Historia al azar: Séptimo Año
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La ciudad mágica 2 » Capítulo 19
Historia terminada La ciudad mágica 2 (ATP)
Por adillita27
Escrita el Miércoles 2 de Enero de 2019, 05:25
Actualizada el Lunes 27 de Mayo de 2019, 04:40
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Capítulo 19

−Hermione. −Escucho que la llamaban.

La leona salto y mirando delante vio a Draco.

−Me has asustado.

−Llevo aquí como cinco minutos, estas tan ocupada que ni te has dado cuenta de que llegaba.

−Es que estoy mirando los cursos de la universidad.

−¿Y qué tal?

−Fatal. −Le dijo. −De momento he descartado algunos. −Y se los enseño.

Draco cogiéndolos se puso a leer. −Enfermera, profesora y trabajar para el gobierno.

−Sí, no me veo trabajando en el gobierno muggle.

−Sin contar que tú tienes tu propio gobierno.

−Si bueno, me gustaría hacer algo por mi misma no por lo que quieren. ¿Tú ya sabes lo que quieres hacer?

−Sí, estudiare empresariales para llevar las empresas de mi familia, que son bastantes.

−Yo no sé qué hacer.

−¿Quieres que te ayude?

−Si gracias. −Le dijo y entre los dos se pusieron a mirar las clases, Draco le enseñaba un panfleto y Hermione le decía porque no lo quería hacer.

Al cabo de un par de horas, quedaban muy pocos en la lista de escogidas, medicina, ciencias políticas y empresariales entre otras.

−Hermione para reinar te iría bien las ciencias políticas, pero al ser tus padres dentistas seguro que les gusta que estudies medicina. −Le dijo Draco.

−Nunca había pensado en estudiar ciencias políticas, pero estaría bien saberlo para reinar y aunque me gusta medicina no me veo mucho abriendo a gente y metiendo las manos entre sus órganos.

Ante eso, Draco puso cara de asco.

−Eso es asqueroso.

−Es lo que hacen los médicos. −Le dijo.

−Pues como digo es asqueroso, mejor nos quedamos con ciencias políticas que no tendrás que abrir a nadie.

−Si mejor. −Y le sonrió. −Muchas gracias.

−De nada, ¿me los dejas?

−Claro que sí, yo le voy a enviar un mensaje a mis padres contándoles lo que estudiare.

−Seguro que cuando lo sepan se alegran.

−Seguro, nos vemos. −Y se fue corriendo.

Draco cogiendo bien los panfletos y se los llevo a su sala común, aunque quería estudiar empresariales le gusto más el plan de estudios en Londres muggle sin contar que tenia informática y según Hermione era mejor que escribir con pluma y papel, así que tras leerlo bien les enviaba un mensaje a su padre para que le mirara mejor el curso de empresariales en una universidad muggle.

Unas horas más tarde, los Granger recibían el mensaje de su hija y no supieron que cara poner al leer que no quería ser doctora porque el tener que abrir a alguien y meter las manos entre los órganos era asqueroso y que al final había escogido ciencias políticas no solo para poder ser reina y poder reinar bien, sino para mejorar su sociedad.

El matrimonio feliz de que su hija ya tuviera el curso que quería hacer decidieron ir al día siguiente a mirar las universidades que estaban en Londres que daban ciencias políticas.

En la ciudad, Lucius cuando leyó la carta de su hijo se extraño un poco, según le había dicho una vez terminara hogwarts quería estudiar en la universidad mágica pero ahora le salía que quería estudiar en una universidad muggle pues tenían cosas que ellos no tenían.

Nunca terminaría de entender a los jóvenes, cada día decidían una cosa nueva, a su edad él no había sido igual, enseñándole la carta a su padre y su suegro que había ido a cenar con ellos decían lo mismo que no terminaban de entender a esa generación y que al día siguiente mirarían el nuevo curso para Draco.

Esa mañana Charlus había sido avisado por los medi magos que Morfin ya podía recibir visitas así que lo iba a ver.

Al llegar se sentó en una silla y lo miro, el hombre estaba acostado en la cama bien tapado.

−Señor Gaunt, soy Charlus Potter el jefe de los aurores.

−Sé quién es. −Le dijo. −Es uno de los hombres que mato a mi sobrino.

−Tu sobrino ha cometido muchos crímenes, sin contar que ha hecho que se pasara más de veinte años en prisión por un crimen que no cometió y no fuimos nosotros, fue un rey que solo protegía a una niña.

−Una sangre sucia.

−Cuidado lo que dice. −Le aviso. −Esa sangre sucia como usted la llama no solo ha puesto en el cargo al hombre que ha revisado su expediente y que hace que ahora sea libre sino que es la reina de este país y hay mucha gente que la acepta.

−Yo no pienso lo mismo. −Entonces lo miro. −Por lo que se, mucha gente no acepta a esa niña como reina.

−Lo que ellos piensen o dejen de pensar no me importa. −Le dijo Charlus. −Ella es la reina por derecho de nacimiento y nadie lo cambiara ni siquiera unos tipos que lanzan amenazas, solo venía a decirle que su casa ya está siendo arreglada y en cuanto se recupere podrá salir de aquí y tendrá una mensualidad. −Levantándose le dijo: −Señor Morfin espero que no tenga que venir a arrestarlo porque ha cometido algún crimen contra los que no son igual que usted, las cosas no son como antes. −Y deseándole una rápida recuperación y un buen día se iba.

Nunca aceptaría a los que solo por no tener familia no mágica eran tratados diferentes a los sangre pura.

Unos días más tarde, tanto Draco como Hermione recibían el plan de estudios en las universidades que sus padres habían mirado.

