Historia al azar: amor encrucijado
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Harry Potter y ¿qué pasó después? (ATP)
Por Kike Potter Abril
Escrita el Lunes 7 de Enero de 2019, 09:37
Actualizada el Miércoles 16 de Enero de 2019, 21:48
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Harry y Ginny aparecieron el recibidor del número 12 de Grimmauld Place, pero no lo reconocían. Todo estaba recogido y muy limpio. Y como se alegraron de comprobar, no estaba ni el cuadro de la madre de Sirius, ni tampoco el árbol genealógico de la familia Black. 

  • Ese elfo parecía conocer los sortilegios que mantenían unidos tanto el cuadro de la señora Black tanto como el árbol familiar que tanto Sirius despreciaba- dijo una pausada y suave voz.

Cuando Harry se volvió, reconoció a un mago negro, alto y calvo. Era el Ministro de Magia, Kingsley Shacklebolt. 

  • Hola, Kingsley- dijo Harry sonriendo.

Después de abrazar a Ginny, se dirigieron a la cocina y Harry señaló a Kingsley una silla para que se sentaran mientras Ginny fue a buscar botellas de cerveza de mantequilla para todos en la alacena.

  • Usted primero, señor Ministro- dijo Harry divertido.

Ginny regresó, y tras beber una botella de cerveza de mantequilla y compartir alguna información de la Orden y de cómo estaban yendo las cosas, Kingsley se enderezó un poco en su silla y le dijo a Harry con su voz pausada: 

  • Verás, Harry, yo no voy a mentirte más. Después de todo, has demostrado ser un mago excepcional. Superabas las expectativas de Dumbledore, y créeme cuando te digo que eso es decir mucho. Bien, Ojoloco y yo decidimos esconder a tus tíos un tiempo en casa de Dedalus Diggle, pero como vivía cerca de Little Whingign, desechamos la idea. Hestia Jones también se ofreció a ceder su domicilio, pero al ser también una casa de magos, y conociendo el historial de tus tíos con la magia, pues pensamos en llevarlos fuera del país. Ahora mismo, se encuentran en Gran Bretaña, pues todas las muertes que hemos sufrido hacían que la protección que tenían tus tíos fuera igual en Gran Bretaña como en el extranjero, y como sospechábamos que Voldemort estaba viajando, teoría que tú nos has confirmado, decidimos que se quedasen en casa de tu tía Marge. Así es, Harry, allí se encuentran ahora. Deberás ir hacia su domicilio en esa vieja granja de perros bulldogs que tiene allí la hermana de tu tío. No se nos ocurrió un sitio menos mágico que ese, y creímos que Voldemort y los mortífagos no sabían nada de la familia de Vernon Dursley.

Harry se quedó pensativo. Así que en la casa de aquella arpía es donde sus tíos estaban ocultos. 

  • Kingsley, ¿qué pasó con la casa de Privet Drive? - preguntó Harry, asustado. 
  • Nada. Se quedó tal cual la vaciamos. Alastor no cerró la puerta, pero Bill al ir a buscar su cadáver si se pasó por allí y cerró la puerta, pues habría atraído mucho la atención de los muggles vecinos. Te alegrará saber, Harry, que también recuperamos tu Saeta de Fuego. Como no sabíamos cómo entregártela, la tengo guardada yo en mi despacho del Ministerio. Siento no habértelo comunicado antes. Bien, Harry, ahora tengo asuntos que atender. La Confederación Internacional va a presentarse hoy a las cinco en mi despacho para que les cuente que ha pasado con Voldemort y sus secuaces. Hasta otra, Harry.

Kingsley se levantó, estrechó la mano de Harry, y Ginny le acompañó hasta la salida. Cuando oyó a Kingsley desaparecerse, Ginny volvió a la cocina con Harry, que estaba muy pensativo, con las manos apoyadas en la encimera. 

