Historia al azar: La magia de la Navidad
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Harry Potter Después de la Guerra » 1- La Madriguera
Harry Potter Después de la Guerra (R15)
Por eagle
Escrita el Viernes 28 de Diciembre de 2018, 18:07
Actualizada el Martes 19 de Febrero de 2019, 12:02
[ Más información ]

1- La Madriguera

―1―

La Madriguera

 

Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada y Ron sólo había conseguido dormir aproximadamente dos horas. Se fijó en Harry y vio cómo éste parecía tener un sueño placentero, daba la sensación que era la primera vez que dormía bien, ya que lo había visto a lo largo de los años como sufría con las pesadillas del señor tenebroso. No podía dejar de pensar en Fred, no podía concentrarse en otra cosa, necesitaba de alguien. Se le cruzó por la mente ir con Hermione, la necesitaba a ella, pero no quería molestarla o incomodarla. Los minutos seguían pasando y cada vez la tentación de ir a buscarla era más grande. Salió del cuarto, y comenzó a gritar desde el pie de la escalera que conducía al cuarto de las chicas. Le gustaría subir y no hacer tanto ruido, pero si lo hacía, conocía perfectamente las consecuencias: las escaleras serían un tobogán.

En el cuarto de las chicas, Hermione se despertó un poco sobresaltada por los gritos, y éstos casi despiertan a Parvati.  Ésta última se había dormido muy tarde, no dejaba de pensar en Lavender, quien finalmente había muerto a causa de las heridas que Greyback le había provocado y la castaña se había quedado con ella, consolándola. Al escuchar esa voz particular, se apresuró a levantarse e ir a verlo. Abrió la puerta y, al asomarse, se encontró con un pelirrojo que tenía grandes ojeras y ojos llorosos. Luego de analizarlo, sin pensarlo dos veces, bajó corriendo y se abalanzó sobre él, abrazándolo muy fuerte.

―No podría dormirme. Siento haberte despertado Herms.

―No te preocupes, te dije que no había ningún problema. ― Le tomó la mano y lo condujo hacia los polvorientos sillones. ― Tranquilo Ron.

―Me siento mejor contigo, ¿sabías? Siempre ha sido así y con sólo pensar… si te hubiese pasado algo… definitivamente no podría seguir.

―No digas eso, ya pasó, estamos aquí. ― Estaba muy sorprendida por ese comentario. ― Tranquilízate, trata de dormir ¿sí?

 El chico la abrazó de nuevo y acomodó la cabeza de ella en su pecho lentamente, dándole un tierno beso en la frente y así se quedaron dormidos. A la mañana siguiente, Hermione fue la primera en abrir los ojos. Sintió cómo aún el brazo del pelirrojo seguía en la misma posición de cuando se durmieron. Lentamente, sin despertarlo, intentó sacar el brazo de su cintura, pues éste le impedía poder acomodarse para poder salir, pero su tentativa fracasó. Ron despertó y comenzó a sentir un fuerte calor que le recorría por toda  su cara.

         —Buenos días. — Lo saludó.

—Buenos días. — Saludó tímidamente. — Iré a despertar a Harry. Es hora de ir a casa. — Decía mientras se alejaba de ella. — Y… gracias por acompañarme. Nos vemos luego. ― Se despidió Ron, aún sonrojado y subió rápidamente a su dormitorio.

Hermione no pudo decir nada. Estaba ligeramente anonadada por lo sucedido. Ginny apareció con grandes ojeras. Al parecer, Ron no había sido el único que no podía conciliar el sueño. Sus ojos denotaban una pesada tristeza, y su cara no reflejaba ningún tipo de expresión.

―Ya debemos irnos, ¿no? — Inquirió la pelirroja.

―Sí Ginny. Es hora.

La pelirroja se dirigió a la salida, cuando inesperadamente volteó a mirar a su amiga, formándose una leve sonrisa.

         —Me alegro por lo de ustedes. Tardaron bastante. — Ante la cara de confusión de su amiga, siguió. — Los vi durmiendo juntos cuando bajé en la madrugada. —Y sin más que decir, se fue. 

