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Harry Potter y ¿qué pasó después? » Reencuentro
Harry Potter y ¿qué pasó después? (ATP)
Por Kike Potter Abril
Escrita el Lunes 7 de Enero de 2019, 09:37
Actualizada el Miércoles 16 de Enero de 2019, 21:48
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Reencuentro

Harry clavó sus ojos verdes en los ojos de su tía Petunia. Ella estaba atónita, observándolo desde una ventana de la casa de tía Marge. El viejo coronel los acercó a la puerta, llamó, y se fue hacia la granja. La puerta se abrió muy despacio, y Petunia Dursley apareció en el umbral de la puerta. Pero ya no miraba a Harry, miraba, con un deje de temor, a Ginny. 

  • Hola, tía Petunia- dijo Harry con tono amable.

Petunia no respondió. Abrió más la puerta y les dejó entrar. Harry observó que la casa de tía Marge se adecuaba mucho con la atmósfera del lugar al que habían llegado. Era una casa poco iluminada, y la poca luz que el cielo nublado dejaba entrar por las ventanas revelaba unas paredes de color grisáceo. El recibidor era pequeño, y daba a un pasillo en el que había unas largas escaleras que conducían al piso superior y tres puertas a la derecha a lo largo de ese mismo corredor.

Petunia adelantó a los chicos y abrió la puerta de en medio, la puerta del salón. Otra estancia igual de fea, con varios perros bulldogs viejos disecados y cuadros muy feos. También había un cuadro gigante en la repisa de la chimenea de tía Marge con tío Vernon y Dudley cuando este había cumplido los cinco años.

Harry no esperó a que su tía hablase, y con un gesto, indicó a Ginny dos lugares en un estrecho sofá. Petunia se sentó enfrente de ellos, aun sin poder hablar. 

  • Tía, ¿dónde están tío Vernon y Dudley?

Petunia se tomó un tiempo en responder, pues aún estaba mirando a Ginny. 

  • Vol… volverán enseguida. Están en la ciudad, comprando la comida para la semana que viene- y dejó de mirarlo.

Harry no se sorprendió de la reacción de tía Petunia, pero Ginny estaba completamente extrañada. ¿Cómo era posible que una persona que había convivido dieciséis años con Harry Potter podía comportarse de manera tan fría?

Pero a Ginny no le dio mucho tiempo a pensar, pues se escucharon ruidos en la puerta principal, y Harry deduzco por la rapidez de Petunia en abandonar la sala que se trataban de Dudley y tío Vernon. Oyó a su tía decidle a Vernon Dursley algo parecido a Él está ahí, en el salón, y viene acompañado. Primero apareció la cabeza redonda de Dudley, y, con cierta torpeza, se acercó a Harry y le extendió el brazo. 

  • Hola, Harry- alcanzó a decir. 
  • Hola, Big D- le sonrió él.

Dudley miró a Ginny, y debió reconocer el cabello pelirrojo de sus hermanos, pues se apartó ligeramente de ella y se sentó en un sillón algo apartado de la mirada de la chica. Ginny, que sabía que había pasado en el salón de los Dursley hace años, intentó reprimir una carcajada, pero sonrío amablemente a Dudley. Este se acurrucó más en el sillón, asustado.

Vernon y Petunia estaban aún en el umbral de la puerta, sin saber sin entrar o no en la sala. Harry los miró a los dos, y vio que tío Vernon se debatía entre mantenerse callado y empezar a gritar. Finalmente, Harry les señaló los asientos que había cerca de Dudley, y ellos, amilanados, se sentaron. 

  • Hola, muchacho- dijo tío Vernon sin mirarle demasiado. 
  • Hola, ha pasado mucho tiempo, ¿verdad? - dijo Harry, intentando sonreír.

Tío Vernon iba a despegar los labios, pero se mantuvo callado. Harry asumió que los términos de la conversación los iba a tener que dictar él. 

