Historia al azar: monstruos en la luz
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All I Ask » Amissa anima mea
All I Ask (R15)
Por jennydcg
Escrita el Domingo 29 de Abril de 2018, 23:27
Actualizada el Miércoles 25 de Diciembre de 2019, 00:43
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Amissa anima mea

 

Hola,

Me dije a mi misma que ya había terminado de escribir historias, que ya solo le daría final a "Somewhere only we know" y escribir one shots de vez en cuando, pero la cosas no siempre salen como uno planea, tomé mi computadora, abrí una pagina en blanco en Word y para cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, ya había escrito un capitulo de una nueva historia que fue llegando a mi mientras escribía.

Espero les guste, dejen su review, predicciones, agreguen la historia a alertas para que tengan notificación de cuando suba nuevo capítulo. Gracias, gracias, gracias por todo su cariño y paciencia, esperen un one shot y un nuevo capitulo de SOWK esta semana.

****

Los estragos de la segunda guerra mágica eran muchas veces tan evidentes a pesar del paso del tiempo, después de la euforia por la nueva libertad, la tristeza y la resignación abrieron su paso, finalmente la aceptación y el seguir adelante había llegado, pero para unas personas era más difícil mirar hacia el futuro, no solo por los seres amados perdidos, sino por la inocencia perdida.

El ministerio de magia se reagrupo en poco tiempo para evitar pánico en la comunidad, Kingsley se había ganado su nuevo rol como ministro de magia. El primer año después de la guerra se pasó en juzgar a aquellos que habían sido capturados por múltiples delitos, para el ministro era muy lamentable tener que llevar a juicio a aquellos jóvenes que habían seguido a Voldemort, cegados por creencias, fue una sorpresa y una no tan agradable, conocer la historia de estos muchachos.  

Había un caso en particular que le llamaba la atención, Draco Malfoy, quien se entregó voluntariamente, rechazando ayuda legal y rehusándose a su derecho a juicio. Kingsley vio algo en él que lo conmovió, estaba igual de destrozado que los héroes de la guerra, igual de ausente, asustado. Pues la muerte no distingue entre ricos y pobres, entre luz y obscuridad, ni te juzga por lo que hay en tu corazón, simplemente llega con pesadez y te arrebata todo, destruyendo todo a su paso.

Una vez que revisaron cada recuerdo de los jóvenes mortifagos y sus testimonios, Kingsley y el Wizengamot llegaron a la conclusión, que todos habían tomado la marca siendo menores de edad, aunque cometieron delitos, muchos de ellos no estaban por voluntad propia en el otro lado de la guerra.

Theodore Nott, Blaise Zabini, Pansy Parkinson y Draco Malfoy, alguno de ellos hijos de los mortifagos más conocidos, estaban sentados frente al ministro, esperando que se les comunicara de su sentencia, los cuatro llevaban sus manos esposadas con una cadena especial que suprimía su magia, evitando que alguno pudiera escaparse.

-       Muchachos, bueno días. Creo que no es necesaria la hostilidad ¿Verdad? - dijo mientras sonreía y ordenaba que liberaran sus manos, su corazón dio un brinco cuando vio el alivio de los cuatro al sentir su magia regresar - se le ha sentenciado a un año en azkaban, usaran este tiempo para recibir clases para concluir con el que hubiera sido su último año en Hogwarts, ese será el único momento en el que saldrán de sus celdas. Las personas están ansiosas por saber que será de ustedes; sus nombres y sentencia será publicada el día de mañana en el profeta, no se dará detalles de los actos cometidos. Una vez fuera deberán presentarse a una revisión de varita una vez al mes, al igual que esperamos que ustedes sean los primeros en seguir futuras leyes que el ministerio imparta, al igual se unirán a distintos programas.

La verdad es que esperaban algo peor, imaginaban que estarían encerrados mínimo cinco años, pero estaban aliviados.

-       Ahora serán escoltados a sus celdas y se les informara de su traslado, buena suerte. - les sonrió- señor Malfoy, si sería tan amable de esperar un segundo.

 

Una vez que sus amigos y sus nuevamente compañeros de clase salieran de la oficina, Kinglsey abandonó su silla para sentarse a un lado del muchacho.

