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Harry Potter Después de la Guerra » 7- La Revelación
Harry Potter Después de la Guerra (R15)
Por eagle
Escrita el Viernes 28 de Diciembre de 2018, 18:07
Actualizada el Martes 19 de Febrero de 2019, 12:02
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7- La Revelación

—7—

 La Revelación

 

Luego de una hora, la castaña seguía tumbada en la cama. Se había quedado dormida de tanto llorar, hasta que alguien llamó a la puerta.

— ¿Quién es?—Preguntó despreocupada.

— ¿Puedo pasar? — Era la voz que menos quería escuchar en ese momento. Tardó en responder. Se miró al espejo, se acomodó un poco su cabello dejándolo más enmarañado, frotó sus ojos y entreabrió la puerta.

— ¿Qué quieres?

—Quería saber cómo estabas. ¿Podemos hablar?

—Está bien. —Aceptó. De mala gana dejó entrar al pelirrojo. Éste notó su rostro, su mirada tan decaída que por más que intentara, no lograba ocultar.

—Hermione, hay una razón por la que quiero ser Auror. — El chico hizo un pequeño silencio que pareció eterno.

— ¿Y bien? Dime cuál es Ronald. —Preguntaba la castaña impaciente.

—Bueno…yo…quiero….

— ¡Dime Ronald! —Gritó fuera de sí.

—Quiero serlo para vengar a Fred. —La chica se quedó paralizada. —No es venganza, si no, que quiero encontrar al culpable de su muerte, quiero que se quede en Azkaban por siempre. Te lo quería decir después de Hogwarts, era algo que todavía estaba pensando. —Decía mientras le tomaba las manos. La castaña seguía sin reaccionar. —Pero…al ver esa carta fue… una especie de señal. Es algo que debo hacer.

Al terminar de decir esto, el chico estaba muy serio, pero se podía ver que a través de sus ojos había una gran nostalgia dentro. La chica lo abrazó muy fuerte al ver cómo el pelirrojo estaba decayendo. La necesitaba más que nunca, ella fue la única que logró cambiar lo que sentía en sus peores momentos.

— ¿Ahora me entiendes?          —Preguntaba el pelirrojo que comenzaba a alejarse de la chica para mirar su rostro.

—Sí Ron, sí —La chica comenzaba a sollozar. — ¿Y qué haremos ahora? ¿Qué pasará? ¡No quiero perderte! — Volvió a abrazar a su novio.

—Te amo Hermione, y lo que haremos ahora es seguir, como siempre lo hicimos, ¿sí? ¿Tienes miedo de algo?

— ¡Yo también te amo Ron! Y sí, tengo miedo de que te pase algo. No quiero eso para ti. —La chica comenzaba a llorar.

—No llores mi bonita, no me pasará nada, eso es seguro, porque tengo que cuidar de alguien a quien amo muchísimo. Y esa eres tú. —Comenzó a besar a la castaña. Estuvieron así por unos minutos que para ambos fueron hermosos.

— ¿A sí que soy tu bonita ahora? — Preguntó con una sonrisa.

—Sí, siempre lo has sido. — El chico comenzaba a acariciar su rostro

—Y tú eres mi terco.  —Dijo divertida.

—No pasará nada, te lo prometo, pero antes…tú tienes que prometerme algo.

— ¿Qué cosa? —Preguntó con asombro.

—Mientras estemos separados, deberás cuidarte hasta que volvamos a estar juntos, ¿sí? Luego me dejas esa hermosa tarea a mí. No permitas que nada malo le pase a mi bonita.

—Ron, sabes que sé cuidarme sola. — La chica jugaba con el cabello del pelirrojo.

—Sí, lo sé, pero solamente quería recordarte que debes hacerlo. Nos comunicaremos, ¿está bien? Te enviaré a Pig todas las  semanas y te contaré cómo va todo. Créeme que lo que menos quiero es separarme de ti. Será muy difícil para mí.

— ¡Y para mí también Ron! — Ésta vez era el pelirrojo quien la abrazaba. — ¡Te extrañaré muchísimo!

—Y yo a ti mi pequeña perfecta, pero ya verás que podremos. Juntos superaremos esto, juntos saldremos adelante, como me lo dijiste. —Hermione comenzó a besarlo con mucho entusiasmo.

— ¡Chicos! ¡Miren si los veía mamá! —Esa voz tan particular…

— ¡Ay Ginny! —Se quejaba su hermano enojado. —Tenías que entrar, ¿no? Además, no me importa si mamá nos viera, ella de seguro hacía lo mismo a su edad, ¿no?

