Historia al azar: Sol Lucet
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Los terribles secretos de la tercera generación. » Días y meses
Historia terminada Los terribles secretos de la tercera generación. (ATP)
Por Lucy Malfoy x
Escrita el Domingo 1 de Abril de 2018, 22:57
Actualizada el Domingo 20 de Enero de 2019, 19:31
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Días y meses

5 días después.

    A todos les había sorprendido la escena que habían montado Fred, Lucy y Lily hace unos días. Todos ellos seguían destrozados, pero sabían que el mundo no se iba a detener por eso, y que tendrían que seguir con su vida así estuviesen decepcionados.

—Ya siento una tranquilidad increíble acercarse a mi vidasuspiró el mayor de los Potter, quería dormir pero en la tarde tenía entrenamiento y no podía faltar.

—¿Qué tal está Fred?—preguntó Jade, interesada.

—Desanimado—se sinceró James—pero lo comprendo.

—Ya. Yo sinceramente pensaba que era la ex novia de Louis—habló Jade.

—No lo hubiese podido ocultar—habló—siempre le ha gustado presumir todo lo que hace.

Jade asintió. Sabía que James estaba esperando que ella diera un paso ya que la última vez ella le había dicho que tenía que pensar las cosas, y sabía que habían pasado ya casi tres meses desde eso pero simplemente no encontraba las palabras.

—¿Aún sigues pensando en mudarte?—preguntó James.

—Sí, pero quizás en un año—habló la pelirroja mirando su cuarto—no tengo ahorrado mucho.

—Yo no tengo ahorrado nada—dijo James—así que quizás en unos 5 años abandone mi casa.

—Igual no tienes que apurarte—dijo Jade.

Ella siempre había querido tener su propia casa, pero entendía a las personas que no sintieran esa necesidad, y mucho más a esta edad. Solo tenían 18 años, aún tenían mucho tiempo.

—Yo tendré mi casa sola ahora que Albus y Lily se van—habló James, como si esa idea lo emocionara.

—Pobre Ginny— compadeció la chica.

—Cállate—dijo James, riendo.

—Quiero hablar de lo que te dije en Italia—dijo Jade. James pareció no entender—de nosotros, James.

James la miró interesado.

—¿Y qué has pensado?

—Bueno, somos mejores amigos desde hace muchísimo tiempo—habló Jade—y sería muy tonto hacer esto porque podrías dañar todo…pero James, quiero hacerlo. Quiero arruinar mi vida contigo.

James se levantó de la cama de la chica y caminó hacia donde ella estaba.

 —Eso no es para nada romántico—habló James.

—¿Qué hubieses dicho tú?

—Quiero que seas tú la que fastidie y joda todas mis noches—habló James, y la pelirroja rio.

Entonces en ese momento James la besó. En todos los años que llevaban conociéndose nunca pensó que terminarían así.

   Fred había pasado los últimos dos días en el refugio de sus tíos Fleur y Bill. Dominique no era una muy buena compañía pero al menos se tomaba el tiempo para escucharlo.

   Había decidido salir de la casa para mirar el mar. En medio de toda la locura que le estaba pasando ese lugar le brindaba paz, y lo apreciaba.

   El pelirrojo sintió un empujón, pero detrás de él no había nadie. Busco a Dominique con la mirada, quizás le quería hacer alguna bromita.

—Papá me ha dicho que no has estado dando lo mejor de ti en las últimas prácticas—Alex estaba detrás de él. Fred la miró confundido—Dominique me ha dicho que estabas aquí.

—En realidad he puesto todas mis ganas—dijo Fred encogiendo los hombros—y no me estaba ocultando, papá y mamá sabía que estaba aquí. Roxanne y James igual.

—Cierto. Desde que Gossip Hogwarts no está se me es difícil contactar a las personas—dijo Alex—como sea, parto en unos días a mi último año en Hogwarts y quería asegurarme de que estuvieses bien.

—¿Por qué te preocupas tanto por mí?—preguntó el pelirrojo.

—No lo sé. Eres parte de la familia, además ahora eres millonario—dijo la chica haciendo referencia al dinero de Kendall.

—Se lo devolví, o bueno la mamá de Lorcan ahora es la responsable hasta que cumpla 18—confesó Fred—no quería tener nada que me uniera a ella, y tener su dinero significaba verla cada mes.

