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La Cura de Pomfrey 2 » Capitulo 24
La Cura de Pomfrey 2 (R15)
Por noeschp
Escrita el Lunes 11 de Febrero de 2019, 21:06
Actualizada el Martes 16 de Julio de 2019, 15:23
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Capitulo 24

Sheron y Ulrik aún reían cuando entraron al dormitorio y los entrecruzo un compañero.

  • Te busca Sergey - le dijo a Sheron, mirando a Ulrik con precaución.

  • ¿Qué quiere ahora? - se fastidió él, y se dio cuenta de que estaba hablando en danés porque el chico frunció el entrecejo, extrañado.

  • Practicamos mucho - se apresuró a decir Ulrik volviendo a salir del dormitorio. Tomó a Sheron de los hombros, sorprendiendolo. - Presta atención Sheron, no puedes hablar tan bien en danés tan rápido…

  • No me di cuenta…

  • Se darán cuenta ellos… - Ulrik tomó el collar que colgaba de su cuello con delicadeza - No deben saberlo…  No le des motivos a Sergey para jodernos la vida.

  • Lo siento, tienes razón… - Balbuceó, apenado. Ulrik aflojó el semblante, y bajó los brazos.

  • Quitatelo. Dejamelo a mi…

Sheron obedeció y se lo entregó.

  • ¿Si me habla en danés?

  • Usa el encantamiento traductor, como deberías hacerlo…

  • Puedo decir que le pedí el traductor a Albus… - susurró, esperanzado; pero Ulrik negó.

  • Interceptan todas tus cartas - le confesó. - Saben todo. Sergey sabe todo.

  • Yo… no fui sincero con él muchas veces… Le dije que hablaba con mi abuelo… - Ulrik asintió, con pesadumbre.

  • Sabe que hay un contacto externo…

  • Si te encuentra…

  • Espero que no lo haga - dijo dedicandole una sonrisa para tranquilizarlo.

  • Deberías dejar de hacerlo… - soltó Sheron asustado.

  • No le tengo miedo. - sus ojos cafés estaban calmos y firmes, algo que a Sheron le llamaba mucho la atención. Eran como una montaña: inamovible. No había temor, ni resentimiento en ellos. Hacía lo que hacía porque quería, y sin miedo.

Le agradaba eso de Ulrik. Le agradaba su templanza y sus palabras medidas; sus actitudes reservadas y sus movimientos inteligentes… Si fuera mujer, lo besaría ahí mismo...

Ulrik debió notar sus pensamientos porque parpadeó y se alejó unos centímetros hacia atrás, desviando la mirada. Sheron salió de su ensimismamiento, parpadeando y desorientado.

  • Deberías ir - le dijo mirando a ambos lados y colocandose el collar con el halcón en su cuello. - Lo cuidaré bien.

Sheron asintió, aun aturdido, y se alejó de allí. ¿Qué había sucedido? Aquel intercambio de miradas había revuelto todo en su interior. Fue como una sensación absorbente; como si un hilo tirara de su alma hacia afuera, o como si se hundiera dentro de sus ojos cafés. Dos imanes... Le puso la piel de gallina recordarlos. ¿Qué pasaba con él? De repente le daba miedo lo que pudiera sucederle a Ulrik si Sergey lo sabía… Quería que Ulrik se olvidara de él y de Albus, que se mantuviera a salvo… Necesitaba saber que estaba fuera de peligro…

  • ¿Me buscaba profesor? - preguntó Sheron entrando en su despacho. Sergey se incorporó de su silla al verlo y lo invitó a pasar con gestos de la mano.

  • Pasa, pasa niño - lo invitó, con desenfado. - Ven, queria que charlemos…

Sheron obedeció y se sentó. Cerró la boca dándose cuenta de que su miedo lo hacía lucir débil, y trato de adoptar un semblante tan frío y valiente como el de Ulrik. Sergey no le daría miedo…

  • ¿Cómo estás? ¿Que tal tus clases?

  • Bien…

  • ¿El invernadero? ¿Estás aprendiendo?

  • Eso creo… - Sergey parpadeó, expectante, mientras volvía a tomar asiento lentamente. Lo observaba con detenimiento - Espero estar haciendo valer el dinero de mi abuelo…

  • Si, a él le gustaría saber eso. ¿Y Oland? Sus padres me han pedido que lo retire de las clases… No aceptan el pago de tu abuelo…

  • No puede negárselo - se apresuró a quejarse Sheron, asustado por la idea de que le quitaran la única clase juntos.  - Es su derecho, no importa de donde venga el dinero. Debe aceptarlo…

  • Como dices, es su derecho. Oland seguirá asistiendo a las clases…

  • Gracias… - agradeció Sheron más relajado.

  • Te debes preguntar por que te mande a llamar - Sheron asintió y Sergey se acomodó en su respaldo - Tu madre quiere que regreses a casa… Me pide que te envíe de vuelta.

  • No quiero irme… Pasaré la navidad aquí en el castillo…

  • Lo sabe. Pero insiste en que regreses… ¿Debo decirle que no lo harás?