— ¡En lugar de enfadarte tanto, deberías estar agradecido! ¡Sabes cómo se pone!

—Está bien Ginny, no empieces a gritar ¿sí?

El chico salió de la habitación, un poco irritado. Realmente le gustaba pelear con Hermione, pero odiaba hacerla llorar sin que se diera cuenta. Por la única razón por la que le gustaba molestarla era porque luego venía la reconciliación, que era lo mejor para él.

 

Los días pasaban y una semana después de que les llegaran las cartas del Ministerio, a Harry y a Ron les llegaron otras más, también del Ministerio. Ésta les comunicaba que empezarían la semana entrante, lo cual significaba que era una semana antes de que las chicas comenzaran en Hogwarts. Sin tiempo que perder, las parejas aprovechaban los últimos días que les quedaban juntos y estaban más unidas que nunca: visitaban diferentes bosques, viajaban a Hogsmeade, en las tardes veían a Teddy. Sin dudar eran días hermosos y calmos, pero el final ya había llegado.

Era la última semana de agosto de 1998. Harry y Ron se encontraban en La Madriguera, listos para irse al Ministerio. No regresarían hasta Navidad y era ése el día en el que volverían a ver a sus novias. Sería difícil para todos, pero quedaron en escribirse todas las semanas sin falta.

La pelirroja abrazaba a su novio una y otra vez, y repetidas veces le decía que se cuide siempre.

—Lo has prometido Harry, no lo olvides. —Decía mientras le acomodaba el cabello.

—Tienes que estar tranquila Ginny, nada pasará, lo sabes. — Y tomando sus manos y sin que Molly los viera, la besó tiernamente. —Extrañaré esto sin dudas.  —La chica se acercó lentamente y le susurró.

—Te amo Harry. — Esto hacía que el azabache no quisiera irse, pero debía hacerlo.

—Te amo Ginny —Decía besándole la mejilla — Tengo una sorpresa para ti, pero no la sabrás hasta estar en Hogwarts.

— ¿Una sorpresa? ¿Hasta Hogwarts?

—Es sólo una semana, tranquila, no tendrás que esperar tanto. —La calmaba acariciando su pecosa cara.

—Está bien. — Aceptó sonriente y divertida.

Mientras tanto, en la habitación de Ron, él y Hermione tenían su despedida:

—Cuídate mucho Ronnie. —Éstos estaban abrazados y el pelirrojo la tomaba de la cintura estando frente a frente.

—Tú tienes que cuidar de mi bonita, no lo olvides. —Comenzó a besarla dulcemente. — Te amo mi perfecta.

—No soy perfecta, lo sabes.

—Lo eres para mí. —La chica comenzó a ruborizarse. — Será raro, ¿no crees? Pensar en que ya no volveré es raro, pasa muy rápido el tiempo ¿no?

—Sí, así es. Te extrañaré Ron — Confesaó mientras lo abrazaba muy fuerte.

—Y yo a ti Hermione, no sabes cuánto te extrañare. —Dijo mientras comenzaba a besarla de nuevo y separándose un poco, agregó. — ¿Sabes algo? Si quieres, todas las noches podríamos mirar el cielo, las estrellas. Así sé que tú estarás haciendo lo mismo y no te sentiré tan lejos.

—Está bien Ronnie, me gusta tu idea. —Los chicos volvían a besarse, ésta era su despedida.

— ¡Ronald! ¡Baja en este instante! ¡Llegarás tarde a tu primer día! —La amplificada voz de su madre los interrumpió. El chico bajó apresuradamente seguido por la castaña.

En la sala, los chicos se despidieron de todos, dándoles otros fuertes abrazos a sus novias. Se dirigieron a la chimenea, tomaron un poco de Polvos Flu y gritaron: "¡Al Ministerio!" y desaparecieron entre las llamas.

 

En los días siguientes, Hermione acompañada de Ginny, se dirigieron a Flourish y Botts para comprar los materiales que necesitarían en el último año. Tal como lo dijo la castaña, volvió una semana antes de ir a Hogwarts, ya que estaba muy avergonzada por la discusión que tuvieron Cormac y Ron.

Llegó el primero de septiembre. Hermione se encontraba en la plataforma 9 y 3/4  junto a sus padres, quienes aún no estaban seguros de dejarla volver por todos los riesgos y peligros que inundaron al mundo mágico, pero ante las insistencias de la chica lo aprobaron a duras penas. Luego de unos minutos, llegó Ginny acompañada por su madre. Ésta fue la primera en llegar hasta la castaña.