En el dormitorio de los chicos, Ron seguía fracasando en despertar a su amigo:

―Harry despiértate, ya es hora.

―Eh…que… ¿qué, qué? Después compramos grajeas Ron.- El ojiverde estaba muy dormido y apenas había escuchado lo que su amigo le decía.

― ¡HARRY!— Gritó tirándole con una almohada por la cabeza. ―¡¡DESPIÉRTATE!!

―Sí, lo siento. ¿Qué decías?

―Que te prepares, ya es hora de irnos.

―Ah sí sí, claro, está bien. ― Harry comenzó a pensar y no pudo evitar preguntar algo que lo tenía preocupado. ― Eh… Ron…

― ¿Qué sucede amigo? ― Preguntó mientras se cambiaba.

― ¿Estás seguro que esté bien que yo vaya con ustedes también?

―Estás bromeando, ¿verdad?

―Ron, todo esto fue mi culpa, sabes que si yo…

― ¿Otra vez con eso? Hermione me había comentado algo de eso, pero no creí que fuera cierto. Sabes perfectamente que nada de esto fue tu culpa. Deja de culparte por cosas que no hiciste.

― ¡Exacto! Son cosas que no hice, si me presentaba antes ante Voldemort, no habría sido tan…

― ¡Hey! ¿Cómo sabías que debías entregarte? ¿Cómo sabías eso? ¡Lo supiste gracias a Snape! ― Tomó aire, se tranquilizó y continuó. ― Lo que quiero decir, es que las cosas pasaron así por algo, ya pasaron, ya está. No te culpes por las muertes de ayer. No olvides que cada uno estaba allí por decisión propia, cada uno eligió estar aquí esa noche. Sabíamos que podíamos morir, pero fue un riesgo tomado por nosotros, Harry. No nos obligaste, no nos dijiste que si no íbamos a la batalla nos ibas a hacer la maldición cruciatus. ¿Lo entiendes?

Harry pensó en las palabras de Ron, y lo convencieron un poco.

―Sí Ron, lo entiendo. ― Aceptó aún pensativo.

Ron notaba como su amigo seguía vacilando. Tenía que explicarle las cosas, la razón de ellas. Harry estaba pensando mal, se sentía culpable. Creía que los Weasley no lo iban a aceptar otra vez, pero eso no era así, por lo tanto, siguió con su explicación:

―Harry, escucha. ― Tomó aire nuevamente y siguió. ― Sabíamos todo el riesgo, estuvimos dispuestos a correr eso, pero lo que no sabíamos en realidad fue… fue cómo afrontar el dolor cuando uno de nosotros se fuera, y eso es lo que pasa ahora Harry, pero sé que podremos salir. Ya no te sientas culpable amigo, ¿sí? Ahora cámbiate y vamos. ―Lo alentó, dándole un fuerte abrazo.

Las charlas con Hermione habían cambiado el pensamiento de Ron notablemente. Ella había sido la única que logró cambiarle su estado de ánimo, sus pensamientos y ahora estaba totalmente convencido que todo mejoraría, con la falta de su irremplazable hermano, pero todo seguiría y sería mejor que antes. Cuando los chicos bajaron a la Sala Común, las chicas ya los estaban esperando desde hace ya varios minutos.

         ― Buenos días. ― Saludó con una triste sonrisa. ― Mamá nos estará esperando y será mejor que nos apresuremos.

Antes de irse, les dejaron flores a Fred, Lupin y Tonks. Se despidieron de sus amigos y de los profesores. Hagrid abrazó tan fuerte a Harry que casi no lo dejó respirar. Se había llevado un enorme susto al verlo tendido en el suelo, aparentando estar sin vida. Cuando salieron finalmente de Hogwarts, se encontraron con la Sra. Weasley.

― ¡Hola niños! ―Saludó Molly. ― ¿Ya están listos?

         Todos asintieron.

