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El legado de Severus Snape » Capítulo III
Historia terminada El legado de Severus Snape (R15)
Por AmantedelFanfiction
Escrita el Martes 11 de Diciembre de 2018, 13:03
Actualizada el Sábado 9 de Febrero de 2019, 10:11
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Capítulo III

Joseph William el actual director de Hogwarts, acababa de ponerse en pie para ir al atril con forma de lechuza. Esa noche debía dar su primer discurso a los alumnos. Recordar viejas normas para los nuevos.

Joseph a pesar de haber sido profesor en otro colegio de magia, siempre se ponía nervioso a la hora de hablar ante una gran multitud de personas. Era un rasgo que había heredado de su difunta madre Cornelia.

El atuendo del director era una túnica negra con purpurina plateada. Apenas tenía barba y lo que más sorprendente es que Joseph no aparentaba más de cuarenta años.

   Buenas noches- dijo un tanto nervioso el director─ Para mí es un gran honor ser vuestro nuevo director, pero eso no significa que vaya a ser indulgente con vosotros- trató de hacer un pequeña broma para sus alumnos—. El caso es que algunas normas han cambiado, otras no tanto, como por ejemplo ir al Bosque Prohibido por las noches, rondar los pasillos tras el toque de queda impuesto.

Tras decir esas palabras, el director Joseph se retiró del atril, para volver a sentarse en la mesa con los demás profesores.

Agnes Miles se levantó como si tuviese un resorte en su enorme trasero. Es una mujer de unos treinta años, pero que vestía un atuendo muy Vintage para la época en la que estaban actualmente.

Con una radiante sonrisa se acercó hasta el borde de las escaleras y comenzó a desenrollar un largo pergamino, para llamar a los de primer año y así ser seleccionados para una de las cuatro casas.

Tras la selección de los de primer año, el director Joseph dijo unas palabras antes de que las mesas de los estudiantes se llenasen de deliciosa comida.

Hermione volvió a sentir un nuevo mareo. Esta vez, su rostro  estaba volviéndose blanco como la cal.
 Hermione ¿Te encuentras bien?- preguntó Seamus a su compañera.

    Si, Seamus- dijo secamente Hermione.

Algo no estaba bien. Hermione no comprendía por qué tenía esos terribles mareos. Ella que jamás se había estrenado con un hombre, no podía estar embarazada. Tenía que haber algo más que le causase esos mareos. Lo mejor sería ir al hospital de San Mungo o a la enfermería que había en el castillo de Hogwarts.

   Hermione si de aquí a que terminemos la cena no te sientes bien, te puedo acompañar a la enfermería- se preocupó su buen amigo- No es normal que lleves todo el día con ese rostro tan pálido.

Hermione iba a responderle a Harry cuando comenzó a ver todo borroso, acto seguido se desmayó. Por suerte su amigo la pudo sujetar para que no se diese ningún golpe sobre la mesa.

Harry salió del Gran comedor con Hermione en brazos, para llevarla a la enfermería. Harry solo tenía que subir las escaleras del primer piso para acceder al ala de la enfermería.

Al llegar a la enfermería, Harry recostó a Hermione en la primera cama que encontró, la tumbó sobre ella y la cubrió con una manta gris que había a los pies de la cama.

Al lado de la cama había una silla de madrea de color marrón oscuro. Harry se sentó en la silla y le apartó varios mechones rebeldes que le caían a Hermione sobre el rostro.

Mientras Harry esperaba a que apareciese la enfermera, miró distraído por la ventana.

La noche estaba tranquila, apenas se notaba el viento que se había levantado al poco de llegar al castillo.

Se escucharon unos pasos provenientes del anexo de la enfermería. Harry se puso en pie, para hacer espacio a la enfermera.

Se extrañó de no ver a Madame Poppy Pofrey.

   Buenas noches joven- dijo amablemente la enfermera─ Soy Madame Ashley Levine y soy la nueva enfermera.

   Un placer conocerla Madem Levine- saludó Harry─ ¿Puede ver que es lo que le causa a mi amiga de que tenga tantos mareos?

   Por supuesto que la revisaré, pero necesito que espere fuera unos minutos- le indicó Madame Levine a Harry.

Harry obedeciendo a Madame Levine, salió de la enfermería cerrando la puerta tras de sí. Se sentó un banco de color marrón claro.

Madame Levine, comenzó a revisar a Hermione. Al haber sido enfermera en el hospital de San Mungo, comenzó a revisar a Hermione en búsqueda de evidencias de embarazo, pero no tras hacerle varias pruebas descartó un posible embarazo. Tras una buena revisión llegó a la conclusión, de que no comprendía por que la joven sufría esos mareos. Tendría que vigilarla para saber qué es lo que ingería para que se lo provocasen. Aunque también llegó a una segunda conclusión, de que la propia joven se los estuviese imaginando.

Madame Levine dejó descansar a la joven, y salió de la enfermería para hablar con Harry.

Cuando la puerta de la enfermería se abrió, Harry se levantó del asiento y caminó hacia la enfermera.

    ¿Ya sabe que es lo que le causa esos mareos a mi amiga?- le preguntó angustiado Harry a la enfermera.

    Por desgracia, no sé qué le provoca esos mareos- dijo apenada Madame Levine─ Tendré que tenerla unos días en observación para seguir tratando su mareo.

Harry no entendía mucho sobre medicina, por lo que no la cuestionó. Pero que una enfermera que provenía de un prestigioso hospital como es el de SanMungo y no sepa que le provoca los mareos a su amiga, le da mucho que desconfiar. 



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