— ¿Has visto a Harry? ¿Has notado alguna situación extraña? -le decía la pelirroja impaciente.

—Hola Ginerva. —Saludó con enfado ante el saludo de su amiga. —, y no, claro que no. No noté nada raro y… ¿por qué debería estar Harry? Sabes que él y Ron se encuentran en el Ministerio. — Respondió extrañada.

—Lo siento, hola Herms. Lo que sucede es que antes de irse me ha dicho que tiene una sorpresa y debía esperar hasta ir a Hogwarts.

—Mmm… a lo mejor te dejó algo en La Madriguera y tú no lo encontraste a tiempo. Ginny, te presento a mis padres.  — Los presentó al ver el rostro extrañado de sus padres.

— ¡Hola Señores Granger! Yo soy Ginny, la hermana de Ron. — La chica los saludó con un apretón de manos.

— ¡Hola Ginny! ¿Cómo estás? Sabemos quién eres. — Afirmó el Sr. Granger muy animado.

— ¡Hola Señores Granger! ¡Hola querida! —Saludaba amablemente la Sra. Weasley que acababa de llegar. — Yo soy Molly Weasley, la madre de Ron. Nos hemos visto antes, pero no hemos tenido el placer de conversar aún.

— ¡Hola Molly! — Saludaba la Sra Granger. —Yo soy Jean y él es mi marido, Hugo. Es cierto, no hemos hablado mucho. — Concordó. — ¡Felicitaciones por su hijo! Hermione nos contó que entró a un puesto importante como Autor. Nuestra hija prefirió terminar sus estudios, y opino que hizo bien, ¿no cree?

— ¡Sí, estoy muy orgullosa de él! Y el puesto es Auror, se encargan de buscar… a magos malos, por así decirlo. —Es como un… eh… ¿cómo le dicen…? ¡Ah sí! ¡Es como un pocresía!

— ¿Pocresía? —Preguntó  Hugo extrañado. — ¿Qué es un…?

—Policía, papá, quiso decir policía. —Le aclaró su hija.

— ¡Oh ya veo! - Comentó el Sr. Granger. - Creo que ese chico es realmente valiente, ¿no? —  Le susurró al oído a su hija, la cual sonrió.

—Sí, eso. — Continuó Molly. — Y en cuanto a Hogwarts, bueno, eso era una decisión de los chicos. Harry también está en el departamento de Aurores. —Les explicó

 

El silbato del expreso de Hogwarts chilló, dando anuncio a que pronto partiría. Las chicas se despidieron y rápidamente subieron al tren. Al entrar, buscaron lugar entre los compartimientos del escarlata, y fue cuando los encontraron. Eran Seamus, Dean, Neville y Luna, realmente se sorprendieron al verlos.

— ¡Chicos! ¿Qué hacen aquí? ¿Ustedes no terminaron el año pasado? —preguntaba la castaña mientras saludaban a todos y tomaban asiento. Estaba feliz de verlos de nuevo.

— ¡Hola! Si, verás, nos mandaron una carta y decía que debíamos ir hasta diciembre para terminar nuestros EXTASIS  — Las informaba Seamus saludando alegremente. —Neville tenía oportunidad de elegir, pero prefirió terminar su examen. ¿Cómo están Harry y Ron? Leí en El Profeta que entraron en el Departamento de Aurores, pero no estaba seguro de creerlo, pero viendo que vienen solas…

— ¿De elegir? — Curioseó Ginny, quien miraba a Neville sin hacer caso a la pregunta de Seamus. Neville  tenía varias cicatrices  en su cara aún, cosa que no notó en la fiesta de Harry.

—Sí, hace unas semanas, Kingsley Shacklebolt me envió una carta ofreciéndome ser Auror y…. francamente no me pareció lo correcto. Mi abuela se molestó un poco, quería que aceptara y que sea Auror como mis padres, pero… a mí me gusta otra cosa. Lo que pasó en la Batalla y con los Carrow fue algo que teníamos que hacer sí o sí.

— ¡Increíble! ¿No? —Exclamaba Dean.

—Sí, a nosotros también nos envió una carta y es por eso que Harry y Ron no están aquí. —Anunciaba Hermione con un tono de nostalgia.

— ¡Qué bueno! ¡Harry y Ron Aurores! — Exclamó Seamus en tono de alegría. —Era lo que más quería Harry, ¿no Ginny?

—Sí, eso quería. — Afirmó Ginny un poco triste.

— ¿A sí que estarán hasta diciembre chicos? — Preguntó Hermione.