―Bueno, apresúrense. El traslador se activará en… diez segundos.

Fueron los diez segundos más largos para Harry. La señora Weasley había perdido ese carisma y brillo que tenía diariamente. Era lógico que estuviera así, pero jamás la había imaginado de esa forma.

Unos segundos más tarde, se encontraban en La Madriguera. La Sra. Weasley ya había preparado el almuerzo, y todos se encontraban en la mesa. Durante la comida, George no probaba bocado y su padre trataba de animarlo. Charlie hablaba con Bill y Harry, mientras que Ginny y Hermione hablaban con Fleur y la Sra. Weasley hablaba con Percy y Ron. Al finalizar, George se quedó en su cuarto, Bill y Fleur decidieron irse a su casa, acompañados por Charlie. Percy comentó que  se quedaría unos días, ya que se había alejado varios años de su familia, y subió al cuarto de George, no le parecía conveniente dejarlo solo. Ginny se quedó en la sala hablando con Harry, mientras que los Sres. Weasley fueron a casa de Dromeda para estar con ella y ver al pequeño Teddy. Ron y Hermione fueron a hablar al jardín.

El pelirrojo estaba un poco más animado, se sentía mejor estando con Hermione. Sabía que había algo pendiente con ella, realmente quería algo más que una amistad, la amaba desde hace bastante, pero prefería seguir esperando un poco más, viendo la situación en su familia, no eran momentos para estar de esa forma con alguien.

 Se sentaron bajo un árbol, ella se apoyó en Ron, y él la abrazó como siempre.

―Es lindo estar aquí. ― Comentó la chica en un susurro.

Le gustaba todo de allí, sobre todo ese particular aroma que contenía esa casa, el aroma a un verdadero hogar, las habitaciones, el aroma a él…

―Sí, es agradable. ¿Estás bien? Te noto un poco rara.

―Sí Ron, todo está bien. ― Mintió.

Quería salir corriendo a buscar a sus padres, devolverles la memoria, pedirles perdón por lo que había hecho, explicarles lo que había sucedido, el porqué de todo y sobretodo cómo había estado acompañada por sus amigos, pero para eso tendría que prepararse. Ya había pensado en eso un par de días antes y decidió ir sola. Quería que sus amigos se recuperaran bien: Ron con su familia y  que Harry descansara de tanto andar. Esta sería una misión que haría sola.

― ¿Y tú cómo estás? ¿Estás un poco mejor? ― Preguntó, fijando su vista en esos ojos azules profundos. Al parecer, él se encontraba en el mundo de los pensamientos que lo inundaban constantemente.

―Sí, un poco mejor. Todo va a ir mejorando con el tiempo, ¿no?

―Sí Ron, ya vas a ver. Todo mejorará.

―Realmente me convenciste de eso, en realidad…me hiciste pensar diferente y eso me ha calmado un poco. Todos están…ya sabes.

―Sí, lo sé, lo vi hoy. Creo que tu madre quiere ocultar cómo se siente y no creo que eso le haga bien.

―Sí, verás…mamá siempre ha sido así. Tiende a ocultar sus emociones cuando está triste, pero no engaña a nadie y menos a papá. Él es el que siempre de alguna u otra forma la hace sentir mejor, pero ahora…ahora no estoy seguro.

―No te preocupes, no olvides lo que te dije, todos saldremos adelante.

―Sabes que no me olvido nada de lo que dices, ¿no? ― Comentó en tono divertido.

―Sí Ron, tienes razón. ― Aceptó sonrojada y riendo.

         Los chicos pasaron toda la tarde conversando de cómo sería ahora el nuevo mundo que despertaba con la tranquilidad que les había sido arrebatada. A la noche, cuando todos se fueron a dormir, Hermione estaba en el cuarto con Ginny, la cual se encontraba un poco más animada.

― ¿Cómo te sientes Ginny? No hemos tenido mucho tiempo de hablar.

―No, porque ahora te la pasas con mi hermano. ― Sonrió.