  • Si, por favor… Quiero quedarme.

  • ¿Por algún motivo en especial? - Sheron negó, encogiéndose de hombros. Sergey lo examinó con detenimiento, tratando de buscar la verdad en su rostro. "No le tienes miedo", se dijo Sheron, pero por dentro temblaba. - ¿Por alguien en especial? - soltó finalmente, expectante. Sheron parpadeó, evidenciándose. Esperaba esa pregunta, pero tenía fé en que no la hiciera. "¿No vas por tu abuelo?" decía camuflada.

  • Me quedaré con Oland - explicó Sheron, tratando de ocultar su temblor apretando las uñas en sus rodillas. Sergey entrecerró imperceptiblemente los ojos - No irá a casa en navidad y no quería dejarlo solo. Después de todo en casa siempre hacen las mismas fiestas, los mismos chistes… Creo que disfrutaré más la navidad aquí…

  • Tu madre no estará feliz…

  • Le escribiré, descuide - dijo intentando incorporarse y salir de allí.

  • Le diré que quieres quedarte...

  • Muchas gracias…

  • Send venligst mine hilsner til din spionvenner - le dijo antes de que Sheron saliera. Él no entendió una palabra y se dio la vuelta, desconcertado.

  • Disculpe ¿Cómo dice?

  • Pensé que habías mejorado con el idioma. - dijo en inglés nuevamente y una plácida sonrisa.

  • Aun dependo del encantamiento traductor. - Sergey amplió su sonrisa y asintió.

  • Cuestión de práctica, ya verás… - le dijo, pero en su mirada existía otro pensamiento que a Sheron lo hizo dudar.

Salió del despacho asustado, pensando en las palabras que le había dicho. ¿Habría sido una amenaza? ¿Algún insulto? ¿Algo que él sabía?

  • Maldita sea… - susurró, entrando en el dormitorio. El resto estaba cenando en la Sala Roja así que estaba solo. Se acercó a su cama y abrió las cortinas. Se sorprendió cuando vio a Fawkes parado en su almohada. - ¿Fawkes? - debajo de él tenía un gran paquete envuelto y una carta.

Sheron la tomó, con cuidado de cerrar las cortinas antes de abrirla.


"Sheron.

Cuidala bien, porque la quiero de regreso. No prestes, no la pierdas. Y cuidate mucho.

Albus"


Tuvo que leer con detenimiento la oración dos veces para caer en la cuenta de que su abuelo era quien de verdad le había escrito.

  • ¿Por qué? - le preguntó a Fawkes sin comprender. Esa carta, en lugar de tranquilizarlo, logró ponerlo más nervioso. Solo una razón lógica tenía que hubiera enviado a Fawkes y no a una lechuza comun y corriente: No podían rastrearlo. Fawkes podía aparecer y desaparecer en una rafaga de fuego, y nadie se daría cuanta de su presencia.

El ave le devolvió la mirada con cierto reproche, como si supiera lo que hizo y aún lo culpará por ello; o quizás Sheron solo estaba siendo dramático y solo lo miraba. Arrastró el paquete hacia él y lo desenvolvió. Se quedó de piedra.

La capa de invisibilidad de su tatara abuelo Harry estaba envuelta en un ovillo atada con unas sogas. Y en lugar de ponerlo contento, solo hizo que se pusiera más nervioso aún. Harry jamás se desprendía de su capa; casi ni hablaba de ella…

¿Por qué razón se la enviaría entonces? Era malo… muy malo…

Sin embargo, una vez que le abrió la ventana a Fawkes, lo primero que hizo fue probarsela. Se sorprendió cuando desapareció frente al espejo y la emoción lo invadió. Volvió a leer la carta de Albus. No decía nada acerca de él porque se la estaba enviando. ¿Por qué? Si estaba en peligro, ¿No debía decirle por que la necesitaría? Debía contarle a Ulrik…

La hizo un ovillo y se la metió dentro de la cazadora. Se dirigió rápidamente hacia la Sala Roja. Pero en cuanto llegó a un pasillo del bajo nivel, se detuvo en seco. El corazón se le detuvo también.

Bengtsson arrinconaba a Ulrik, que estaba apoyado tranquilamente sobre la pared. Bengtsson era un poco más alto que él, y su espalda era más ancha, por lo que Ulrik parecía pequeño e indefenso. Sin embargo, mantenían cierta distancia, y solo estaban en medio de una conversación.

Sheron se colocó la capa de invisibilidad encima y sigilosamente se acercó lo suficiente como para oirlos mejor.

  • ...Si él no hubiera aparecido seguiríamos juntos… - replicó Bengtsson.

  • Esto no tiene nada que ver con él, y lo sabes bien. - lo contradijo Ulrik con tranquilidad - Eres un egoísta y un celoso.

