inconveniente de mirarlo fijo a ambos ojos… Entonces Ulrik lo beso y Sheron cerró los ojos, sintiendo como todo su cuerpo vibraba. La electricidad de su espalda le puso los vellos de punta, y sin darse cuenta, rodeo la cintura de Ulrik y lo acercó hacia él. Enredo sus lenguas ansioso, y Ulrik lo sostuvo de su cabello, acariciándolo distraídamente.

Que le importaba si era hombre. Lo amaba… Besarlo le encantaba… 



A full con Sheron ♥ I loved!!!! Viva el amor 


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