-       Su madre ha sido informada de la situación y ha pedido verlo, una vez que sea transferido

-       No, no quiero que mi madre pise ese lugar

-       Muy bien, quizá podamos hacer algo para que una vez por semana pueda escribirle

-       Gracias - dijo si demostrar algún tipo de emoción

-       Hay otra cosa, su padre ha recibido esta mañana el beso

-       Bien 

-       Señor Malfoy, era su padre, si desea asistir al funeral se lo podemos permitir

-       No, ese hombre dejo de ser mi padre hace muchos años

-       Muy bien, seguro que sabe que ahora es usted la cabeza de su casa y el heredero.

-       Solo quiero que a mi madre no le falte nada, ella es inocente y ajena a la situación   

-       Lo sabemos y le aseguro que personalmente verificaré su bienestar. Por lo pronto las cuentas y bienes Malfoy serán congelados, su madre tendrá acceso a la fortuna Black al igual que a sus propiedades.

-       Si eso es todo, deseo regresar a mi celda

-       Muchacho, demuéstrame que eres digno de una segunda oportunidad.

Hacia 3 años de esa conversación, tal como dijo el ministro, cumpliendo un año, los cuatro fueron liberados, asistían al ministerio cada mes, y Kingsley estaba orgulloso de su pequeño proyecto, tal como ellos habían aprendido con el paso de los años, él había aprendido de ellos; había descubierto que tenia una debilidad por esos jóvenes. Lamentablemente, el mundo no opinaba lo mismo, era difícil para la comunidad aceptarlos, las personas les temían o los odiaban, fue por eso por lo que los cuatro tomaron rumbos diferentes, lejos de su hogar. 

****

Desde el fin de la guerra habían transcurrido cuatro años, todo parecía haber vuelto a la normalidad, excepto que se había notado que índice de nacimientos había disminuido, en matrimonios sangre pura los embarazos parecían no lograrse y en algunos casos, al nacer el pequeño, no manifestaba indicios de magia.  

Muy a pesar de que Kingsley se opusiera, el Wizengamot le había propuesto una ley para obligar a los jóvenes de 24 a 30 años a contraer matrimonio, mezclando así los status de sangre, a él le parecía una aberración que esa fuera su solución, pero a medida que pasaba el tiempo, les era más difícil encontrar otra salida. Después de asegurar que lo pensaría y tendría una respuesta pronto, el ministro fue a visitar a su muy querida amiga, Narcisa, con quien se habría vuelto cercano cada vez que la visitaba para entregarla las cartas de su hijo, quien desconfiaba del ministerio y temía que leyeran sus palabras.

-       Kings, querido - dijo la mujer sonriente- que alegría que te acordaras de mi

-       Cissy, sabes que siempre estás en mis pensamientos - dijo depositando un beso en su mejilla

-       Siempre tan encantador, pero ambos sabemos que no has venido solo a verme

-       ¿Cómo esta Draco?

-       Mejor, quizás hablar contigo lo anime un poco

-       Mas tarde iré a su habitación, ahora necesito de tu consejo

-       ¿Como amigo o como ministro?  - preguntó con preocupación 

Si tan solo el publico supiera el poder que tenía Narcisa Malfoy, si tan solo supieran que detrás de cada decisión siempre estaba su brillante mente, no es que Kinglsey no haya intentado cortejarla y hacer de su participación oficial como esposa del ministro de magia, pero ella se había rehusado por años, argumentando que nadie confiaría en él si así fuera, eso no le importa, solo quería compartir su vida con esa mujer. Después de una taza de té, le comentó sobre la ley que le habían propuesto. 

-       Debo reconocer que la opción es de las pocas que quedan, pero no puedes exigirle algo de esta magnitud a estos jóvenes, el rango de edad es de aquellos que pelearon la guerra. Mi hijo sería uno de ellos.

-       Lo sé, pero no se que mas hacer, no se como frenar esta locura- dejo caer su cabeza sobre sus manos - seria un desastre, que tal si terminamos casando, no sé, a Potter con Parkinson ¡se matarían!  Podríamos tener a estos jóvenes demandando mi cabeza

-       Quizá, no debas a hacer de esto una ley, no aun - dijo con delicadeza - selecciona a un grupo de personas, ponlo a prueba.

-       ¿Como puedo hacer eso? ¿Cómo puedo condenar a unos cuantos?

