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La ciudad mágica 2 » Capítulo 21
La ciudad mágica 2 (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 2 de Enero de 2019, 05:25
Actualizada el Viernes 19 de Abril de 2019, 04:28
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Capítulo 21

Cuando por fin dejo de nevar, los aurores salieron para limpiar las calles, la nieve era lanzada a los pozos para que cuando llegara el buen tiempo se derritiera, también comprobaban que ninguna casa necesitara reparaciones, y repartían la leña que habían recogido los aurores del bosque cuando salieron a inspeccionar.

Por suerte todo estaba bien y tras las nevadas se pudo hacer de nuevo vida normal y esperar a que llegara la siguiente.

Los consejeros tras recibir los informes se ponían a revisar ellos mismos las calles al llegar al mercado vieron que por culpa de la nieve y que aunque la habían limpiado había poca gente.

Esperaban que la gente se animara los próximos días a salir de casa, que aunque hacía frio era soportable.

Y el lago artificial del parque se había congelado esperaban que se congelara un poco más para que quien lo quisiera pudiera patinar.

Al final del día estaban bastantes contentos de todo lo que habían visto, la puerta de la muralla exterior estaba cerrada para que nadie saliera, no era un lugar seguro en ese momento y los aurores no querían tener que salir a buscarlos.

Lo que si ponían era un aviario en el parque para que los pájaros se pudieran proteger de las fuertes nevadas y los veterinarios se ocuparían de que tuvieran comida y los aurores de que nadie los cazara.

A mediados de noviembre el periódico de la ciudad empezó a recibir las cartillas para conseguir la escoba y poco a poco se iban comunicando con los participantes para informarles que las escobas las recibirían en los siguientes días y que tendrían que pagarlas en cuanto las recibieran.

En hogwarts cuando Dumbledore vio a tantos alumnos con las nuevas escobas tuvo que decidir que los siguientes regalos de las cartillas las tendrían que recibir en sus casas, en la escuela no se aceptaban más.

Hermione que no había pensado en eso, escribió a Abraxas diciéndole que Dumbledore no estaba muy contento de que sus alumnos tuvieran tantas escobas.

Abraxas que sabía que tenía razón, escribió una carta para que saliera en el periódico diciendo que todo aquel que fuera alumno de hogwarts que quisiera una escoba se le enviaría a su casa, que ya no enviarían mas a la escuela que había sido un error de ellos al no pensarlo.

Por otro lado, sin noticias del grupo, el tiempo fue pasando y pronto llego diciembre y el día 1 se inauguraba el mercado navideño y el gran árbol de navidad que media más de cuatro metros y tenia cientos de luces, adornos y una gran estrella que brillaba durante toda la noche.

Los consejeros al ver que el mercado de navidad había sido tan bien recibieron sonrieron, había muchísima gente que se pasaba por sus paradas para comprar.

Dejando un tiempo de descanso entre cartilla y cartilla, un domingo el periódico anuncio el nuevo regalo y era unos tickets de compra con una cantidad de dinero.

Como con los chicos con las escobas, las chicas se volvieron un poco locas y muchas se guardaron sus cartillas para conseguir los tickets de compra.

El lunes por la mañana Abraxas se pasaba por hogwarts para hablar con el director.

−Buenos días Dumbledore. −Le saludo.

−Buenos días Abraxas, ¿Qué tal todo?

−Nervioso porque no hemos recibido más cartas amenazadoras pero por lo demás muy bien, he venido a verte para que dejes a los alumnos ir a la ciudad, para que se paseen por el mercado navidad y todo eso.

−Por mí no hay ningún problema que vayan, es lo mismo que Hogsmeade pero tengo que preguntarles a los del consejo escolar.

−Por eso no te preocupes ya les he preguntado y me han dicho que no hay ningún problema. −Y le dio un papel.

Dumbledore lo leyó y vio que los del consejo estaban de acuerdo y que aunque no se hacía nunca, dejaban que los de primero, segundo y tercero también fueran para ver el mercado.

−Entonces este sábado haremos una excursión al mercado navideño.

−Estupendo. −Le dijo Abraxas. −Lo tendremos todo preparado, nos vemos. −Y despidiéndose se fue.

Por la noche en el gran comedor antes de cenar, Dumbledore pedía un momento de silencio.

−Alumnos, el sábado haremos una excursión a la ciudad para ver el gran árbol de navidad que han colocado y pasear entre las paradas del mercado.

Ante eso todos empezaron a cuchichear y una alumna de primero levanto la mano.

−Señorita Martina. −Le dijo Dumbledore. −Los de primero también podréis ir.

−Estupendo. −Le dijo. −Gracias.

−De nada. −Y miro a los demás. −Todos los alumnos podréis ir así que no os preocupéis, avisar en casa seguro que vuestros padres también quieren ver el hermoso árbol y el mercado, ahora a cenar.

−Tengo ganas de ir. −Les dijo Ron. −Mi madre me ha escrito y me ha dicho que hay muchísima gente, muchos turistas van a comprar al mercado.

−Un mercado navideño siempre es interesante. −Le dijo Hermione. −Hay comida, paradas y muchas cosas que comprar.

−¿Herms avisaras a tus padres? −Le pregunto Harry.

−Sí, le diré que nos vemos el sábado así podremos comprar adornos navideños.

Después de cenar muchos alumnos escribían a sus padres, contándoles de la salida y que se podrían ver en la ciudad.

El sábado por la mañana la escuela estuvo bastante alterada, los alumnos corrían de un lado a otro sin poder estar quietos por la salida que tendrían y los profesores los intentaban parar, Dumbledore estaba contento de verlos con tanta energía.

Después de desayunar, se preparaban los carruajes mágicos y ya se iban a la ciudad.