—¿Entonces era mentira lo que Lily dijo ese día? —preguntó Alex.

—Sí. Solo queríamos ver como reaccionaba—habló Fred. Comenzó a tirar piedras en el mar—no me sorprendió su reacción.

—Aún después de todo ella creía que era inocente—habló Alex—Pero…¿estarás bien?

—Lo estaré—dijo Fred, seguro. Alex le sonrió—he estado siguiendo tus consejos.

—Ese día, en Italia…te engañé—dijo la chica—solo quería besarte.

—Ya lo sabía—dijo Fred y la chica le dio un pequeño golpe—nadie se resiste a mis encantos.

—Como sea, sube tus ánimos. Ya no pienses en ella—dijo la chica—piensa en que te sacaran del equipo si no das lo mejor de ti.

—Eso no ayuda, estoy dando lo mejor de mi.

—Sabes que no estás dando ni la mitad de ti—dijo la chica levantándose de la arena—tengo que irme.

—¿Nos vemos mañana? —preguntó el pelirrojo. Alex negó.

—Estaré con Rose—dijo la castaña—tenemos muchas cosas que comprar antes de entrar a Hogwarts.

—Supongo que nos veremos en diciembre.

—Sí—la chica asintió. Le dio un beso en la mejilla al pelirrojo—espero que estés mucho mejor para ese entonces.

—Estaré fantástico para ese entonces.

Marzo de 2024.

    El tiempo trajo paz a todos. Lo que parecía insuperable con ayuda del tiempo se volvió superable.

    Fred nunca había vuelto a ser el mismo en ese tiempo, en cambio de eso había mejorado muchísimo. El próximo mes comenzaban los juegos internacionales y esta vez James y Fred jugarían.

   Lily sabía que Lorcan aún seguido herido, al igual que todos. Pero era una herida que solo dolía si se tocaba profundamente, y para su suerte nadie quería tocar esa herida hasta que finalmente cerrara.

Habían vuelto a casa por vacaciones de pascua, y ahora todos estaban en casa de la familia Potter.

—¿Nada de Kendall?—preguntó Lily. La última vez que había preguntado acerca de ella había sido en navidad.

—No. Desde que le dije a mi mamá que se encargara de entregarle el dinero no me he enterado de nada más—habló el rubio.

—¿4000 dolares al mes no es demasiado considerando que en el colegio le dan todo lo que podría necesitar? —habló Lyssander. Le había dicho a su madre que eso era mucho dinero para una chica que acababa de cumplir 16 años.

—Es su dinero—habló Lorcan, restándole importancia.

Albus se sentó entre Lorcan y Lily. Alice rodó los ojos y se sentó junto a Scorpius en otro mueble cercano.

—¿Qué? ¡Tengo cuidar a mi hermana!—bufó Albus.

Lily lo empujo, pero el pelinegro no le hizo ni el menor caso. Claramente lo hacía para molestar porque desde hace un buen tiempo sus dos hermanos habían aceptado que ella salía con Lorcan.

—Quítate, rubio—Albus se levantó y le pidió "amablemente" a su mejor amigo Scorpius que se quitara para poder hablar con su novia.

—Yo iré a buscar a Rose—anunció Scorpius—está planeando nuestras vacaciones de graduación.

—¿Estas enojada conmigo?—Albus le hizo un puchero a su novia—solo quiero fastidiar a Lorcan.

—Lo has estado fastidiando desde que llegó, dale un respiro—dijo Alice.

Los dos habían vuelto un mes después de entrar a Hogwarts y para sorpresa de muchos, estaban completamente bien.

—Vale—Albus asintió. Siempre terminaba haciéndole caso a Alice.

—No quiero que te vayas a estudiar a Alemania—dijo Albus—te voy a extrañar.

—Y yo te extrañaré que me fastidies—dijo la chica.

—Iré a visitarte todos los meses—dijo Albus, abrazando a su novia—por esos dos puñeteros años.

—Vendré en vacaciones—la rubia le dio un corto beso a Albus—lo lograremos.

—Nunca he dudado eso—asintió Albus.

Lucy había quedado petrificada cuando Vanessa le dijo que su hermano se había comprometido con su  novia.