―Y tú con Harry, no eres ninguna inocente Ginevra. ― Se defendió la castaña. Ambas soltaron unas risitas y  la pelirroja se sonrojó. ― Bueno, ya basta Ginny, ahora dime, ¿cómo estás?

―Mejor Herms, es difícil, ya sabes. Es difícil acostumbrarse que ya no esté. ― Su voz comenzaba a quebrarse. ― Siempre volvían loca a mamá. Lo extraño ― Confesó entre sollozos

―Lo sé Ginny, yo también lo extraño. ― Afirmó, dándole un fuerte abrazo.

―El que más va a tardar en recuperarse va a ser George. ― Reconoció Ginny aún entre sollozos.

―Creería que sí, ya había pensado en eso. Debemos ayudarlo entre todos.

―Sí, Harry me había dicho lo mismo hoy.

―Y… ¿cómo van las cosas con él?

―Hablar con él…es bueno, me despeja un poco. ―Reconoció la pelirroja.

―Dime, ¿te ha dicho que ha sido su culpa?

―No, dijo que Ron lo había ayudado a entender las cosas.

― ¿Cómo? ¿Qué le dijo? ― Cuestionó sorprendida.

―Verás, al comienzo quiso disculparse por todo, ¡como si él hubiese sido el culpable! ― Exclamó sobresaltada, sin poder creer lo que acababa de decir. ― Pero le expliqué que él no hizo nada malo, y ahí fue cuando me confesó que Ron le había dicho algo parecido y se quedó más convencido cuando volví a decírselo. Creo que Ron ya había ayudado bastante.

―Está bien, al fin lo entendió, ¿no crees?

―Sí, claro que sí, nadie es culpable. Me gusta estar con él, ambos nos ayudamos mucho y hoy hablamos bastante.

―Me alegro mucho Ginny, enserio. Y ya que hablaron… ¿Pasó algo? O… ― La cara de la pelirroja se transformó con esa pregunta, comenzaba a ruborizarse, tenía una mirada que desbordaba de esperanza y al mismo tiempo, perdía ese brillo. ― ¡Ay Ginny, lo siento! ― Se disculpó, penosa. Podía tener la certeza que su pregunta no fue la mejor de todas.

―No, no, está bien, tú vas al mismo interrogatorio, Herms. ― Ambas comenzaron a reír.­ ― Pero… no. ― Negó dejando salir un desalentador suspiro. ― No ha pasado nada aún. Sabes, no sé si quiere estar realmente conmigo. Tal vez sólo quiere que seamos amigos, como lo hemos sido siempre.

―No digas tonterías Ginny. Harry es mi mejor amigo, es un hermano, y lo conozco muy bien para darme cuenta cuando le pasa algo.

―Y… entonces… ¿Qué crees? ― Hermione vio cómo la cara de su amiga se volvía a transformar, pero esta vez, con un poco de alegría.

―Lo que creo es que ustedes están iguales que… que lo que sucede entre Ron y yo. Seguramente están esperando a que pasen las cosas, todo es muy reciente.

― ¡Harry me contó lo de la Sala de los Menesteres! No lo puedo creer… ¡Al fin lo hicieron! ― La castaña vio la alegría que tenía su amiga. No se le había ocurrido en ningún momento que estuvieran hablando de eso precisamente, ya casi se había olvidado que Harry vio toda la escena. Para ella en ese momento no había otra persona más que Ron. ― Y verlos así en la Sala Común fue…

―Mira, te voy a explicar: lo de la Sala de los Menesteres….bueno, creo que me dejé llevar por lo que sentía. Voy a ser sincera contigo Ginny, tu hermano me gusta desde hace bastante. Nunca se lo dije a nadie, obvio, porque me parecía que estaba equivocada, temía a que se enterara por alguien o algo y….obvio que con algo así todo cambiaría. No podía permitirlo, después de tantos años de amistad y de cosas compartidas, una revelación como ésta estropearía nuestra amistad. Luego llegó Lavender y eso me puso furiosa. Traté de darle celos, pero no pasaba nada. Luego me volvió a dar esperanzas y… acá estoy, enamorada de él como siempre. Últimamente me estaba sorprendiendo, ha cambiado mucho.

