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Dark Weasley » James ~ Confession #2
Historia terminada Dark Weasley (R15)
Por Always_Potterica
Escrita el Martes 1 de Enero de 2019, 19:21
Actualizada el Martes 26 de Febrero de 2019, 03:09
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James ~ Confession #2

Capítulos
  1. Dominique ~ Confession #1
  2. Louis ~ Confession #1
  3. Lucy ~ Confession #1
  4. Victoire ~Confession #1
  5. Molly ~ Confession #1
  6. Molly ~ Confession #2
  7. Roxanne ~ Confession #1
  8. James ~ Confession #1
  9. Louis ~ Confession #2
  10. Albus ~ Confession #1
  11. Victoire ~ Confession #2
  12. Rose ~ Confession #1
  13. Fred ~ Confession #1
  14. James ~ Confession #2
  15. Lily ~ Confession #1
  16. Rose ~ Confession #2
  17. Roxanne ~ Confession #2
  18. Hugo ~ Confession #1
  19. Lucy ~ Confession #2
  20. Fred ~ Confession #2
  21. Molly ~ Confession #3
  22. Louis ~ Confession #3
  23. Dominique ~ Confession #2
  24. Lucy ~ Confession #3
  25. James ~ Confession #3
  26. Rose ~ Confession #3
  27. Hugo ~ Confession #2
  28. Albus ~ Confession #2
  29. Victoire ~ Confession #3
  30. Fred ~ Confession #3
  31. Dominique ~ Confession #3
  32. Lily ~ Confession #2
  33. Albus ~ Confession #3
  34. Lily ~ Confession #3
  35. Hugo ~ Confession #3
  36. Roxanne ~ Confession #3
  37. Epílogo
  38. Nota de la autora
Desearía no ser hijo de Harry Potter


Si pudieras sentir y pensar, imagino que te estarías preguntando por qué no quisiera ser hijo de mi padre. ¿Era un golpeador? No, claro que no, no le había tocado ni un pelo a mis hermanos o a mí, mucho menos a mi madre, ella era la que tenía más carácter, en todo caso. ¿Era un abusivo? Nos enseñó a valernos por nosotros mismos al hacer nuestras cosas solos, pero jamás nos dio más tareas de las que podíamos hacer y él estaba para ayudar. ¿Nunca estaba en casa? Papá era Auror, luego Jefe del Departamento de Aurores y ahora Jefe de Seguridad Mágica, un cargo importante que quita tiempo, pero él suele hacer lugar en su apretada agenda para llegar siempre a cenar a casa y logra estar en cada evento importante de sus hijos.

¿Y entonces por qué, cuando él parece ser el padre perfecto, no quería ser su hijo? Por él, por ser Harry Potter.

Mi padre es un héroe. Cuando no era más que un niño de un año, venció a Lord Voldemort cuando ni sabía ir al baño solo, y volvió a hacerlo varias veces más antes de vencerlo finalmente en la Segunda Guerra Mágica. Lo mató y él salió ganador. Fue aclamado y la paz en el mundo mágico se logró gracias a él. El niño que sobrevivió. El Elegido. El héroe Harry Potter. La guerra terminó hace más de veinticuatro años y mi padre sigue siendo el famoso Harry Potter para todos, el gran Harry Potter que les dio un futuro mejor.

De niño, yo también estaba impresionado por las historias que leía sobre mi padre. ¡Él era un héroe, que cool! Salíamos a comprar al Callejón Diagon y un mago de la nada aparecía para darle la mano a mi padre y le agradecía con ojos llorosos. ¡Todo el mundo ama a mi padre, que genial! Recibíamos invitaciones a distintas fiestas y la mayoría eran en su honor. ¡Éramos importantes por papá, fantástico! Los periodistas nos seguían a todas partes y pedían entrevistas. ¡Papá conseguía publicidad, que divertido!

Y solo, tan solo empezó a cansar. Por una vez en mi vida, quería ir a tomar helado y que no saliera un desconocido para hablar con mi padre, interrumpiendo nuestra conversación. Me gustaría ir caminando por la calle y que  la gente dejara de susurrar. Poder comprar cualquier cosa y que no hicieran una noticia de especulaciones sobre eso en los diarios mágicos. ¿Y lo peor de todo? Esos comentarios, esos estúpidos comentarios que escuchaba todos los días, al menos quince veces al día mientras estaba en Hogwarts, esos comentarios que iban de "el primogénito de Harry debe ser igual a él, de seguro, debe ser su réplica"

¡Yo no soy mi padre! ¡No lo soy!

¿Sabes lo qué es que en tu primer año todos intenten que entres al equipo de Quidditch porque mi padre lo hizo? ¿Que te miren extraño porque juegas como golpeador y no como buscador como él? ¿Que murmuren porque prefieras Pociones a Defensa Contra las Artes Oscuras? ¿Que te traten de raro porque no quieres hacer bromas? ¿Que no tengas ninguna pizca de heroísmo? ¿Sabes lo que es que todo el mundo te compare diariamente con tu padre?

Y no era solo eso, ojalá fuera solo eso, pero no era únicamente primogénito de el Héroe del Mundo Mágico y un Potter, mi nombre se basaba en dos de las personas más importantes del mundo mágico, personas que dejaron marca e historia, personas a las que yo debía parecerme. James Potter I y Sirius Black. Ellos fueron alumnos brillantes y a la vez los más traviesos de Hogwarts, y era exactamente lo que los demás esperaban de mí. McGonagall, de hecho, me dijo con seriedad que no quería ninguna falta de mi parte, como si pensara que era un problemático como mi padre, el padre de él y su padrino.

