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Lo que Harry no supo ver: el secreto de Ron y Hermione » La tortura de Bellatrix
Lo que Harry no supo ver: el secreto de Ron y Hermione (R15)
Por azuvazgut
Escrita el Sábado 9 de Junio de 2018, 17:33
Actualizada el Martes 20 de Octubre de 2020, 03:54
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La tortura de Bellatrix

Capítulos
  1. Prólogo
  2. Viaje en tren
  3. Un verano diferente (versión Hermione I)
  4. Un verano diferente (versión Hermione II)
  5. Un verano diferente (versión Ron)
  6. ¿Empezamos?
  7. La petición
  8. Un lugar donde esconderse
  9. El primer beso
  10. No se puede engañar a Molly
  11. La cuenta atrás (parte I)
  12. La cuenta atrás (parte II)
  13. La cuenta atrás (parte III)
  14. Último día sin Harry
  15. El trayecto a Privet Drive
  16. Los siete Potters
  17. Fantasías patentadas Weasley
  18. Feliz cumpleaños, Harry
  19. La boda
  20. Primer día en Grimmauld Place
  21. Entre arañas peludas y panecillos mohosos
  22. Despertando a tu lado
  23. En la mente de Harry
  24. A escondidas
  25. Vigilando el Ministerio (versión Hermione)
  26. Monedas, celos y conversaciones sinceras
  27. Primera vez
  28. Irrumpiendo en el Ministerio (I)
  29. Irrumpiendo en el Ministerio (II)
  30. Dentro de una tienda en un bosque cualquiera
  31. Una voz en mi cabeza
  32. La tienda de pociones
  33. El Ron oscuro
  34. La partida de Ron
  35. Carroñeros
  36. En soledad
  37. El Refugio
  38. Entre hermanos
  39. ¿Embarazada yo?
  40. Pottervigilancia
  41. La luz que atravesó mi pecho
  42. Navidad en la Madriguera
  43. Cuando una no puede más
  44. Reencuentros
  45. Volverte a ver
  46. ¿Por qué volviste, Ronald?
  47. En el amor y en la guerra
  48. 10 razones
  49. Planes de futuro
  50. Rose
  51. Confesiones
  52. Capturados
  53. La tortura de Bellatrix
  54. Gracias, Dobby
  55. Hasta pronto, Rose
  56. Mi deseo de cumpleaños
  57. Sé feliz, Dobby
  58. Duchas frías
  59. 10 razones (II)
  60. En casa de Tía Muriel
  61. Escrito en las estrellas
  62. Un paseo por la playa
  63. El hermano mayor
  64. Te quiero
  65. Cuando nadie nos ve
  66. En la piel de Bellatrix
- ¡Cállate, Cissy! No tienes ni idea del peligro que corremos. Cómo Él se entere de que alguien ha entrado en mi cámara estamos perdidos. - Bellatrix se giró de nuevo hacia Greyback - ¿De dónde habéis sacado la espada?

- La encontramos en la tienda. - Él le contestó, con los ojos llenos de odio.

- ¿Así que la encontrasteis en la tienda? Draco, lleva a los prisioneros a las mazmorras. Ya pensaré que hago con ellos. No, espera un momento. Tengo una idea mejor - Bellatrix miró a Hermione con una ceja levantada y una sonrisa malvada y Ron sintió un escalofrío que le recorrió de arriba a abajo- Llevaros a todos excepto... excepto a la sangre sucia. Ella se queda aquí conmigo.

Greyback soltó un gemido de placer que quedó cortado por el grito de Ron.

- ¡No! ¡Dejadla en paz! ¡Cogedme a mi!

La bofetada que recibió en su cara por parte de Bellatrix, resonó por toda la sala y encogió el corazón de Hermione. Su labio estaba de nuevo manchado de sangre.

- Tranquilo, que no estaréis separados mucho tiempo. Si muere durante el interrogatorio, tú serás el siguiente. - Amenazó la bruja - En mi escala de valores los traidores de sangre van justo después de las sangre sucia. ¡Greyback! Llévales abajo, ahora. Y no les hagas nada... de momento.