― ¿Cambiado dices? ― Preguntó Ginny en todo de sorpresa.

―Sí, con otra mentalidad, como más…maduro. Cada vez me gustaba más en este tiempo y en la Sala de los Menesteres ya no aguanté. Me dejé llevar por mis sentimientos, y el hizo lo mismo… creo. ―  Se detuvo un momento y pensó que tal vez no había sido eso exactamente, tal vez… ― O tal vez… ¡lo hizo para no rechazarme y dejarme como ridícula! En fin…no hemos hablado de eso todavía. Y lo de la Sala Común, él no podía dormir y fue a buscarme. Lo tranquilice y nos quedamos dormidos, pero no pasó nada.

―Mira Herms, conozco muy bien a mi hermano y estoy segura que no te devolvió el beso para no dejarte en ridículo. Estoy segura que sienten lo mismo, pero tienen que hablarlo, de eso no hay dudas.

―Lo sé, pero no es el momento.

―Ya lo sé. Lo de la Sala Común te lo creo, él es así.

― ¿Así cómo?

―Cuando no está bien suele levantarse, lo he escuchado algunas veces cuando se levantaba de noche en casa. Una vez bajé para ver que le pasaba y prácticamente me echó, así que no pude ayudarlo. Pero veo que contigo es diferente. ― Comentó divertida.

―No lo sé Ginny, sólo somos amigos por el momento y la verdad es que no sé qué sucederá. Con lo que tienen ustedes, Harry y tú, tengo muchas esperanzas. Sé que él te quiere Ginny, tranquila ¿sí?

―Lo mismo digo de mi hermano Herms, lo he visto… en ciertas situaciones, la cosa es que sé que te quiere y mucho, solamente es un poco lento. Ten paciencia con él.

― ¿Situaciones? ¿En qué situaciones dices? ― Esto no se lo esperaba. ¿En qué situaciones lo habría visto?

―No puedo decírtelo Herms, lo siento. Él no sabe que lo he visto así. Con el único que se habla es con Bill, si hay alguien que sabe bien las cosas es él. Yo no me atreví a preguntar, además, conociéndolo cómo es conmigo, no iba a decirme nada de todas formas. Supongo que a su debido tiempo te lo contará, y si no lo hace, lo haré yo.

― ¿Y no puedes decírmelo ahora?

―No Herms, él debería hacerlo, pero como dijiste, creo que con Harry están esperando a que pasen las cosas.

―Cierto, tienes razón. Te gusta mucho dejarme con la intriga, ¿no, Ginevra?

―Lo siento, no fue mi intención, de verdad, y si no te lo digo es porque le estoy dando una oportunidad a ese bobo de que te lo cuente todo. Sé que lo hará.

―Está bien, si estás tan segura de eso esperaré a que salga de su propia boca. Ginny… ―Dijo en tono de cansancio. ― ¿Vamos a dormir? Ya es muy tarde.

―Claro. ― Luego de unos minutos, preguntó: ― ¿Herms?

― ¿Qué pasa Ginny?

―De verdad quiero que estén juntos y espero que mi hermano no lo arruine.

―No digas eso, lo conozco bastante bien…creo.

―Sí, no lo sé, en fin, buenas noches.

―Buenas noches Ginny.

La pelirroja se durmió al instante, estaba cansada pero no lo había demostrado. En cambio Hermione, quién también estaba agotada, no podía dormirse. Eso que le contó su amiga la había dejado muy intrigada. ¿A qué situaciones se refería? ¿Qué cosas había hecho Ron?  Todo era muy confuso, no podía dejar de pensar. No se le ocurría el por qué estar en esas "situaciones". Lo único que le quedaba era esperar al pelirrojo a que le confiese todo…claro, si es que lo hacía.



« Prólogo Comenta este capítulo | Ir arriba 2 - El Escondite »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.