-       Harry Potter

-       No, no puedo pedirle mas a Harry

-       Presenta tu caso, selecciona a personas en las que confíes y crea un ejemplo, piensa en Harry y Pansy, solo imagina que pasaría si funciona entre ellos, todos seguirían su ejemplo, el estigma contra ella desaparecería por que el héroe del mundo mágico esta de su lado, al ser sangre pura y el mestizo podríamos comprobar si la teoría de toda tu investigación es cierta, podríamos saber si la magia nos esta obligando a hacer las cosas diferentes, Kings, tu no decidiste que esto fuera así, la magia es sabia y se esta revelando en nuestra contra ¿no lo ves?  

-       Y si resulta que el proyecto no funciona ¿Cómo destruyo un hogar que forcé a crear?   

-       Magia - interrumpió una voz ajena a la conversación

 

Ambos se asustaron al notar la presencia de Draco, quien evidentemente había escuchado la conversación, tenia los ojos rojos, de no dormir o quizá de tanto llorar, pero ambos decidieron ignorar su aspecto como solían hacerlo, hacía más de un año que había regresado a vivir con su madre y desde entonces no salía de su habitación o de su estudio, si lograba a hacerlo era por un par de horas para convivir con su madre.

-       No es que yo quiera decirte como hacer tu trabajo, Kingsley - dijo mientras se sentaba en la sala con ellos- pero si le dices esto al trio dorado, su complejo de super héroes le hará decir que si y yo se como podríamos hacer esto de la manera menos dolorosa

-       ¿Qué propones?

-       Un encantamiento que vi en unos de mis viajes a Egipto, se dice que es capaz de encontrar a las almas perdidas, de unir a aquellos que han nacido para estar juntos, una tontería quizá, pero es la única manera de no terminar jodiendo nuestras vidas

-       Suena prometedor

-       Selecciona a tu grupo, te hare la investigación necesaria y sabremos a quien mas debemos hacer parte de esto con base a los resultados

-       Hijo, ¿crees que esto pueda funcionar?

-       Si, ya lo he probado en mí mismo - dijo con tristeza - Astoria

-       Oh, merlín - dijo Cissy mientras veía con impotencia a su único hijo

-       No lo he probado desde entonces, pero funciona- asintió-  queda de mas decir que me ofrezco como voluntario, ya no tengo nada que perder.

 

Dicho esto, abandonó la conversación tan rápido como la interrumpió para encerrarse en su habitación, se sentía drenado, gracias a merlín había decidido salir para ver con quien conversaba su madre, estaría condenado si dejaba que alguien mas eligiera por él una vez más, no podría tener a quien quería, pero al menos esta vez lo dejaría al destino.  

Al salir de Azkaban, se sorprendió al saber que durante su ausencia Astoria Greengrass visitaba a su madre cada semana, una amistad se formó entre ellos y solían pasar las tardes los tres juntos, pero Draco decidió que quería irse de Inglaterra y Astoria lo apoyó prometiéndole que lo acompañaría en su viaje una vez que el descubriera lo que estaba buscando. Se fue a Egipto a estudiar runas antiguas y se quedó más tiempo de lo esperado porque estaba fascinado con toda la mina de información que había encontrado, estudiando no solo runas, sino pociones y encantamientos.

Girando el anillo en su dedo anular izquierdo, se armó de valor para tomar su varita para pronunciar por segunda ocasión aquel encantamiento que descubrió en un viejo libro, sintió su pecho oprimirse al saber que en el pequeño pergamino el nombre Astoria Greengrass no se formaría con su sangre como lo había hecho la primera vez.  

Colocó un pergamino sobre su escritorio, después con ayuda de su varita se hizo una pequeña cortada en su palma izquierda, dejando que su sangre goteara sobre el pergamino, se cerró su herida y limpió su mano, al darse cuenta de lo que estaba por hacer, se quitó el anillo de matrimonio.

-      Lo siento, Tori - dijo sosteniendo con fuerza la varita - Amissa anima mea

 

El pergamino resplandeció, la mancha de sangre sobre el comenzaba a tomar forma. Draco cerró los ojos temiendo leer el nombre que aparecería, tal vez Astoria era la única persona en su vida capaz de amarlo, quizá estaba equivocado y su nombre volvería a aparecer, respiró profundo, abrió los ojos y leyó el nombre que se había formado con su sangre.   

Lo leyó por más de quince minutos, asegurándose de su mente no estuviera jugando un truco, como solía hacerlo. Sus manos temblaron cuando se animó a tomar aquel papel en sus manos, estaba jodido, increíblemente jodido. 



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