—Sí, eso es sólo para ellos. — Aclaró Dean, apuntando a Seamus, Neville y Luna. — Yo tengo que hacer todo el año. Con todo lo que pasó yo me escondí de los mortífagos, ya sabes, buscaban a los…

—Sí, lo sé Dean. —Afirmó Hermione. No quería recordar aquellas cosas pero Dean continuó.

—Mi padre nos abandonó, por lo tanto no estoy seguro si soy un sangre pura o si soy mestizo. Ante la duda, escapé y me escondí. 

Durante el viaje, los chicos hablaron animadamente hasta que llegaron a Hogsmeade. Al bajar, vieron a Hagrid como todos los años, quien estaba esperando a los nuevos alumnos como siempre.

— ¡Hermione, Ginny! ¿Cómo están? ¡Qué alegría verlas de nuevo!  —el semi-gigante les dio un fuerte abrazo.

— ¡Hola Hagrid! Estamos bien, ¿y tú? —Preguntó Ginny.

— ¡Bien, muy bien! Ya verán como esta Hogwarts… ¡Les encantará! — Aseguró. —Y…Harry y Ron están en el Ministerio, ¿no? — Preguntó mientras inconscientemente miraba entre los demás alumnos que seguían bajando del escarlata.

—Sí, ¿lo has leído de El Profeta? — Intervino Hermione.

—Kingsley nos lo dijo… es una lástima no verlos este año. — Comentó. — Bueno, sigan chicas, tengo que guiar a este grupo. ¡Nos vemos en el Gran Comedor! — Hagrid se alejó a grandes zancadas al ver que algunos alumnos de primer año comenzaban a dispersarse del lugar.

Las chicas se dirigieron a las carrozas que las esperaban con los Thestrals, la cual compartieron una con Luna y Neville. Al aproximarse al castillo, vieron cómo había quedado. Estaba totalmente restaurado. Nadie podría imaginar que allí hubo una gran Batalla, de hecho, se veía más reluciente que antes. Bajaron de las carrozas, y se dirigieron al vestíbulo. Allí estaba Peeves, quien empezó a molestarlos tirándoles varias frutas por la cabeza, las cuales robó de la cocina.  Una de ellas golpeó fuertemente contra Hermione y de repente se escuchó una voz.

— ¡PEEVES!

Éste salió disparado a toda velocidad. Los chicos esperaban que se apareciera aquella persona que logró echar a Peeves, a la que conocían muy bien, pero no lo hizo. Entraron al Gran Comedor y éste se veía igual que antes. Todo el castillo tanto por dentro como por fuera estaba perfecto. Se sentaron en la mesa de Gryffindor y esperaron a la Ceremonia de Selección. Al mirar a la mesa de los profesores, vieron algo que los sorprendió un poco. La profesora McGonagall ocupaba el asiento del Director, a la derecha se encontraba Slughorn, luego le seguía la profesora Trelawney, y posteriormente le seguía un hombre que parecía ser alto y de cabello castaño. Los chicos lo conocían, pero no reconocían de dónde. A la izquierda de McGonagall, se encontraba la profesora Sprout, el profesor Flitwick, y una silla vacía que supusieron que era la de Hagrid. Una vez que todos los alumnos se acomodaron, la profesora McGonagall dio un comunicado como era de esperar.

—Alumnos, ¡bienvenidos a Hogwarts! —A continuación todos aplaudieron muy animados. — Como verán, el castillo recibió una excelente restauración. Esperamos que este sea un buen año escolar, tranquilo, a comparación del anterior y que estén a gusto. Debo decirles, como ya habrán visto, soy la nueva directora de Hogwarts. —Hubo más aplausos, ovaciones y algunos silbaban en señal de apoyo. — También debo comentarles, que tenemos un nuevo profesor para la materia que el año pasado se llamaba Artes Oscuras. El nombre de la materia, se llamará ahora como siempre ha sido: Defensa Contra las Artes Oscuras y el profesor es John Dawlish, ex Auror del Ministerio de Magia.  — Todos los presentes aplaudieron en señal de bienvenida. — Como sabrán, Shacklebolt es el nuevo Ministro de Magia, y él lo ha enviado para ocupar esta asignatura. Será el nuevo Jefe de la Casa de Slytherin. Ahora, procederemos con la Ceremonia de Selección. Los nuevos, cuando diga el nombre de cada uno, se acercarán y se pondrán el Sombrero Seleccionador y se ubicarán en la mesa correspondiente, ¿entendieron? —El Sombrero Seleccionador había sido cocido nuevamente, ya que en la Batalla sufrió algunos incidentes a causa de que Voldemort lo prendiera fuego.