  • Cuando apareció, no hiciste más que olvidarme… - se quejó Bengtsson. - Y ahora andan por los pasillos, escabulléndose al cuarto piso como dos amantes…

  • Ya te dije que somos amigos. - Bengtsson soltó un bufido. - Es hetero, idiota. - le aclaró Ulrik enfurruñado - Si no estoy más contigo no es por él, es por cómo reaccionas… ¿Estas escenas? ¿Quien te crees que eres?

  • Será hetero, pero a ti te encantaría que no lo fuera… y eso me molesta… - Ulrik reaccionó de manera extraña, como si no quisiera admitir que Bengtsson tenía razón, aunque no hacía falta - Te encantaría que se acerque más a ti… - comenzó a acercarse él, y le acarició la mejilla, luego el cuello y las clavículas. Sheron contuvo el impulso de golpearlo por la espalda, pero Ulrik no movió un músculo y le devolvió una mirada asesina. - Pero sabes que no lo tendrás… No puedes tenerlo. Sabes que él te lastimará… - Ulrik le desvió la mirada. Bengtsson lo estaba lastimando con sus palabras, pues los ojos de Ulrik se humedecieron. - Volvamos tu y yo, a ser lo que éramos… Déjame estar contigo. Te extraño…

Ulrik lo miró a los ojos, que aún tenía humedecidos. Se vieron mutuamente varios minutos. A Sheron comenzó a invadirlo una sensación extraña e irritante.... Sabía que Ulrik le diría que sí, porque estaba despechado y Bengtsson era atractivo… Y cuando Bengtsson comenzó a acercarse a su boca y Ulrik iba a devolverle ese beso, Sheron tuvo el repentino impulso de embestirlos a los dos. Estaba por quitarse la capa de invisibilidad y abalanzarse sobre ellos cuando se detuvo en seco.

¿Para que? ¿Qué ganaría? No podía engañarse, no podía engañar a Ulrik… Él no era gay… No podía darle lo que él quería… Quizás Bengtsson era un patán y un mentiroso, pero… ¿Y si hacía que Ulrik se olvidara de lo que sentía por él? ¿No era eso lo mejor?

Bengtsson beso a Ulrik y Sheron se dio cuenta de que estaba llorando cuando sintió sus mejillas húmedas. Quizás él no podía ignorar su sexualidad, pero tampoco podía ignorar que aquello que sentía era envidia, celos y dolor… No era correcto… No debía sentirse así…

No podía seguir observandolos. Dio marcha atrás y salió caminando sin rumbo tratando de no chocar con las personas que no lo veían pasar. Se detuvo en un aula vacía y se dejó caer en el suelo en un rincón.

  • ¿Qué me pasa? - se preguntó, asustado.

¿Desde cuando sentía algo tan fuerte por Ulrik? Recordó sus ojos cafés aquella tarde antes de ir a ver a Sergey, y luego lo recordó siendo besado por el idiota de Bengtsson. Se imaginó siendo él el que lo besara y se estremeció. - Es niño… es un niño…

Era fácil olvidarlo. Era fácil olvidarse de todo cuando lo veía a los ojos; cuando lo escuchaba hablar o reír…

Ulrik reía mucho últimamente… reía de sus bromas… No era simpático con nadie, pero si con él… Ulrik lo quería, estaba enamorado de él… ¿Pero, y Sheron?

Estaba confundido. ¿Qué debía hacer? Eran mejores amigos, no debían enamorarse… A él le gustaban las niñas, no debía enamorarse de él… Pero era verdad que cada vez disfrutaba más de su compañía, y lo extrañaba cuando estaban lejos… Extrañaba oír su voz, observar el leve movimiento de sus calculadores y hermosos ojos. Le gustaba prestar atención a sus movimientos elegantes; observarlo en sus rígidas posturas. Le gustaba la forma que tomaban sus mejillas cuando le sonreía… la curva que dibujan sus finos labios…

  • ¡Maldita sea! - maldijo sacudiendo la cabeza para apartar esas ideas de su mente. Su cabello, un poco largo, siguió su movimiento tapándole los ojos. Se lo corrió hacia atrás tomando aire con dificultad. - No… no, no, no…

Se escabulló hacia el dormitorio debajo de la capa. No quería que nadie lo viera tan demacrado. Era evidente que había estado llorando.

Al llegar al dormitorio, no pudo evitar fijarse en que Ulrik todavía no había llegado, ni Bengtsson… Esto le produjo un nuevo dolor y vacío en el pecho, y enfurruñado, se encerró en los doseles de su cama con disimulo. Se quitó la capa y la guardó debajo de su almohada, apoyando la cabeza encima. Nadie se la quitaría. Al menos debía cumplir esa promesa con su familia…

Le invadieron unas repentinas ganas de volver a casa… De ver a Lena, y a sus padres… Durmstrang había perdido repentinamente su magia, su color… Ya no importaba tanto la riña con su abuelo… Parecía un dato menor. Tomó la tela de la capa de invisibilidad entre los dedos y la acarició suavemente. "Casa", olía a casa… No quería pasar la navidad con Ulrik y su ex novio… No quería estar nuevamente solo…



Hermoso sábado chicas, un beso enorme ♥ Espero que les guste el cap


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