  • En qué piensas, Harry? - le dijo Ginny con voz preocupada. 
  • En lo gracioso que va a ser un reencuentro con mis tíos en casa de mi tía Marge- y borrando de su mente todos los malos recuerdos que le afloraban ahora desde la revelación del paradero de su familia materna, Harry sonrió.

Harry le explicó a Ginny que su tía Marge vivía cerca de la playa, en una granja apartada donde convivían con ella varios perros y un aciano, el coronel Fubster, que iba a darles de comer. Pero Harry no sabía exactamente en qué parte de Inglaterra vivía tía Marge. Tío Vernon nunca había dicho donde vivía Marge delante de Harry, aunque alguna vez, cuando Dudley cumplió los once años, estuvo a punto de ser enviado allí. 

  • Ginny, debemos volver a Privet Drive. No sé dónde vive tía Marge, y no puedo volver a llamar a Kingsley otra vez. Allí descubriremos qué sitio es donde se esconde mi familia muggle. El correo de mi tío estará guardado allí.

Harry miró a Ginny. Era la primera vez que estaban a solas desde hacía tiempo, y una ligera emoción recorrió el cuerpo de Harry. Por fin después de tantas guerras y muertes, Harry y Ginny estaban solos para dar rienda suelta a sus sentimientos.

Se tomaron el resto del día libre. Comieron pasta que Harry cocinó y se sentaron en el salón a recordar viejos momentos que habían vivido en los jardines de Hogwarts. Y entonces, Harry recordó que Ginny no había acabado de estudiar, y que debía volver allí. Pero la idea de hablar de ello se desvaneció enseguida cuando con un sonoro crac alguien había aparecido en la sala. 

  • ¡RON! - gritó Harry, exaltado. 
  • Hola- dijo su amigo con una sonrisa. 
  • ¿Cómo sabias que estábamos aquí? - preguntó Ginny, reponiéndose del susto. 
  • Kreacher. Me dijo que estabais aquí y me desaparecí. Ten, os traigo comida de mamá- y le dio a Harry una bolsa con bocadillos de carne.

Se sentaron en la cocina a merendar, y encendieron la chimenea, pues hacía frío en aquella casa. 

  • ¿Dónde está Hermione? - preguntó Ginny. 
  • Verás, ella está con sus padres. Sí, les encontramos en Sídney. Habían ido al teatro cuando Hermione se les acercó después de la función. Entonces, los acorralamos y Hermione deshizo el Obliviate, y volvieron en sí al cabo de unos días. Ahora están en La Madriguera, recuperando los viejos recuerdos que Hermione guardó para ellos por si volvía a encontrarlos- explicó Ron. 
  • Bueno, me alegro mucho por ella- dijo Harry, feliz.

Ron les explicó más detalles del viaje, y de cómo habían recuperado el tiempo con los padres de Hermione. Ron les dijo que los señores Granger no supieron qué decir cuando Hermione les contó que Ron era su pareja.

Al final de la tarde, Ron escuchó la historia de Kingsley y el plan de volver a Little Whingign. Ron quiso oponerse a que Harry volviera allí solo, pero al final les pidió que le mandara una lechuza cuando supieran donde vivía tía Marge. Y dicho eso, Ron volvió a La Madriguera para reencontrarse con Hermione y darle noticias a la señora Weasley de que Harry y Ginny estaban bien. 

A la mañana siguiente, Harry despertó a Ginny con el olor de huevos fritos y tostadas. Cuando bajó, encontró al muchacho muy concentrado en su labor de preparar el desayuno, así que se sentó, sonriendo, y empezó a comer.

Harry tenía un cruce de emociones dentro de su cabeza. La emoción de llevar a Ginny a que conociera su pasado antes de pertenecer a Hogwarts y ser simplemente Harry Potter, un chico más en el colegio que se enfrentaba al terror y el abandono que había experimentado en el número 4 de Privet Drive. Ginny parecía comprenderlo, pues comía en silencio para no sacar a Harry de sus pensamientos más íntimos. 

  • ¡Buenos días! - dijo Harry al fin con una sonrisa cuando se volvió y vio a Ginny sentada en la cocina- hoy tenemos un viajecito que hacer hasta Little Whingign, Ginny. Así que asegúrate de comer bien.