Al llegar muchos alumnos se iban con sus padres que los habían estado esperando y Hermione se reunía con los suyos.

−Herms. −Los Granger la abrazaron. −¿Qué tal todo?

−Muy bien, ¿vamos a pasear?

−Sí. −Y diciéndole al profesor Dumbledore que la traerían a las cuatro que era la hora en que se tenían que reunir para volver a la escuela se iban.

Tras ver el gran árbol de navidad, se iban al mercado y se pasaban la mañana paseando entre sus paradas y comprando.

A la hora de comer se iban a la posada de la familia.

−Que frio. −Se quejo George mientras se quitaba el abrigo y lo colgaba en uno de los colgadores que había. −Menos mal que hay la chimenea está encendida.

−Sí que lo está. −Le dijo Jane y acercándose un momento a la chimenea se calentó las manos y se sentó con su marido y su hija.

−Buenos días. −Les saludo Molly acercándose, que aunque ella se ocupaba de la cocina habían tantos clientes que se había puesto a ayudar a sus camareras.

−Buenos días. −Le saludaron. −Algo caliente.

−¿Estofado o sopa?

−Estofado. −Le dijeron. −Bien caliente.

−Tres platos de estofado. ¿Y de segundo?

−¿Qué hay?

−Cazuela de marisco que aunque se puede poner como primero, hemos pensado en ponerlo de segundo también y todos lo quieren, pollo con patatas o pastel de carne.

−Preferimos la cazuela. −Le dijo George.

−Entonces estofado y cazuela.

−Si por favor. −Le dijo Hermione.

−¿Queréis pan con queso?

−Sí y agua.

−Ahora mismo. −Y se fue a buscar la comida.

Mientras ellos esperaban su comida, otras familias entraban y saludándose se sentaban en las mesas vacías.

Poco a poco el comedor se fue llenando y pronto no cavia nadie más.

Unas horas más tarde, cuando hubieron comido y relajado no solo la familia Granger salía de la posada sino también la Potter y la Malfoy cuando unos encapuchados los rodearon.

−Sangre sucia estamos aquí como nos dijiste, no te tenemos miedo, abandona el trono y seguirás viva.

De pronto se escucho una risa y se dieron cuenta de que era la de Hermione, el grupo la miro y vio que tenía las pupilas negras.

¿Creíais que iba a dejar a mi amada descendiente sin protección? −Les dijo.

El grupo que había conocido al rey supo que era él quien hablaba a través de Hermione.

Entonces es que sois más estúpidos de lo que creéis. −Y antes de que nadie se diera cuenta una gran ola de viento les atravesó y los encapuchados estuvieron en el suelo desmayados.

Los adultos acercándose corriendo les quitaron las mascaras y los apresaron.

−Aurores. −Charlus que había pasado el día con su familia, llamo a sus hombres y estos no tardaron en llegar y llevarse a los detenidos.

−Si hubiera sabido que el rey protegía a Hermione entonces habríamos trabajado de otra manera. −Les dijo Orión que como Charlus, Abraxas y Cygnus habían pasado el día con sus hijos y sus nietos.

−Papa no días eso. −Le dijo Sirius. −Lo que menos queremos es poner en peligro a Hermione. −Girándose vio que se había desmayado. −Herms. −Acercándose corriendo la cogió en brazos y decidieron llevarla en una de las habitaciones de la posada para que Lily la pudiera revisar.

Lily la reviso y pudo decirle a los preocupados padres que solo se había desmayado que pronto despertaría.

−Estoy preocupada por Herms. −Les dijo Jane.

−Nosotros también. −Le dijo Charlus. −Pero ya habéis visto que solo se ha desmayado y tenemos a los culpables de estos meses de preocupación.

−¿Os dirán algo? −Les pregunto George.

−No lo sabremos hasta que no lo intentemos pero como han atacado a la reina usaremos todo lo que esté en nuestro alcance para que hablen.

−Esperemos que no hayan más y nos dejen en paz.

−Eso lo esperamos todos. −Le dijo Abraxas.

−¿Cómo es que el rey ha aparecido? −Les pregunto Lily.

−Herms lleva el anillo que le dio el rey colgado de una cadena. −Le dijo Jane. −Nos dijo que le había parecido el mejor de las personas y no quería olvidarse de él, que era nuestro antepasado y se sentía orgullosa de él.

−Además cuando el rey le dio el cofre mezclaron las sangres. −Les dijo Orión.

−Me había olvidado de eso. −Les dijo Cygnus. −Y con lo poderoso que es, seguro que no le fue difícil meter una parte suya en el anillo para protegerla.

−Es como un horrocrux pero en bueno. −Les dijo Charlus a los Granger.

−Mientras Herms esté bien, no nos importa si el rey tiene que aparecer muchas más veces. −Les dijo George.

−Es normal. −Les dijo Abraxas y miro a sus nietos. −Tenéis que volver a la explanada, pronto será la hora en que tenéis que regresar a la escuela.

−¿Qué pasara con Hermione? −Les pregunto Draco.

−Esta noche la pasara aquí y mañana la llevaremos al hospital para hacerle pruebas. −Le dijo Jane. −En cuanto sepamos que está bien, la llevaremos.

−La estaremos esperando. −Le dijo Harry y despidiéndose de sus abuelos y tíos se iban.

Cuando la familia se quedo a solas, el matrimonio se acosto en la otra cama esperando a que Hermione se despertara, por desgracia no despertó y pronto se hizo de noche y tras cenar se iban a dormir, con la esperanza que pronto despertara.

Al día siguiente por fin se despertaba y sus padres pudieron ver con alegría que estaba bien, aunque no recordaba que el rey la hubiera ayudado, lo último que recordaba era estar enfrente del grupo.



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