—No es que esté en contra…pero apenas tiene 19 años—dijo Lucy no muy convencida de la idea—y los acaba de cumplir hace una semana. ¿No es muy pronto?

—Que estén comprometidos no quiere decir que se vayan a casar ya—dijo Vanessa—papá y mamá estuvieron comprometidos tres años antes de casarse.

—Bueno, igual es su vida—Lucy le restó importancia.

—Tú le terminaste, Lucy—le recriminó la pelinegra.

—No lo he dicho por eso—dijo la pelirroja—igual le deseo todo lo que ha querido en su vida, y si él feliz entonces yo también. Aunque me parezca muy apresurado todo.

—Bueno—respondió Vanessa no muy segura—a mí también me sorprendió, pero es su decisión, y también me alegro.

Lucy asintió. No quería hablar del tema. Su amor había muerto, los dos lo sabían.

Accio Manzana—dijo Lucy con su varita. Ahora que podía hacer magia fuera de Hogwarts no se levantaba ni para ordenar su cuarto.

—Ya quiero hacer magia en mi casa—dijo Vanessa, emocionada—falta un mes.

—No sé cómo viví todo este tiempo—se sinceró la pelirroja.

—No sabía que Theo vendría—dijo Vanessa. Sí, lo raro ahí es que ella estuviese en casa de James Potter pero solo había ido porque Lucy se lo había pedido.

—Es mejor amigo de James—le recordó a su hermana.

—Iré a preguntarle algo—Vanessa se levantó y se dirigió hacia donde estaba su hermano.

—Y yo iré a ayudar a mamá en la cocina—dijo Lucy para sí misma cuando su mejor amiga la abandonó.

5 minutos en la cocina y la habían dejado a cargo de la cena a ella sola, mientras sus tías iban a comprar algunas cosas que faltaban, y lo peor de todo es que ella no sabía cocinar muy bien. Había visto a su mamá cocinar algunas veces así que le echó 5 cucharadas de sal al agua para la pasta.

—Al fin llegan…mamá no sé cocinar y lo sabes. Cuando dije que las ayudaría no me refería a que haría toda la cena—Lucy se quitó los guantes cuando escuchó la puerta de la cocina abrirse. Hizo una mueca cuando vio a Theodore Nott entrar.

—Sí, yo no soy tu mamá—respondió Theodore incomodo, como si tampoco se esperaba encontrar a Lucy en la cocina—pero te puedo ayudar con eso.

—Por lo que recuerdo tu tampoco sabes cocinar—dijo Lucy dudosa de aceptar. Si iban a culpar a alguien prefería que solo fuese ella.

—Ya ha pasado mucho tiempo—respondió el pelinegro—Ariana me ha enseñado.

Lucy frunció el ceño intentado recordar quien era Ariana. Los primeros segundos pensó en las elfinas en la Masion Nott, pero no había ninguna que se llamara así.

—¿Ariana? —Lucy frunció el ceño.

—Mi novia—dijo Theo, y Lucy sin poder evitarlo enrojeció.

—No soy buena recordando nombres—se excusó Lucy—pero felicitaciones por el compromiso, Vanessa me ha dicho.

—Gracias—habló Theo incómodo—estamos muy felices.

—Lo sé ¿No sé supone que siempre lo están las personas que se van a casar? —habló la pelirroja.

—¿Aún no te ves casándote? —preguntó el pelinegro. Lucy le había dicho muchas veces que sentía que el matrimonio arruinaba todo.

—No lo sé—dijo Lucy—ya no pienso que arruine las cosas…solo que tendría que estar muy segura.

—Algún conocerás a alguien que te haga sentir muy segura —el pelinegro imitó el tono de voz de Lucy.

—Ya. Pero mientras no me preocupo—dijo la pelirroja. Estaba disfrutando mucho su soledad.

Theo asintió.

—Me alegro que estés feliz—dijo el chico. No hacía falta decir más nada, Lucy sabía que se refería a la última conversación que tuvieron, hace ya un año atrás.

—Yo también…y me alegro de que tú también estés feliz—dijo la pelirroja mientras se volvía a colocar los guantes de su tía Ginny—Ya son las 7, debería terminar de hacer esto, pero me alegró verte.

—A mí también—dijo el chico después de sacar un zumo de calabaza de la nevera.