  • Bien- comenzó el chico- vengo a daros buenas noticias. - Consciente de que ahora los tres le prestaban atención a él, tomó aire y siguió. - La guerra mágica ha acabado. Lord Voldemort ha muerto. Yo… yo acabé con él. Como sabéis, Dumbledore os dijo hace muchos años que en la casa de Privet Drive existía un sortilegio que me mantenía con vida y seguro allí, mientras pudiera llamarlo hogar- Vernon iba a replicar, pero Harry obvió que había despegado ya los labios. - He venido a buscaros, porque con la guerra acabada, he decidido que podemos regresar de nuevo a Privet Drive. Ya no hay peligro de que vengan a buscaros, ya se ha acabado todo. 
  • ¿Qué podemos volver? - dijo tío Vernon- ¿Pero él no tenía partidarios? ¿no siguen buscándote los de tu calaña? 
  • No. Están todos encerrados en la cárcel de los magos, Azkaban- dijo Ginny. Era la primera vez que Ginny se dirigía a la familia Dursley, pero lo hizo de manera serena, pero con un deje de seriedad en su voz.

Harry miró a Ginny y le sonrió. Ahora tenía más fuerzas para enfrentarse a la conversación con sus parientes no mágicos. 

  • Es cierto. Ya son historia. Y creo que es el momento de regresar a Surrey.

Tío Vernon se levantó. Miró a su mujer, y después a su hijo. Cuando se dirigió a Harry, intentó sonar calmado, pero estaba claro que la presencia del mago y su acompañante lo inquietaban y molestaban bastante. 

  • ¿Por qué no han venido ese Dedalus o esa mujer a llevarnos a nuestra casa? ¿O ese tal Kingsley? 
  • Dedalus y Hestia están ahora muy ocupados con asuntos de la Orden, pero siempre habéis estado vigilados por los mag… agentes de la Orden para que nada os pasara, como pidió Kingsley. Y él ahora es el nuevo ministro de mag… de nuestro gobierno- dijo Harry tranquilo, pero algo fastidiado.

Tío Vernon dio otra vuelta por la habitación, y al final, se tranquilizó y volvió a sentarse. 

  • ¿Quién es ella? - preguntó Dudley con un hilo de voz.

Harry se volvió a Ginny y clavó sus ojos verdes en los suyos castaños. Ginny sonrió y apartó la mirada de Harry para volverse hacia Dudley. 

  • Me llamo Ginny Weasley. Soy la hermana del amigo de Harry, Ron. He venido con Harry, porque quería conocerles, señores Dursley- dijo Ginny, mirando ahora a los tíos de Harry.

Petunia entonces reaccionó. Se inclinó sobre el sillón, y Harry vio por primera vez que estaba sollozando. 

  • Harry, ¿es ella tu... novia? - preguntó Petunia Dursley. Era la primera vez que Harry escuchaba una pregunta tan personal de su tía con respecto a él. 
  • Sí- contestó él, sin saber que más decir. 
  • Y, después de todo, ¿has decidido presentárnosla? - preguntó otra vez Petunia Dursley a su sobrino. 
  • Nunca tendré una infancia normal, puesto que no fui feliz en la casa de Privet Drive. Pero, aun así, llegué a comprender por qué Dumbledore me dejó allí el día que mis padres murieron, y, al fin y al cabo, por más que ninguno queramos, seguimos siendo familia. Y aunque no seamos una familia normal, quería presentaros a esta chica, Ginny, como sí hacen las familias normales. 
  • Es… muy guapa, Harry- oyó decir a Dudley. 
  • Gracias, Dudley- contestó Ginny, sonriendo. Y para sorpresa de Harry, esta vez no se acurrucó asustado en su sillón.

Tío Vernon se levantó. Se acercó a Harry y a Ginny, y Harry, con los reflejos que había aprendido en Privet Drive se levantó bruscamente también, temeroso de que tío Vernon hiciera algo estúpido.

Pero tío Vernon obvió el detalle de Harry y extendió el brazo hacia Ginny, que se levantó. 

  • Encantado, señorita Weasley. Nunca pensé que Harry saldría con una chica tan guapa- dijo Vernon, con una voz que no parecía la suya. 
  • Ni él tampoco- rió Ginny.

Esta vez Dudley si se levantó, y con un ligero temblor en sus piernas, se acercó a Ginny y también le estrechó la mano. 

  • Bienvenida a la familia, supongo- dijo Dudley. 
  • Gracias- dijo Ginny, amablemente.