Juzgarme ante de conocerme, háganlo, es lo que todos ya hicieron.

Aún recuerdo la decepción de mi padre cuando me negué a ser un Merodeador, mi primera rebeldía, el único momento que me sentí yo mismo y no una mala imitación de mi progenitor y mis tocayos. Y me gustó tanto que me seguí revelando. No jugué en el equipo hasta tercero y lo hice como golpeador, me negué a ser Prefecto y no fui ni el mejor ni el peor alumno de Hogwarts, no organizaba ni bromas ni fiestas, y menos quise ser el capitán del equipo un año después de entrar. Hacía todo lo que los demás querían de mí y me llevé más de un regaño por ser quien era. La verdad no importaba cuánto quería demostrar que no era igual a mi padre, todos encontraban alguna forma de compararme con él.

Y no te imaginas lo qué ocurrió cuando expresé mi deseo de ser periodista y no en cualquier diario, sino en El Profeta. Cómo no, mi familia había esperado que fuera Auror como mi padre, pero el trabajo en el Ministerio no era lo mío, o al menos un jugador de Quidditch profesional como mi madre, pero para mí el deporte no era más que un pasatiempo. A mi padre no le cayó bien mi decisión, ¿su hijo trabajando en el periódico que tanto lo había criticado en la adolescencia y en la actualidad buscaba manchar su apellido? No, definitivamente no le gustaba. Mamá también trabajaba ahí, pero en la sección de deporte, y yo quería estar en la sección de noticia.

—Creí que querías ser Auror —recriminó él, con el ceño fruncido.

Suspire y arquee una ceja.

—Nunca mostré interés en ser Auror —informé—. Es más, durante mi entrevista vocacional en quinto, le dije a tío Neville que quería ser periodista.

—Pero, ¿de El Profeta? —protestó—. ¿No puede ser otro periódico?

—¿Como el Potter New? —me burle y mi padre se sonrojó, al escuchar el nombre del periódico fundado en los dos mil en su honor. De vergüenza o de molestia, no llegue a averiguarlo porque me levanté para irme de su despacho.

Si algo estaba seguro era que no quería seguir viviendo con él.

Trabajar en El Profeta no era un caprichito, no era algo que quisiera para hacer rabiar a mi padre, y tal vez en mi época de estudiante hacía algunas cosas adrede para molestarle, pero tampoco hacía algo que no me gustara. El Profeta era un periódico mundialmente famoso y las noticias me han llamado la atención desde que cuando niño leía con atención las noticias que tenía (me había suscripto sin que mis padres se enteraran), y desde entonces he querido ser parte de El Profeta, y ni mi padre ni cualquiera me lo impedirían.

Así que me mude a Cambridge, a un pequeño departamento cerca de la sede oficial de El Profeta, aún cuando mi madre estaba en completo desacuerdo (—¡Tienes dieciocho años, sigues siendo un niño!). El tema del dinero no era complicado, había ahorrado toda mi vida mi mesada y tenía bastante, no era de comprar muchas cosas, también tenía acceso a la bóveda de los Potter, pero no pensaba tomar nada de ahí. Conseguiría un trabajo mientras hacía prácticas en El Profeta, donde ya me habían aceptado.

Por primera, estaba lejos de mi familia y por donde vivía no habían muchos magos. Por fin podía caminar tranquilo sin que nadie me detuviera para hablar sobre mi padre. Fui a un restaurante a cenar una noche, comí mucho y me olvide mi billetera, el encargado casi llama a la policía y estaba molesto, ¡y yo estaba radiante de alegría! ¡No había ningún privilegio por ser hijo de Harry Potter! Sí, estuve toda la noche limpiando platos para pagar la cuota de la comida, pero la emoción no se fue.

Y había otra cosa fabulosa de mi nueva libertad. Samantha Walker. Vivía en el mismo departamento que yo, una puerta al frente de la mía, iba a la Universidad y estudiaba licenciatura en Letras. Castaña, ojos verdes y una linda sonrisa. Otra cosa más, era muggle. Mi departamento estaba decorado al estilo muggle, por las dudas, pero debía poner excusas por algunas cosas y sobre todo por mi trabajo. Sam era una chica bastante curiosa y aunque intuía que ella sabía que no le decía toda la verdad, no presionaba.

Me gusta Sam, me gusta mucho. Ella es toda sonrisas y alegrías, toca la puerta a las diez de la noche con pizza y cervezas, le gusta las películas de Marvel y no negaré que tiene un cuerpo de diez. Sinceramente no me gusta mentirle, pero por Ley tengo prohibido decirle algo sobre la magia y dudo que el apellido de mi padre me libre de la condena. Hablando de él, le comenté que me gusta una chica y volvió a salir con esa estúpida pregunta sobre su color de cabello.

Esa es la razón por la cual sigo sin hablarle a Sam sobre mi familia, aún luego de conocerla por cuatro meses. Los Potter y los Weasley no son más que un espejo de lo que todos quieren, pero que esconden secretos y prejuicios. Hay demasiada oscuridad en ellos -y en mí- para permitirle a la alegre Sam entrar. Si hubiera crecido entre nosotros, aprendiendo a ser perfectos para los ojos de todo el mundo, entendería, pero ella es una chica normal sin presiones más que aprobar los exámenes en la Universidad.

Hoy tendremos nuestra primera cita, luego de semanas de sutil coqueteo, y lo único que sé es que si no quiero arruinar mi relación con ella, mi familia debe quedarse aparte.

Los Potter y los Weasley tienden a destruir todo lo que tocan. Por ejemplo, a nosotros mismos.

James Potter,
10 de diciembre de 2022


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