Unas semanas más tarde, era halloween, en una de las plazas de la ciudad habían puesto un pequeño mercado para que los fans de esa fiesta pudieran ir de compras y en otra plaza harían una gran fiesta en la que todos tenían que ir disfrazados y era libre entrada.

Aunque Abraxas sabía que las mujeres habían preparado el mercado y había aurores no solo vigilando sino también ayudando a los turistas, iba a ver cómo iba.

Al llegar y ver toda la gente que había sonrió, la idea del mercado había sido acertada, había mucha gente y como era fin de semana también habían niños.

−Señor, ¿quiere unas galletas de calabaza? −Le pregunto un vendedor que tenía un puesto lleno de galletas de colores diferentes.

−No gracias. −Le dijo Abraxas. −¿Tienes otro sabor?

−Sí, fantasmas de chocolate blanco o murciélagos de chocolate con leche.

−Unos fantasmas y unos murciélagos.

−Ahora mismo. −Y le dio dos bolsas con tres galletas cada una.

Abraxas pagándole le dio las gracias y mientras paseaba por las diferentes paradas iba comiéndose las galletas que estaban muy buenas.

La noche de halloween la gente de la ciudad y turistas iban a la fiesta, la norma era que tenían que ir disfrazados aquellos que fueran con ropa normal no podrían entrar.

Llevaban un rato divirtiéndose cuando de pronto las luces se apagaron de golpe y cuando las encendieron vieron que había un monigote lleno de sangre con una cuerda en el cuello.

No lo repetiremos de nuevo. Se escucho de pronto. No queremos a una sangre sucia como reina, queremos a los Malfoy.

Charlus al escuchar eso, envió a sus aurores a que cerraran las salidas mientras él y otros aurores revisaban si encontraban a los responsables.

Por desgracia no encontraron a nadie y Charlus tuvo que dejar salir a los invitados.

Su primera fiesta de halloween en la ciudad y no había terminado bien, los consejeros estaban furiosos, todo había ocurrido delante de sus narices sin que ellos se dieran cuenta.

Al día siguiente antes de que en la prensa se publicara con la noticia, Charlus y Remus iban a ver a los Granger.

Estos al enterarse de lo que había ocurrido en la fiesta, se asustaron y pensaron en sacar a Hermione de la escuela y llevársela bien lejos, por suerte los hombres los pudieron convencer de que no se movieran que en hogwarts estaba segura que Dumbledore era muy poderoso y la sabría proteger.

Abraxas iba a ver a Dumbledore y tras contarle lo que había pasado, hablaban con Hermione que como sus padres también se asustaba, no entendía porque le pasaba esas cosas cuando solo había abierto las puertas de su ciudad para que todos pudieran vivir tranquilos.

Abraxas le dijo que el mismo se estaba ocupando de todo, y que de momento el lugar más seguro para estar era la escuela.

Aunque con miedo, Hermione le hizo caso y se fue a su clase.

Unas horas más tarde cuando ya todos estaban en el gran comedor preparándose para cenar, la prensa llegaba a la escuela y cuando leían la noticia todos miraron a Hermione.

−No me miréis que no tengo monos en la cara. −Les grito y se fue corriendo.

−Sois muy molestos. −Les dijo Draco y se fue detrás de la leona. −Hermione para. −Le pidió.

−No quiero. −Le grito aun así se paro, ella no era de correr y se cansaba en seguida. −Todo esto es horrible, no solo tuve que aguantar seis años a Voldemort y sus mortifagos que ahora tengo que aguantar esto, ¿Qué he hecho para que hagan esto?

−No lo sé, pero hay mucha gente que no entiende que no siempre se tiene que hacer lo que ellos quieren y sé que no pararan hasta que lo consigan.

−¿Y qué hago?

−No sé qué decirte, pero te diría que no te rindas y sigas luchando por lo que quieres y eso es la ciudad, es tuya y nadie te la puede quitar.

−Si bueno, ahora mismo quiero escaparme y dejar la ciudad en manos de quien la quiera.

−Sabes lo que pasara si lo haces.

−Lo sé, pero no pienso aguantar este tipo de comportamiento por unos tíos que esperan salirse con la suya.

−De momento seguiremos haciendo nuestra vida normal, espero que no hayan mas notas.

−¿Tú crees que pararan? Yo creo que no. −Le dijo Hermione. −Seguirán hasta que Charlus los atrape o consigan lo que quieren.

−¿Les vas a dejar salir con la suya?

−No, pero tampoco puedo esconderme toda la vida.

−No, no puedes pero sé que no lo tendrás que hacer. −Le dijo Draco. −Ahora volvamos tienes que cenar.

−No tengo mucha hambre, además después de cómo he salido corriendo seguro que me miraran mas de costumbre.

−Eso siempre pasa, así que haz como si no existieran.

−¿Es lo que haces tú?

−Sí.

−¿Funciona?

−Algunas veces mejor que otras, ahora vamos.

−Sí. −Y entrando en el comedor todos se lo quedaron mirando, Hermione haciendo caso a Draco hizo como si no existieran.

En su mesa, Harry le pregunto cómo estaba.

−Estoy molesta.

−Es normal, nosotros también lo estamos. −Le dijo. −Espero que no te molesten más.

−Sabes que no pasara.

−Lo sé, pero seguro que mi abuelo y sus aurores los atraparan.

−Eso espero.

−Lo esperamos todos, ahora a cenar.

−Sí que aunque no tenga hambre, tengo que cenar.

Un rato más tarde, Hermione ya estaba en su cama estudiando el grimorio pero no se podía concentrar, así que lo dejo y acostándose y tapándose bien, cerró los ojos, pero por desgracia no pudo dormirse.



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