Tía Petunia fue la única que no se levantó, pero seguía mirando a Ginny mientras se enjugaba las lágrimas en un pañuelo. Ginny no le apartaba la mirada tampoco a ella. 

  • Bueno, chico, ¿no decías que venias a sacarnos de aquí? - preguntó tío Vernon intentando sonar educado. 
  • Así es- respondió Harry. 
  • Y, ¿Cómo vas a hacerlo? - preguntó algo miedoso tío Vernon. 
  • Vamos a desaparecernos. Teletransportarnos, vaya- explicó el muchacho.
  • ¿Qué vamos a…hacer… eso que tú sabes? - preguntó tío Vernon con un deje de ira en su voz. 
  • Sí. A menos que no quieras regresar a la casa- dijo Harry fríamente. 
  • Eh…- alcanzó a decir tío Vernon. 
  • Papá, yo me voy con Harry y la chica- dijo Dudley seriamente. - Nos llevarás, ¿no? 
  • Sí, Dudley. Ahora recoged vuestras cosas, Ginny y yo os esperaremos aquí.
En silencio, los tres Dursley abandonaron la sala, aunque tía Petunia, antes de salir, miró a Harry y a Ginny como si quisiera decirles algo más, pero al final salió detrás de su marido y su hijo.

Cuando volvieron al cabo de un rato, Harry agitó su varita, y las cosas de los Dursley habían desaparecido. Tía Petunia dio un respingo. 

  • Y ahora, nos toca a nosotros. Vamos Ginny, agárrate a un lado. Dudley, agárrate al otro- Dudley avanzó y agarró a Harry por el otro lado. - Vamos- dijo Harry a sus tíos, y éstos se agarraron a Dudley, dubitativos.
Harry pensó en la cocina de la casa de los Dursley, y girando sobre sí mismos, los cinco volvieron a Privet Drive. 

El salón de Privet Drive acababa de aparecer delante de sus ojos. Harry ignoró los quejidos de sus tíos por ese viaje tan extraño y les daban arcadas. Habían vuelto a su casa. Ginny miró a Harry, y no le soltó la mano. Harry volvió a sacudir su varita y todo volvió a su sitio. La casa recuperó su antigua imagen. Dudley sonrió tímidamente a su primo, y abrió la nevera de la cocina. Al no encontrar nada de beber- lo cual era lógico- preparó té y les dio una taza a Ginny y a Harry.

Se sentaron en el salón los tres, mientras tío Vernon fue a revisar si su coche estaba aún en perfectas condiciones y tía Petunia se había sentado lejos de Harry, aun mirando a Ginny. Cuando acabaron el té, Harry anunció que Ginny y ella se irían. 

  • Pero, ¿ya no vas a vivir aquí? - preguntó Dudley. 
  • No, Dudley. He encontrado un hogar en casa de mi amigo Ron, donde se me quiere- miró a Ginny y le besó la frente. - Ahora Ginny y yo nos volveremos a nuestra casa, pero confío, Dudley, que tú y yo nos escribamos algunas líneas de vez en cuando. 
  • Yo no sé usar… vuestro correo- dijo entrecortadamente. 
  • Es fácil, cuando llegue una lechuza, cojas la carta y la leas, puedes coger un folio y escribir ahí tu respuesta. En algún sobre si escribes mi nombre la lechuza me encontrará.

Y cuando Harry y Ginny se dieron la mano para desaparecerse, Petunia Dursley se levantó y miró a su sobrino. Harry no sabía que decir, ni qué hacer, pero allí se quedó plantado, esperando que la señora Dursley hablase. 

  • Cuando vi a esta muchacha- empezó a decir- recordé a mi hermana. Tú no solo perdiste a una madre, Harry, yo perdí a una hermana. Nunca hemos sabido tratarte bien, ni creo que aprendamos a hacerlo, pero espero que al menos puedas tratarla a ella como se merece… aunque seáis los dos… ya sabes… eso- y dicho esto se dio media vuelta y salió de la habitación.

Harry miró donde había estado su tía segundos atrás, y comprendió que ya nunca volvería a Privet Drive como un inquilino más de la casa. Ya era hora de empezar una nueva vida, donde encajaba Ginny, donde encajaba el mundo mágico, donde no estarían los Dursley. Y cogió a Ginny y se desaparecieron.



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