Hermione pudo ver como Bellatrix le devolvía al hombre lobo la varita y este la cogía con recelo. A continuación, cogió un cuchillo de plata que tenía escondido dentro del vestido y con él cortó las cuerdas que compartía con sus amigos. Cogiéndola por el cuello, la arrastró hasta el medio de la sala. Tendida en el suelo, Hermione pudo ver como Harry y sobretodo Ron luchaban contra una fuerza invisible que les paralizaba y arrastraba hacia fuera de la sala. Lo último que fue capaz de oír fueron las palabras de Greyback mientras se alejaban:

- ¿Qué pensáis? ¿Me dejará a la chica cuando haya acabado con ella? Al menos podré darle un par de mordiscos, ¿no, pelirrojo?

- ¡Crucio! - Gritó Bellatrix. Y Hermione se desplomó en el suelo. Aquello la cogió por sorpresa. Dolía como el infierno. Era como si todos los huesos de su cuerpo se hubieran puesto al rojo vivo al mismo tiempo y la estuvieran abrasando por dentro. Apretó los dientes fuertemente para no gritar, no quería darle ese placer a Bellatrix. Pero de pronto oyó un grito desgarrador y poco después se dio cuenta que era ella quien gritaba.

El dolor desapareció tan pronto como vino y Hermione abrió los ojos con cautela. Estaba tirada en el suelo. Almenos había quedado boca arriba y no había chafado al bebé con el peso de su cuerpo al caer. Tambaleante y poco a poco, intentó levantarse. Pero apenas lo consiguió, otro crucio aún más potente que el anterior le impactó en el muslo izquierdo y la hizo derribarse de nuevo. Y ahora sí tuvo secuelas, pues ella podía aún sentir el dolor a pesar que Bellatrix ya había acabado de lanzarle la maldición, y la miraba acariciándose los incisivos superiores con la punta de la lengua. La mala puta parecía estar pasándolo genial. 

- Y ahora, asquerosa sangre sucia, dime de dónde sacaste la espada. 

Para su propia sorpresa, Hermione fue capaz de hablar. Pronunció tres palabras con una voz ronca.

- No lo sé.

Bellatrix soltó una nueva carcajada desquiciada antes de lanzar un tercer crucio, esta vez a la altura del corazón de Hermione. Ella cayó de nuevo, gritando y agarrándose el vientre.

- ¡Te lo preguntaré una vez más! ¿De dónde sacasteis esta espada? ¿De dónde la cogisteis?

- La encontramos. ¡Nosotros la encontramos! - Dijo Hermione antes de recibir un nuevo crucio. Y sin querer, mientras gemía tirada en el suelo, suplicó. - Basta. Por favor, basta.

Por primera vez en su vida, deseó morirse. Deseo hacer cualquier cosa a cambio de dejar de sentir como todos sus músculos se desagarraban. Deseo evadirse de la realidad, aunque sabía que si lo hacía podía acabar como los padre de Neville, incapaz de encontrar el camino de vuelta.

Así que se obligó a pensar para dejar de sentir. Pensó en todo lo que sabía de la maldición Cruciatus. En como, en teoría, grandes aurores habían sido capaces de superar el dolor de la tortura a través de la concentración. Y entonces oyó una voz de fondo que gritaba su nombre. Era Ron. Ron estaba vivo. Aún quedaba esperanza, aún había algo por lo que seguir luchando. Y ella no era conocida por rendirse, y sí por ser capaz de inventarse historias hasta en los momentos más complicados. Sino, que se lo dijeran a la perra de Umbridge. Así que Hermione hizo lo que mejor sabía hacer, poner en marcha su cerebro privilegiado e inventarse un plan.

- La espada... la encontramos... 

- ¡Mientes, asquerosa sangre sucia! ¡Lo sé! ¡Habéis estado en mi cámara de Gringotts! ¡Confiesa! ¡Crucio!

Hermione gritó con todas sus fuerzas, pues se dio cuenta que eso la ayudaba a aliviar el dolor. También lo hacía escuchar a Ron gritando su nombre. La hacia mantenerse cuerda. Aferrarse a la vida. Luchar por ella, por Rose y por el futuro.

- ¡Dime la verdad o te juro que usaré mi puñal para atravesarte! O quizás podría usarlo para algo mejor...

Bellatrix se dirigió a donde estaba Hermione y la agarró por el pelo hasta ponerla derecha. La inmovilizó y agarró su brazo con la mano izquierda. Con la derecha le empezó a hacer cortes profundos en el brazo, mientras Hermione no podía parar de gritar.