La profesora sacó un largo pergamino y comenzó a llamar a los nuevos alumnos que formaban una fila. A medida que los nombraban, pasaban y se ubicaban en las mesas. Ravenclaw quedó con siete estudiantes, Hufflepuff  y Gryffindor con nueve y Slytherin con ocho. Todos esperaban a que  McGonagall diera inicio al banquete, pero ésta dio otro anuncio:

—Queridos alumnos, hoy tenemos un invitado al que todos conocen. Ha venido a hablarnos de lo que ha pasado y a darnos una explicación sobre una persona que ha sido mal juzgada… — Los presentes estaban boquiabiertos y comenzó un leve barullo en donde todos se preguntaban quién sería. — Pasa, por favor. — Ordenó al invitado.

Las puertas del Gran Comedor se abrieron en par. Un muchacho de cabello azabache, con anteojos redondos y una cicatriz en forma de rayo caminaba entre las mesas. Todos aplaudieron eufóricamente y sus amigos estaban impresionados, ya que él no le había avisado a nadie que iría allí. Los alumnos de primer año quedaron boquiabiertos. Era la primera vez que veían en persona a aquel personaje tan importante. Con un poco de nervios, subió hasta donde estaba la profesora, la saludó con una mirada agradable y comenzó:

— ¡Hola a todos! —Mirando en la mesa de Gryffindor, encontró la cabellera pelirroja que tanto esperaba ver. —  He venido para hacerles una revelación, algo que creo que deberían saber. Es sobre el anterior director, Severus Snape. —Comenzaron a haber abucheos por parte de la mesa de Ravenclaw y Hufflepuff, en la mesa de Gryffindor, su amiga y su novia dedujeron lo que haría y los demás estaban sorprendidos, mientras que en la mesa de Slytherin prestaban atención. — Cuando Dumbledore murió, les dije que Snape fue quién lo mató, lo vi con mis propios ojos. Pero Snape me reveló algo muy importante en la noche de la Batalla. Él siempre estuvo de nuestro lado, sé que sonará extraño y mucho de ustedes no lo creerán, como tampoco me creyeron que Voldemort había vuelto, como tampoco creyeron la vez que salió el basilisco de la Cámara y todos me culpaban, pensando que yo lo había soltado, como esas veces y muchas más que no me creyeron, no dudaría que tampoco lo hagan ahora. Pero les diré la verdad. Él apoyaba a Dumbledore tanto como lo hacíamos nosotros, pero estaba al servicio de Voldemort y lo engañaba. — Todos cambiaron sus miradas y se transformaron en asombro. — Él fingía estar de su lado. Él mató a Dumbledore porque él se lo pidió, todo ya estaba planificado por el mismísimo profesor Dumbledore. Si no fuera por Snape, muchas cosas que hicimos no habrían sucedido. Profesora McGonagall… es justo que su retrato esté en el despacho del director.

Cuando finalizó, todos estaban muy asombrados, nadie emitía una palabra.

—Potter me lo ha mostrado y es cierto. Severus Snape a pesar de todo lo que ha pasado, era un excelente mago y persona, que ha sufrido todos estos años para poder darnos protección y seguridad. Y es por esto y por todos los actos que éste hombre hizo, — Decía mientras entraba flotando al Gran Comedor para luego situarse frente a todos los alumnos para que pudieran visualizarlo completamente, un cuadro de Severus Snape. — que éste cuadro debe ocupar un lugar en mi despacho, junto a todos los directores del Colegio. — Todos los alumnos y profesores comenzaron a aplaudir, con más énfasis lo hacían los de Slytherin, ya que el nombre de su ex Jefe de la Casa había sido limpiado ni más ni menos que por el mismísimo Harry Potter. — Por favor, quédate al banquete. — Insistió McGonagall y el chico aceptó.  —Ahora sí, ¡que disfruten del banquete!

 

 

 

 

 

 

¡Hola a todos!

Primero que nada, gracias por seguir mi historia. Ésta se llamaba "Harry Potter Después de la Guerra"  pero por problemas que tuve con la página para editar unos capítulos, tuve que eliminarla y volver a subirla ahora con éste nuevo nombre. Mi idea es fraccionar los 19 años en tres o cuatro partes. Ésta es la primera.

Espero que me acompañen en todo ese trayecto y, cuando se termine de contar los 19 años, comenzaré a subir otra historia llamada "La Venganza Prometida".

Muchas gracias por estar y no olviden que pueden dejarme sus opiniones sobre qué les está pareciendo mi contenido.

Saludos! 



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