Ginny le sonrió, y cuando termino la tostada que Harry le había puesto en el plato, se levantó, lo besó y le dijo que iba a cambiarse para ponerse ropa muggle. La verdad que cuando vio a Ginny bajar con sus vaqueros ajustados y un jersey escarlata con una G grande dorada tejido a mano por la señora Weasley, Harry pensó en cómo habría sido una vida sin magia, y como serian él y Ginny si no hubieran sido magos. Apartó esa idea de su cabeza. Ginny estaba preciosa y Harry se regaló la vista cuando ella le dio un beso y con voz cantarina le preguntaba si se veía guapa con ese atuendo muggle.

Una vez recogidas las cosas que habían utilizado durante su estancia en Grimmauld Place, Harry cogió de la mano a Ginny para desaparecerse. Pero notó como la mano de ella lo cogía con una fuerza diferente, le estaba dando ánimo para enfrentarse de nuevo a su oscura infancia.

Se aparecieron en el salón de Privet Drive. Una vez allí, Harry le enseñó la casa a Ginny, contándole anécdotas de su infancia que resultaban divertidas. Le enseñó la alacena debajo de las escaleras donde dormía cuando era pequeño, el arriate donde había visto a Dobby por primera vez, y, con una punzada de dolor, le enseñó su habitación, donde había quedado marcas de la jaula de Hedwig. Ginny estaba emocionada por conocer el pasado del chico, y se lo decía con la mirada cada vez que Harry posaba sus ojos verdes sobre los suyos castaños.

Después de enseñarle el resto de la casa a Ginny, Harry subió al dormitorio de tío Vernon y tía Petunia y rebuscó por todos los cajones las cartas de tía Marge. Rescató varias postales y un par de cartas. 

  • En Blackpool. Viven en Blackpool- anunció por fin Harry. Pero no solo se lo decía a Ginny, sino también a un fabuloso ciervo plateado que había salido de la varita de Harry.

El patronus de Harry dio un par de vueltas alrededor de su invocador, y con porte majestuoso se apresuró a salir de la casa de Privet Drive en dirección La Madriguera. Ginny miró fascinada el ciervo plateado de Harry, y cuando este desapareció, no pudo retener un ¡oh! de admiración.

Harry puso la televisión, y le enseñó a Ginny lo que era una película. 

  • Son como las fotos mágicas, pero dentro de esa caja se oye lo que dicen, como los cuadros de Hogwarts- decía Ginny mientras Harry se reía cariñosamente.

Después de comer otro de los bocadillos que la señora Weasley había preparado, ordenaron la casa y se dispusieron a abandonar Privet Drive. 

  • Espera, Harry. Tengo que subir un momento a la planta de arriba. Pero tú no puedes venir. ¿Pasa algo, Ginny? - preguntó Harry, extrañado. 
  • No, es una sorpresa, por si un día vuelves por aquí.

Ginny no tardó en regresar, y Harry cogió una de las postales de tía Marge. 

  • Bien, supongo que es aquí. ¿Lista Ginny, lista para conocer a mi familia muggle?

Ginny miró decidida a Harry. 

  • Lista- replicó. 
  • Bien, pues hasta la próxima, Privet Drive.

 

Y aparecieron sobre un césped verde mojado. Debajo de ellos había un camino que conducía a una vieja casa, levantada sobre una colina poco elevada. Harry y Ginny avanzaron por el estrecho sendero hasta la verja de la casa, y entonces, apareció aquel extraño anciano que iba a cuidar de la granja de tía Marge. 

  • ¿Quién es? - preguntó el anciano coronel Fubster. 
  • Soy Harry Potter, el sobrino de Vernon y Petunia Dursley, quienes, según tengo entendido, viven aquí desde hace un tiempo.

El anciano les abrió la verja, y les hizo pasar. Cuando entraron, los primeros ojos que vio Harry fueron los de su tía Petunia. 



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