Lucius permanecía impertérrito mirando la imagen, como si no fuera con él. Narcisa lucía asustada, y Draco completamente aterrado. Parecía tener náuseas.

Después de unos minutos, Bellatrix contempló el brazo sangrante de Hermione, se apartó de ella y volvió a apuntarla con la varita.

- ¿Qué más os llevástéis?¿Cómo entrastéis en mi cámara? ¿Os llevó ese asqueroso duende?

Hermione se obligó a pensar en algo que les ayudase a conseguir más tiempo.

- ¡Lo hemos conocido esta noche, lo juro! ¡Nunca hemos estado en su cámara de Gringotts! ¡La espada sólo es una copia! ¡No es la verdadera, es una copia!

- ¿Cómo que es una copia? - Dijo Bellatrix con voz estridente - Eres una mentirosa.

- Eso se puede comprobar fácilmente - dijo Lucius Malfoy - ¡Ve a buscar al duende, Draco! Él sabrá decirnos si la espada es una copia o no.

Antes de que Narcisa pudiera replicar nada, Draco ya se había largado. Parecía estar deseoso por salir de allí.  

Bellatrix aprovechó que la atención de todos estaba puesta en la entrada en la sala para acercarse a Hermione y susurrarle al oído:

- Ah, por cierto. No te creas que no me he dado cuenta que has sido una niña mala. Será una satisfacción para ti morir sabiendo que te has follado a un sangre pura, ¿no? Es más de lo que mereces. - Hizo una mueca de superioridad cuando percibió que Hermione dio un respingo - Tranquila, no voy a airear tu secretito. Mi hermana es muy maternal y no quiero que se ponga sentimental, ¿me entiendes? Pero míralo por el lado bueno, he decidido no conjurarte un crucio directamente a esa panza de zorra porque tengo curiosidad por saber qué hará el hombre lobo cuando se entere. Sonríe, en breve podrás conocer a tu engendro. Seguro que si le haces una buena mamada, Greyback te dejará que le des un besito de bienvenida antes de devorarlo. 

La charla demencial de Bellatrix se vio interrumpida por Narcisa, que dio gracias a Merlin porque Draco había vuelto, varita en mano y precedido del duende.

Mientras entraban en la sala, se oyó un ruido fuerte que provenía de las mazmorras.

- ¿Qué fue eso? ¡Draco! - Gritó Lucius, pero la mirada de advertencia de su esposa le hizo cambiar de opinion - Mejor tú, Colagusano, ves a mirar que está pasando allí abajo.

Colagusano lanzó una mirada de rabia a Lucius, pero siguió sus órdenes sin rechistar. 

Antes de separarse de Hermione, Bellatrix se acercó aún más a ella y le apoyó la varita en su vientre.
- He cambiado de opinión, no quiero correr el riesgo de que un sangre sucia nuevo llegue al mundo.

- ¡No, por favor, no!

Pero Hermione ya no pudo decir nada más antes de que la maldición explotara directamente sobre su abultada barriguita. Seguidamente, sintió como la vida salía de su cuerpo y se derrumbó en el suelo, a los pies de Bellatrix, en estado de semiinconsciencia. La bruja le lanzó una mirada despectiva y se giró hacia Griphook.

- ¿Y bien, duende? - Dijo Bellatrix - ¿La espada es auténtica?

- No.- Dijo Griphook. Es falsa.

- ¿Estás completamente seguro? - Insistió Lucius.

- Sí. 

La tensión desapareció de la cara de Bellatrix. Para celebrar la noticia, hizo un profundo corte en la cara de  Griphook y lo apartó de una patada. Y ahora - dijo triunfante - vamos a llamar al Señor Tenebroso. Teatralmente, se levantó la manga del vestido y tocó la Marca Tenebrosa con el dedo índice.

Lo último que pudo oir Hermione antes de perder el conocimiento del todo fueron más palabras de la bruja:

- Y creo que podemos prescindir de esta inútil sangre sucia. Greyback, puedes llevártela, si quieres. Seguro que después de lo que has hecho, el Señor Tenebroso coincidirá en que mereces una recompensa.

Justo antes de perder la conciencia por completo, Hermione oyó un grito y vio un destello pelirrojo, pero no supo si era  real o sólo se trataba de las visiones que preceden a la muerte.


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