Cuando Theodore salió de la cocina, Lucy suspiró. Nunca lo dejaría de querer.

Se volvió a quitar los guantes, rendida,  y sacó su varita. Había leído muchísimos hechizos de cocina, así que usaría magia.

Diciembre 2024.

Como todas las navidades, la madriguera era un completo desastre. No importaba que James y Fred casi cumpliesen 20 años, para ellos la edad no importaba. Hace dos semanas Lucy había amanecido con el cabello color marrón gracias a ellos dos, que no podían permanecer quietos a pesar de todos los viajes que debido al Quidditch estaban haciendo.

—James, han pasado dos semanas y aún sigo así—Lucy le recriminó a su primo.

—Te sienta bien el castaño—dijo James, desordenándole el cabello.

—Eres insufrible—dijo Lucy—Jade, no sé cómo haces para soportarle.

—Últimamente ha estado de viaje por el Quidditch, así que no he tenido que soportarlo—la pelirroja sonrió maliciosa y James la miró ofendido.

—Te odio—dijo James.

—Y yo a ti—respondió la pelirroja. Luego le dio un beso corto en los labios.

   A las nueve de la noche Molly llegó acompañada de Theo. Ya era una tradición que el pelinegro fuese todas las navidades por al menos cinco minutos a la madriguera, pero lo cierto es que Lucy no esperaba verlo este año. Hubiese jurado que estaría muy ocupado con Ariana Rosier, después de todo los dos estaban comprometidos.

—Oh, aún sigues castaña—Molly miró a su hermana. Esa semana había tenido que cubrir muchas cosas en el periódico del ministerio y no había tenido tiempo para ver a su familia. Comía en el trabajo y solo llegaba para dormir. Aunque algunas veces dormía en casa de su novio, Justin.

—No se ve mal—insitió James.

—James. ¿Cuánto dura esto?—preguntó seria Lucy. No le importó que Theodore estuviese al lado de ella.

—Dos meses—respondió el azabache con miedo—pero no es mi culpa ¿vale? Fred había leído dos semanas pero en realidad son dos meses

—Los mataré—dijo Lucy, intentado parecer seria.

—Lo siento—habló James en tono de bebé.

—¿Dónde demonios está Fred?—preguntó Theo, ignorando la conversación de Lucy y James.

—Justamente me está llamando—dijo James tomando su teléfono y la mano de Jade.

—Pero si su teléfono no sonó—dijo Theo.

—A mí me está llamando Justin…es algo de Alex—dijo Molly, excusándose.

Lucy puso sus manos en su frente. ¿Por qué su familia era así?

—Lo han hecho apropósito—dijo Lucy, rodando los ojos—claramente quieren que hablemos.

—Pero si tú y yo estamos bien—dijo Theo. No es que fuesen mejores amigos, pero al menos se saludaban y podían entablar una conversación corta—ah…ya sé lo que quieren. Es sobre la boda.

—Mira…no creo que te importe lo que yo opine—dijo Lucy, el pelinegro la miró interesado.

—¿Qué opinas?

—Que si te hace feliz está bien—dijo la chica soriendole.

—Tu opinión sincera—Theo sonrió, burlon—suelta todas tus criticas.

—En realidad creo que lo sabes. Creo que eres muy joven y que no deberías apresurar tanto las cosas…si la quieres y estas seguro de que ella lo hace entonces ¿por qué se apresuran tanto con una boda?—finalizó Lucy.

—A veces las cosas son así, no lo sé Lucy—respondió Theodore—ellos querían que te dijese que la boda será en diciembre del año que viene.

En la boca de Lucy se formó una o.

—Oh—dijo la chica—igual mi opinión no tiene por qué afectar lo que hagas.

—Lo sé—dijo el chico.

—Entonces estas seguro de que es ella—afirmó Lucy.

El pelinegro permaneció callado unos segundos.

—Nos casaremos.

Solo falta un capítulo. Estoy muriendo jajajaja.

En serio gracias por todos sus comentarios, así fuesen cortos me animaron muchísimo. Espero que hayan disfrutado de esta historia y si sé que me falta mucho por mejorar, pero al fin pude desarrollar esta idea.

Los animo a seguir comentando, cualquier cosa que quieran, en serio, es de mucha ayuda.

 

 



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